El Estado de las autonomías y sus controles

Considero  que, a pesar de sus diferencias más que evidentes, el caso de los ERE de la Junta de Andalucía y la proclamación de una república independiente por parte de las autoridades autonómicas de Cataluña tienen un punto en común, habida cuenta de que en ninguno de los dos actuaron los preceptivos controles de la Administración estatal.

¿Existen esos controles? Y si existen, entonces ¿por qué no actuaron ni en un primer momento ni después ni nunca?

El hecho consumado y tristísimo  es que, en el caso de Andalucía, el latrocinio se mantuvo por espacio de casi una década, hasta el punto de que se perdió el rastro del dinero robado y toda posibilidad de recuperarlo, mientras que en el caso de Cataluña se llegó a proclamar la República, y ahí sigue plantando cara a España, que, a pesar de estar constituida en un Estado de derecho, del que esta comunidad autónoma forma parte teóricamente, es incapaz de aplicar la ley y exigir su cumplimiento íntegro en ella,  sin dilaciones ni subterfugios.

Todo ello me lleva a la desoladora conclusión de que se creó y se puso en marcha el llamado Estado de las autonomías, pero se olvidó el sistema de control de sus actividades, en especial las económicas y las políticas, por parte de la Administración estatal.

Y ahí estamos.

El mal absoluto y la alienación

No consigo imaginar el mal absoluto; ni como ser ni como estado, ni como esencia ni como existencia; ni como negación del bien ni como antítesis de lo bueno.

¿Es la falsedad de los seres humanos, de todos los seres vivos, consecuencia visible y obligada de su alienación?

En cualquier caso  confieso que la falsedad de una criatura como Quim Torra es para mí un abismo insondable.

¿Y mi propia, nunca confesada, falsedad?

La mayor desgracia

Entiendo  que la mayor desgracia que puede sufrir un ser humano es ser mala persona.

Y entiendo que para ello es necesario nacer mala persona y no redimirse.

Entiendo que en definitiva ser mala persona consiste en pensar maldades y obrar maldades.

 

Sobre el saber laico, lo contingente y el ser

Entiendo que, frente a la antinomia opresión : sumisión basada ab origine en el estado de naturaleza pero pronto provista de una trayectoria curricular mítico-religiosa y, acto seguido, propugnada por cosmogonías y cosmovisiones de corte tradicional con valor de ideologías portadoras de diversas formas de alienación individual y colectiva, todas ellas aferradas a una perennidad y una inmutabilidad de cuño fatalista, el saber laico, doctrina y praxis, arranca históricamente de un acto de rebelión existencial (Non serviam!) y se manifiesta antes y después como un acto de afirmación epistemológica (Sapere aude!) que, en aras de un nuevo evangelio, quiere hablar de solidaridad universal, humana e incluso cósmica, en el ámbito de la mundanidad.

Entiendo que el ser humano en cuanto algo o alguien que es y existe aquí y ahora pertenece al ámbito de lo contingente.

¿Hay algo o alguien más?

Entiendo que debe de haberlo y debe haberlo.

Mientras tanto quiero entender y entiendo que el ser humano, atrapado en lo contingente, no puede predicar de sí mismo Yo soy el que soy, pues, si en un primer momento se limita a estar ahí (cosificación), después pasa a ser lo que no es (alienación), ya que, por cruel y triste que parezca, en eso va a consistir su existencia en cuanto da sein Dasein.

¡Yo soy el que no soy! Ich bin der, der ich nicht bin!

A partir de ahí entiendo que, cuando el ser humano predica de sí mismo Yo soy el que soy, incurre en una usurpación blasfema.

¿De momento? ¿Por siempre?

