La envolvente catalana: concepto estratégico y maniobras tácticas

La conjura separatista tiene como meta última que la parte, que es Cataluña, termine devorando y aniquilando al todo, que ya no será España ni se llamará España.

Aniquilada y desaparecida España, la República de Cataluña ocupará su lugar:  rango político y espacio geográfico.

Para alcanzar esa meta, los separatistas tienen previsto seguir sirviéndose de  su envolvente, integrada por  acciones tácticas agrupadas  en dos frentes  complementarios: el empoderamiento de la futura República de Cataluña, dotándola progresivamente de estructuras, competencias y tareas de estado soberano, y, al mismo tiempo, el vaciado progresivo  del Reino de España mediante la pérdida-usurpación de sus derechos  como Estado soberano y realidad política actual.

En definitiva, lo que se persigue es que  los separatistas catalanes dirijan la aniquilación de España y la creación de la República catalana, mientras que los españoles estarán condenados a  financiar, nolens volens, la ominosa  doble conjura.

12 de octubre: España

En este aciago avatar de tu historia,

herida por hijos tuyos con alma de hiena,

siento un hervor de sangre en las venas

que me quita la razón y devuelve la memoria.

De mi Oda a España

El eterno femenino, una forma de divinización

Para mí, sólo hay un tipo de intimidad y ese tipo de intimidad sólo es posible con una mujer.

¿Siempre la misma mujer?

¿Con una mujer cada vez  o con una mujer de por vida?

En cualquier caso, sólo con una mujer sola.

Y, en cualquier caso, sólo al amor de esa intimidad nacen las confidencias, si es que nacen y cuando nacen.

Las confidencias han hecho de M. mi confidente y mi cómplice;  en el fondo, una forma de divinización.

No soy capaz de pensarme en femenino, pero tampoco soy capaz de pensar sin lo femenino.

¿Lo femenino como lo realmente otro del otro?

¿El eterno femenino como único remedio natural contra la soledad vital?

¿Das ewig Weibliche como encarnación de lo humano más que humano?

Lo dicho: una forma de divinización.

La república como nueva variante de la envolvente catalana

Cada vez que los separatistas catalanes piden una república independiente,  se apresuran a añadir inmediatamente que no la quieren para ahora.

Así lo ha hecho Quim Torra en su mensaje a líderes políticos y espirituales de todo el mundo, en el que ha utilizado al jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, como presentador y mensajero.

¿Por qué?

En mi opinión, la clave está, como siempre, en la envolvente catalana.

Nuestros queridos y desleales  separatistas quieren asegurarse el derecho para ejercerlo cuando les convenga y les dé la real gana.

Mientras tanto, que España siga dándoles dinero para financiar las estructuras de su  futura república independiente y ellos, como ciudadanos españoles, seguirán perteneciendo a la Unión Europea y a todos los organismos internacionales reservados a los estados soberanos y, en muchos casos, limitados  a los estados de derecho.

Para eso y para todo un cúmulo de añagazas sirve la envolvente catalana, fórmula acuñada en este búnker virtual y, por eso mismo, indestructible.

Los CDR, organización paramilitar de cuño totalitario

De acuerdo con la historia europea, las organizaciones paramilitares en su conjunto han constituido uno de los elementos más activos y representativos de los movimientos totalitarios de los dos últimos siglos.

Los separatistas catalanes, conocedores de la historia europea, se dotaron desde un primer momento de organizaciones  capaces de vertebrar su sociedad civil y potenciar  su actividad política y social, cívica y urbana.

A esa idea y esa tarea responden las actividades de Òmnium Cultural, la Asamblea Nacional de Cataluña y, más recientemente, los Comités de Defensa de la República (CDR), con los que ahora  se pretende, por una parte,  aglutinar y militarizar a los elementos más beligerantes del independentismo y, por otra, sentar las bases de un futuro ejército propio.

Es comúnmente sabido que, aunque  actúan como comandos autónomos, los  CDR son dirigidos desde la Generalidad mediante personas de enlace y mandos intermedios, norma habitual en las organizaciones de este tipo.

Los únicos que, al parecer, aún no se han enterado son los políticos españoles, empezando por el Gobierno.

Palabras a Margarita

Quiero pensar que en las palabras que te dedico y te escribo ahora, desde la distancia de ser para siempre otro, hay, además de quincalla retórica, un mensaje que habla a la posteridad y busca la transcendencia.

Pero, ahí, más que eterno retorno, veo eterno devenir.

Un 1 de octubre de un 2018

La historia sigue

Madeleine Albright, antigua Secretaria de Estado de EEUU y durante décadas autoridad mundial en el ámbito de la gran política, ha venido a decir ahora algo que, por evidente,  muchos saben desde hace tiempo.

“Lo que vemos en España con Cataluña ya lo vimos en Yugoslavia”.

Y, por evidente, parece oportuno y mínimamente arriesgado   continuar con la imaginación el curso de los acontecimientos futuros bajo ese mismo sello y  esa misma deriva dentro de la vieja y siempre atomizada Europa.

De momento vamos a citar sólo algunos ejemplos de especial interés para los españoles por su proximidad geográfica y cultural o por su valor ilustrativo.

Después de España, cualquiera que sea el desenlace final de su actual status quo,  podría venir la  Italia pregaribaldina; concretamente la Italia medieval de las ciudades-estado y las regiones históricas  con identidad propia, desde Lombardía hasta Sicilia, sin olvidar las provincias irredentas y los enclaves de lengua alemana y otras varias.

