Artículos del día 16 de agosto de 2007

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El Menesteroso, mano izquierda de la Providencia

Como mensajero del cielo, el Menesteroso —camisa a la remanguillé y paso ligero de legionario— acude cada día, incluidas las fiestas de guardar, al jardín de infancia donde viven y retozan los gatitos de la Casa misteriosa. Pájaro bobo /le/lo observa por el ojo de buey de su búnker de pladur, situado a cuatro tiros de piedra de la Barceloneta y a otros tantos del mar de la Sargantana, colonia que fue de fenicios y, antes, predio de iberos ilergetas. El Menesteroso llega con sus bolsas llenas de condumio, la comidilla del barrio, y lo prepara y distribuye para que los animalitos (también llamados superinos) lo disfruten en paz y armonía. Como en el cielo, aquí no hay broncas. El Menesteroso, algo así como la mano izquierda de la Providencia, les da de comer tres veces al día. Ahora incluso les ha puesto vajilla de acero inoxidable. Ciertamente el hombre vive su misión como un apostolado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si Pájaro bobo hiciera caso a las llamadas de su alma animal y se fuera a pasar una temporada con los superinos para revivir su infancia y reaprender cómo son las noches cabe la pared de un descampao?

Croniquilla histórica de Cataluña: el primer hombre, el segundo hombre, el tercer hombre

De acuerdo con la croniquilla histórica de Cataluña escrita por Pájaro bobo, el primer hombre fue Pasqual Maragall, que consiguió desgajar del árbol del PSOE la rama catalana y quedarse con los votos de los trabajadores españoles de esta Comunidad, más que autónoma, con dos comunidades sociopolíticas. Ahora el partido de los pseudosocialistas catalanes actúa por su cuenta y, cuando le conviene o viene en gana, mete en apuros e incluso chantajea a su padre político-biológico con el apoyo de la charnegada. Toda una proeza de perfidia y todo un modelo a imitar. Y así ha sido. El segundo hombre, de no menos nefasta e infausta memoria, responde al nombre de Josep Piqué. Siguiendo conceptualmente la línea táctico-estratégica maragalleana, el tal Piqué maquinó la disolución del Partido Popular de Cataluña, arrebatándole sus componentes y sus referentes hispánicos, para que, tan pronto como él abandonara la escena del crimen, un homúnculo de su confianza lo llevara, ya desnaturalizado y exangüe, al predio de la familia Convergente. Y en esas están asesinos, cómplices y albaceas. Según la mencionada croniquilla, el tercer hombre se llama Francesc de Carreras. Su misión consiste no sólo en acabar cuanto antes con los elementos más resistentes y cándidos del humilde y muy democrático Partido de los Ciudadanos sino también y sobre todo en extirpar de cuajo y para siempre todo atisbo —sea germen o cepa— de cuño vidal-quadrista en tierras catalanas. Así, gracias a la acción de estos tres prohombres —uno a la izquierda, otro a la derecha y otro en el centro— se cerrará de una vez el cerco de la dictadura monocalanista para un futuro inmediato y previsible. Al menos, eso es lo que pretende el Sanedrín catalán. Y así consta en sus actas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y qué es el Sanedrín catalán?

Aclaración: a cada uno lo suyo

Es lo que Pájaro bobo dice a sus opresores siempre que puede y le dejan: «Vosotros me oprimís, yo os pongo el nombre». ¡Qué menos!
«¿Es que acaso pretendéis que os llame como vosotros queréis? ¿Es que acaso debo llamaros lo que no sois para que sigáis siendo lo que sois?