Agonía y muerte de una patria

Llevo más de cuarenta años asistiendo, cobarde e impotente, a la agonía de mi patria. ¿Asistiré, cobarde e impotente, a su muerte? ¿Qué hago con mi vida ruin y miserable?

Misterios

Por lo que sé o creo saber, en catalán no se pronuncia nunca el equivalente de la españolísima lealtad, mientras que el equivalente de deslealtad es, además de impensable, prácticamente impronunciable. De acuerdo con mis cálculos hay un par de docenas de palabras que un catalán con mentalidad catalana y sentimiento de pertenencia catalán ni piensa, ni pronuncia, ni utiliza nunca.

Curiosamente, aunque no soy catalán creo que estoy en condiciones de reproducir los procesos mentales de un catalán e incluso de pensar como un catalán gracias, por ejemplo,  a mi actividad como traductor en la línea de James Joyce en Ulises.

Aclaración. De todos modos creo que lo de mentir y  fingir con sus afines y similares no se me da muy bien. ¡Por cabezón!

Dios ha muerto

Dios ha muerto

y también el teutón que lo proclamaba.

Ahí llega ahora el fenicio africano

con su Delenda est Hispania.

¡Viva la muerte!

Grito de guerra ibero por antonomasia

 

A Marga, amarga quanta of solace

Vuelvo a la nada,
mi ayer y mi mañana,
designio de una deidad infame,
causa sin causa,
quántum y quanta.
¿Cuánto quántum? ¿Cuánta quanta?
Marga calla.
Si hay algo eterno es la nada, sólo la nada

R.I.
Sabadell, 28 de octubre de 2022

 

 

 

 

 

 

El enigma de un Dios perverso

¿Puedes/quieres decirme, Ser perverso, por qué alumbras cosmos imperfectos si, como causa sin causa y, por la misma razón, causa de toda causa, podrías no hacerlo y, por lo tanto, estás obligado a no hacerlo?

¿A qué vienen tanta irracionalidad y tanto dolor sin fundamento?

Opiniones versus realidades

Al  igual que el pequeño y contrahecho chino de Königsberg y tantos seguidores suyos, el Insomne entiende que la realidad como cosa en sí (Ding an sich) es intangible, inaprensible y en definitiva incognoscible por y para la mente humana, a la que –¡oh blasfemia!– sirve, según él, en tanto que referente ideal. Y, toda vez que nuestro conocimiento  es, por su misma naturaleza, necesariamente subjetivo, el Insomne considera que el ser humano hará bien en aprender a hablar a título personal y, consecuentemente, expresar sus ideas como opiniones o partes de una opinión, que es lo que son. ¿No ha actuado el dogma como lecho de Procusto de nuestra religión a lo largo de los siglos?  Afortunadamente, la ciencia no tiene dogmas. Desde la antigüedad clásica,  infancia histórica y sólo histórica de nuestra civilización y nuestra cultura, sabemos que todo fluye. Be water, my friend.

España: ¿Nación-Estado o federación?

Para el que escribe, la historia de España es el relato de gentes que buscaron la unión y se constituyeron en un pueblo y una nación unida y unitaria, tras una guerra que duró ocho siglos. Para mí, que soy él, la Reconquista es nuestra guerra de la Independencia. La victoria total y definitiva sobre los árabes musulmanes determina el fin de la indefinición/dispersión y el nacimiento de España como unidad política y Estado moderno.

¿O no?

Desde entonces, España ha sido y es una Nación-Estado. En su historia no hay  siquiera indicios reales de algo que se parezca al federalismo.

¿O sí?

De acuerdo con lo que él sabe y entiende, la federación es siempre el resultado de un proceso político integrador, de fuera a dentro.

¿O no?

No hay procesos federales, federalizantes o similares, desintegradores; de dentro a fuera.

¿O sí?

Cada nación tiene su genealogía, que es su historia, y esa genealogía, que determina su idiosincrasia y es determinada por ella –en este caso, España como Nación-Estado–, fija el régimen político, unitario o federal.

¿O no?

Preguntas a los cuatro vientos:  ¿ha habido en la historia de Occidente procesos federales y/o federalizantes de dentro a fuera? En caso afirmativo, ¿dónde, cuándo, cómo y por qué? Y, sobre todo, ¿cómo han terminado?

