Artículos de septiembre de 2007

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La gran traición de Rodríguez Zapatero

Del sentimiento y la intuición a la certeza

Hace algún tiempo, Pájaro bobo, guiado como tantas veces por el sentimiento patriótico y la intuición alumbrada por él, llegó al convencimiento de que Rodríguez Zapatero estaba tramando una gran traición —la desnaturalización de España con la ayuda de los separatistas periféricos— y así lo hizo constar en esta misma página. Hoy, Rosa Díez nos confirma en el diario ABC que Pájaro bobo estaba en lo cierto. Entonces, basándose en lo que veía y sabía, Pájaro bobo pidió la destitución y el procesamiento de Rodríguez Zapatero por infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente. Ahora vuelve a pedir su destitución y su procesamiento pero con el apremio que nace de saber que el delito de infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente responde a la intención más que probable de acabar no sólo con nuestro ordenamiento constitucional sino incluso con la nación española sirviéndose de los llamados nacionalismos periféricos. Eso significa que las llamadas negociaciones con la banda criminal ETA no responden al deseo de hallar la paz sino a un proyecto tan inconfesable como es servirse de la ley para destruir el Estado que sustenta. El hecho de que, como denuncia Rosa Díez, el mencionado proyecto sea llevado adelante de espaldas no sólo al Partido Socialista sino, lo que es infinitamente más grave, de espaldas también al pueblo español constituye a la vez una prueba rotunda, irrefutable, y un agravante de la deslealtad de Rodríguez Zapatero.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué más hace falta para que el Fiscal General del Estado proceda contra el señor Rodríguez Zapatero?

Montilla, homúnculo y prosélito al servicio del Sanedrín catalán

Casi una historia bíblica de caínes y caimanes

Con alma y coraza de funcionario bolchevique, Montilla —ora José, ora Joseph— es ejemplo vivo de un servilismo tan indigno como indignante. Traidor a su partido, el PSOE, traidor a sus compatriotas, los andaluces que viven en Cataluña, y traidor a los separatistas catalanes, a los que sirve, este homúnculo está decidido a burlar y engañar tanto a los que confiaron en él como a los que desconfiaron de él. Zapatero lo pescó al vuelo para deshacerse de Pasqual Maragall, uno de los gerifaltes del Sanedrín catalán, y el Sanedrín catalán lo aceptó como prosélito, nunca sabra, con el único propósito de que le ayudara a conseguir la aprobación del Estatuto de Cataluña. Esa es su misión.
Pregunta ingenua e intempestiva: dado por cierto que el destino de Montilla está vinculado al destino del Estatuto de Cataluña, ¿qué será de uno y otro si al final resulta que no resulta?

Muerte civil e inmortalidad

Situada entre la vida plena y la muerte definitiva, la muerte civil puede servir como etapa de ejercicio y preparación
Los separatistas catalanes lo condenaron a muerte civil y, sin saberlo ni pretenderlo, le facilitaron el acceso/ascenso a la inmortalidad. Ahora, con conciencia plena de su inmortalidad, Pájaro bobo les está agradecido.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo puede mostrar Pájaro bobo su agradecimiento a los separatistas catalanes cuando, en la mayoría de los casos, ni siquiera los conoce?

Juego a tres bandas o a cinco bandas

¿Camino de la atomización o de la integración?

Desde antes de la Transición=transacción, el Partido Socialista Obrero Español tuvo siempre, en su costado levantino, un aliado desleal, ventajista y oportunista llamado inicuamente Partido de los Socialistas de Cataluña. Como Pájaro bobo ha explicado muchas veces, este partido, engrosado con gentes llegadas de la España más honda y más profunda, formaba y forma parte del frente catalanoseparatista, y ahí sigue para vergüenza de estafadores y estafados. Más tarde, ese modelo ventajista-oportunista fue copiado y adoptado por los integrantes del llamado Partido Socialista de Euskadi. Pero allí no tardó en surgir una corriente netamente española contraria a todo tipo de concesiones a los etarras y sus aliados nacidas de la cobardía. La actitud de Redondo Terreros y Rosa Díez es un ejemplo de firmeza y lealtad en situaciones en las que está en juego la vida.
Con el tiempo, también en el seno del Partido de los falsos socialistas catalanes surgieron voces contrarias a su deriva por lo que tenía de fraude ideológico, traición a la inmensa mayoría de sus afiliados y sumisión a un proyecto desintegrador y burgués como fue siempre el propugnado con el nombre de nacionalismo. Sin embargo, esas voces tardaron en agruparse y sacar la cabeza para hacerse oír. Si lo hicieron fue porque, afortunadamente, en el Partido Popular de Cataluña se produjo un movimiento de rebeldía tan pronto como Josep Piqué se hizo cargo de la dirección. Su misión de nihilizar la identidad y la presencia de los populares en Cataluña e incorporar los restos del partido a Convergencia no pasó inadvertida a muchos de sus pocos miembros.(1) Esos muchos/pocos fueron los que en rigor crearon el Partido de los Ciudadanos. Así, las traiciones, las intrigas y las conjuras de los políticos de izquierda y derecha en las Vascongadas y en Cataluña dieron lugar a tres formaciones separadas en su origen pero convergentes y, en definitiva, unidas por una misma llamada y un mismo fin: la defensa de la Constitución y de la nación española.
A juicio de Pájaro bobo, lo lógico es que, de ahora en adelante, esas tres corrientes, purificadas de saboteadores, quintacolumnistas, oportunistas y agentes dobles, busquen un punto de encuentro y fusión para incrementar su presencia y su potencia. En definitiva, su tarea más noble debería consistir en liberar a los dos partidos nacionales de toda servidumbre a los grupúsculos separatistas de la periferia y consolidar tanto las mayorías naturales como una no menos natural y necesaria política de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es posible que España, teniendo como tiene un régimen democrático, esté sometida a las exigencias de los separatistas, cuando todos ellos, juntos o separados, no llegan al diez por ciento de su población?
(1)
En síntesis, el proyecto de Josep Piqué respondía a este esquema: primero aniquilo el Partido Popular de Cataluña y después propongo la integración de sus restos en Convergencia como única manera digna y viable de asegurar la presencia española en Cataluña. Miserable, miserable.

