¿Camino de la desintegración definitiva de España?

A mi modo de ver, cabe la posibilidad de que Pedro Sánchez,  jefe del Ejecutivo español en funciones, tenga que convocar  elecciones para nombrar  nuevo Gobierno  y que esas elecciones no despejen la incógnita.

Y, a partir de ahí,  cabe la posibilidad de que se tenga que repetir el proceso electoral.

¿Hasta dónde y hasta cuándo?

Entiendo que el fracaso del sistema podría traer consigo el fracaso del Estado y el fracaso del Estado, el fracaso definitivo y la desintegración de España.

Todo ello,  de acuerdo con un plan establecido previamente  y seguido al pie de la letra.

Llevo más de cuarenta años viéndolo en sueños y sufriéndolo despierto, día a día.

En cierto modo estoy muerto y desaparecido.

Josep-Pepe Borrell: de la cuota catalana a la Envolvente catalana

Yo pensaba que el supraescrito empezaría a mostrar y demostrar su verdadera adscripción política y auténtico sentimiento de pertenencia cuando se haga pública la sentencia por los actos del 1 de octubre de 2017 en Cataluña y nuestro jefe del Ejecutivo en funciones, obligado por las circunstancias,  decida acabar con la actual interinidad y formar gobierno o convocar elecciones generales.

En cualquier caso, pienso que Josep-Pepe Borrell siempre ha abogado y, previsiblemente, abogará por un pacto/alianza con una falsa extrema izquierda nacional que tiene hilo directo con los falsos socialistas catalanes de Iceta y, a través de ellos y él, con la burguesía catalana más desleal e insolidaria.

En ese contexto se inscribe su misión al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores y ahora su petición de una cuota catalana con presencia fuerte y determinante en el Gobierno de España, petición a la que, a mi entender, seguirán otras muchas de idéntico signo pero de mucho mayor calado.

Son eslabones de la Envolvente catalana, esa trama, hecha de traiciones, con la que los separatistas catalanes han planeado atenazar a España, estrangularla y, por último, suplantarla.

¿Cuántos eslabones han engarzado ya y cuántos les faltan por engarzar?

Objetivos y problemas de Pedro Sánchez

En estos momentos quiero pensar que Pedro Sánchez aspira a dirigir un Gobierno español para todos los españoles, incluidos los separatistas catalanes.

Entiendo que para ello quiere romper de una vez por todas la conexión de la izquierda radical española, siempre desleal a España, con el separatismo catalán, aún más desleal,  y, sobre todo, erradicar de una vez por todas la  presencia/injerencia de éste en la política española, de manera especial en los asuntos de Estado, a través de persona interpuesta.

En este supuesto, la persona interpuesta sería un Pablo Iglesias capaz de vender el  alma al diablo en aras de sus ambiciones.

Evidentemente, todo ello depende de que finalmente Pedro Sánchez decida elegirlo como socio de gobierno, cosa que se me antoja harto improbable, pues entiendo que entre los planes del dirigente socialista figura en lugar destacado acabar (siempre que le sea posible) con Pablo Iglesias como político y con su formación para unificar las izquierdas y volver a convertir al  PSOE en el único partido político a la izquierda de Ciudadanos.

Tal como yo lo veo, en definitiva sería un problema de lealtad.

En el caso de que, por el contrario, Pedro Sánchez decidiera aceptar la colaboración de las derechas, el problema sería, a mi entender, de coherencia ideológica y para superarlo tanto el líder socialista como sus aliados deberían invocar razones de Estado.

Difícil, muy difícil en una nación con un Gobierno despojado de sus derechos y sus responsabilidades y, lo que es infinitamente más triste, con una sociedad civil carente de una conciencia nacional inequívocamente patriótica.

¿17 parlamentos y el padre?

Afirmo que una nación de menos de cincuenta millones de habitantes no puede mantener diecisiete parlamentos autonómicos o regionales, además del Parlamento Nacional.

¡Nos han estafado!

En este caso, los españoles somos a la vez los estafadores y los estafados.

¿Qué fin nos espera?

¿La hora de Pedro Sánchez?

Considero que en estos momentos Pedro Sánchez está en condiciones de alcanzar sus dos grandes objetivos políticos: ser jefe del Gobierno de España y erigirse en el  líder primero, acaso único, de toda nuestra izquierda.

