Coronavirus: paraguas integral frente a plan de intervenciones selectivas

Quiero entender que, para hacer frente al coronavirus, las autoridades chinas han optado por un sistema integral de carácter abiertamente  preventivo, concebido a modo de gigantesco paraguas sociosanitario, mientras que, hasta ahora, los países occidentales que han tomado posición ante la epidemia han optado por un plan con intervenciones puntuales y, dentro de lo posible, adecuadas a las características del mal en su estado actual y de acuerdo con su evolución previsible.

Parece evidente que, una vez superado el problema y a la vista de los resultados obtenidos, se podrá decir qué tratamiento de la epidemia ha sido más correcto en términos de vidas humanas salvadas y coste económico.

Yo me inclino, ya ahora, a favor del paraguas chino.

 

El futuro social y socialista previsto/deseado por Thomas Piketty

En las últimas páginas de Capital e ideología, Thomas Piketty aboga por un socialismo participativo como camino para acceder a una sociedad cada vez menos desigual y menos injusta o, si se prefiere, cada vez más igualitaria y más justa.

En cualquier caso, una sociedad en la que «los miembros menos favorecidos puedan disfrutar de las mejores condiciones de vida posibles».

Para Piketty una sociedad justa es la que permite a todos sus miembros acceder a los que él llama y define como bienes fundamentales de la manera más amplia posible.

En mi opinión, el mensaje de Piketty es posibilista y pragmático; si se quiere, poco exigente y poco preciso en términos gramaticales y científicos, pero me inclino a  pensar que todo ello lo libera de un cúmulo de divagaciones estériles.

Conjura

Quiero recordar que a partir del tardofranquismo -años sesenta de ese siglo que ya es historia- los separatistas catalanes, muchos de ellos instalados confortablemente en el seno del Régimen, empezaron a anatematizar el término conjura denigrándolo y relacionándolo de manera sistemática  con lo que en aquellos tiempos  llamaban sarcásticamente  el contubernio  judeo-masónico.

Así,  término y concepto  fueron barridos del discurso político, de las conversaciones de los ciudadanos y, en consecuencia, de los medios de comunicación para el momento presente y el futuro inmediato.

Tanto es así que, cuando llegó a España lo que se ha llamado convencionalmente democracia, los separatistas catalanes pudieron apoderarse de las instancias de decisión y representación democrática de Cataluña  e implantar en ella una dictadura burguesa, sí, sí, burguesa, sin ningún impedimento.

Literalmente, aquello no tenía nombre.

Ellos lo llamaron Proceso y debía entenderse que era un proceso para la independencia de Catalunya, pero es sabido que el separatista catalán nunca  dice lo que piensa y, menos aún, todo lo que piensa.

Pero lo cierto es que ahora ya estamos de lleno  en el Proceso, que es como nuestros desleales compatriotas llaman a la Conjura para destruir España y suplantarla por una República catalana hegemónica en la península Ibérica. 

Y a pesar de que se trata a todas luces de una conjura de estirpe burguesa, la máscara republicana con la que la revistieron en un primer momento les ha  proporcionado  la colaboración directa y convencida de los falsos comunistas de Podemos abducidos por Pablo Iglesias y el apoyo de Pedro Sánchez, representante de la línea institucional del PSOE.

Para colmo, esa misma máscara republicana, aunque sea como añagaza vil, ha permitido a los burgueses que dirigen la conjura desactivar  y descolocar  a los barones socialistas capitaneados en su día por Felipe González y Alfonso Guerra. Ahora los pobres no se atreven a abrir la boca para no pronunciarse contra un proyecto que por republicano  figura como lema histórico y marco organizativo  del socialismo español.

Pedro Sánchez, responsable del Ejecutivo español, ¿apaciguador de delincuentes?

Entiendo que la principal tarea del responsable del Ejecutivo es cumplir la Constitución  y hacer que se cumpla en el ámbito de su competencia y jurisdicción.

En lugar de ello, el  responsable de nuestro Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha decidido poner en práctica, por su cuenta y riesgo, lo que él llama  política de apaciguamiento con los políticos catalanes acusados, entre otros,  del  delito de sedición, incluidos referéndum ilegal y golpe de Estado programado y encubierto.

En mi opinión, Pedro Sánchez es un delincuente y debe ser  tratado como tal.

El separatismo catalán como problema grave y acuciante para Europa

Confieso que la convocatoria organizada el sábado, 29 de febrero, en Perpiñán por  los separatistas catalanes me ha producido una profunda preocupación por sus proporciones.

No me lo imaginaba.

Considero   que a partir de ese momento habrá que empezar a aceptar que el separatismo catalán es un problema muy serio no sólo para España sino  también para Francia.

La pregunta es ahora:  ¿qué nación de la vieja Europa será la siguiente víctima de un movimiento desintegrador nacido en su seno?