Como en el caso de España, aquí y ahora sólo  hará falta que algo o alguien prenda la chispa para que el fuego se propague y cobre proporciones de desastre nacional.

Los intereses en juego son muchos, pero está claro que, en estos momentos,  la iniciativa corresponde a las fuerzas destructivas y desintegradoras.

Otro país que estaría en esa lista es Francia, pues, a pesar del fuerte centralismo oficial, es un Estado-nación relativamente extenso, con regiones poseedoras igualmente de historia y lengua propias, y, por lo tanto, propensas a caer en manos de regionalistas y nacionalistas. Bastará con que, llegado el momento, éstos enarbolen sus banderas y encuentren apoyo suficiente dentro y fuera de sus fronteras.

Una región geográfica siempre proclive a la deriva desestabilizadora y desintegradora es el Caucaso, con sus tres estados independientes y sus siete repúblicas autónomas. Aquí la Federación Rusa actúa ora como  Gran Hermano protector, ora como Gran Hermano opresor,  siempre como gran amenaza.

A mi entender, uno de los mayores peligros, de momento mucho menos visible y mucho menos apremiante, es Baviera, definida oficialmente como Freistaat Bayern  (Estado Libre de Baviera) y en la actualidad  impulsora de la economía germana junto con otros Länder meridionales.

Como es sabido, diversos países están interesados en la desestabilización de Alemania, aunque sólo sea por su condición de potencia industrial y alma mater de la Unión Europea.

Digamos de paso que, dentro de este contexto,  no se entiende muy bien que esa misma Alemania no prestara su apoyo a España, aliada fiel, cuando pudo y, dado el cuadro político de Europa en ese momento, debió prestárselo.

En cualquier caso, un panorama más que preocupante  incluso para aquellos que llevan más de cincuenta años intrigando y tramando la destrucción de España.

¿Es posible que, después de hacerla pasar por un caos suicida,  la sumerjan en la nihilidad  y  escapen impunemente con el botín?

El último proyecto de Manuel Valls

El franco-catalán -nunca franco catalán- Manuel Valls ha decidido presentarse como candidato a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales de 2019.

Para ello buscó, en un primer momento,  la compañía del ciudadano Albert Rivera, que le ofreció su apoyo  y -puedo imaginar- la logística de su partido en la organización y la dirección de la campaña.

Pero, desde entonces, a Valls no han dejado de llegarle propuestas de apoyo y adhesión más prometedoras y por lo tanto también más apetecibles.

De todas ellas, la más interesante para él es sin duda la formulada recientemente por un sector de la  burguesía condal. Parece ser que este influyente colectivo pretende ahora recuperar y  reexplotar el catalanismo cosmopolita que  caracterizó la  gestión municipal de Pasqual Maragall.

Lo que se pretende en concreto es  que el catalán Manuel Valls, siguiendo sus instrucciones,  relance el espíritu de Barcelona 92 y haga de esta ciudad la capital única y permanente de  una futura España sin españoles.

Para completar la operación, Ada Colau y Ferran Mascarell serán premiados con sendos destinos que tendrán valor de sendos ascensos.  Ella, en un primer momento, actuará como  asesora (spin doctor) de la alcaldesa Carmena, pero con el tiempo pasará a ser la principal representante política de la Generalidad en el país vecino, mientras que él será nombrado embajador plenipotenciario de la República de Cataluña en los Madriles, capital que fue de todas mis Españas.

El súmmum de la envolvente catalana: Barcelona capital de dos Estados

Si los separatistas catalanes consiguen  que Barcelona sea declarada, primero,  capital de España con igual rango que Madrid y, a continuación, capital única y exclusiva de la República de Cataluña, nos podríamos encontrar  con el hecho insólito y a buen seguro sin precedentes en la historia política de Occidente de una ciudad que es a la vez capital de dos Estados, uno feneciente y otro naciente.

Para mí, la idea en sí misma es ya el súmmum de la envolvente  catalana.

La tesis de Pedro Sánchez: comentario a su Introducción general

En la Introducción general de la tesis doctoral firmada y presentada por Pedro Sánchez he podido apreciar la existencia de dos partes  claramente diferenciadas por su contenido y su lenguaje.

La primera parte (págs.15-27) se ocupa del concepto capital de la tesis en sentido amplio, diplomacia económica, mientras que la segunda parte (págs. 27-34) circunscribe su estudio  al ámbito español en el período comprendido entre los años 2000 y 2012.

El contenido y, sobre todo, el lenguaje de la primera parte, entendida como fuente documental autónoma,   me llevan al convencimiento de que se trata de la versión española de un texto escrito originalmente en inglés, variante de Estados Unidos.

Considero que ese lenguaje, desde el vocabulario hasta la sintaxis, pasando por un sinfín de marcadores semánticos y referentes deícticos, es más propio del inglés y la cultura anglosajona que del español  y nuestra cultura.

Doy fe de ello basándome de manera especial, no única,  en mi experiencia profesional.

En cambio, la segunda parte, excluidas algunas faltas de redacción, en mi opinión, inadmisibles en un texto académico de máximo nivel,  diría que ha sido escrita directamente en español por alguien que conoce la materia.

En conjunto, el resultado final es, a mi modo de ver, un trabajo de investigación formado por  dos partes desiguales y mal ensambladas o, si se prefiere, un texto introductorio impropio de una tesis doctoral.

Y que conste que no soy doctor.

continuará…