El new deal de Pujol ben Gurión


Las cábalas del Sanedrín catalán

Parece ser que Pujol y los suyos tienen la mosca detrás de la oreja. El tren de la independencia catalana no se mueve ni mucho ni poco. Está aparcado en una vía muerta, la vía muerta de las promesas olvidadas de Zapatero. Naturalmente, para un separatista como Pujol ben Gurion, que ha vivido y vive de la intriga y la conjura permanentes, eso es una mala jugada o, si se prefiere, una malifeta inadmisble. Y,naturalmente, un ataque a Cataluña. Por eso, y porque toca, el ex honorable ha convocado al Sanedrín y le ha expuesto su nuevo pacto o new deal. El objetivo, el reconocimiento de Cataluña como nación soberana — ha venido a decir a los congregados—, está al alcance de la mano. Todo lo que hace falta es un nuevo impulso. Los chulos de Madrid no pueden ahogar a Cataluña negándole un dinero que es de Cataluña y de los catalanes. La idea del líder mesiánico es utilizar a la sociedad catalana, concretamente la parte de la sociedad catalana a la que que él llama sociedad catalana, y lanzarla contra el gobierno de Zapatero, gobierno del Estado opresor. El new deal es, en este caso, una conjura, la última conjura del Sanedrín catalán, para reforzar la presión y seguir avanzando por la senda de la soberanía mediante un renovado y más exigente frente nacionalista.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué añagaza tendrá preparada el nada honorable Pujol ben Gurion para el caso, en modo alguno improbable, de que fracase su próxima campaña independentista?

La penúltima finta de Zapatero y la guerra que nos espera

El Sanedrín avisa

Gracias a su grácil juego de piernas, Roríguez Zapatero recuerda, unas veces, un púgil en continuo movimiento y, otras veces, un funámbulo empeñado en mantener su precario equilibrio danzando sin parar a lo largo de una cuerda suspendida sobre las cabezas de cuarenta y cinco millones de españoles. Pájaro bobo se huele la tragedia y cada dos por tres exhala un ay de angustia, pero lo cierto es que el púgil y malabarista consigue salir indemne de cada uno de sus combates e incluso de cada una de sus danzas a vida o muerte. De momento, ni la Eta ni los separatistas de arriba y de abajo ni las negociaciones más o menos ilegales con unos y otros, siempre ilegítimas, ni su propia e impropia falta de conciencia nacional y sentido de Estado como gobernante han podido con él. Zapatero sigue en pie, danzando y sonriendo. Ahora, enterrado el proceso negociador con Eta (que sepamos, esta vez no ha habido ni siquiera promesas), el hombre ha corrido a cubrir el flanco más español de su formación para cerrar el paso a Rosa Díez y cortar la consiguiente fuga de capital social en forma de votos y votantes. No sabemos si lo conseguirá, pero ya ahora podemos afirmar que, con promesas o sin promesas, este artista del ring y la cuerda floja va a añadir una muestra más de sus habilidades al relato de una vida política hecha de golpes de suerte y carambolas a izquierda y derecha, arriba y abajo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará este futuro interfecto cuando se entere de que, llegado el momento, el Sanedrín catalán piensa ampliar el frente separatista mediante un pacto de Estado con sus aliados del norte como preludio de una guerra gneralizada de rompe y rasga?

De Cataluña a Catalunya sin salir de España: ¿tiene razón Vidal-Quadras?

Una desconexión programada y dirigida unilateralmente

En un artículo publicado hoy viernes, 7 de septiembre, en La Razón con el título de «Desconexión letal», Vidal-Quadras habla de la futura o futurible desconexión (léase independencia) de Cataluña. A los ojos de Pájaro bobo, su breve comentario, no análisis, es, además de ingenuo, simplista, No será así como se produzca la desconexión —de hecho, ésta empezó ya antes de la Transición— y, por lo tanto, tampoco serán esas las consecuencias. El tramo de la desconexión ya cubierto equivale a bastante más de la mitad del recorrido total y no ha producido en el bando español reacciones realmente válidas y sustantivas en forma de rechazo del proyecto separatista y rearme nacional. Y, lamentablemente, es de temer que no las va a producir. La desconexión ha sido programada total y exclusivamente por los separatistas catalanes y es y será dirigida y ejecutada por ellos y sólo por ellos. Así, de acuerdo con sus previsiones, Cataluña no saldrá de la Unión Europea por la sencilla y potísima razón de que seguirá perteneciendo a España nominalmente, sí, nominalmente, hasta que esté a punto el mecanismo que ha de convertir la desconexión en conexión directa, sin la mediación de España. Los españoles seremos los últimos en enterarnos. De eso y de todo lo que nos espera por nuestra indolencia y nuestra falta de patriotismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Vidal-Quadras que para actuar contra un delincuente hay que empezar por pensar como él?
Think like the other, my friend and dear countryman.