En cualquier caso, como para el que escribe la Reconquista fue nuestra guerra de la Independencia, habida cuenta de que de ella surge España como Nación-Estado unitario, la guerra de 1808 contra los franceses fue en esencia un movimiento popular de liberación.  A lo sumo, una segunda guerra de la Independencia.

Toda vez que los separatistas catalanes llevan años acentuando la delimitación y el blindaje del espacio político de esta región  española (administración propia, territorio propio, lengua y cultura propias, exclusivas y excluyentes), al tiempo que siguen multiplicando su presencia en las instituciones del Estado (Administración, Hacienda, medios de comunicación, etc.), desde una posición presidida por la distancia y la diferencia, se impone la pregunta: ¿cómo es la independencia que quieren conseguir nuestros separatistas?

Por lo que sé, los separatistas catalanes quieren que España financie todo el proyecto, en especial su independencia, en el bien entendido de que a la postre Cataluña será independiente respecto de España, mientras que España, despojada de su estructura estatal mediante la potenciación a finis de autonomías y nacionalidades, quedará sometida a Cataluña para siempre. Ya ahora, los españoles no pueden ocupar cargos de responsabilidad en la administración catalana, mientras que la Administración estatal, abierta a todos los ciudadanos españoles, está siendo ocupada por un número cada vez mayor de catalanes separatistas.

Hoy sabemos y podemos declarar que el proyecto catalanista –independencia de Cataluña y destrucción /colonización de España a cargo de la burguesía catalana– fue concebido y puesto en marcha durante la década de los años sesenta del siglo pasado, o sea, en tiempos del tardofranquismo.

Mientras tanto, el filoterrorista Ibarretxe ha tenido que hacer el petate y dejar la presidencia del gobierno vasco. Resentimiento y pataleo, expresión de la impotencia de alguien que ostentó el poder, no gobernó, gracias a los trabucaires de ETA. Aunque él lo negará, como lo ha negado siempre, ahí están los crímenes de la banda terrorista para demostrarlo. Demostración definitiva e incontrovertible. Ibarretxe es un delincuente en cuanto protector y protegido de quienes matan. Él lo sabe y, como lo sabe, lo niega  para conservar su buena conciencia, falsa buena conciencia.

El caso es que Ibarretxe, protector de trabaucaires y protegido suyo, se ha ido con su  rencor y sus amenazas. Tendremos que esperar para ver cuánto dura ese rencor y hasta dónde llegan las amenazas. ¿Habrá más muertes?

No lo sabemos. Lo que sabemos es que en estas tierras hay personas que pueden seguir tranquilamente con su partida de cartas cuando se enteran de que acaban de matar a un amigo o, al menos, compañero de mesa y juego. Si esas personas son un  exponente real y válido de toda la sociedad vasca podemos afirmar que los trabucaires de ETA ya no tienen nada que hacer, han perdido la batalla, la guerra y la posguerra.

 

 

 

 

¿Y quién controla al controlador?

Se nos viene diciendo desde hace tiempo que los gobiernos estatales, y en principio sólo los gobiernos estatales,  disponen de un sistema de control de sus ciudadanos.

Así las cosas, yo pregunto: ¿y quién controla al controlador y, sobre todo, quién controla al inventor y tenedor del invento?

 

La semilla separatista catalana: el gallego Feijóo, nuevo contagiado

Después de observar atentamente durante los últimos meses el comportamiento del gallego Alberto Núñez Feijóo, y sobre todo sus declaraciones,  llego a la tristísima conclusión de que el pobre hombre está contagiado de la enfermedad catalana: deslealtad a España y envolvente púnica. Realpolitik en versión autóctona.

Imagino que la conjura para acabar con la España histórica de todos y sólo de todos los españoles pasará por el federalismo asimétrico y, gracias al Estado de las autonomías, de ahí pasará a las autonomías sin Estado, antesala de su autodestrucción por disgregación programada y consumada.

Tengo 88. ¿Dónde puedo alistarme?

 

 

Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España

Considero que Pedro Sánchez ha cometido un delito muy grave al mentir en su condición de Presidente del Gobierno de España, en público y de manera reiterada.