Sobre Francesc de Carreras

Entiendo que el prestigio de Francesc de Carreras como jurista y animador político está muy por encima de su valía real.

Por lo demás, la experiencia me dice que, si alguien lleva un catalán dentro, ese catalán siempre termina reclamando su espacio como tal en la sociedad.

Según él, todo lo anterior era una pantomima en aras de la supervivencia.

La hora de los barones del PSOE

Me aferro con todas mis fuerzas a la idea de que los barones del PSOE, capitaneados en esta ocasión por Guerra, Leguina y Page, no van a consentir de ninguna manera y bajo ningún concepto que Pedro Sánchez consume su traición y entregue los mandos de la Nación al sector más desleal de la burguesía catalana sirviéndose de recaderos como Iglesias e Iceta,  a los que en su momento se sumará Borrell, el espía de Exteriores.

Lo creo y lo deseo porque me niego a aceptar la destrucción de España, patria histórica de todos los españoles.

Los perritos de mi infancia

Quiero recordar que casi todos los perritos de mi infancia tenían cara de niño,

y ahora, que soy viejo, se me pone a menudo cara de perro contra mi voluntad.

Ante la ruina de España

Considero que el falso socialista Pedro Sánchez y el falso comunista Pablo Iglesias están decididos a consumar  su traición a España y entregar los mandos del Estado a los burgueses catalanes.

Ante esta situación, presagio inexorable de la ruina y la destrucción de España, ¿qué debe hacer y qué no debe hacer un patriota español de 85 años?

España, cuenta conmigo y ahora más que nunca.

El Estado de las autonomías y sus controles

Considero  que, a pesar de sus diferencias más que evidentes, el caso de los ERE de la Junta de Andalucía y la proclamación de una república independiente por parte de las autoridades autonómicas de Cataluña tienen un punto en común, habida cuenta de que en ninguno de los dos actuaron los preceptivos controles de la Administración estatal.

¿Existen esos controles? Y si existen, entonces ¿por qué no actuaron ni en un primer momento ni después ni nunca?

El hecho consumado y tristísimo  es que, en el caso de Andalucía, el latrocinio se mantuvo por espacio de casi una década, hasta el punto de que se perdió el rastro del dinero robado y toda posibilidad de recuperarlo, mientras que en el caso de Cataluña se llegó a proclamar la República, y ahí sigue plantando cara a España, que, a pesar de estar constituida en un Estado de derecho, del que esta comunidad autónoma forma parte teóricamente, es incapaz de aplicar la ley y exigir su cumplimiento íntegro en ella,  sin dilaciones ni subterfugios.

Todo ello me lleva a la desoladora conclusión de que se creó y se puso en marcha el llamado Estado de las autonomías, pero se olvidó el sistema de control de sus actividades, en especial las económicas y las políticas, por parte de la Administración estatal.

Y ahí estamos.

El mal absoluto y la alienación

No consigo imaginar el mal absoluto; ni como ser ni como estado, ni como esencia ni como existencia; ni como negación del bien ni como antítesis de lo bueno.

¿Es la falsedad de los seres humanos, de todos los seres vivos, consecuencia visible y obligada de su alienación?

En cualquier caso  confieso que la falsedad de una criatura como Quim Torra es para mí un abismo insondable.

¿Y mi propia, nunca confesada, falsedad?

La mayor desgracia

Entiendo  que la mayor desgracia que puede sufrir un ser humano es ser mala persona.

Y entiendo que para ello es necesario nacer mala persona y no redimirse.

Entiendo que en definitiva ser mala persona consiste en pensar maldades y obrar maldades.

 

Sobre el saber laico, lo contingente y el ser

Entiendo que, frente a la antinomia opresión : sumisión basada ab origine en el estado de naturaleza pero pronto provista de una trayectoria curricular mítico-religiosa y, acto seguido, propugnada por cosmogonías y cosmovisiones de corte tradicional con valor de ideologías portadoras de diversas formas de alienación individual y colectiva, todas ellas aferradas a una perennidad y una inmutabilidad de cuño fatalista, el saber laico, doctrina y praxis, arranca históricamente de un acto de rebelión existencial (Non serviam!) y se manifiesta antes y después como un acto de afirmación epistemológica (Sapere aude!) que, en aras de un nuevo evangelio, quiere hablar de solidaridad universal, humana e incluso cósmica, en el ámbito de la mundanidad.

Entiendo que el ser humano en cuanto algo o alguien que es y existe aquí y ahora pertenece al ámbito de lo contingente.

¿Hay algo o alguien más?

Entiendo que debe de haberlo y debe haberlo.

Mientras tanto quiero entender y entiendo que el ser humano, atrapado en lo contingente, no puede predicar de sí mismo Yo soy el que soy, pues, si en un primer momento se limita a estar ahí (cosificación), después pasa a ser lo que no es (alienación), ya que, por cruel y triste que parezca, en eso va a consistir su existencia en cuanto da sein Dasein.

¡Yo soy el que no soy! Ich bin der, der ich nicht bin!

A partir de ahí entiendo que, cuando el ser humano predica de sí mismo Yo soy el que soy, incurre en una usurpación blasfema.

¿De momento? ¿Por siempre?

Sobre el saber laico y lo contingente

Entiendo que, frente a la antinomia opresión : sumisión basada ab origine en el estado de naturaleza pero pronto provista de una trayectoria curricular mítico-religiosa y, acto seguido, propugnada por cosmogonías y cosmovisiones de corte tradicional con valor de ideologías portadoras de diversas formas de alienación individual y colectiva, todas ellas aferradas a una perennidad y una inmutabilidad de cuño fatalista, el saber laico, doctrina y praxis, arranca históricamente de un acto de  rebelión existencial (Non serviam!) y se manifiesta antes y después como un acto de afirmación epistemológica (Sapere aude!) que, en aras de un nuevo evangelio, quiere hablar de solidaridad universal, humana e incluso cósmica, en el ámbito de la mundanidad.

Entiendo que el ser humano en cuanto algo o alguien que es y existe aquí y ahora pertenece al ámbito de lo contingente.

¿Hay algo o alguien más?

Entiendo que debe de haberlo y debe haberlo.

Pablo Iglesias: la cara oculta del embaucador

Durante mucho tiempo me he sentido intrigado por la relación ideológica y política de Pablo Iglesias, líder  de un partido español situado teóricamente a la izquierda de la izquierda (Unidas Podemos), y el separatismo catalán como bloque o frente socio-político controlado y dirigido por el sector más insolidario y desleal de la burguesía catalana, ahora ya embarcado abiertamente en la ruptura violenta de la convivencia de las dos comunidades lingüísticas de Cataluña y la proclamación  de una república independiente por vía antidemocrática e ilegal.

Con un cinismo que sobrecoge, Pablo Iglesias ha afirmado públicamente que la escuela catalana y TV3 ni se tocan.

El pobre embaucador se ha limitado a calcar la declaración categórica de los dirigentes separatistas que han privado perversamente a más de la mitad de los niños de esta comunidad autónoma del derecho a  recibir enseñanza en su lengua materna mediante la inmersión obligatoria y excluyente -sí, sí, obligatoria y excluyente- en catalán. 

Me pregunto si el pobre embaucador sabe que esos niños son en su inmensa mayoría hijos de los obreros de lengua española que votan Unidas Podemos.

¿Lo harán el próximo domingo, día 8?

En cualquier caso, de la dictadura burguesa de Cataluña hablaremos otro día.