Españoles en busca de una patria

De los ciudadanos sin partido al Partido de los Ciudadanos

En alemán es norma distinguir, a la hora de analizar la génesis de un hecho cualquiera, entre Grund, que es su causa o su fundamento primero y más profundo, y Anlaβ, que es su motivo último y más claro o, si se prefiere, aquello que lo lanza a la superficie y lo hace visible y en definitiva fenoménico. Referido a España y concretamente al ámbito de los separatismos periféricos —el catalán y el vasco—, el modelo de análisis alemán nos llevaría a distinguir entre la causa o causas profundas de ese hecho como realidad presente en la historia de España durante los dos últimos siglos, y su manifestación social y política en el último tercio del siglo XX, coincidiendo con la implantación de un régimen democrático en nuestra patria y, no por casualidad, con la desmembración de la Unión Soviética.
Una aclaración fundamental. El separatismo catalán es burgués, profundamente burgués. En rigor se trata del plante o desplante económico-político de un colectivo profundamente clasista, como puede apreciarse y comprobarse tanto en su composición básica, pasada y presente, como en su persistencia histórica. El mal llamado nacionalismo catalán fue obra exclusiva y excluyente de la burguesía barcelonesa a caballo de los siglos XIX y XX (las conocidas cien familias) y eso sigue siendo básicamente hoy, ya iniciado el siglo XXI. De hecho, todas sus figuras han sido y son intercambiables, pues, como nos enseña la historia, sólo necesitan de un pequeño desplazamiento horizontal para pasar de una parcela a otra, que eso son para ellas las ideologías y los partidos políticos. A los ojos de Pájaro bobo, en el caso de Cataluña es incorrecto hablar de nacionalismo. En cambio, el separatismo vasco es esencialmente popular o más exactamente atávico y rural, y, por lo tanto, interclasista y de desarrollo vertical. El separatismo vasco es una forma genuina de nacionalismo. Posee núcleo y esencia, pero, como le falta dimensión demográfica, entraría en lo que en alemán se llamaron Nationalitäten. Ejemplos elocuentes de lo que queremos decir son tanto las minorías étnico-lingüísticas del Imperio austro-húngaro en el largo siglo XIX como muchas de las piezas del frágil y efímero puzzle creado por el mariscal Tito y desaparecido con la balcanización de Yugoslavia tan pronto como se enfrió definitivamente la guerra fría. Para constituirse, afirmarse y mantenerse, una nación necesita, además de un núcleo esencial, una dimensión mínima medida a escala social, política y económicamente humana.
El Partido de los Ciudadanos tiene el sello de lo catalán y lo catalán tiene siempre, indefectiblemente, el sello de lo ambiguo, de lo que es y no es, de esa forma de cordura que se llama seny y en política ha alumbrado una variante de la Realpolitik bautizada por Pájaro bobo (para que conste y se sepa) como política de la puta i la Ramoneta. El Partido de los Ciudadanos es hijo del catalanismo burgués, que le impone su ley y delimita el espacio en el que le va a ser permitido actuar, mientras que el colectivo Plaforma Pro exhibe las señas de identidad de lo vasco. Sus miembros son vascos españoles, abierta, rotundamente españoles, sin complejos, sin miedo a las amenazas de Eta, de los trabucaires etarras, sus confidentes, sus cómplices y sus valedores. El separatismo vasco te condena a muerte con un tiro en la nuca; el separatismo catalán te perdona la vida pero te condena a sobrevivir en condiciones de muerte civil. Dos formas de ignominia. Si Pájaro bobo prefiere el separatismo vasco es, evidentemente, porque también prefiere esa forma de morir.
Javier Piricay habla hoy, en la Tercera de ABC, del Partido de los Ciudadanos, de su situación y de sus aspiraciones. Entre éstas se encuentra la de unirse a la Plataforma de Rosa Díez y Savater para hacer frente a los llamados nacionalismos periféricos. En opinión de Pájaro bobo, sus palabras exhiben la indefinición que caracteriza todo lo catalán. Eso significa que aquí los separatistas imponen su ley y su sello incluso a los que están en contra de ellos. Es una forma de hacer y, sobre todo, una forma de ser. Una forma de ser que no se distingue precisamente por la rotundidad de sus afirmaciones y sus posiciones. Uno piensa concretamente que de cabezas como la de Francesc de Carreras nunca saldrá una definición clara, unívoca y rotunda. Nadie da lo que no tiene.
En su escrito, no excesivamente clarificador, Pericay aboga por la unión y termina diciendo que, en el fondo, todo es uno y lo mismo. Se refiere al conjunto de los que dentro de las fronteras de España luchan por su unidad y contra el separatismo, contra los diversos separatismos. Pájaro bobo suscribe sus palabras en lo que tienen de voluntad de unión, pero piensa que eso, de momento, es un desideratum y, en definitiva, una posiblidad entre otras.
Cabe pensar que, efectivamente, el nuevo partido con sus varios aportes va a defender la unidad de España y va a presionar a las dos grandes formaciones políticas obligándolas a adoptar una actitud más nacional, incluso más democrática toda vez que en España los españoles siguen siendo mayoría, pero eso requerirá una voluntad decidida de todos sus integrantes. De momento, Pájaro bobo, afiliado a Ciudadanos, ya tiene partido al que votar: el que se define abiertamente como español y no acepta chantajes en forma de amenazas con la pistola ni actos de sumisión en aras de la supervivencia y en nombre de esa forma de cobardía llamada seny.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿asistiremos en breve a un renacer de España de la mano de una izquierda realmente democrática y, por eso mismo, poseedora de una conciencia nacional íntegra e integradora?

A la izquierda pensante


España como realidad humana

En opinión de Pájaro bobo, la manera más real y racional de entender España es la que la entiende estrictamene como el conjunto de todos los españoles. Ahí sí que se cumple la fórmula de Hegel «lo real es racional, lo racional es real» que ha llevado de cabeza a tantos filósofos, empezando por Marx.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe hoy en España una izquierda pensante?

La próxima campaña de los pseudosocialistas catalanes

Hasta ahora, nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo

Descubierto y denunciado el fraude de los Maragalles, los Montillas y el conjunto de los pseudosocialistas catalanes, uno se pregunta si en la próxima campaña electoral aparecerán por el cinturón industrial de Barcelona, desde Cornellá hasta Sabadell pasando por Santboi, figuras del toreo político como Zapatero, Felipe González y el Guerra.
Pájaro bobo se inclina a pensar que, si Rosa Díez y Savater se instalan en estas tierras, se habrá acabado no sólo el fraude sino también el momio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tiene previsto el Sanedrín catalán para esa eventualidad?

Septiembre: lecciones del futuro pretérito

Convergencia, esa forma de franquismo actualizado

Años antes de que se consumara la Transición y tomaran cuerpo los nuevos modos de convivencia colectiva y selectiva, alguien, en un alarde de clarividencia, acertó a ver y decir que, en Cataluña, Convergencia, a la sazón reducida a una selecta parroquia montserratina, iba a ser la continuación «sociológica» del franquismo. Imagino que lo que el improvisado profeta quería decir es que, siendo el franquismo una forma de dominio burgués, iba a sobrevivir con sus mismos atributos esenciales en la nueva situación política, pues todo lo que sus representantes tenían que hacer, y siempre habían hecho, era adecuar el ropaje ideológico, esa forma de falsa conciencia, a la situación nacida al calor de la presunta democracia. Cambiar una bandera por otra, una lengua por otra y poco más. Entonces surge, resurge con fuerza el Som i serem (Somos y seremos). Estamos en septiembre, mes de quebrantos y sobresaltos, a orillas de la ciénaga, otrora mar, de la Sargantana.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿aprenderemos alguna vez los españoles a distinguir entre regímenes y ropajes, entre seres y máscaras?