En mi opinión son varias las naciones que están en peligro de engrosar la lista encabezada por España. Pienso no sólo en el Reino Unido con Gales y Escocia, sino también en la mismísima Alemania con Baviera y su lema histórico Freier Staat Bayern (Estado Libre de Baviera), así como en los Länder de la extinta República Democrática Alemana nunca integrados plenamente en la Alemania actual  y siempre descontentos con la dirección de la Bundesrepublik (República Federal).

A estos posibles/probables focos de tensiones centrífugas habría que sumar lógicamente el laberinto italiano y el volcán balcánico.

Eso para empezar.

La Reconquista

Entiendo que, en cuanto proyecto de integración social, religiosa, cultural y en definitiva política, la Reconquista responde a un amplísimo y sólido abanico de acciones necesariamente coordinadas y necesariamente convergentes que, en razón de su tendencia general, culminan en el alumbramiento de España como realidad esencialmente unitaria.

Por todo ello quiero  pensar y creer que España es el resultado de la Reconquista.

¿Una guerra de la independencia que dura ocho siglos?

Cataluña: de la economía especulativa al paraíso fiscal

Entiendo que el mayor delito colectivo cometido hasta ahora por la burguesía catalana ha sido convertir la política, allí donde le ha sido dado, en una parcela de la economía especulativa al servicio entero y exclusivo de sus miembros,  benefactores y beneficiarios.

El tres por ciento es hoy referente y símbolo prehistórico.

Por eso mismo entiendo que querer hacer de Cataluña un paraíso fiscal es el objetivo lógico y natural de una una familia de familias que desde sus orígenes ha aspirado a vivir, sobrevivir y enriquecerse administrando los haberes de una masa de criaturas ignorantes.

¿Nacionalismo? Nunca.

Movimiento burgués. Siempre y sólo movimiento burgués.

Por esa razón, Jordi Pujol, con su clan familiar, es para mí el paradigma de su líder político y el modelo de su núcleo duro.

Nota

Siempre que me es permitido, a ese clan familiar lo llamo la Cigronada.

Puigdemont se presenta en la Cataluña Norte

El prófugo y delincuente Carles Puigdemont tiene previsto hacer su presentación en Perpiñán, capital de la Cataluña Norte, el próximo sábado, 29 de febrero.

Considero que, más allá del número de asistentes al acto (previsiblemente en torno a las cincuenta mil personas), el valor de dicho acto es por encima de todo simbólico: el catalanismo cruza la frontera norte y  da un salto cualitativo.

¿Se repetirán allí, agrandados, los errores cometidos en la Cataluña Sur?

¿Tendremos que hablar a partir de la próxima semana de pancatalanismo?

¿Ocurrirá lo mismo, más pronto que tarde, con los vascos?

España inerme, España inerte.

Más allá del Estado de derecho: superioridad de los separatistas, inferioridad de los españoles

Alguien podría pensar  que, una vez instaurado en España un régimen plenamente democrático bajo la forma de Estado de derecho, todo lo que había que hacer era cumplir y hacer cumplir sus leyes o, si se prefiere, su Constitución como se ha hecho y se hace en las democracias auténticas y consolidadas de nuestro entorno socio-histórico.

Pero no ha sido así. Después de más de cuatro décadas de su promulgación, la Constitución teóricamente vigente en el Reino de España sigue sin ser respetada en amplios sectores territoriales y poblacionales de la Nación.

¿Estado de derecho?  Sóĺo en la forma y, a decir verdad,  en fase de derribo.

En realidad, aquí mandan los separatistas catalanes.

Ellos tienen un plan para destruir España y llevan décadas trabajando en él, mientras que los españoles ni hemos tenido ni tenemos  un plan para acabar con el separatismo y defender  nuestra Patria como  es nuestro derecho y nuestra obligación.

¿Qué debe hacer un patriota ante este panorama?

El pacto de Estado que el separatista Torra pide a Pedro Sánchez

Entiendo que el Pacto de Estado que Quim Torra, en nombre del Govern de Catalunya, presenta y pide a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno español, en la reunión que mantienen el 20 de diciembre de 2019 en el Palacio de Pedralbes de Barcelona, rebasa en su contenido las competencias políticas tanto del peticionario como del receptor de la petición, habida cuenta de que -siempre a mi entender- en dicho pacto se incluyen de manera deliberada,  siempre perversa y necesariamente repudiable conceptos esenciales de la soberanía nacional, soberanía nacional que reside íntegra y totalmente en la integridad y totalidad del pueblo español, y es, por definición, indivisible e inalienable.

Entiendo asimismo que, llegados a ese punto,  el Servicio Jurídico del Estado,  integrado en el Ministerio de Justicia, debe actuar, de una vez por todas,  en defensa del Estado de derecho.