¿El miedo nos salvará?

En estos momentos espero que el miedo a una catástrofe mundial impida  que los dirigentes políticos de los países implicados directamente en el conflicto ucraniano tomen una decisión fatal, aunque nunca se puede descartar un error de cálculo, mínime en una situación tan difícil y complicada como la actual.

Entiendo que Estados Unidos siempre ha procurado cercar a Rusia y, a ser posible, despojarla de los satélites  que la protegen y engrandecen, mientras que Rusia siempre ha desconfiado, incluso abiertamente, de la política armamentística y expansionista (imperialista) de Estados Unidos.

En mi opinión, las dos grandes potencias con sus respectivos satélites y zonas de influencia siempre han jugado y siguen jugando sucio.

Para mí, la gran diferencia con respecto al pasado está en que ahora rige la sentencia bélica: objetivo visto, objetivo destruido.

Mi pregunta es pues: ¿NOS SALVARÁ ESTA VEZ EL MIEDO?

 

Pedro Sánchez: tres escenarios, tres decisiones, un comentario

1º. Ante el conflicto ruso-ucraniano, Pedro Sánchez, jefe del Gobierno de España, decide enviar dos buques de guerra a la zona.

2º. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, se reúne con los líderes políticos de los principales países europeos para hablar de la crisis suscitada por Rusia y Ucrania.

3º. Los presidentes de Francia y Alemania mantienen conversaciones y, de común acuerdo, advierten a Rusia que su intervención en Ucrania puede tener consecuencias graves.

1ª. A mi entender, la decisión de enviar dos buques de guerra a la zona por parte de Pedro Sánchez se basa en que él ve la situación como una campaña electoral y quiere ser el primero y en definitiva marcar la línea que han de seguir los demás líderes políticos.

2ª. Como español considero que  la decisión de no contar con Pedro Sánchez por parte de Biden es una ofensa a éste como persona pero sobre todo a España en su conjunto. En el concierto de  las naciones somos poca cosa y contamos poco.

3ª. Las conversaciones entre Macron y Scholz, representantes respectivos de Francia y Alemania, en torno a  la crisis y sus repercusiones económicas y políticas para Europa, se pueden entender como un nuevo agravio a España, ya que en esta ocasión tampoco está presente nuestro jefe de Gobierno.

1º. A pesar de ello o precisamente por ello, me inclino a pensar que Pedro Sánchez seguirá creyendo que él es el gran hombre de Estado y estratega de nuestro tiempo.

 

Separatistas y españoles

Entiendo que los separatistas catalanes mienten,

los españoles sabemos que mienten,

ellos saben que nosotros sabemos que mienten

y, aun así, los separatistas mienten

y, probablemente, seguirán mintiendo.

De hecho, los separatistas catalanes mienten  incluso cuando dicen la verdad.

¿Por qué? He aquí dos razones.

Primera razón, porque –siempre en mi opinión–  su autoconciencia de pueblo perseguido y pueblo elegido les dicta y enseña que, por regla general, las influencias y los mensajes que les llegan de fuera constituyen y/o contienen  agresiones a su identidad.

Segunda razón. Por su idiosincrasia o tarannà, nuestros separatistas prefieren siempre la negociación en cualquiera de sus modalidades a la violencia en  cualquiera de sus formas.

En realidad, esa es la vía preferida por los más fuertes en lo intelectual y más débiles en lo físico.

Además, para ellos, la negociación responde a una actitud civilizada, democrática y en definitiva moral, frente a la violencia, que es por definición salvaje, destructiva, en este caso autodestructiva y en definitiva inmoral. Y como es sabido y comúnmente aceptado, engañar al interlocutor de palabra o de hecho pertenece a la esencia de toda buena negociación.

