Cataluña: de la economía especulativa al paraíso fiscal

Entiendo que el mayor delito colectivo cometido hasta ahora por la burguesía catalana ha sido convertir la política, allí donde le ha sido dado, en una parcela de la economía especulativa al servicio entero y exclusivo de sus miembros,  benefactores y beneficiarios.

El tres por ciento es hoy referente y símbolo prehistórico.

Por eso mismo entiendo que querer hacer de Cataluña un paraíso fiscal es el objetivo lógico y natural de una una familia de familias que desde sus orígenes ha aspirado a vivir, sobrevivir y enriquecerse administrando los haberes de una masa de criaturas ignorantes.

¿Nacionalismo? Nunca.

Movimiento burgués. Siempre y sólo movimiento burgués.

Por esa razón, Jordi Pujol, con su clan familiar, es para mí el paradigma de su líder político y el modelo de su núcleo duro.

Nota

Siempre que me es permitido, a ese clan familiar lo llamo la Cigronada.

Puigdemont se presenta en la Cataluña Norte

El prófugo y delincuente Carles Puigdemont tiene previsto hacer su presentación en Perpiñán, capital de la Cataluña Norte, el próximo sábado, 29 de febrero.

Considero que, más allá del número de asistentes al acto (previsiblemente en torno a las cincuenta mil personas), el valor de dicho acto es por encima de todo simbólico: el catalanismo cruza la frontera norte y  da un salto cualitativo.

¿Se repetirán allí, agrandados, los errores cometidos en la Cataluña Sur?

¿Tendremos que hablar a partir de la próxima semana de pancatalanismo?

¿Ocurrirá lo mismo, más pronto que tarde, con los vascos?

España inerme, España inerte.

Más allá del Estado de derecho: superioridad de los separatistas, inferioridad de los españoles

Alguien podría pensar  que, una vez instaurado en España un régimen plenamente democrático bajo la forma de Estado de derecho, todo lo que había que hacer era cumplir y hacer cumplir sus leyes o, si se prefiere, su Constitución como se ha hecho y se hace en las democracias auténticas y consolidadas de nuestro entorno socio-histórico.

Pero no ha sido así. Después de más de cuatro décadas de su promulgación, la Constitución teóricamente vigente en el Reino de España sigue sin ser respetada en amplios sectores territoriales y poblacionales de la Nación.

¿Estado de derecho?  Sóĺo en la forma y, a decir verdad,  en fase de derribo.

En realidad, aquí mandan los separatistas catalanes.

Ellos tienen un plan para destruir España y llevan décadas trabajando en él, mientras que los españoles ni hemos tenido ni tenemos  un plan para acabar con el separatismo y defender  nuestra Patria como  es nuestro derecho y nuestra obligación.

¿Qué debe hacer un patriota ante este panorama?

El pacto de Estado que el separatista Torra pide a Pedro Sánchez

Entiendo que el Pacto de Estado que Quim Torra, en nombre del Govern de Catalunya, presenta y pide a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno español, en la reunión que mantienen el 20 de diciembre de 2019 en el Palacio de Pedralbes de Barcelona, rebasa en su contenido las competencias políticas tanto del peticionario como del receptor de la petición, habida cuenta de que -siempre a mi entender- en dicho pacto se incluyen de manera deliberada,  siempre perversa y necesariamente repudiable conceptos esenciales de la soberanía nacional, soberanía nacional que reside íntegra y totalmente en la integridad y totalidad del pueblo español, y es, por definición, indivisible e inalienable.

Entiendo asimismo que, llegados a ese punto,  el Servicio Jurídico del Estado,  integrado en el Ministerio de Justicia, debe actuar, de una vez por todas,  en defensa del Estado de derecho.

El Reino de España como Estado de derecho

Me pregunto si el Reino de España es en verdad un Estado de derecho y, en caso afirmativo, cómo es que no consigue imponer de una vez por todas, de manera  nítida y permanente, el cumplimiento de su Constitución.

Entiendo que la actitud de los separatistas catalanes constituye un delito único y persistente que arranca de un acto de prevaricación  contumaz.

Pablo Iglesias contra Pablo Iglesias

Imagino que el pobre hombre soñaba con pillar cacho y, a partir de ahí y sin dejar de soñar, con apoderarse de toda la izquierda.

Una izquierda, en esencia,  antiespañola y, en la forma, republicana, según el modelo catalán.

