La lección de nuestros antípodas

Jacinda Ardern,  mujer de 40 años  que lidera el partido laborista de Nueva Zelanda, ha sido elegida primera ministra del país  en el que, según nos enseñaron en la escuela primaria, viven nuestros antípodas.

Para mí, eso significa que la moza ha observado, ha imitado (¿copiado?) y ha aprendido la lección,  pues los comentaristas políticos del ancho mundo coinciden en señalar  ahora que su acertada gestión de la pandemia ha sido la principal razón de su  segunda y holgada  victoria.

Eso me lleva a pensar  que la tal Jacinda Ardern ha aprendido en los libros las ideas teóricas y prácticas que le han dado  el triunfo.

¿Es Jacinda Ardern la antípoda intelectual y política de nuestro Pedro Sánchez y sus subalternos?

 

¿Y si Trump pierde las elecciones?

Evidentemente, el republicano Donald  Trump no las tiene todas consigo, pues  ahora ya admite la posibilidad de sufrir una derrota a manos de Joe Biden, candidato demócrata,  en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, que se celebrarán el martes, 3 de noviembre próximo.

Al hilo de ese supuesto, el líder republicano confiesa que, de ser así, tendría que abandonar el país. Una confesión acaso sincera y meditada pero también sumamente peligrosa.

En cualquier caso, a mi entender la actividad política de Estados Unidos, como la de tantos otros países de  nuestro pequeño mundo, necesita una regeneración total, empezando por su cúpula jerárquica.

¿Es posible una regeneración total de la actividad política en el caso de España?

 

¿Hacia la antesala de la independencia de Cataluña?

Aunque admito que es una ingenuidad, me gustaría que el gobierno autonómico de Cataluña hiciera públicas  todas, sí, todas las medidas, económicas y no económicas, que tiene pensado adoptar en los próximos meses, incluso en los próximos años, para hacer frente a la situación actual y previsiblemente futura de su comunidad y a dónde quiere llegar con ellas.

¿Se trata, como  he llegado a pensar,  de un plan con el que se pretende dejar a Cataluña en la antesala de la independencia y en el que España ni pueda ni quiera intervenir  para impedirlo?

12 de octubre: fiesta contra España y la Hispanidad

Hoy, 12 de octubre de 2020, he asistido, con una vergüenza que no me cabe en el alma, a la primera edición oficial de la Fiesta contra España y la Hispanidad organizada por nuestra falsa izquierda y dirigida por la minoría separatista de Cataluña. 

¿Es España en verdad un Estado irremediablemente fallido?

Fernando Arrabal a portagayola

Ora genialoide, ora analfabetoide,  siempre narcisista y  provocador, el melillense afincado en París, después de pasar por la muy salmantina Ciudad Rodrigo,  me inspira ahora un par de reflexiones sobre la actividad del creador literario y su ubicación en el tiempo como hito biográfico y marco cronológico.

Causa de ello es un texto suyo, para mis entendederas decididamente infame, publicado con fecha del domingo,  11 de octubre de 2020, en ABC, periódico que fue y sigue siendo de todos los españoles aquende y allende nuestras fronteras.

Cita, comentario  y corrección

«LAS LEONORAS»

«La actualidad es el futuro de participio pasado. Si en el siglo XVII existido hubiera el Premio Cervantes, no hubiera extrañado que lo ganara Alfonso Férnández de Avellaneda. Era el reflejo de su apariencia. Cervantes no lo hubiera merecido.»

Imagino que lo que quiere decir aquí Arrabal es que para un hablante/escribiente  situado por propia decisión en un momento concreto  del pasado, todo  el tiempo posterior a él, incluido  el presente en sentido convencional,  forma parte ya de su futuro.

Para comprenderlo mejor pensemos en  un escritor que se sitúa, por ejemplo, en 1920 con intención de  narrar el desarrollo de la primera Guerra Mundial. A sus ojos,  todo lo posterior a esa fecha, que lógicamente, por convención, él aún no ha vivido, pertenece ya a su futuro.

