Vargas Llosa: «Los nacionalismos han sido la desgracia de este país».

El escritor peruano y español  ha declarado en el curso de una entrevista concedida a un colaborador de un periódico madrileño que «los nacionalismos han sido la desgracia de este país».

En cierto modo comparto la idea esencial y, ante todo, el sentimiento que alienta en las palabras de nuestro premio Nobel, pero a fuer de sincero debo confesar que para mí la desgracia  de España, incluida su más que posible ruina como realidad política, histórica, social y cultural, radica hoy en la falta de un sentimiento patriótico auténtico en sus ciudadanos, un sentimiento patriótico capaz de  imponerse con lealtad y entrega a toda posible forma de cainismo.

De hecho, la desintegración de España a  la que estamos asistiendo con actitudes que van desde la impotencia claudicante  hasta la cobardía sumisa  puede y acaso debe entenderse como la suma de todas nuestras cesiones y concesiones a esos a los que Vargas Llosa llamaría ahora nacionalistas y para mí han sido siempre separatistas.

En un acto de rara lucidez y sinceridad, nuestro compatriota confiesa que «cuando ganas el Nobel, se supone que ya eres una estatua y estás muerto».

En cualquier caso, ahí están algunas de las  cesiones y concesiones, no todas,  que, convertidas en otras tantas traiciones a nuestra Patria, han cristalizado en monstruosidades jurídicas y políticas como la llamada «Ley Celaá», que margina, prohíbe e incluso penaliza el uso del español, idioma oficial de España, en territorios e instituciones del propio Estado.

A mi entender, esa monstruosidad jurídica y política, amén de social, preside la hoja de ruta y marca la deriva que pretende llevarnos a la ruina como Pueblo, como  Nación  y como Estado.

Considero que Vargas Llosa tiene razón cuando dice que los nacionalismos han sido la desgracia de este país, pero se queda corto, muy corto.

 

¿Primera añagaza de Salvador Illa en su nueva etapa?

Salvador Illa se ha apresurado a declarar que en estos momentos está concentrado  totalmente en la lucha contra el coronavirus, motivo por el que no ha querido pronunciarse sobre las elecciones catalanas y su aplazamiento (La Vanguardia, 16-1-21).

Última versión de la envolvente catalana: trato entre separatistas

A mi modo de ver, el objetivo ideal de los separatistas catalanes ha sido y es que en Cataluña la política la hagan siempre y sólo los catalanes, tanto para ellos como para los no catalanes. Pero, como de momento eso no es posible, han ideado una variante aún mejor.

Parto de la base de que actualmente en Cataluña coexisten, grosso modo, dos comunidades político-lingüísticas: una española y otra catalana. Entiendo que la comunidad de lengua española es claramente mayoritaria y, asimismo, que la comunidad de lengua catalana es claramente minoritaria.

Conscientes de ese hecho y sus implicaciones en un sistema democrático o presuntamente democrático, los separatistas catalanes han puesto mucho cuidado en no mencionarlo y, de hecho, jamás lo han mencionado.

En cambio, durante las cuatro décadas y pico que llevamos de democracia nuestros separatistas se han dedicado en cuerpo y alma a copar una tras otra todas las instancias autonómicas de decisión y representación.

Hoy, la Generalidad  con sus incontables entes asociados y, claro está, con el gobierno autonómico en peso, al que ellos se empeñan en llamar Govern, están total o casi totalmente en manos de los separatistas.

En este contexto me permito observar que los partidos políticos de obediencia independentista actúan alterrnativa y/o simultáneamente como  partidos autónomos con el propósito  de cubrir todo el espectro socio-político catalán y como un partido único bajo una misma y sola dirección para aumentar su potencia de fuego y conseguir su objetivo final de la manera más rápida y más cómoda posible.

En la actual coyuntura, con las elecciones catalanas como cita aplazable pero ineludible, nuestros separatistas, ahora en alianza con el falso socialista español  Pedro Sánchez, han ideado un plan basado en una nueva variante de la envolvente catalana.

De acuerdo con ese plan, percibo que Salvador Illa actuará como candidato del Partido Socialista Catalán y el Partido Socialista Obrero  Español y, por lo tanto, como catalán leal a  España y los españoles, mientras que los candidatos de los demás partidos independentistas actuarán como separatistas tout court.

En resumidas cuentas, trato entre separatistas, en alianza con nuestros falsos socialistas,  como preámbulo y ensayo  de la operación con la que se pretende poner fin a España y su historia.

 

El apoyo a la independencia de Cataluña cae al 43%

La Vanguardia, órgano ni oficial ni oficioso de la burguesía separatista de Cataluña, dice hoy, lunes 11 de enero,  en su portada: El apoyo a la independencia  [de Cataluña] cae al 43% frente a casi el 50% que votaría en contra.

Tres preguntas y una denuncia.

-¿Ha habido alguna vez, en los últimos cincuenta años, un régimen realmente democrático en Cataluña?

-¿Se ha reconocido alguna vez la existencia de una comunidad de lengua y sentimiento españoles en Cataluña y se han respetado alguna vez  los derechos constitucionales de sus miembros, siendo como es claramente mayoritaria?

