Aquarius, vergüenza y esperanza

El buque Aquarius ha llegado al puerto de Valencia con su ominoso cargamento humano. En general, la medida de Pedro Sánchez y su equipo ha sido bien acogida en España y fuera de ella, en cuanto que ha generado un movimiento de solidaridad humana y humanitaria.

Que dure y fructifique.

Por lo pronto, Merkel se ha puesto a preparar rápidamente una cumbre sobre el asunto de los refugiados con sus aliados/subalternos europeos.

Quiero suponer que entre éstos últimos estará nuestro actual jefe de Gobierno, que así recibirá un fuerte espaldarazo en su arriesgada y errática singladura política.

¿O es que alguien sabe adónde quieren llevar la nave de España Pedro Sánchez y los que le marcan el rumbo desde el puente de mando y desde tierra?

Evidentemente yo no lo sé, pero me temo lo peor.

Borrell y Margallo, dos caras de un mismo plan

De Borrell, hijo de Borrell, puedo y debo decir como español que es hoy uno de los valedores/impulsores  de la tercera vía propiciada por los falsos socialistas catalanes (PSC) desde los tiempos de Maragall, Serra y Raventós hasta  los días y las horas de Iceta y los icetianos.

Punto de apoyo y gozne giratorio a un mismo tiempo del separatismo catalán hard core

Entre sus tareas   más importantes han estado  siempre las de apacentar a la grey de los charnegos de Cataluña y, sobre todo, capitalizar sus votos como votos separatistas, o sea, una vez despojados de todo componente español.

Así ha sido durante más de cuarenta años, y con éxito.

Ahora, en pleno siglo XXI y dado que la conjura para destruir a España sigue adelante con fuerza, el tal Borrell, hijo de Borrell, ha recibido -¡gustosamente!- el encargo de promover en el extranjero el status  político y jurídico de Cataluña como Nación y, llegado el momento,  como Estado soberano.

Una vez más, los separatistas catalanes, padres de la conjura, dirigirán las acciones fuera de nuestras fronteras (evidentemente, también dentro) y, una vez más, el Estado español correrá con los  gastos, incluidos los de representación según confesión flagrante y ominosa de nuestro titular de Exteriores.

Por lo tanto, de momento la República de Cataluña no necesita ni necesitará ministerios de Economía y/o Hacienda. Seguirá viviendo e intrigando  a expensas del Estado opresor.

Embajadas, sólo embajadas.

Borrell, una vez más catalán e hijo de catalán, está llamado a ser una pieza clave en la nueva -no última- versíón/edición de la gran envolvente catalana.

García Margallo lleva algún tiempo compareciendo en los medios de comunicación con mensajes muy estudiados y calculados, lo que permite vislumbrar algunas de sus intenciones, siempre con la debidas cautelas dada la personalidad del compareciente.

En sus últimas declaraciones  he visto un hombre con sentido de Estado bastante por encima de la mayoría de los políticos españoles, pero también un hombre afectado por el virus del separatismo y, por su talante, poco fiable.

Yo me atrevería a decir que hay  personas y grupos de personas interesados en su promoción política como líder de una derecha cada vez menos española y cada vez más catalana y más catalanizada.

García Margallo tiene cabeza, cabeza de fenicio.

Entiendo que la gran envolvente catalana, concebida y ejecutada como conjura, pretende sustituir a los dirigentes políticos españoles por catalanes y en definitiva a España por Cataluña para, acto seguido,  vender esa sustitución de sustituciones a la  Europa de Merkel como una operación de modernización  y europeización de un país viejo y anticuado acoplándole una cabeza nueva y otorgándole un look  nuevo, ¿incluso un nombre nuevo?

La Judicatura alemana ya ha empezado a actuar de acuerdo con esa consigna.

¿Y cómo se llamará España cuando deje de llamarse España?

Rip deal separatista

Los separatistas catalanes han conseguido que los españoles seamos más falsos y más traidores a España que ellos.

Después de programar y dirigir la destrucción de España,  los catalanes se cuidan ahora de que nosotros, los españoles, la llevemos a cabo de acuerdo con sus instrucciones.

Un ambicioso indigente intelectual español  llamado Pedro Sánchez ha entregado las llaves del Reino de España a una personificación de la perfidia y la deslealtad política en versión catalana llamada Miquel Iceta.

A partir de ahí, trato entre catalanes como estaba previsto.

Y digo yo: ¿por qué los españoles se meten en el juego de trampas catalán y con catalanes si tienen a su favor el Estado de derecho con todas sus leyes?

