El «procés»: agentes separatistas en la estructura política de España

El infame Pedro Sánchez sigue colocando descaradamente  agentes separatistas en la estructura político-administrativa de España e incluso en su Gobierno.

¿Hasta dónde llegará la infamia del infame Pedro Sánchez? ¿Hasta dónde llegará la infamia de los españoles? ¿Hasta dónde llegará mi propia infamia?

Aunque no puedo contestar, puesto que evidentemente no lo sé, una cosa tengo por cierta. De acuerdo con el procés en marcha,  la República soberana de Catalunya suplantará al Reino de España más pronto que tarde.

Sentimientos

Me inclino a pensar que tener capacidad para comprender a una persona de malos sentimientos y comprenderla es una manera de ser una persona de malos sentimientos.

En sentido inverso, me inclino a pensar que tener capacidad para comprender a una persona de buenos sentimientos y comprenderla es una manera de ser una persona de buenos sentimientos.

¿Orden o memoria?

Como últimamente he perdido la memoria vivo una situación desconocida para mí. Mientras trato de acomodarme en ella, me pregunto: ¿qué es preferible, orden sin memoria o memoria sin orden? La pregunta me parece estúpida por la sencilla razón de que no tengo posibilidad de elegir.

España ante su destino

Considero que, en estos momentos, los separatistas catalanes tienen capacidad y voluntad de destruir España.

¿Tenemos los  españoles capacidad y voluntad de defenderla e impedirlo?

Pregunta a todos los españoles

¿Seguirá la España de Franco la estela de la Yugoslavia de Tito hasta el fin? De momento así parece.

Después del Estado de las autonomías

Imagino que un día u otro los españoles tendremos que preguntarnos: ¿qué nos espera después del Estado de las autonomías o, si se prefiere, qué será de nuestras autonomías cuando nos quedemos (en realidad, nos dejen)  sin Estado?

A mi entender, la respuesta es muy sencilla, pues la historia ya está escrita y algunos incluso la recuerdan.

Tengo 87 años, ¿volveré a vivirla?

Cataluña: Independencia, no; suplantación, sí

Imagino que durante mucho tiempo la independencia de Cataluña se vio lastrada a los ojos de sus cabezas pensantes más realistas en términos económicos por el convencimiento de que ese status, de convertirse en realidad política, significaría el  empobrecimiento de un país pequeño incluso para Europa y no precisamente rico en recursos.

Era peor el remedio que la enfermedad. A no ser que a alguien se le ocurriera, por ejemplo, algo  parecido a lo que en ajedrez se llama mejorar la variante.

¡Eureka!

En lugar de independizarse separándose de España y,  como quien dice, por amputación,   suplantarla y quedarse con todas sus estructuras de Estado en exclusiva.

¿Cómo?

Mediante un proceso ejecutado en estas tres fases:

1ª, Del Estado centralizado y unitario al Estado de las autonomías.

2ª, Del estado de las autonomías a las autonomías sin Estado.

3ª, Proclamación de la República de Cataluña como único Estado soberano de la península Ibérica y con capacidad para representar y dirigir el nuevo país con rango de federación o confederación.

En esas están.

E se non è vero, è ben trovato.

 

 

Canet de Mar, 2021, como hito

Es fácil imaginar que, a causa de los últimos acontecimientos, esta pequeña localidad costera se va a convertir en un hito histórico del plan de los separatistas catalanes para destruir España y, acto seguido, suplantarla.

Creo que primero plantearán un pulso al Gobierno español no sólo para rechazar todas las acusaciones de deslealtad lanzadas contra ellos sino incluso para redoblar sus ataques a España como Estado opresor de la Nación catalana, nación sin Estado de gente amante de la paz y, por encima de todo, leal.

En esas estamos.

El orden como referente

Considero que uno de los grandes referentes de mi vida ha sido y es el orden, orden lógico, orden racional y orden funcional,  pero también orden estético e incluso  orden decorativo.  A partir de ahí, siempre he tenido presente la fórmula de Baruch Spinoza: «El orden y la conexión de las ideas son los mismos que el orden y la conexión de las cosas.»

Dada mi tendencia natural y mis condiciones de vida, he procurado tener orden –orden racional y orden funcional– en mis cosas y en mi parcela. Siempre que he podido, lo he practicado y lo he recomendado. ¿Lo he impuesto?

Para mí, el orden es, entre otras muchísimas cosas, una muestra de sinceridad y, por encima de todo, una prueba de la existencia de Dios, pues pienso –ingenuamente– que, al menos en términos humanos,  es más lógico imaginar que el orden de la naturaleza y, en definitiva, del cosmos es obra de un Ser autoconsciente y omnisciente que del puro azar.

El ser o no ser de España

¿Cuándo comprenderán y verán los españoles que lo que ahora está en juego no es la independencia de Cataluña sino el ser o no ser de España?