-Si, desde el inicio de la Transición, miembros de la burguesía separatista de Cataluña (siempre, necesariamente, minoritaria) han copado todos los cargos de la administración autonómica, ¿puede calificarse esta de democrática?

En mi opinión, Cataluña ha estado sometida desde la llamada Transición a un régimen dictatorial impuesto por el sector separatista de su burguesía y así continúa.

Por lo tanto, y siempre en mi opinión, todas las instituciones autonómicas de Cataluña son ilegítimas y anticonstitucionales.

LA REPRESENTACIÓN DE LOS PARTIDOS SEPARATISTAS NUNCA HA SIDO PROPORCIONAL AL NÚMERO DE SUS VOTANTES Y, EN CONSECUENCIA, TAMPOCO LO HA SIDO LA REPRESENTACIÓN DE LOS PARTIDOS CONSTITUCIONALISTAS

¿Hasta dónde tiene que caer el apoyo  [oficial y ficticio] a la independencia  para que  pueda hablarse de democracia equitativamente representativa en Cataluña?

 

El lenguaje apodíctico del comentarista político

Imagino que Enric Juliana se tiene por un comentarista político perspicaz y entendido.

Aunque tal vez podría mejorar su español escrito, el buen hombre no duda en abordar puntos concretos de la política de nuestro país más bien ocultos o poco conocidos, haciendo gala en todo momento de la seguridad de quien conoce el asunto a fondo y dispone de información privilegiada y reservada a muy pocos.

Así, según él, [Joe Biden] «pedirá a España más activismo contra China». Y en una declaración propia, a mi entender, de un comentarista español afirma:  «La semana que viene ya no quedarán trumpistas en España».

Entiendo que Enric Juliana, fiel a sus raíces hispanas y a  su formación española, no expone su opinión o sus opiniones sobre alguien o algo, sino que, haciendo uso de un lenguaje apodíctico,  formula afirmaciones y negaciones referidas tanto al pasado y al presente como al futuro.

Arriesgado, muy arriesgado y, en mi opinión, irracional.

 

De la consigna Black lives matter a la consigna All human lives matter the same

El asalto del Capitolio, sede institucional de la democracia estadounidense, perpetrado el día 6 de enero por individuos de manifiesta  filiación ultraderechista se presta a varias lecturas. Una de ellas permite ver el acto  como manifestación de una libertad democrática mal entendida y mal empleada.

Además, parece ser que  las fuerzas encargadas de velar por la seguridad de las instituciones y, sobre todo, de las personas reunidas en ellas decidieron no intervenir y se limitaron a contemplar los acontecimientos con mal disimulada complacencia.

Por lo tanto, el delito de los asaltantes se ve agravado por la complicidad de los agentes de la autoridad en su condición de servidores de la justicia de un Estado democrático de derecho.

Todo ello es sabido y conocido. Ahora sólo falta tomar las medidas pertinentes para restablecer el orden legal y procurar que esos actos, entendidos como conatos, no vayan a más y se repitan hasta acabar con una democracia tan imperfecta como se quiera, pero, al fin y al cabo, democracia.

En definitiva, lo que importan son las vidas humanas  y en mi opinión todas las vidas humanas importan lo mismo.

Alemania ante la desmembración de España

Me permito afirmar que Alemania nunca se ha pronunciado abiertamente sobre la desmembración de España, ya en avanzado proceso de ejecución. Ni a favor ni en contra. Todo lo que ha hecho ha sido ignorarlo.

A estas alturas de la película resulta evidente, al menos para mí, que ni la ha denunciado ni ha condenado siquiera verbalmente a los responsables ni ha realizado algún tipo de gestiones para  detener o al menos frenar el proceso desintegrador.

Cierto. No es asunto de su competencia. Pero es asunto que afecta a sus intereses.

¿Negativamente?

Ese es para mí el quid de la cuestión.

Pensemos por un momento en la desintegración de la antigua Yugoslavia y sus repercusiones políticas y sobre todo económicas para Alemania. ¿Fueron negativas  para el país  contempladas de acuerdo con una perspectiva global a medio y/o largo plazo?

Otra referencia interesante en este contexto es Gran Bretaña,  pero como el Brexit está demasiado cerca en el tiempo, pienso que conviene esperar a ver en qué situación queda el país y, detalle de suma importancia, en qué quedan las aspiraciones de Escocia de sacudirse la tutela histórica de su anfitriona e integrarse en la UE.

En cualquier caso, mi conclusión es: Alemania recoge lo que otros países pierden por el camino y, en definitiva, suma, con lo que refuerza y acrecienta su hegemonía en el Continente (Alemania ha sido siempre una potencia continental como Gran Bretaña ha sido siempre una potencia marítima) en términos relativos y, posiblemente, también en términos absolutos.

 

El destino de España, en manos de los separatistas catalanes

Llegada la hora de escenificar la pantomima  importa poco o nada quién asume el papel de separatista bueno y quién asume el papel de separatista malo.