11 de septiembre: tres agentes del Sanedrín catalán en los Madriles

Espías que siguen espiando a sabiendas de que los están espiando

Si la Rosa de los cardos tenía por misión arruinar la Biblioteca Nacional, de modo que no fuera ni biblioteca ni nacional (algo así como, salvando las distancias, lo que debía hacer Josep Piqué con el partido de los impopulares populares de Cataluña), Valentí Puig, el «Golafre de las Pitiusas», lleva años guarreando las páginas de ABC, el único diario de todos los españoles, para que sus lectores cojan asco a la lectura y de paso no se enteren de lo que pasa ni en España ni, por supuesto, en ese trozo de ella llamado Cataluña. Llevado de su dominio del medio, o de su cinismo, este agente del Sanedrín catalán no se limita a amontonar palabras: nos toma por tontos y se presenta como listo, como entendido, como conocedor de todo lo conocido y conocible. Una auténtica lumbrera de la perfidia en el ámbito de letra impresa. Por todo ello, Pájaro bobo, convencido de que estamos ante un delincuente de tomo y lomo, le grita: «Miserable, avergüénzate de tu comportamiento».
El caso de Enric Juliana, bautizado en este universo virtual con el sobrenombre de «Topo del parque del buen Retiro», coincide en líneas generales con el del «Golafre», pues él también reside y trabaja en los Madriles por encargo del Sanedrín catalán, pero se dedica específicamente husmear, rastrear y, en la medida de lo posible, sembrar cizaña para luego informar a sus jefes a través de La Vanguardia, órgano del Govern. En un principio, Pájaro bobo pensó que el subsodicho plumilla tenía ingenio y chispa, pero con el tiempo ha podido comprobar que su bagaje intelectual, tanto en conocimientos como en estructuras mentales, es sumamente precario. Él procura ocultar su pobreza recurriendo igualmente a la acumulación o sorites, pero, en cambio, utiliza un lenguaje coloquial, a veces incluso poético, para verter sus cápsulas de veneno con plena o casi plena impunidad. Podemos pensar que cobra de la Generalidad por su labor de rastreo diario del clavegueram (alcantarillado) metropolitano, pero difícilmente podríamos imaginar que pudiera ganarse el sustento como corresponsal de guerra. En cualquier caso, para un agente en misión de espionaje en los Madriles siempre es un mérito exhibir un manejo deficiente y, a ser posible, pobre del idioma español.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los agentes del Sanedrín catalán en Madrid viven como señores y gozan de la condición de tales, cuando muchos españoles residentes en Vascongadas están sometidos a la ley de los trabucaires etarras y muchos españoles residentes en Cataluña sobreviven en condiciones de muerte civil y sus nombres figuran en las listas negras elaboradas por los comisarios políticos de la Generalidad?

Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán

Montilla el golem, Tarradellas el proscrito

Las últimas manifestaciones y declaraciones políticas registradas en el Principado han puesto de manifiesto que aquí quienes mandan de puertas adentro son Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán. Montilla, en funciones de golem, se cuida de comprar medallas para ponérselas en el pecho cuando y como ellos le ordenen. Actos y fastos deben constar en los libros de historia. En cambio, en esos libros no deberá figurar bajo ningún pretexto el nombre de Josep Tarradellas, traidor de traidores. Curioso, puesto que sin su traición ahora no habría Generalidad y, como mucho, el Sanedrín seguiría sumido en el vacío de las entelequias histórico-políticas. Pero el Sanedrín existe y parece ser que, según sus miembros más destacados, ha llegado el momento de que lidere al pueblo elegido para armar la gran bronca y dar el salto definitivo. Hay quien habla de soberanía nacional y Estado, pero nadie menciona la guerra de los Segadores. Guerra es aquí palabra prohibida.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe en España algo parecido al Sanedrín catalán pero con poder y capacidad de decisión reales?

13 de septiembre de 1936

En la madrugada del 13 de septiembre de 1936, junto a la ermita de Santa Bárbara de Puerto de Béjar, Salamanca, muere Miguel Ibero, de 39 años. En el mismo instante, su hijo Ramón Ibero, de dos años, deja de ser el que es y empieza a ser el que será.
Ahora, cuando está a punto de dejar de ser el que será, Ramón Ibero se pregunta: ¿tuve padre alguna vez?

Rosa de la esperanza, esperanza de la rosa


En estos momentos, Rosa Díez encarna la fe y la esperanza de muchos españoles en el futuro de España

Es posible y también deseable que, gracias a Rosa Díez, el panorama político español cambie sutancialmente en un futuro próximo. Para muchos españoles, entre los que me cuento, Rosa es garantía de lealtad a España, que es lo que hace falta en estos momentos. Imagino que separatistas y separados van a confabularse para hacer fracasar el proyecto y mantener, a ser posible perpetuar, el actual estado de cosas, aunque sea asumiendo indignos y arriesgados pactos contra natura. Creo también que Rosa debería aprovechar las fuerzas y la corrientes afines. Como en tantas ocasiones —ahí está el caso del Partido de los Ciudadanos—, el peligro radica en los saboteadores, los quintacolumnistas y los agentes dobles. Y, como en tantas ocasiones, es posible que en ésta revienten el partido desde dentro utilizando el mando a distancia y la megafonía. En eso nuestra democracia tiene auténticos especialistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá Rosa Díez convencer a los españoles de que está en juego la supervivencia de España, de que o España termina con los separatismos o los separatismos terminarán con España?

El abc de la lengua: se necesita redactor y corrector de estilo

En un periódico de la capital de España se ha publicado hoy jueves, 13 de septiembre, un escrito firmado por el eximio politólogo Valentí Puig y titulado «Prometer más que Chaves». A él pertenece lo que sigue:
«Existe, ciertamente, una pulsión de instantaneidad que en estos tiempos se traduce en acogida de las tesis populistas y en ámbito para la política de emociones. Al mismo tiempo, tenemos ya una cierta experiencia democrática y a las ofertas de la demagogia se puede responder verificando la credibilidad de quien promete y lo hacedero de todo cuanto prometa.»
Hay que ser muy cínico para querer vender a los lectores españoles semejante sopa de palabras como exponente del mejor periodismo político. ¿Cómo se castiga este tipo de fraude?

La voz del vocero

El que escribe al dictado nunca se equivoca por la sencilla razón de que no piensa, sólo transcribe

José Antich, director de La Vanguardia y, como tal, miembro del colectivo El rovell de l'ou y vocero del Sanedrín catalán, nos regala la idea de que éste está presidido por dos ex honorables de la Generalidad de los catalanes, Jordi ben Gurión y Maragall ben Ariel. Pájaro bobo lo ha dicho hasta la suciedad. Y para suciedad, la de este subalterno que, por prescripción facultativa, cita respetuosamente no sólo a los dos sumos sacerdotes sino también al jesuita Arzallus para inmediamente cargar contra Aznar y Felipez González. Por lo que dice y sobre todo por lo que no dice el tal Antich, las declaraciones de los dos ex honorables durante estos días de septiembre no tienen nada que ver con las acciones de los separatistas en Gerona horas después. Miserable, miserable.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hubo alguna vez tantos honorables y ex honorables en la Fenicia de Poniente?
¿Puede llegar a formar parte del Sanedrín catalán el padre Arzallus?
¿Qué ha de hacer o decir un honorable para perder su honorabilidad?