Pero la evolución política de las formaciones de nuestra izquierda nos dice  ahora  que el pobre hombre no sólo no ha conseguido disputar el liderazgo al  inculto arribista Pedro Sánchez sino que además ha tenido que asistir, entre impotente y frustrado,  a la marcha/fuga/traición/abandono de significados subalternos y en su día compañeros de la lucha anticapitalista.

Pedro Sánchez mantiene su liderazgo y Pablo Iglesias pierde el control de su formación.

Para mí, la atomización de la izquierda es una prueba irrefutable de su fracaso o, si se prefiere, de su traición.

¡Proletarios de todas las autonomías desuníos!

Más allá de la independencia de Cataluña

Las negociaciones/transacciones que han tenido lugar recientemente en territorio catalán y sede catalana entre el jefe del Gobierno español y el presidente de la Generalidad de Cataluña, en cierto modo autoridad de rango superior, me confirman que España avanza inexorablemente hacia el abismo.

En La Vanguardia de Barcelona alguien ha repetido, más o menos,  que el representante español se ha entregado al separatismo catalán para seguir en el poder, previa aprobación de los Presupuestos Generales del Estado gracias al apoyo parlamentario de éste.

En cualquier caso, considero que los españoles, empezando por sus gobernantes, deberían saber que el objetivo final o estratégico de los separatistas  no es, ni mucho menos, la independencia de Cataluña en términos convencionales, dado que esto comportaría necesariamente una forma de empequeñecimiento y empobrecimiento del país,  sino la destrucción de España y su suplantación, mediante una conjura hecha de intrigas y traiciones,  por una República Catalana soberana y hegemónica en todo el ámbito de la península Ibérica.

Lamentablemente, los españoles seguimos sin ver el peligro. En realidad, ni lo vemos ni lo queremos ver ni estamos en condiciones de verlo.

¿Y la Constitución hoy vigente en toda España tampoco basta?

Pedro Sánchez, jefe del Gobierno de España, dice que «la ley por sí sola no basta». Como imagino que el pobre hombre, adoctrinado por los separatistas catalanes, se refiere a la ley con minúscula, me permito preguntarle: ¿Y la Ley, como equivalente semántico de la Constitución hoy vigente en toda España, tampoco basta para resolver un conflicto que nace de una infracción gravísima y persistente de la Ley de Leyes?

El Estado democrático de derecho y sus leyes

Entiendo que el Estado democrático de derecho se asienta en el cumplimiento de sus leyes, leyes que -siempre a mi entender- son por definición democráticas.

No obstante, Joan Planellas, teólogo y actualmente arzobispo metropolitano de Tarragona, piensa y dice que la democracia está por encima de la ley.

El hombre de Dios no nos dice ni a qué democracia ni a qué ley se refiere.

¿Se atrevería a decir algo así como?:

La democracia tal como yo la entiendo está por encima de todas las leyes del Estado democrático de derecho.

En cualquier caso, los separatistas catalanes, empezando por sus ideólogos y dirigentes políticos, se han apresurado a hacer  suya la (¿herética y/o falaz?) declaración del teólogo y arzobispo Joan Planellas.

¿Una falacia más en su larga lista de falacias?

Los sediciosos y sus valedores

Considero que una buena manera de saber cómo están ahora las cosas en el bando separatista, desde el proceso judicial hasta el estado de ánimo de los sediciosos y sus valedores, consiste en leer las lamentaciones a modo de alegatos con las que los amanuenses de La Vanguardia vienen usurpando y llenando sus páginas más nobles desde hace meses.

A mi entender, esas lamentaciones con sus infinitas y paupérrimas falacias están al mismo nivel que las cínicas añagazas de los protagonistas políticos del procés.

Uno de esos amanuenses escribe hoy en el órgano tradicional de la burguesía catalana:

«Ahora sabemos que, si el Estado, a través del poder ejecutivo, hubiera hecho una contrapropuesta y hubiera abierto un diálogo, seguramente no hubiéramos caído en el pozo en el que ahora estamos».

Al parecer, esa pobre criatura, de nombre Antoni Puigverd, ni sabe ni quiere saber que estamos ante un delito de sedición y  que el Reino de España es un Estado de derecho con una Judicatura competente e independiente.

No, no lo sabe, pero curiosamente un hombre tan marcado por su actividad al frente de ERC como Joan Tardà hace meses que abandonó sus cargos en favor de un prosélito charnego de nombre Gabriel Rufián.

¿Se olió la que les venía encima a los responsables del procés?