España, rumbo a su desintegración

Entiendo que, conceptualmente,  el Estado de las autonomías  responde no a un proyecto descentralizador de la Administración y su burocracia sino a un plan que busca abiertamente la desintegración de España y su esencia social, histórica y política.

Por eso, los primeros en apuntarse a la idea y su programa son los separatistas y, dentro de éstos, los separatistas catalanes.

A ellos se suman pronto los falsos socialistas con su falso federalismo histórico.

Un par de ideas acerca de estos últimos.

Históricamente, el federalismo ha sido siempre integrador. No hay federalismos desintegradores y, menos aún, federalismos que se inscriban en proyectos desintegradores de cuño abiertamente burgués, caso de Cataluña y sus falsos socialistas.

De hecho, el socialismo nace siempre y  necesariamente de la unión y busca la unión a través de la unión. Por eso es necesariamente integrador, integrador de la sociedad y las clases que la forman, de manera primordial  sus clases inferiores.

A mi entender, ahí radica su razón de ser y ahí radica su superioridad intelectual y moral.

Hablo de socialismo, no de burdas falsificaciones y cínicas usurpaciones de su nombre.

 

Das Seiende und das Dasein (el ser y la existencia)

Me tengo por una criatura alienada que, sin saber por qué, se empeña en poner orden en su industria: su cabeza y su existencia. Su cabeza es su mente y su mente es su ser (Ens)das Seiende, mientras que  su existencia es su estar en el mundo, su Dasein.

En estas condiciones, no aspiro a ser, tampoco a existir como tal, sólo a vislumbrar; me veo como  vislumbre (Schimmer) de alguien o algo que es y existe como realidad plena en sí mismo.

España como dolor

Que yo sepa, ningún otro español ha visto la destrucción de España cuando yo la he visto y ningún otro español ha sentido la destrucción de España como yo la he sentido.

Salvar al mayor Trapero

El embrollo catalán parece no tener fin.  En La Vanguardia, director  y amanuenses se empeñan ahora en mostrarnos y demostrarnos, sin convicción ni rubor, que el mayor Trapero fue en todo momento fiel a la legalidad estatal. No sólo no participó en las acciones de los rebeldes sino que además elaboró un plan para, llegado el momento, detenerlos y salvar esa parcela del Estado de derecho español llamada Cataluña.

Y, en realidad,  no es que director y amanuenses  quieran salvar al futuro general de la República catalana; según algunas lenguas de doble filo,  lo que ellos quieren y pretenden ahora es demostrar que en el otoño de 2017 aquí, en Cataluña, no hubo nada que pueda tipificarse como rebelión.

Mientras tanto, desde los Madriles, capital de todas las Españas que es fan i es desfan, Enric Juliana, agente  del catalanismo burgués con carné de periodista y pasaporte de Diplocat,  predica y pregona sin tapujos que en las estructuras del Estado español hay pocos catalanes que ayuden a comprender cómo funciona la sociedad de su país.

¿Quieres que te ayude y te lo explique yo, que soy extremeño?

El proceso de las puñaladas traperas

Los separatistas catalanes habían concebido lo que ellos mismos dieron en llamar procés  como la rampa de lanzamiento o, si se prefiere, la  hoja de ruta que debía redimirlos de su secular y frustrante irredentismo y llevarlos, traición mediante, a la república independiente de Cataluña y, de nuevo traición mediante, al Estat Català, un estado rotundamente hegemónico en una península Ibérica ahora sumida en el caos  autonómico y  en un futuro más o menos inmediato y prolongado despojada de su  estructura estatal unitaria de cuño español.

Pero, tras los hechos del otoño de 2017 y llegados al año 2019, innumerables indicios parecen indicar que el proceso político de nuestros incorregibles y desleales separatistas va a terminar en un proceso judicial contra los cabecillas de tamaña felonía.

Lo cierto es que, tan pronto como han tenido que comparecer ante un tribunal español,  cabecillas y subalternos se han apresurado a abjurar de sus traiciones  y lo han hecho, cómo no,  con una nueva tanda  de traiciones.

Ahí creo sinceramente que el capitán de la policía autonómica tiene ventaja sobre sus compañeros de conjura no sólo porque en el proceso judicial ha declarado después de ellos sino también y sobre todo porque, haciendo honor a su nombre, el interfecto les ha lanzado un racimo de puñaladas traperas  difíciles de encajar y, aún más, de esquivar.