Como pudimos ver en la Transición, estos actores siempre fueron intercambiables y continúan siéndolo.

Una cosa parece cierta: Salvador Illa, erigido en estrella ascendente del momento, va camino de convertirse, primero, en superministro; después, en sucesor de Pedro Sánchez en calidad de jefe del Gobierno de España.

Tiempo al tiempo.

Digamos ya ahora que los separatistas catalanes tutelados por Pedro Sánchez han recibido el encargo de decidir y fijar el destino inmediato de España y los españoles, empezando por Cataluña como antigua región española  y terminando por Catalunya  y su república cuasi independiente.

De acuerdo con mis cábalas, otra figura a tener en cuenta en esta hora y este contexto  es  Manuel Castells, separatista de vena catalana, natural de Hellín, Albacete, llamado a desempeñar un papel  relevante a la hora de planificar y programar la desmembración de España. Para eso fue convocado.

¿Y qué será de Miquel Iceta?

Descartado que vaya a ser nombrado ministro de Universidades, pienso que su papel en la política de este país va a seguir siendo el de eminencia gris de conjuras, intrigas y contubernios.

Él sabe muy bien que para ese cargo  no se requiere titulación académica y ahí no hay nadie que le gane, al menos en este país. Evidentemente, en la República de Catalunya lo tendría bastante más difícil.

En resumen, el destino de España y los españoles es ya ahora un asunto a tratar y decidir por catalanes y entre catalanes. Así lo ha querido un Gobierno traidor y así lo ha querido un pueblo abúlico y falto de espíritu patriótico.

 

España como tragedia, Cataluña como traición

Asisto, viejo e impotente, a la muerte de España, una España en la que, a mi modo de ver, sentir y entender, nunca hubo democracia: ni democracia real y auténtica, dicho sea en sentido ibérico,  ni democracia burguesa.

Y, por lo tanto, tampoco hubo nunca Estado de derecho.

La transición democrática de 1978 fue, en mi opinión,  una pantomima indecente escenificada por españoles a la vez maliciosos, ingenuos e ignorantes, mediante la cual se oficializó la hoja de ruta que habría de llevarnos a la destrucción de España, perpetrada por los propios españoles en beneficio, en primera instancia, de la burguesía catalana.

Por lo que sé y entiendo, la burguesía catalana siempre se apropió de la ideología dominante en España  y perteneció a la clase dominante en España. Tanto en el conjunto de España como en su predio natural.

Por lo tanto -siempre en mi opinión-, en Cataluña nunca hubo algo parecido a una democracia minimamente real. Con la democracia formal, antes de la democracia formal, incluso ahora, todos los cargos de su administración han estado siempre en manos de burgueses de vena separatista con sus subalternos, lacayos y prosélitos.

Esa burguesía cordial e irreductiblemente  desleal se ha cuidado y se cuida de que en su predio no se  conozca ni reconozca la existencia de una comunidad de lengua española y sentimiento español, no a pesar de ser claramente mayoritaria sino precisamente por serlo.

En definitiva, si la burguesía condal copa todos los cargos de la Generalidad y sus incontables entes asociados, tutelados y subvencionados (aconductats), desde el nacimiento de nuestra pseudodemocracia, es, a mi entender,  porque antes despojó  de sus derechos democráticos y constitucionales a un número de españoles suficiente para obtener una aparente mayoría social y parlamentaria. Y desde entonces la mantiene como hecho social y político incuestionable e irreversible.

¡Estafadores!

Aun así, no parece probable que los mercaderes burgueses vayan a salirse con la suya. Personalmente me inclino a pensar que la destrucción de España comportará necesariamente el aniquilamiento de su burguesía más desleal y depredadora.

Schadenfreude?

 

Del indulto de los sediciosos a la independencia de Cataluña financiada por España

Ahora ya sabemos que el Gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez, está decidido a conceder el indulto exprés a los sediciosos catalanes.

Superado ese escollo, nuestro jefe de Gobierno podrá seguir adelante  con su plan de que España financie el proceso de independencia de Cataluña de manera cada vez más abierta y generosa (1).

Después vendrá la suplantación de España por Cataluña.

De acuerdo con mi modo de ver y entender, esa  es la gran meta.

Por lo tanto, no estamos ante el indulto de una banda de delincuentes arrepentidos, estamos ante la traición más monstruosa de nuestra historia, que ya no es la historia de España.

¿Dónde está el pueblo español? ¿Dónde están sus guías sociales e intelectuales?

Creo que podríamos preguntárselo a Salvador Illa, pues me malicio que este socialista catalán de la cuerda de Miquel Iceta -¡toda una credencial!- va  a ser el hombre designado para tomar el relevo de manos de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de España  cuando llegue la hora.

Naturalmente, si es que llega.

¿Recuerda usted  esa cara, ese tono de voz,  esos ademanes, esa manera de vender lo que se piensa y se trama?

(1) Palabras clave: autogobierno, estructuras de Estado, transferencias, cesiones, concesiones y todas cuantas pueden utilizarse  en sustitución de la Ley y la Constitución.