Rosa Díez en los cortafuegos de Jon Juaristi

Parece ser que de la misma manera que hay judíos que no son judíos hay no judíos que son judíos. Jon Juaristi podría ser un judío no judío, mientras que Pájaro bobo, en esta su última encarnación, podría ser un no judío judío.

Toda vez que Pajaro bobo tiene fe en la capacidad intelectual de Jon Juaristi y siente una irrefrenable simpatía por él, le gustaría ver cómo, además de deshacerse de la anécdota, se eleva por encima del accidente. En la práctica, cuando Jon Juaristi está a punto de alzar el vuelo y perderse en las alturas, Pájaro bobo se emociona y salta de júbilo, pero sólo por unos momentos, pues a poco el espíritu de Jon Juaristi es arrastrado y devuelto al ámbito de la prolija precariedad terrena. El arranque-despegue rara vez se transforma en vuelo persistente lejos del alcance de los ojos humanos. Uno considera que Jon Juaristi debería dejar de beneficiar las incidencias de lo contingente, no prestar atención a cortafuegos practicados en la corteza efímera o inocua de la realidad inmediata y lanzarse al espacio abisal para volar más y más alto. Y, a propósito, en opinión de Pájaro bobo, eso a lo que él llama quijotismo en su segundo Cortafuego (ABC, página 3, sábado, 15 de septiembre, 2007) no es quijotismo sino utopía, pues no estamos ante una ensoñación irreal e irracional sino ante una visión anticipada y, justamente por eso, racional de la sociedad humana. Pájaro bobo se atrevería a añadir por su cuenta y riesgo que, en esencia, el quijotismo es individualista, la utopía —¿necesariamente?— colectiva. Y en coherencia con esa línea quiere imaginar que un día todo lo real será racional (Hegel y Marx unidos en el futuro) ¿Fin de la utopía, fin de todas las utopías? Evidentemente, Pájaro bobo ni lo sabe ni se atreve a contestar a la pregunta, pues es más que probable que detrás de nuestras utopías actuales haya otras y otras, pero entiende que en cualquier caso la metafísica es el ámbito de la Idea y de toda su prole, las ideas humanas.
El socialismo de Rosa Díez es para Pájaro bobo un socialismo español y patriótico; como tal encarna una de las dos corrientes básicas de esta ideología en su más bien corta historia; la otra corriente, en la que se situaría Rodríguez Zapatero, encarna un socialismo pseudopopulista, a la vez demagógico y deliberadamente desleal por su obcecado empeño en ver el patriotismo como mero atributo litúrgico de la derecha y, a partir de ahí, identificar dolosamente el patriotismo con la derecha, la derecha con el ejército y la Iglesia, el ejército y la Iglesia (militarismo y clericalismo) con todas las fuerzas reaccionarias.
A juicio de Pájaro bobo, la misión última, más noble y más duradera del partido de Rosa Díez no es arrebatar a los grupúscuclos separatistas su función de bisagra de la política nacional sino imprimir un sello auténticamente socialista al PSOE. Él está convencido de que Rosa Díez, como tantos compatriotas suyos, correligionarios y no correligionarios, quiere un PSOE democrático y español, conceptos que en las actuales circunstancias deben verse como mutuamente complementarios y en una situación ideal como coincidentes: defender la democracia es defender a España y defender a España es defender la democracia.
Como hijo de un obrero español muerto en 1936 por fidelidad a sus ideales, Pájaro bobo pregunta: ¿es lícito que el gobierno de España esté hoy en manos de socialistas como Zapatero cuando hay socialistas como Rosa Díez?

Acciones en favor del futuro Estat Català

Pájaro bobo lee y copia de un periódico de nuestra capital:

Artillería pesada
El referéndum de Carod.
El líder de ERC ha puesto fecha a la indepedencia de Cataluña: 2014.
Ataques a la Monarquía. Grupos de radicales han quemado retratos de los Reyes en Gerona.
Deriva soberanista de CDC. La radicalidad de los planteamientos de Artur Mas ha llevado a Duran i Lleida a aparcar su candidatura.
Partido de fútbol. La celebración del Cataluña-EE.UU. se ha convertido en un pulso al Estado.
Desafío de Puigcercós. El consejero pide que Cataluña abandone España.

Estamos ante un situación tanto más grave cuanto que, mientras los separatistas catalanes se crecen y exhiben abiertamente su proyecto, España y los españoles parecen no enterarse de que ahora va en serio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si cuando el gobierno que está por encima del Gobierno decida actuar es ya demasiado tarde?
Esa es precisamente la gran baza de los conjurados: no dar tiempo a una intervención.

Responsabilidad de las irresponsabilidades de nuestro jefe de Gobierno

¿Cuáles serán las consecuencias, para España y los españoles, de la irresponsabilidad que supone tener al frente del Gobierno a un irresponsable como Rodríguez Zapatero?
¿Hay mayor irresponsabilidad que la irresponsabilidad de dejar que Rodríguez Zapatero hunda a España hasta que ya no haya remedio?
El sentido de la responsabilidad exige a todos los españoles acabar cuanto antes con las irresponsabilidades de Rodríguez Zapatero.
Nuestra responsabilidad es respensable de su irresponsabilidad.

La Vanguardia: de Barcelona a Bruselas pasando por Madrid

Si Bruselas es mucho Bruselas, Madrid es mucho más que Madrid.