Sobre el saber laico y lo contingente

Entiendo que, frente a la antinomia opresión : sumisión basada ab origine en el estado de naturaleza pero pronto provista de una trayectoria curricular mítico-religiosa y, acto seguido, propugnada por cosmogonías y cosmovisiones de corte tradicional con valor de ideologías portadoras de diversas formas de alienación individual y colectiva, todas ellas aferradas a una perennidad y una inmutabilidad de cuño fatalista, el saber laico, doctrina y praxis, arranca históricamente de un acto de  rebelión existencial (Non serviam!) y se manifiesta antes y después como un acto de afirmación epistemológica (Sapere aude!) que, en aras de un nuevo evangelio, quiere hablar de solidaridad universal, humana e incluso cósmica, en el ámbito de la mundanidad.

Entiendo que el ser humano en cuanto algo o alguien que es y existe aquí y ahora pertenece al ámbito de lo contingente.

¿Hay algo o alguien más?

Entiendo que debe de haberlo y debe haberlo.

Pablo Iglesias: la cara oculta del embaucador

Durante mucho tiempo me he sentido intrigado por la relación ideológica y política de Pablo Iglesias, líder  de un partido español situado teóricamente a la izquierda de la izquierda (Unidas Podemos), y el separatismo catalán como bloque o frente socio-político controlado y dirigido por el sector más insolidario y desleal de la burguesía catalana, ahora ya embarcado abiertamente en la ruptura violenta de la convivencia de las dos comunidades lingüísticas de Cataluña y la proclamación  de una república independiente por vía antidemocrática e ilegal.

Con un cinismo que sobrecoge, Pablo Iglesias ha afirmado públicamente que la escuela catalana y TV3 ni se tocan.

El pobre embaucador se ha limitado a calcar la declaración categórica de los dirigentes separatistas que han privado perversamente a más de la mitad de los niños de esta comunidad autónoma del derecho a  recibir enseñanza en su lengua materna mediante la inmersión obligatoria y excluyente -sí, sí, obligatoria y excluyente- en catalán. 

Me pregunto si el pobre embaucador sabe que esos niños son en su inmensa mayoría hijos de los obreros de lengua española que votan Unidas Podemos.

¿Lo harán el próximo domingo, día 8?

En cualquier caso, de la dictadura burguesa de Cataluña hablaremos otro día.

¿Quim Torra, golem rebelde de la burguesía catalana?

Cuenta la leyenda que el rabino Yehuda Löw ben Becalel, hombre de Dios que vivió en la Praga del siglo XVI bajo el reinado del emperador Rodolfo II, tenía un golem que, siguiendo sus órdenes, realizaba con fruición y entrega las tareas más duras e ingratas de la casa, como acarrear agua, cortar leña, mantener siempre vivo el fuego  del hogar, cuidar de los animales domésticos y procurar que todo se mantuviera en orden.

Fiel a la tradición hebrea, el rabino Löw se había procurado un golem modelando con arcilla una rudimentaria y grotesca figura cuasi humana, a la que, acto seguido, había infundido vida introduciéndole en la boca el shem, fórmula y rito consistentes en una pequeña tira de pergamino con una inscripción taumatúrgica  y el nombre sagrado de Yahvé.

El piadoso rabino ponía mucho esmero en retirar el shem de la boca de su criado todos los viernes por la tarde para que este respetara escrupulosamente el   sabat y se lo volvía a introducir a fin de  que, una vez cumplido el precepto, recuperara el impulso vital y volviera a sus quehaceres.

Pero ocurrió que un día, cuando el rabino Löw estaba en la sinagoga, se presentaron ante él  varios criados suyos para decirle que el golem   había montado en cólera y lo estaba destrozando todo e incluso agrediendo a las personas.

El hombre de Dios salió corriendo y, tan pronto como tuvo delante a su enfurecido criado, extendió los brazos, fijó la mirada en él y, en un abrir y cerrar de ojos, le extrajo de la boca el shem. En el mismo instante, la pobre criatura se desplomó y quedó reducida a su condición primigenia de masa inerte y amorfa de arcilla.

Y cuenta la leyenda que así permaneció hasta que, transcurridos varios siglos, se convirtió en polvo.

¿Será ese el destino de Quim Torra, el  subalterno que, después de ser  designado por la burguesía catalana para llevar a cabo su programa político, ha decidido actuar por su cuenta y destruir el patrimonio acumulado por ésta durante más de doscientos años de trabajo empresarial?