¿Existe una fórmula para acabar con el separatismo catalán?

Sí, existe. Aquí la tiene usted en forma de denuncia y petición democrática y patriótica de un ciudadano español.

Dado y demostrado que todas las instituciones autonómicas de Cataluña provienen de una cadena de fraudes de ley que, siguiendo las directrices de un plan  elaborado previamente durante décadas, culmina en la implantación de una dictadura encubierta de cuño burgués con una comunidad minoritaria  y opresora que acapara las instancias de decisión y representación democrática -la comunidad de lengua catalana- y una comunidad mayoritaria y oprimida, sin identidad social y política reconocida ni derechos individuales y  colectivos plenos y plenamente reconocidos -la comunidad de lengua española-, todas las instituciones autonómicas de Cataluña sin excepción, así como todas las acciones de éstas, son necesaria y absolutamente ilegítimas, ilegales e inconstitucionales en su origen, en su funcionamiento y/o en su ejecución y en sus fines.

Ante esta situación, el Poder Judicial de España en cuanto Estado Social y Democrático de Derecho está obligado a actuar en cumplimiento del mandato constitucional. 

La política española: asunto de catalanes, entre catalanes

Tras la catalanización total y excluyente  de Cataluña viene la catalanización de la España real empezando por su política.

A mi modo de ver, lo peor que puede hacer el jefe del Gobierno español en estos momentos  es depositar su confianza en catalanes de la cuerda de Miquel Iceta para tratar el asunto de Cataluña.

Así éste se convierte automáticamente en un asunto de catalanes, entre catalanes.

¿Resultado?   Traición asegurada. Todo sabido,  previsto y programado.

Iceta y su última jugada

Entiendo -y me temo- que Miquel Iceta, maestro consumado y consumido en el arte de la intriga política, ha colocado en el desgobierno de Pedro Sánchez dos piezas  llamadas a jugar un papel relevante, incluso decisivo, cuando llegue el momento, que llegará, en el que  el jefe del Gobierno de España tenga que negociar, que negociará, con Quim Torra las condiciones del proceso de autodeterminación/independencia de Cataluña con los catalanes separatistas.

Si Maritxell Batet es una subalterna poco menos que anónima de declarada filiación/afiliación independentista, Josep Borrell -otrora José para los españoles y Pepe para sus antiguos compañeros del PSOE- ha seguido una línea política sinuosa y contradictoria. Como últimamente se le ha visto en compañía de los valedores de la tercera vía catalana bautizados por mí  como icetianos,  sabemos dónde está ahora, qué busca y qué quiere. Atrás quedan, ¿para siempre?,  sus declaraciones de un españolismo ostentoso e incluso exaltado en la línea histórica de los conversos.

En mi opinión,  Borrell -Josep para Batet, Torra y los suyos y las suyas- es ahora un retroconverso.

Y como en las cosas que tienen que ver con España y su unidad no suelo equivocarme –in dubio pro Hispania-, ahí está el tal Quim Torra para confirmarlo y darme la razón.

Y a su manera lo ha confirmado al declarar que el nombramiento de Josep Borrell para el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de España es una pésima noticia (para él y los suyos), habida cuenta de que, como sabe hasta el español más lerdo e ingenuo, el separatista catalán dice siempre, por sistema, lo contrario de lo que piensa y quiere hacer.

Lo dicho. Una pésima noticia para España.

¿Me equivoco? ¡Qué más querría yo!

Nueva etapa de la envolvente catalana

Parece ser que el catalanismo expansionista ha vuelto a jugar, simultáneamente, en Barcelona y Madrid.

Entregar el ministerio de Asuntos Exteriores de España a un representante de la tercera vía de cuño icetiano puede ser una jugada decisiva para convertir la política española en un asunto tratado por catalanes y entre catalanes.

En cualquier caso, los separatistas, a intrigar, que es  lo suyo. ¿Y los españoles? ¿Qué hacemos los españoles?

Próximos objetivos del separatismo catalán

Entre los próximos grandes objetivos del separatismo catalán figuran, con carácter prioritario,  seguir adelante con  el vaciado del Estado español  y el empoderamiento de Cataluña con medidas como la potenciación de la capitalidad de Barcelona y el traslado a esta ciudad de instituciones nacionales. Como nos dice la historia y deberíamos saber, el paso siguiente es un simple cambio de titularidad.

Y el pobre Enric Juliana, sin enterarse.