El diario La Vanguardia, feudo de la burguesía barcelonesa durante los dos últimos siglos, ha ido asumiendo progresivamente la función de cartelera y avanzadilla mediática del independentismo institucionalizado por su condición, ni confesada ni desmentida, de órgano del Sanedrín catalán. Ahora, en sus páginas abundan las proclamas y los mensajes del separatismo en todas sus modalidades, pero con una creciente prioridad de las más radicales, desde el pujolismo de los Pujolets hasta el republicanismo del carallot (botarate) Carod, pasando por el pseudosocialismo de Maragall. En sus páginas, lo español —España y los españoles— queda reducido a los flecos marginales, si no es utilizado como punching ball del independentismo más beligerante. La inmensa mayoría de sus colaboradores pertenecen al selecto y privilegiado colectivo autóctono conocido como el rovell de l'ou y su misión consiste esencialmente en cantar las excelencias de Cataluña y sus señores amos. Con dos comunidades sociolingüísticas en una proporción del cincuenta y dos por ciento frente al cuarenta y ocho por ciento, Cataluña es hoy un ejemplo vivo y lacerante de dictadura encubierta: una comunidad minoritaria oprime a una comunidad mayoritaria y asume en solitario la representación de todos sus habitantes ante el Estado y las instituciones políticas, económicas y jurídicas del Estado.
Cinco preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien puede negar que en Cataluña hay todavía dos comunidades sociolingüísticas en las proporciones mencionadas?
¿Alguien puede afirmar que las instituciones de Cataluña son representativas de su realidad social?
¿Dónde está representada la comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria?
¿Puede la Administración del Estado pactar bilateralmente con los representantes de la comunidad de lengua catalana soluciones en asuntos que afectan a toda la población de Cataluña y, al hacerlo de ese modo, dañan gravísimamente los derechos de su comunidad de lengua española?
¿Puede el Tribunal Constitucional refrendar con su veredicto ese estado de cosas asentado sobre un cúmulo de actos ilegítimos e ilegales?

Un ciudadano pregunta

El escrito de Francesc de Carreras ¿Convergència se acaba?, publicado hoy, jueves, en La Vanguardia es, por su cinismo, una auténtica provocación.
Catedráticos y no catedráticos saben muy bien que, al margen de la pantomima democrática, en Cataluña hay un solo partido, un partido burgués y como tal presidido por una supraideología burguesa, que copa todo el espectro político y no deja espacio libre a ningún otro partido. Como esto lo sabe incluso Francesc de Carreras, le pregunto: ¿qué importa que mande Pujol o Maragall si los dos son hijos políticos de la misma madre? ¿Y tú a qué juegas? O, si lo prefieres, ¿a dónde disparas? Miserable, miserable.

Nota
Para entender y aceptar lo que digo deberías entender y aceptar que el llamado nacionalismo catalán es en realidad un movimiento burgués y que todos los políticos catalanes, y también sus voceros, pertenecen a él. Son habas contadas; en total, cien familias.

Apuntes para una historia verídica de Cataluña: de una dictadura española a una dictadura antiespañola

A Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, con el deseo de que Dios le conserve la docta ignorancia

Cuando en 1978 se instauró un régimen formalmente democrático de los Pirineos para abajo, elementos catalanistas, casi siempre camuflados en organizaciones religiosas, llevaban años, incluso decenios, intrigando en las entrañas de la dictadura. Una de las acciones más conocidas de aquella bona gent fue la campaña político-religiosa impulsada con el sibilino lema «queremos obispos catalanes», ya en las postrimerías de un franquismo agonizante pero aún temido por los habitantes de estas tierras en general y por sus cabezas pensantes e intrigantes muy en particular. Más tarde, y esto es sin duda lo más significativo de todo el hecho desde el punto de vista sociológico, esos mismos feligreses actuarán como elementos de contacto y enlace/trasvase entre el feneciente orden franquista y el emergente proyecto catalanista. Habida cuenta de la historia del Principado y la idiosincrasia de sus habitantes, se comprende que, después, colaboradores y colaboracionistas no sean anatematizados como traidores sino ensalzados tanto por su fidelidad al país como por su aportación a la nueva causa colectiva, pues con su labor contribuyeron decisivamente a que las instituciones catalanas no pasaran a manos extrañas y, en definitiva, no se desnaturalizaran y no se perdieran para siempre.
Como tantas veces en la historia, en aquellos años de incertidumbre los focos de rebelión abierta y espontánea surgieron en las barriadas de la gran urbe y en las ciudades de su cinturón industrial y fueron protagonizados, en la mayoría de los casos en solitario y a pecho descubierto, por los obreros españoles —comunistas y socialistas— en las calles y las fábricas. Fue la hora histórica de los charnegos y su incierta gloria. Mientras tanto, los líderes y los políticos catalanes preferían reunirse en sacristías y conventos, cedidos caritativamente por mossens y capellans, para dirigir las manifestaciones obreras y ciudadanas pero sobre todo para organizar y preparar la toma del poder, actividad sigilosa y doblemente desleal, practicada siempre y sólo a distancia. Así, cuando se instauró oficialmente la democracia en España y sus regiones, los conjurados ya tenían a punto un plan para que aquí el poder, todo el poder, pasara inmediatamente a manos catalanas, de modo que en Cataluña la política la hicieran los catalanes, sólo los catalanes, tanto para ellos como para los no catalanes. El plan consistía en copar la dirección y la estructura organizativa de todos los partidos del espectro político mediante un movimiento sigiloso y, a ser posible, rápido de expansión-monopolización horizontal, con objeto de que sólo hubiera partidos catalanes/catalanistas y todo aquel que votara tuviera que votar necesariamente catalanista. Así, la implantación de un régimen democrático en Cataluña constituyó un fraude y ese fraude respondió a una conjura. Los españoles de Cataluña fueron utilizados como fuerza de choque y carne de cañón en la lucha por el derrocamiento de la dictadura de Franco, al fin y al cabo una dictadura española, y luego fueron sometidos alevosa y deslealmente a una dictadura antiespañola. Gracias a su legendaria y acreditada perfidia, una comunidad sociopolítica minoritaria se impuso a una comunidad mayoritaria en una proporción del sesenta al cuarenta por ciento y la borró del mapa político, social y cultural, tan pronto como se hizo con el poder. Así se fraguó la imagen de una Cataluña política, social y lingüísticamente monolítica. Y ahí seguimos. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sería lícito que, ahora, esa situación fuera refrendada como democrática e inamovible por el Tribunal Constitucional con su veredicto sobre el último Estatuto de Cataluña?