Dos objetivos distintos en teoría, pero unidos e interdependientes en la práctica.

Evidentemente, si il bello Pedro consigue imponer su autoridad en el espacio político que va de Ciudadanos a más allá de Podemos  o, si se prefiere, del catalán Rivera a un Pablo Iglesias en sus horas más bajas, tendrá muchas posibilidades de acceder al  Ejecutivo de la Nación, mientras que si a la postre  consigue formar gobierno, ya sea por acuerdo con partidos de izquierda o derecha, ya sea mediante unas elecciones generales, parece lícito pensar que también tendrá, como por añadidura, el control de nuestra izquierda social e ideológica.

En cualquier caso, delante tiene y previsiblemente seguirá teniendo a la derecha tricéfala con un PP incapaz de recuperarse, un Ciudadanos que no sabe cómo liberarse del estigma de su hecho diferencial (al menos, de ocultarlo) y un VOX que fracasa por radical y, curiosamente, tiene miedo de serlo y parecerlo.

Bueno, eso es lo que yo pienso, al menos como una posibilidad y gracias a la geometría variable que, en mala hora, ha venido a fijar la composición y el funcionamiento de todos nuestros chiringuitos políticos, grandes y pequeños, ciertamente muchísimos, siempre demasiados.

De momento, Pedro Sánchez, convencido (¿consciente?) de que, en términos comparativos,  domina la  situación política de España en su conjunto y en la mayoría de sus parcelas, ha decidido dejar que pase el tiempo, su gran aliado ahora, mientras se  concentra en sojuzgar y humillar a Pablo Iglesias como rival. El ambicioso Sánchez quiere acabar con Iglesias y que su parcela social e ideológica vuelva al PSOE, hogar histórico de todas nuestras izquierdas.

Pienso que Pedro Sánchez, infinitamente más político  de lo que muchos creíamos, esta demostrando que domina como pocos  los secretos de la táctica política, concretamente el manejo de las personas, beneficiando sus flaquezas,  y la administración, sabiamente dosificada, de los tiempos.

De momento tendremos que esperar a ver si  está a la misma altura en la concepción y ejecución de sus objetivos capitales, esos que nos muestran y demuestran la talla de un dirigente político como estratega y hombre de Estado.

Pero ¿qué pretende en realidad este Pedro Sánchez desconocido y sorprendente?

Patria, patriotismo

Mi patria es la infancia aterida de una criatura con ángel que tuvo a una loba por madre.

Mi patriotismo se nutre de las ensoñaciones de un emigrante que lo es de por vida.

Táctica y estrategia de los separatistas catalanes

En esta fase de la conjura, la consigna es atacar  al Estado de derecho de manera implacable en todos los frentes posibles, desde dentro y desde fuera de la Constitución, hasta aniquilarlo y, acto seguido, suplantar a España por Cataluña.

Táctica: destrucción de España  a través de la guerra sucia y la traición.

Objetivo estratégico: proclamación del Estat Català.

Pedro Sánchez versus Albert Rivera y más allá

Considero que en estos momentos Pedro Sánchez domina claramente la escena política española, después de haberse impuesto con habilidad  tanto a sus  compañeros de partido y a sus posibles aliados de gobierno en la izquierda y en la derecha  como  al bloque dirigido por el PP. ahora  y siempre su antagonista natural.

Los continuos y graves errores cometidos por Pablo Iglesias cristalizaron en una situación límite para él tras  las últimas elecciones generales. Los críticos le responsabilizaron de  los pobres resultados obtenidos por su formación y pidieron su cabeza.

El otrora líder carismático buscó entonces su salvación en una alianza/pacto de gobierno con Pedro Sánchez que de momento no se ha producido y no parece probable que vaya a producirse.

De hecho estamos ante un político empoderado y un líder devaluado y, posiblemente, fracasado.

Tras la mutación del tradicional  bipartidismo español en un bloque tricéfalo  de  derechas y un bloque bicéfalo de izquierdas, la política nacional parece estar presidida ahora por lo que ha dado en llamarse geometría variable.

A falta de mayorías absolutas naturales o, al menos, ideológicamente unitarias, se crean mayorías absolutas sobre la marcha  combinando  fuerzas dispares y, si es necesario, incluso antagónicas para hacer frente a la situación y salir del trance.