El idiolecto de los separatistas catalanes como comunidad lingüística contiene incontables y elocuentes  ejemplos de su filias y sus fobias en el ámbito socio-político.  De hecho, el discurso de sus representantes gira indefectiblemente en torno a términos como diálogo, pacto y negociación, mientras que en ese mismo discurso se aprecia una clamorosa y, para mí, insultante por deliberada ausencia de términos como España, Constitución y Estado de derecho, a los que se pueden añadir  innumerables términos de cuño socio-histórico, empezando por los pares lealtad/deslealtad, traición/traidor, cobardía/cobarde.

España, doble víctima de la doble envolvente catalana

Imagino que a estas alturas de la película no son pocos los españoles que han comprendido la jugada de nuestros odiosos, nunca odiados, separatistas.

1º. Éstos dirigen el desmantelamiento y la desintegración del Estado español, al tiempo que fuerzan el empoderamiento de Cataluña.

2º. El objetivo final no es una Cataluña independiente por amputación sino la suplantación de una España debilitada hasta la desintegración y en la práctica inexistente por una Cataluña erigida en el único Estado soberano de la vieja piel de toro.

3º. En resumen, España ha financiado su propia destrucción y su suplantación por  Cataluña, pero ha sido Cataluña la que no sólo ha concebido y  ha dirigido la operación sino también, y sobre todo,  la que se ha beneficiado en exclusiva de ella.

4º.  Fórmula magistral. Política de la puta i la Ramoneta como táctica y la envolvente catalana como estrategia.

El separatismo catalán se debilita

Diversos síntomas indican que el separatismo catalán ha empezado a debilitarse en los ámbitos de la política, la economía y la sociedad.

Espero que el Estado español aproveche la coyuntura para fortalecer su posición con una acción conjunta y persistente de sus organismos y recuperar el control de la situación de una vez y para siempre.

No podemos consentir que una nación milenaria como España caiga víctima de una banda de desaprensivos.

¿Una España más fuerte y unida?

Como estamos en Navidad, quiero pensar que España no sólo resistirá el embate del separatismo sino  incluso que lo superará  e iniciará una  etapa histórica como una nación más fuerte y unida.

Y en aras de ese pensamiento, ahora me gustaría estrechar la mano a todos aquellos españoles que, al margen de las ideologías, comparten el  mismo deseo.

La contabilidad separatista o cómo la parte llega a ser más que el todo

A mi leal y español  entender, la contabilidad de los separatistas catalanes se basa en un postulado doble; un postulado para ellos irrenunciable y para nosotros inasumible.

De acuerdo con mi formulación, ese postulado predica y enseña:  lo nuestro es nuestro y sólo nuestro,  pero lo vuestro  es de todos y debe repartirse democráticamente entre todos.

En la práctica el postulado se convierte en una añagaza y la añagaza en la Envolvente catalana, de la que me considero autor intelectual, aunque sea sólo en este predio virtual.

¿Me meterán en la cárcel?

El «procés»: agentes separatistas en la estructura política de España

El infame Pedro Sánchez sigue colocando descaradamente  agentes separatistas en la estructura político-administrativa de España e incluso en su Gobierno.

¿Hasta dónde llegará la infamia del infame Pedro Sánchez? ¿Hasta dónde llegará la infamia de los españoles? ¿Hasta dónde llegará mi propia infamia?

Aunque no puedo contestar, puesto que evidentemente no lo sé, una cosa tengo por cierta. De acuerdo con el procés en marcha,  la República soberana de Catalunya suplantará al Reino de España más pronto que tarde.

Sentimientos

Me inclino a pensar que tener capacidad para comprender a una persona de malos sentimientos y comprenderla es una manera de ser una persona de malos sentimientos.

En sentido inverso, me inclino a pensar que tener capacidad para comprender a una persona de buenos sentimientos y comprenderla es una manera de ser una persona de buenos sentimientos.

¿Orden o memoria?

Como últimamente he perdido la memoria vivo una situación desconocida para mí. Mientras trato de acomodarme en ella, me pregunto: ¿qué es preferible, orden sin memoria o memoria sin orden? La pregunta me parece estúpida por la sencilla razón de que no tengo posibilidad de elegir.