El ciudadano Albert Rivera y los trabucaires de Sant Jordi

La hora de la verdad: abajo los tópicos

Durante siglos, incluso durante milenios, fue fama que a los judíos no les iban ni las armas ni los actos violentos. Pero lo cierto es que esos judíos, con el nombre de hebreos o israelitas (hijos de Jacob), cruzaron el mar Rojo guiados por Moisés, judío, gentil o mischling, y llegaron a Palestina, donde siglos más tarde fundarían un Estado moderno a golpe de trabuco, sabotaje, guerrilla urbana y guerra en campo abierto. Habían destruido el mito, su propio mito, y el tópico de todas las historias de judíos. Las campañas del Sinaí, con la guerra de los Seis Días como culminación épica y gloriosa, fueron el cartel anunciador de una nueva manera de ver la vida y de ser vistos por los demás pueblos de la Tierra. Ahora, los judíos ya no se dejan matar y exterminar como en Auschwitz, sino que saben luchar e incluso matar como Dios manda. Los sesenta años del Estado de Israel son sesenta años de guerras y acciones de exterminio en los que el pueblo elegido ha llevado siempre no la mejor parte pero sí la parte menos mala. Y ahí sigue.
Durante mucho tiempo, en este caso infinitamente menos, se dijo que a los catalanes, acaso por razones de atavismo, no les gustaban los actos de violencia física y, mucho menos, las guerras y, mucho menos, las agresiones a cara descubierta; que, por razones de idiosincrasia o tarannà, en Cataluña nunca arraigarían los métodos de los vascos y los trabucaires etarras. Aun así, Pájaro bobo, por la parte que le toca como blanco anotado en las listas negras del Sanedrín, lleva tiempo observando, sin ningún miedo pero con creciente preocupación, la escalada catalanista-separatista y, paralelamente, la expresión de odio, arrogancia y sentimientos afines apreciable en los rostros de los más belicosos hijos de Sant Jordi. Ciertamente, las cosas han cambiado sustancialmente en treinta años. El ciudadano Albert Rivera, antes desnudo y ahora, además, con una bala auténtica en su carné nacional de identidad, es una prueba de ello.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué los aspirantes a asesinos se esconden y tienen miedo a sus víctimas?
¿Por qué las víctimas ni se esconden ni tienen miedo a sus potenciales asesinos?

El Ómnium cultural y el independentismo catalán

Del Rey de España sólo quieren su cabeza

Si en el pasado la política de los separatistas catalanes, desde Pujol ben Gurion hasta el carallot (botarate) Carod pasando por Maragall ben Ariel, se distinguó siempre por su sigilosa perfidia y su capacidad de actuar simultáneamente en diversos frentes y en diversos planos al mismo tiempo de acuerdo con lo que Pájaro bobo definió en su momento como política de la puta i la Ramoneta, ahora la situación empieza a cambiar claramente, pues parece que los agentes de sus avanzadillas tienen orden de actuar a plena luz de día; con la cara cubierta, pero a plena luz de día. Esas avanzadillas reciben instrucciones y, naturalmente, cobertura y protección de instancias próximas a la Generalidad o, más exactamente, al Sanedrín a través de Ómnium cultural, en este caso contracultural. Subvencionada generosamente por el gobierno autonómico con el dinero de todos los españoles (en torno a un millón de euros al año), esta entidad tiene a su cargo grupos organizados que se dedican sistemáticamente a reventar actos de signo español, a acosar y hostigar a personas no gratas al catalanismo y a organizar manifestaciones y campañas de claro signo independentista. Lo ocurrido en Gerona por partida doble con los retratos del Rey, el macabro mensaje enviado a Albert Rivera, líder del Partido de los Ciudadanos, y el acoso al que se ven sometidas en estos momentos cientos de personas en Cataluña son una muestra de que el separatismo catalán ha decidido pisar el acelerador y pasar a una etapa de acción directa y abierta. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que el gobierno de España financie a través de la Generalidad las acciones de grupos independentistas organizados?

Táctica del independentismo catalán: del eje horizontal al eje vertical

A Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constiutional, para que lea, aprenda y se avergüence

Si en un primer momento, ya en los albores de la democracia, los separatistas catalanes se cuidaron de que sus hombres, distribuidos entre los diversos partidos, coparan todo el espectro político-social de Cataluña —plano horizontal—, de manera que aquí sólo hubiera partidos catalanistas, separatistas e independentistas y todo aquel que quisiera votar tuviera que votar necesariamente catalanista, separatista e independentista, después ese mismo plano, basculando sobre cualquiera de sus dos extremos, se convertía en un frente nacional —plano vertical—, formado por la totalidad de los votantes de Cataluña, más de seis millones de personas, cuando la realidad era que más de la mitad de ellas (exactamente cuatro millones doscientas mil) habían sido despojadas de uno de sus derechos constitucionales, concretamente del derecho a elegir libremente a sus representantes, y, por lo tanto, se hallaban, al menos parcialmente, en situación de muerte civil, toda vez que tenían que elegir como representantes políticos a los designados por sus opresores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien tiene tanto poder y tanta perfidia como para impedir que un día se sepa lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Cataluña durante los últimos treinta años?

Cataluña: dos comunidades: una comunidad opresora y una comunidad oprimida

Punto de partida obligado de estudios y denuncias a cargo de juristas y profanos

Como en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas grosso modo numéricamente paritarias, se comprende que toda normativa legal de carácter social que quiera ser representativa y, por lo tanto, genuinamente democrática debe tener en cuenta esa realidad y, consecuentemente, respetar los derechos y las obligaciones de ambas comunidades. El llamado Estatuto de Cataluña no sólo vulnera globalmente todos los derechos de la comunidad de lengua española de Cataluña sino que incluso niega y oculta deliberadamente su existencia. Estamos, pues, ante una sociedad con dos comunidades: una opresora y otra oprimida. La opresión adquiere aquí su expresión más radical y más perversa en cuanto que se niega y se oculta dolosamente la existencia de la comunidad oprimida. El mencionado Estatuto de Cataluña fue redactato exclusivamente por representantes de la comunidad opresora. En opinión de Pájaro bobo, ese es el punto de partida obligado de todo estudio de dicho documento y causa suficiente de su invalidación.
Pregunta ingenua y intempestiva: ¿estamos ante un caso flagrante de fraude de ley, de abuso de derecho o de ambos a la vez y de otras muchas cosas más?
Nota
Pájaro bobo no es jurista, sólo un ciudadano español residente en Cataluña y, como tal, sometido a condiciones de muerte civil.

Impugnar el Estatuto de Cataluña: derecho y obligación


Cataluña, ese pequeño país cuyo Parlamento, fruto de una conjura, es utilizado como instrumento para legalizar la opresión

En opinión de Pájaro bobo, la entidades ciudadanas vinculadas a la comunidad de lengua española de Cataluña deben impugnar conjuntamente el llamado Estatuto de Cataluña ante el Tribunal Constitucional por dos razones básicas:
Primera. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña toda vez que equivale al cincuenta y dos por ciento de su población total, en la elaboración y redacción del Estatuto no intervino ningún representante de dicha comunidad.
Segunda. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña, en el mencionado Estatuto no se reconoce su existencia como realidad social y, por consiguiente, tampoco se respetan los derechos de sus miembros como ciudadanos españoles.
En este contexto no es en modo alguno lícito hablar de una sociedad catalana sin mencionar las dos comunidades sociolingüísticas que la forman.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede el Tribunal Constitucional refrendar, validar o aprobar un texto normativo que vulnera abiertamente los derechos de los españoles residentes en la Comunidad Autónoma de Cataluña como colectivo y como individuos?

