¿Se impondrá la perfidia de los separatistas a la negligencia de los españoles?

No sé si los separatistas terminarán imponiéndose a los españoles. Lo que sí sé es que los separatistas, armados con su perfidia, tienen un plan -conjura- para destruir España y suplantarla, y sé también que llevan más de cincuenta años trabajando en él.

Evidentemente,  cada día que pasa les falta menos para conseguir su objetivo.

Veo asimismo que los españoles, atrapados en nuestra atávica desidia,  aún no hemos elaborado  un plan para oponernos enérgicamente a la conjura de los separatistas y vamos a remolque de ellos, a pesar de tener un Estado de derecho vigente y consolidado.

¿Qué debo hacer yo, a mis 85 años,  para no asistir como un cobarde a la destrucción de mi Patria?

¿Sabe Pablo Iglesias en qué consiste mentir?

Pienso que cuando Pablo Iglesias dice que Pedro Sánchez miente quiere decir en realidad que éste falta a la verdad, pero yo me pregunto: ¿miente Pablo Iglesias cuando dice que Pedro Sánchez miente o es que no sabe en qué consiste mentir?

Pregunta a todos los españoles

¿Por qué nuestro Estado de derecho se muestra impotente ante las agresiones a sus leyes perpetradas a diario y cada vez con mayor impunidad y descaro por los delincuentes separatistas?

¿Qué puede hacer ante esta situación un español que como yo no está dispuesto a consentirlo?

¿Cómo se va a gobernar ahora España?

Siempre entendí que la creación y el desarrollo del llamado Estado de las autonomías marcaba fatalmente la desnaturalización de España como realidad histórica, social y política, y fijaba la hoja de ruta que debía llevarla a la desintegración a manos de los separatistas y sus compañeros de viaje.

Aunque no soy jurista comprendí que la existencia de diecisiete parlamentos significaba ipso facto la existencia de diecisiete legitimidades, en el bien entendido de que, conceptualmente, lo primero y más importante que hace todo Parlamento es autolegitimarse, dada su condición de Poder legislativo.

Para colmo de los delirios, los separatistas catalanes, que en un principio se veían como verdugos de España y beneficiarios de sus despojos, también están siendo engullidos por el caos autonómico,  a pesar de toda su perfidia y deslealtad. Perfidia congénita, deslealtad atávica.

En estos momentos no quiero saber quiénes urdieron esa conjura monstruosa contra España y los españoles, sino ¿cómo se va a gobernar ahora España?

Esa es mi pregunta.

Albert Rivera

Confieso que me gustan los mensajes políticos del catalán Albert Rivera, en especial los de los últimos días. Me huelen a español auténtico en su forma y, sobre todo, en su contenido.

Van derechos al grano, ad rem.

En concreto, su posición en la actual coyuntura política de España me parece acertada, valiente e incluso patriótica (que, dicho sea de paso, es también la mía).

Lo de la aplicación del artículo 155 en Cataluña me parece correcto siempre que esa aplicación se ejecute con rigor jurídico y se lleve a sus últimas consecuencias, pues de lo contrario se corre el peligro de que la medida quede desvirtuada y no sólo no tenga el efecto deseado sino incluso que tenga un efecto de signo contrario.

La experiencia nos dice que los separatistas catalanes son maestros en ese tipo de manipulaciones e instrumentalizaciones.

El único problema que tengo con Albert Rivera es que no sé hasta cuándo y hasta dónde va durar su españolismo.

¿Hará acto de presencia en el último momento el catalán que lleva dentro?

Evidentemente no lo sé, pero hasta ahora sólo conozco un catalán con el que estaría dispuesto  a ir a la guerra  sin el mínimo reparo.

Xavier García Albiol.

Se entiende que sería una guerra para defender la unidad de España.

 

Cataluña de mis dolores

La burguesía catalana enarbola ahora la bandera blanca de la paz o la tregua. ¿Rendición? ¡Nunca!

¿Pacto de honor entre caballeros? ¡Imposible!

¿Retirada táctica o vuelta a la política de la puta i la Ramoneta?  Para mí, con toda seguridad las dos cosas a la vez, una vez más.

Entiendo que lo peor de esa burguesía no es ni su deslealtad a España ni siquiera la deslealtad de sus miembros entre sí, tampoco su indignidad y envilecimiento como colectivo social con aspiraciones de pueblo; lo peor de esa burguesía es, en mi opinión, la amoralidad de sus sectores religiosos y su jerarquía eclesiástica.

Amoralidad impuesta y autoimpuesta.

Hoy, 15 de septiembre, victoria de España. ¡No llores por mí, Argentina!

Una vida y dos muertes

Madrugada del 13 de septiembre de 1936.

Hoy hace ochenta y tres años que murió mi padre, ejecutado, con tres compañeros suyos, a tiro de pistola y fusil, en una calleja existente junto a la ermita de Santa Bárbara, término municipal de Puerto de Béjar (Salamanca).

Como ese hecho me impuso una vida marcada por la penuria y la tristeza,  siempre he dicho que nací entonces. Tenía dos años.

Y ahora, convencido de que está a punto de consumarse la desnaturalización/desintegración inexorable y fatal  de España, me dispongo a asistir con ella a mi segunda muerte.

Septiembre de  2019.

El movimiento separatista catalán: vuelta al irredentismo

Siempre he sostenido que el separatismo catalán, en cuanto fenómeno socio-histórico,  era y es en esencia un movimiento burgués y, por lo tanto,  clasista y/o elitista  y, en definitiva, necesariamente minoritario.

De acuerdo con esa premisa, el separatismo catalán muy difícilmente puede llegar a  ser mayoritario y aún más difícilmente puede ser en verdad democrático, tanto menos cuanto que las capas inferiores de la sociedad de Cataluña, en una proporción del sesenta por ciento en los momentos actuales, ni son catalanas ni se sienten catalanas ni son tenidas por catalanas.

Por no ser, no son ni siquiera catalanizables en términos de ingeniería social.

Así, pues, vuelta al irredentismo. Y los delincuentes a la cárcel.

Palabra de interfecto por muerte civil.

Quim Torra, tienes razón

Evidentemente tienes razón si dices que los derechos de los miembros de la comunidad de lengua española de Cataluña están por encima de todas las aplicaciones fraudulentas de las leyes del Estado de derecho llamado Reino de España llevadas a cabo por la Generalidad de Cataluña, incluida la inmersión lingüística obligatoria y excluyente en catalán.

Quim Torra, tienes razón; eres un delincuente.

Pablo Iglesias o la pulsión autodestructiva del interfecto

Quiero pensar que, en atención a su currículum vital,  a Pablo Iglesias se le podría definir hoy como falso intelectual, falso ilustrado y, por supuesto, falso político de extrema izquierda o falso bolchevique.

Cabe imaginar que para la criatura el mundo gira en torno a él y su cacumen.

Por eso, en las circunstancias políticas que vive ahora España, marcadas por la interinidad,  el equipo de gobierno presidido por Pedro Sánchez y dirigido por José Luis Ávalos no ha tenido que hacer otra cosa que dejarle hablar y actuar para que él solo, solito, se hunda limpiamente en la sima de su ambición por acúmulo de errores y traiciones.

Fin de un falso bolchevique con casoplón y servicio.

Yo a eso lo llamo la pulsión autodestructiva del interfecto.