Entiendo que esa nueva manera de formar gobierno y gobernar es el resultado natural y obligado del llamado Estado de las autonomías y su atomización de España, nación y sociedad.

Mientras tanto, nuestra vieja derecha, incapaz de liberarse de una vez por todas  de su atávica corrupción y empeñada en taparla echando años encima,  no acierta a comparecer en la escena política con personas jóvenes de talla intelectual y política, totalmente ajenas a un pasado nada ejemplar.

En mi opinión, ese es el caso del PP y su gran problema.

Con referencia a VOX puedo decir que, a mi entender, el líder de un partido de extrema derecha debe ser más radical que Abascal. Pienso que su parroquia lo exige.

A mí, atrapado de por vida en  el nostálgico patriotismo del emigrante, me tiran los desfiles de los legionarios y las procesiones con el Cristo de la Buena Muerte, pero, claro, lo mío es patológico.

Al menos, esa vena.

Quincalla personal aparte, considero que Albert Rivera es la estrella emergente en el ámbito de la derecha española. Como catalán consciente de su hecho diferencial,  tiene por norma hacer sus presentaciones en público con una declaración rotunda de españolidad. Yo he llegado a pensar y creer que el muchacho  es sincero.

El proyecto del que forma parte y/o en el que le han metido es otra cosa.

En cualquier caso, tengo mis dudas de que el inteligente y ambicioso Albert Rivera llegue a dirigir la derecha española asentada en Madrid, capital de todas las Españas.

De momento tenemos que, mientras los Torra, Puigdemont y Junqueras intrigan día y noche en aras de  la desintegración del país y la independencia de Cataluña, personas  como  Batet, Cruz y Borrell ocupan cargos de responsabilidad en el Gobierno de España.

¿Con lealtad?

Personalmente creo que, en definitiva,  todos ellos, y otros muchos, forman parte de la Envolvente catalana. Y también Albert Rivera, como pieza clave.

Lo que no sé es hasta dónde llegará la actividad de éste y si será sustituido en la fase terminal/inaugural por un político catalán de bajo perfil, que es lo que me inclino a pensar en estos momentos.

Borrell y la envolvente catalana

Tengo el tristísimo y fatal presentimiento de que el catalán Josep Borrell, falso socialista de toda la vida, va a ser uno de los grandes impulsores de la envolvente catalana en el extranjero o, más concretamente, en los organismos internacionales. Para eso se le llamó y se le asignó  un lugar  destacadísimo en la diplomacia española.

Por favor, decidme que estoy loco y no coordino.

¿Hacia una dictadura catalana por el control de la población y las empresas?

El tribunal del «procés» ha sufrido intentos de hackeo de sus ordenadores. La Vanguardia, 29, 6, 2019

El control de la población y las empresas de un país por su gobierno de acuerdo con un eje vertical para separar a adictos y no adictos puede verse  retrospectivamente como una medida previa a la implantación de un sistema dictatorial y también como una prueba fehaciente de que ese sistema dictatorial  ya está implantado.

Así ha sido en la historia de Europa, incluida España, a lo largo de los dos últimos siglos.

Y, a juzgar por lo que podemos leer  ahora  en medios de comunicación españoles de vario signo, así ha empezado a ser en Cataluña.

A decir verdad, aquí hace ya años que los no adictos a la causa del catalanismo antidemocrático venimos sintiendo a nuestras espaldas la presencia de gentes y agentes que siguen día y noche nuestros pasos y, por supuesto, nuestras ideas.

Y, como es lógico, para nosotros, indeseables sociales, no hay ni puertas giratorias ni puertas que se abren, sólo puertas que se cierran.

En mi caso, con ello se confirma lo que me dijo hace como veinte años un editor amigo y patrón mío:  El señor Ibero es hombre muerto.

Ciertamente vivir en esas condiciones –muerte civil– no es muy agradable, aunque también es verdad que, como confirman muchas biografías, la persecución, sobre todo si es injusta, estimula la actividad y la creatividad.

Tengo 85 años. ¿Es ese mi caso?

Aun así, se me ocurren dos preguntas:

-¿Cuántas personas viven hoy en condiciones de muerte civil en Cataluña por mandato del catalanismo  antidemocrático y totalitario? 

-¿Ha decidido ese catalanismo adoptar ya los métodos y las formas de una dictadura en toda regla?