Artículos del día 10 de abril de 2007

ver lista completa con cuerpos de artículos

España: tres situaciones distintas y amargas con una única y amarga realidad

La situación existente en Vascongadas, donde aproximadamente la mitad de la población quiere seguir siendo española y la otra mitad no quiere, está presidida por el estado de terror impuesto por ETA mediante acciones que van de la extorsión y el chantaje al asesinato con la amenaza persistente como persistente espada de Damocles. Esa situación, materializada en un enfrentamiento radical bajo la ley del trabuco y los trabucaires, es a la vez producto y reflejo del carácter de los vascos. «O te vas o te mato». «Pues no me voy aunque me mates». Representación: dos bandos separados y enfrentados de acuerdo con un eje vertical.
La situación existente en Cataluña, donde la comunidad de lengua catalana, equivalente al cuarenta y cinco por ciento de la población, no sólo copa literalmente todas las instancias de representación y poder de acuerdo con el modelo colonial europeo y, más concretamente, en línea con la línea del apartheid sudafricano e israelí, sino que además somete a la comunidad de lengua y sentimiento españoles, equivalente al cincuenta y cinco por ciento de la población, a una opresión unas veces encubierta, otras declarada/descarada y siempre calculada, es a su vez producto y reflejo del carácter catalán. Así, después de arrebatar a los integrantes de la comunidad hispanohablante el derecho a utilizar su lengua en todas sus actividades públicas y en muchas privadas e imponerles el catalán como lengua única, lo niegan. Sí, lo niegan, siguen haciéndolo y siguen negándolo. Política de la puta i la Ramoneta. He ahí una imagen fiel del carácter catalán. Representación: dos capas político-sociales de desarrollo horizontal con una superficie democrática y un fondo sometido a un régimen de opresión.
La situación existente en el resto de España, donde no se dan esos problemas, es más bien de indiferencia, indiferencia que en este caso es trágica irresponsabilidad. Se diría que, como en el pasado, a los españoles no les preocupan los problemas de España, sólo aquellos que les afectan directamente. En eso no hemos cambiado. Ahí sigue reflejándose nuestro carácter y, en opinión de Pájaro bobo, ahí está la causa de la angustia que martiriza a los heterodoxos españoles. La diferencia está en que ahora hay tres Españas y es fácil ver que las tres están empeñadas fatalmente en destruirse. Representaciones: el país de Jauja, las Batuecas, el limbo y/o el cuadro de Goya Dos forasteros.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es hora de arremeter contra todos nuestros fatalismos y acabar con tanta irracionalidad, con tanta perfidia, con tanta irresponsabilidad?

Parcelación versus soberanía nacional

En opinión de Pájaro bobo, la parcelación de España llevada a cabo con la implantación de las Autonomías es intrínsecamente contraria al principio fundamental de nuestra Constitución, pues arrebata de facto la soberanía nacional al pueblo español, toda vez que, mediante dicha medida, éste deja de existir como sujeto único, absoluto e insustituible de la soberanía nacional. En otras palabras: como no hay nación, ni hay ni puede haber sujeto de la soberanía nacional. Si un día las diecisiete Comunidades Autónomas deciden declararse independientes —supuesto muchísimo más probable que su contrario—, nos encontraremos con que se ha producido la desintegración de España sin haberlo decidido el pueblo español.
De acuerdo con los principios de la soberanía nacional y de la democracia, tal como los entiende Pájaro bobo, una parte del territorio y de la población de la nación no puede decidir nunca por sí misma y por sí sola el destino de esa parte del territorio y de la población de la nación y, lógicamente, mucho menos el destino de todo el territorio y de toda la población de la nación. De acuerdo con el espíritu de nuestra Constitución, el destino de una parte del territorio y de la población de la nación es parte integrante, esencial e inseparable, del destino del territorio y de la población de toda la nación.
De acuerdo con Hegel, padre de todas las ideologías modernas de izquierdas y de derechas, una nación es una unidad de destino.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve que la Constitución diga que la soberanía nacional reside en el pueblo español si después se le hurta esa soberanía mediante un fraude o, más exactamente, mediante una cadena de fraudes?
¿Son constitucionales las elecciones que se celebran por separado en las diferentes Autonomías?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y en las que no intervienen todos los españoles?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y son manipuladas por quienes no se sienten españoles mediante la implantación de estados de terror (Vascongadas) y/o de situaciones de opresión y marginación (Cataluña)?