Por lo demás, aquí y ahora ignoro deliberadamente la fabulación urdida en torno a las Leonoras por Arrabal, pues entiendo  que en esencia pertenece al ámbito de las ucronías, que no es asunto de mi interés en este supuesto, y, a mi modo de ver, Cervantes no lo habría merecido.

 

En Cataluña, la Iglesia católica se separa del separatismo político y social en silencio

A mi leal saber y entender, la Iglesia católica en Cataluña decidió hace algún tiempo separarse del separatismo político y social  aquí imperante, sin duda por considerar  que las prácticas de éste eran ajenas, cuando no abiertamente contrarias, a la catolicidad esencial y moral  de la doctrina cristiana.

Y, aunque lo hizo y sigue haciéndolo en silencio, quiero pensar que con su decisión práctica marcó una clara distancia respecto de una más que probable deriva religiosa de cuño anglicano o nacionalsocialista, siempre cismática,  de infausta memoria para el catolicismo.

Así, pues, parece que de momento no habrá una Iglesia nacional catalana.

No obstante, considero que es misión social de la Iglesia católica promover la fraternidad de los seres humanos y, en consecuencia, denunciar y condenar aquellas doctrinas que, a partir de un sentimiento de superioridad clasista y/o elitista, propugnan la discriminación de las personas y la disgregación de la sociedad.

En mi opinión, caso actual de Cataluña y su  movimiento separatista.

 

Enric Juliana, corresponsal y espía en los Madriles del catavirus

Me malicié en su día y me malicio ahora que Enric Juliana, hijo de Juliana y subalterno de la burguesía financiera condal, fue enviado oficialmente a los Madriles como corresponsal de La Vanguardia, órgano  de los poderes fácticos de la siempre futurible República de Catalunya.

El muchacho debía hacer tablas, tender puentes, tejer contactos, situarse y en última instancia espiar para sus señores, en espera de un destino acorde con sus maldades y ambiciones.

Estamos en tiempos del catavirus, a mi entender aportación suprema del catalanismo y su perfidia púnica a todas las Españas que es fan i es desfan, y Enric Juliana, hijo de  Juliana, continúa en los Madriles, a la espera de un destino que no llega.

Pero ahora ya, convertido en un espía consumado, se dedica a  verter sigilosamente gotitas  de catavirus, veneno esencialmente antiespañol, cuando, donde y como le dictan sus amos y le aconseja su perfidia.

 

Pregunta a un separatista catalán

¿Puede y debe ser leal un español con un separatista desleal?

Dime cómo, y te copio.

Lealtad, Lealtad, ¿cómo se pronuncia tu nombre en catalán?

El separatista catalán miente

En mi opinión, el separatista catalán miente,

los españoles sabemos que miente,

él sabe que nosotros sabemos que miente,

y, aun así, el separatista catalán miente.

De hecho, en mi opinión, el separatista catalán miente incluso cuando dice la verdad.

¿Por qué? Porque, siempre en mi opinión, su intención es siempre engañar.

Y a estas alturas de la película no parece probable que vaya a dejar el engaño

para empuñar las armas de fuego.

 

El catavirus ataca

Después de imponer su ley en Cataluña sometiéndola a una dictadura cada vez menos encubierta, el catavirus o virus catalán castiga ahora con perfidia implacable el doble nucleo de España: la Monarquía constitucional y la ciudad de Madrid, capital histórica de todas las Españas.

Como estamos viendo y padeciendo, con todo ello los agentes del catavirus  pretenden nada más y nada menos que sumir  a España en un caos sistémico y enfrentar a  los españoles entre sí, mientras ellos -los listos de siempre-  se limitan a gozar del espectáculo hasta que llegue la hora de recoger el fruto:

LA DESTRUCCIÓN  DE ESPAÑA Y SU SUPLANTACIÓN POR  LA REPÚBLICA DE CATALUÑA

Pregunto: ¿hay pecho español que aguante tamaña ignominia?