El modelo autonómico y la autodestrucción de España

De acuerdo con mi modo de sentir y entender las cosas de España, el Estado de las Autonomías responde a  un modelo global y globalmente autodestructivo.

Entiendo que el modelo autonómico parte de la disensión y promueve la disensión como razón primera y última de un sistema democrático; la disensión de todos respecto de todo y de todos, de modo que incluso aquel que dice defender y defiende la unidad de España es –¡necesariamente!– un elemento de disensión dentro de la disensión general  consagrada como esencia de este perverso sistema democrático.

En definitiva, yo soy uno más en disentir, promover el caos y, mal que me pese, trabajar en favor de la autodestrucción de España.

Me cago en la madre que me parió.

¿Indulto a los separatistas acusados de un delito de sedición?

La Vanguardia, órgano oficioso de la burguesía catalana más desleal y más activa en el ámbito de la política,  viene reclamando desde hace tiempo el indulto de los políticos acusados de un delito de sedición.

Fieles a su biografía, los amanuenses del acreditado medio escrito barcelonés, ahora en funciones de mensajeros y mediadores,   cumplen órdenes y se entregan con su reconocida diligencia  al eterno juego catalán de la puta i la Ramoneta, dirigidos en estos momentos por Enric Juliana, hijo de Juliana, desde los Madriles, capital de todas las Españas que es fan i es desfan.

Todos –dirigentes políticos, subalternos y acusados– confían en que al final se saldrán con la suya y conseguirán engañar, ¡una vez más!, a los ignorantes y torpes españoles, aunque, a decir verdad, en esta ocasión no las tienen todas consigo.

Parece ser que alguien de su entera desconfianza les ha soplado al oído que el tiempo de las componendas en secreto y al margen de la Ley ha pasado a la historia de una República que nunca pasó de ser una triste y dolorosa ensoñación.

No es veritat, molt honorable  senyor President, Jordi Pujol?

 

El Estado como realidad suprema

Últimamente,  una subalterna separatista exponía su opinión sobre conocidos prohombres de este movimiento burgués en un prestigioso medio de difusión nacional. Al parecer, la buena mujer había conocido y tratado de cerca a algunos de ellos, desde  Pasqual Maragall hasta el nada carismático Artur Mas,  pasando, cómo no, por Jordi Pujol, y ahora les dedicaba palabras de respeto e icluso de elogio, para concluir con un sí es no es de amargura que, vista retrospectivamente,  la lucha catalana y a la catalana manera por la independencia –una independencia sui generis— era a todas luces una lucha perdida.

Efectivamente, al final de todo –maniobras ambivalentes, añagazas, subterfugios, mentiras a mansalva, amenazas pueriles y  gestos de simulada buena voluntad– los separatistas catalanes se encuentran ante la realidad suprema:  El Estado Español.

Aun así, decido no prestar oídos a sus gestos de apaciguamiento.

Hay que desmontar e ilegalizar la dictadura separatista de Cataluña

Entiendo que los separatistas catalanes, siguiendo un plan elaborado ya antes de la instauración  de la democracia en el conjunto de España, se apoderaron dolosa y furtivamente de todas las instituciones de decisión y representación de Cataluña e implantaron  en  su territorio una dictadura, en un principio encubierta, por vía de los hechos consumados.

Hoy, 30 de abril de 2021, quiero denunciar y denuncio que todas las instituciones de Cataluña son ilegítimas e ilegales, pues proceden de una usurpación  por parte de los separatistas, no de un proceso con elecciones públicas democráticas,  limpias y transparentes.

Y como todas esas instituciones catalanas tienen un origen ilegítimo, ilegal y no democrático, sus titulares, pasados y presentes, son, sin salvedad ni excepción, delincuentes.

Yo, Ramón Ibero, declaro  que todas las personas que han ocupado y/u ocupan libremente cargos en la administración pública de Cataluña son delincuentes.

 

Nuestra falsa izquierda

Entiendo que lo peor de nuestra falsa izquierda no es que sea apátrida (en aras de un pretendido mensaje superior) sino que se ponga abiertamente al servicio de quienes desde la insolidaridad y la deslealtad quieren destruir una sociedad, un pueblo y una nación, y, a partir de ahí, sumir a esa sociedad, ese pueblo y esa nación en el caos.

Ignorancia y perfidia, perfidia e ignorancia, eterno regreso al caos.

Y, en definitiva, primera y última lección de una historia interminable.