¡Chupaos esa, listillos!

Propaganda (política) en espacios públicos de Cataluña

Aunque lego en el  asunto, me malicio que en España, y por lo tanto también en Cataluña,  para ocupar espacios públicos con propaganda (política) se debe contar siempre con la preceptiva autorización gubernamental.

Y, aunque lego en el asunto, me malicio asimismo  que, para ello,  la entidad beneficiaria debe solicitar siempre  esa preceptiva autorización gubernamental y que en ella deben constar datos como nombre del solicitante, objeto de la solicitud, coste de la autorización, período de la ocupación y obligación de retirar los elementos físicos ajenos al espacio público utilizado, al término del período de utilización concedido.

Y, precisamente porque soy lego en el asunto,  pregunto:  ¿se han cumplido esos requisitos en el caso de los lazos amarillos que  decoran los espacios públicos de Cataluña desde hace meses?

En cualquier caso, ¿cómo se llama la entidad responsable?

Plan de los separatistas catalanes para España

El hecho de que la Comunidad autónoma de Cataluña se declare ahora en rebeldía y plantee a España un conflicto de legitimidades  en condiciones de igualdad  pone de manifiesto, a mi modo de ver, la debilidad de nuestro  Estado de derecho y de la Constitución en la que éste se sustenta.

En cualquier caso,  los separatistas catalanes siguen adelante con su plan de crear, por la vía de los hechos consumados, una república independiente situada, según convenga, dentro y/o fuera de España, al tiempo que promueven con todos los medios a su alcance tanto la desintegración política de ésta  como la ocupación/usurpación de sus resortes de decisión y representación, empezando por los medios de comunicación.

Quien quiera puede  verlo y comprobarlo ya ahora.

El objetivo es conseguir que en un futuro no lejano lo que un día fue España quede reducido a una serie de territorios autónomos desprovistos de estructuras de Estado y, a la postre, sumidos en el caos y la impotencia.

De acuerdo con ese plan, España está llamada no sólo a ejecutar y pagar su propia destrucción cumpliendo  las órdenes de los separatistas sino incluso a financiar el empoderamiento de Cataluña,  que, en última instancia, no sólo se constituirá en una república independiente sino incluso en la nación hegemónica de la península Ibérica y, suplantando a Castilla según los nuevos imperialistas,  colonizará los territorios autónomos de lo que un día fue España.

Está por ver cuál será el estatus de Galicia y, sobre todo, de Vascongadas y Portugal en el nuevo ordenamiento territorial y político del Ruedo Ibérico. Ya ahora me inclino a pensar que Vascongadas, reforzada en su identidad y sus aspiraciones con la anexión de Navarra y territorios de las provincias de Santander y Logroño, no va a ser presa fácil de la ambición y la perfidia del pancatalanismo y su pequeño gran imperio integrado por Cataluña, el País Valenciano y las islas Baleares, mientras que parece probable que Portugal va a defender con éxito su identidad y su independencia histórica.

Entiendo que esa es la conjura que nos espera como españoles, aunque muchos hayan decidido no darse por enterados.

Soberanía nacional

En contra de lo que dice el Artículo 1 de la Constitución Española vigente, entiendo que la soberanía nacional no reside en el pueblo español sino en el conjunto de los ciudadanos españoles que ejercen sus derechos y sus deberes constitucionales y democráticos eligiendo a sus representantes mediante votación.

Pueblo es un concepto histórico y predemocrático, además de religioso. El pueblo no vota.

Votan los ciudadanos y, a mi entender, en el conjunto de los ciudadanos contemplado como comunidad nacional reside, por derecho y deber, la soberanía nacional.

Los separatistas catalanes y el derecho a votar

Entiendo que si queréis invocar el derecho a votar -sin decir nunca qué y para qué- lo primero que debéis hacer es cumplir fiel y lealmente  las leyes del Estado de derecho vigentes.

¿Imposible?

Pues mientras tanto seguiréis siendo para mí una pandilla de delincuentes y embaucadores.

¿Es ese vuestro destino fatal?

Yo a eso lo llamo irredentismo.

A ganaderos y cazadores

Por Dios, no abandonéis los campos de España. Os necesitamos. Un urbanita.