El laboratorio catalán: de la izquierda antisistema a la derecha fascistoide

Meses pasados, cuando la izquierda antisistema fue aupada -¿incomprensiblemente?- al poder en Cataluña, la burguesía condal se apresuró a poner el grito en el cielo y a expresar de manera clarísima su disconformidad con la situación y la previsible intención.

La conjura independentista catalana responde por encima de todo a un movimiento burgués, y ahí está la burguesía para recordarlo y hacerlo valer cada vez que alguien intenta romper la hoja de ruta con sus sucesivas etapas y actuar por su cuenta y riesgo, sin respetar las directrices del proceso como empresa finalista y global.

Había que enderezar el rumbo y se enderezó.

El encargado de la tarea ha sido un subalterno desconocido del gran público pero con nutrido currículum como activista e ideólogo de un catalanismo  radical  en el que por primera vez en mucho tiempo se exhiben ideas de clara inspiración militarista y supremacista. La ultraderecha se ha instalado en la Generalidad de Cataluña.

¿Qué ha ocurrido?

En mi opinión, el bandazo ideológico significa en esencia un salto cualitativo de  consecuencias  decisivas para el catalanismo e incluso para España en su conjunto, pues entiendo que éste podria haber abandonado para siempre  la política de la puta i la Ramoneta, propia de la Transición democrática  protagonizada por los Pujol y los Maragall con su eterna e infatigable  brega hecha de actos de deslealtad, medias verdades y declaraciones de amor a España, en su línea más burguesa y de acuerdo con su  táctica de dos pasos adelante y uno atrás;  naturalmente, siempre con la puerta abierta, por si acaso.

El seny que no falte.

Cabe imaginar que tanto el subalterno elegido como el momento fijado para la operación responden a un cálculo minucioso y se inscriben perfectamente en la hoja de ruta separatista. La novedad radica en la personalidad del agraciado, un segundón de nombre Quim Torra que ha cumplido los cincuenta y  ha hecho carrera en el seno del independentismo radical.

Su designación podría interpretarse como una prueba real de que el Avi Jordi Pujol y su manera de hacer política han pasado definitivamente a la historia y de que el presente y el futuro inmediato de Cataluña pertenecen a personas que ahora tienen entre cincuenta y sesenta años y, sintiéndose moral y anímicamente libres de los complejos de sus abuelos,  exhiben una actitud política decididamente agresiva.

Esa es, en mi opinión, la nueva apuesta del catalanismo independentista.

Si así fuera, probablemente tendríamos que abandonar el cliché del separatista sumiso, pactista y cobardón de nuestra historia para empezar a pensar en una persona con ínfulas de superioridad intelectual y étnica, junto con una presencia prepotente y en ocasiones incluso provocativa.

A mi modo de ver, el nexo de unión entre los dos clichés seguiría estando en la perfidia y la doblez.

En cualquier caso, hoy estoy convencido de que Cataluña llegará a tener un ejército propio.

¿Aprender de los separatistas?

En el espacio aproximado de cuatro décadas los separatistas catalanes han elaborado y puesto en práctica un plan doble con dos ejes complementarios de acción simultánea:

Destruir España e implantar la República catalana.

Acumulando traiciones sobre traiciones, mentiras sobre mentiras, fraudes sobre fraudes, trampas sobre trampas,  nuestros desleales compatriotas han conseguido en ese período  de tiempo no sólo implantar una dictadura de estirpe burguesa en Cataluña y sustraer sus instituciones y su población a la jurisdicción y el control del Estado Español sino incluso declararle la guerra mediante actos de desobediencia que van desde la perfidia más taimada hasta la provocación más cínica y descarada.

Hoy los secesionistas catalanes imponen su ley al Estado Español y dictan a su Gobierno lo que le está permitido  y lo que no le está permitido  hacer.

Mientras tanto, los representantes de nuestros máximos poderes democráticos -muy concretamente, los del  Ejecutivo y el Judicial- chapotean torpemente en el nuevo Mediterráneo de las jurisdicciones europeas en el que, por el contrario, nuestros separatistas se mueven con la soltura y el descaro de hábiles y avezados narcos en las Rías bajas.

No sé si la República catalana terminará siendo un paraíso fiscal o  un narcoestado, pero puedo imaginar que los españoles se enterarán de la noticia/tragedia por los periódicos.

Y, naturalmente, Mariano Rajoy seguirá leyendo el diario deportivo Marca.

Si ser español se va a convertir en una vergüenza, yo estoy dispuesto a acabar como sea con esa vergüenza, al menos en lo que a mí atañe,  antes que dejar de ser español.