 

Dos inventos de nuestros demócratas

De acuerdo con su plan para  destruir España, en los últimos tiempos nuestros demócratas han alumbrado dos inventos de indudable calado: han hecho surgir, poco menos que de la noche a la mañana,   una ultraderecha, a la que han dotado de  una genealogía idónea  para emparentarla con  los fascismos históricos y, simultáneamente, han hecho desaparecer de  los mapas de este país todos los separatismos, empezando y terminando por el catalán, que en realidad es el más peligroso y avieso de todos ellos.

Ahora,  el enemigo a abatir es la ultraderecha y esa ultraderecha se llama VOX, formación política que, curiosamente,  respeta y pide que se respete el Estado de derecho, al tiempo que viene denunciando desde su creación la deslealtad de nuestros queridos y odiosos separatistas, deslealtad que, por lo visto, va a desaparecer de un plumazo con la declaración de nuestros demócratas de que en España no hay ni separatismos ni separatistas.

Así, pues, en lo sucesivo  Pablo Iglesias podrá pactar libremente con quien quiera, pues aquí ya no hay ni separatismos ni separatistas, sólo unos cuantos ultras, entre los que me cuento, dispuestos a acabar con la democracia e implantar un régimen basado en el odio, algo que, evidentemente, él y los suyos quieren impedir por procedimientos democráticos. Amén.

 

La navaja ensangrentada

Puestos a imaginar, creo que, anímicamente, estoy muchísimo  más cerca de Ángel Ganivet, con su doliente alma septentrional, que de Lorca y su mujerío gitano.

Con Ganivet y un par de compatriotas más he compartido la  angustia de  ser español, siempre y sólo español, como destino y condena.

Ganivet encarna para mí el sentimiento trágico de la vida.

Aun así, el título elegido aquí y ahora me lleva evocar de manera instintiva el mundo lorquiano con sus personajes femeninos, que son los que, para mí, en verdad cuentan.

Un mundo que, en cierto modo, me es cercano y distante a un mismo tiempo; conocido y desconocido,

Imagino que una navaja ensangrentada es, incluso en los tiempos actuales con sus códigos  encriptados, un mensaje de venganza, acaso de locura o desequilibrio mental,  ¿de amor incomprendido, no correspondido?, ¿de despecho?

Yo soy un español condenado a muerte porque he sido condenado a asistir a la muerte de mi patria.

 

Pablo Iglesias: Visca Catalunya lliure i sobirana (y burguesa, muy burguesa)

En la diada de 2017, Pablo Iglesias, cofundador y factótum de Podemos, partido situado en la izquierda española, gritó: Visca Catalunya lliure i sobirana!

A lo que yo añado por mi cuenta y riesgo: y burguesa, muy burguesa.

Desde entonces, el mismo Pablo Iglesias ha venido apoyando de palabra y obra al movimiento independentista catalán.

Y ahí sigue.

Imagino que sería muy difícil dilucidar dónde termina la ignorancia de Pablo Iglesias y dónde empieza su perfidia, pero, en cualquier caso, el hecho es que el hombre sigue apoyando a un movimiento esencialmente burgués que persigue abiertamente la desintegración de España como sociedad y nación con  el consiguiente empeoramiento de las condiciones de nuestra clase trabajadora y cabe pensar que  así será, más que probablemente,  si llega a producirse la desintegración de España, gracias –hay que decirlo– a la colaboración-traición de nuestra izquierda.

Lección de historia para la historia: una izquierda al servicio de la burguesía y sus intereses más mezquinos.

 

¿Formas de alienación?

En el ámbito de las ideas me tengo por un demócrata, pues respeto o procuro  respetar las ideas de todas las personas, ideas a las que asigno un valor igual o equiparable, al menos en teoría.

En el ámbito de la política me tengo por un patriota español. Aquí creo que, en mi caso, el sentimiento se impone claramente a la razón.

Aun así, considero que la conciencia social socialista es éticamente superior al sentimiento patriótico y corresponde a una etapa superior en el proceso de desarrollo del ser humano como individuo y como comunidad.

¿Avanzamos inexorablemente hacia la extinción de la identidad individual en beneficio de una conciencia-no conciencia colectiva?

Más allá de la destrucción de España

Los separatistas catalanes y sus aliados  declaran  públicamente, poco menos que a diario,  su intención de destruir España, hasta que no quede de ella ni el nombre.

¡Lo volveremos a hacer!

¿Y si las cosas se complican  y de repente quedamos atrapados en una guerra de todos contra todos?

Como huérfano de guerra, no quiero vivir otra guerra de españoles contra españoles.