La catarsis vasca como modelo

Asisto atónito y sobrecogido al diálogo que mantienen ante sendas copas de vino Maixabel Lasa, viuda de  Juan Mari Jauregui, asesinado por Eta, e Ibon Etxezarreta, uno de los autores del atentado criminal.

Zubiak (Puentes) se llama el documental que, dirigido por Jon Sistiaga y Alfonso  Cortés-Cavanillas, narra, en torno a ese hecho nuclear, la  vida de una sociedad vasca desgarrada por los enfrentamientos personales por espacio de más de cincuenta años.

Afortunadamente, a la postre se impone la cordura, unos y otros se avienen a tender puentes y se establece la paz sobre la base del olvido y el perdón. Un antiguo miembro de Eta confiesa que lo que más le ha impresionado ha sido la actitud libre de rencor y deseos de venganza de los familiares de sus víctimas. Según él, esa actitud ha hecho posible o, al menos, ha facilitado la reconciliación.

Pregunto

¿Cabe aplicar el modelo vasco de los Puentes al conjunto de España?

¿Cabe pensar en una catarsis sincera y generosa de la sociedad española?

 

Victoria pírrica y semántica de la traición

Aparentemente, España se ha impuesto a los separatistas catalanes en el último enfrentamiento. Pero en realidad estos se han replegado y han buscado refugio, una vez más, en ese espacio impreciso que constituye su elemento y su alimento natural.

Vuelta a la guerra sucia de baja intensidad, siempre en el ámbito amable / hostil de la puta i la Ramoneta. Ahí estábamos y ahí seguimos porque, a la postre, ahí hemos vuelto.

Miquel Iceta, en mi opinión la personificación más auténtica y sincera de la perfidia y la deslealtad separatistas, ha conseguido fijar  la semántica de las relaciones del Gobierno (los Gobiernos) de España con los separatistas catalanes y, a través de ellos, con todos los separatistas ibéricos, periféricos y no periféricos.

Mal que nos pese, ahora ya sabemos que estamos en el país de las nacionalidades. Esa es la semilla de nuestra desintegración.

Curiosamente,  a mi modo de ver, ese mal tiene su correspondencia en la semántica separatista del silencio:

-Conceptos y vocablos centrados en España que ni se piensan ni se pronuncian porque para ellos no existen o no deben existir.

-Conceptos y vocablos centrados en traición, traidor, cobardía, cobarde, hipócritas y afines que un separatista nunca pronuncia y, por descontado, nunca aplicará en referencia a su realidad inmediata, aunque de hecho pueblan un campo semántico muy próximo y perfectamente definido.

Ejemplo

Carles Puigdemont pone los pies en polvorosa. Oriol Junqueras se queda «en el país» y es detenido y encarcelado. Que sepamos, Junqueras nunca ha acusado a su correligionario de traición, y probablemente no lo hará.

¿Ha optado el separatismo catalán por la autodestrucción?

Entiendo que el separatismo catalán tiene una vena sadomasoquista que se mantiene a lo largo de su historia y se manifiesta como una querencia irrefrenable al sufrimiento, sea en forma de frustración permanente y permanentemente alimentada, sea en forma de irredentismo de pueblo a la vez perseguido y elegido.

Curiosamente, los actuales representantes políticos del separatismo catalán parecen movidos ahora por un sentimiento que los lleva directamente a la destrucción no sólo de su entorno social sino incluso y sobre todo de su identidad  como colectivo humano.

Yo diría que en ese comportamiento hay poco o nada del espíritu burgués que ha venido caracterizando hasta el presente la acción socio-política de los separatistas catalanes y de manera especial el hacer diario de sus clases bienhabientes y bienpensantes.

¿Dónde está el seny  si aquí se destruye más que se construye y los que destruyen se destruyen a sí mismos?

¿Son catalanes? ¿Son burgueses?  Sinceramente no entiendo nada.