De la Realpolitik a la política de la puta i la Ramoneta

Aportación catalana a la historia de las ideas políticas

El término Realpolitik fue acuñado por Ludwig von Rochau en su libro Grundsätze der Realpolitik [Fundamentos de la Realpolitik], donde lo define como la política de los hechos posibles. Años después, Otto von Bismark lo erigió en el principio táctico-estretégico de su actividad como canciller de Prusia, lo que le llevó a renunciar a cualesquiera compensaciones territoriales por parte de Austria, vencida en el campo de batalla, para concentrarse en la unión y consolidación de Alemania como una sola nación. A partir de entonces, el núcleo conceptual de la Realpolitik ha sido objeto de muy diversas interpretaciones teóricas y prácticas. Aun así, en ellas se suele insistir en aspectos que tienen que ver con la realidad inmediata, incluso material, frente a las ideologías, en lo nacional frente a lo extranjero, en lo práctico frente a lo ético. Es comprensible que siguiendo esa línea se haya llegado a relacionar, incluso a identificar, la Realpolitik con actitudes maquiavélicas y faltas de ética. En cualquier caso no deja de resultar llamativo que el equivalente anglosajón sea Power politics, «política de fuerza», forma de pragmatismo que tuvo su exponente más destacado en los Estados Unidos de Nixon y Kissinger.
Fer la puta i la Ramoneta es una expresión del catalán coloquial que sirve para definir, de una manera casi amable, comportamientos basados en el juego doble. Pájaro bobo la adoptó a finales de los años ochenta del siglo pasado para definir la posición de los separatistas catalanes frente a la de los vascos, lo que le llevó a acuñar el término política de la puta i la Ramoneta como variante sui generis de la Realpolitik en cuanto manera de actuar basada en la utilización combinada de gestos de amistad, lealtad e incluso sumisión con otros de deslealtad en los que no faltaban las traiciones y las puñaladas por la espalda. Y ahí estamos. Las agresiones verbales y gestuales al Rey, como símbolo de España, son la última manifestación de una larga serie de actos de traición que se han ido sucediendo y, al no haber recibido el tratamiento adecuado por parte del Gobierno, han desembocado en una afrenta de innegable gravedad. Mientras tanto, los Pujols, los Maragalls y demás miembros del Sanedrín catalán callan y se frotan las manos. Ahora ya se ven con fuerzas no sólo para conseguir la independencia de Cataluña con financiación a cargo del Estado opresor sino incluso para destruir España y convertirla en una colonia catalana con la colaboración de los españoles. Pájaro bobo considera que ha llegado el momento de demostrar a todos que el Rey es el Jefe del Estado y el mando supremo de sus Fuerzas Armadas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que la política de la puta i la Ramoneta dé para tanto?

Zapatero, rehén de los separatistas


Confederación — destrucción — independencia

Hace tiempo, después de mucho pensar, Pájaro bobo llegó al convencimiento de que ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se proponía servirse de los separatistas vascos y catalanes para llegar al Estado federal, primero, y, después, al Estado confederal. Pero como en el tocomocho y prácticamente en todos los timos, en éste el listo ha resultado ser el tonto y los tontos han resultado ser los listos. Ahora ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en rehén de los separatistas vascos y catalanes, y son ellos los que le dictan lo que debe hacer si quiere conservar la cabeza política, que afortunadamente no conservará. La contumaz deslealtad de ese ser vil y miserable que es Zapatero constituye un regalo para personajes de la calaña de Ibarreche, Pujol y Maragall. Ellos le enseñarán cómo se tima a un aprendiz de timador, aunque es muy probable que, aun así, el tal Zapatero va seguir sin enterarse y, claro está, sonriendo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que el destino de España y la vida de los españoles estén en manos de un delincuente, rehén de delincuentes?

España, España, España

Si la creación de España, como patria y nación, fue el fruto de una cadena de actos de lealtad, heroísmo y valentía, ¿puede ahora una cadena de actos de deslealtad, traición y cobardía significar su destrucción? Yo, Ramón Ibero, español nacido en Hervás, Cáceres, en 1934, no estoy dispuesto ni a aceptarlo ni a permitirlo ni a vivirlo.

Separatistas, no nacionalistas

La coherencia semántica, base de la coherencia práctica

En opinión de Pájaro bobo, los separatistas tienen derecho a llamarse nacionalistas o cualquier otra cosa, pero como para nosotros, los españoles, son separatistas, no nacionalistas, no es lógico ni coherente que los llamemos nacionalistas. Para nosotros son y han sido siempre separatistas. Eso es algo que, a juicio de Pájaro bobo, deberían tener en cuenta quienes hablan y/o escriben sobre ellos, pues establecería en el plano verbal una línea divisoria coherente con la que ya existe en el plano de los hechos y los comportamientos. Como el separatismo es una realidad, a su modo de ver no es lógico que los españoles calquemos el vocabulario y, por lo tanto, el esquema conceptual y semántico de los que quieren destruir España y separar a los españoles, tanto menos cuanto que el término nacionalismo lleva implícita cierta legitimación; por esa razón los separatistas lo eligieron como seña de identidad. Ahora, la radicalización de las posturas permite —¡exige!—llamar a las cosas por su nombre.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuántos españoles saben que la destrucción de España por parte de los separatistas empezó con la destrucción de su núcleo ontológico y semántico?

Una Constitución, ¿para qué?

Yo pregunto:
¿Es constitucional o no es constitucional lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno es constitucional, ¿para qué sirve la Constitución?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué se le permite?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué no se le destituye y se le procesa?

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguna vez un jefe de Gobierno utilizó por activa y por pasiva la Constitución de un Estado para destruirlo?

Alarma en ABC

Como Ángel Ganivet y Miguel de Unamuno, los que hoy amamos apasionadamente a España la amamos con dolor

Alguien dejó escrito que hay que leer el diario ABC, como mínimo, en los momentos de crisis nacional. Desde hace tiempo, Pájaro bobo cumple ese mandamiento con devoción patriótica. Tanto es así que en realidad no lo lee, lo estudia. Hoy ha encontrado en las últimas líneas de su Tercera el siguiente mensaje: «Y si algunos, como parece, quieren romper la baraja, tendrán que atenerse a las consecuencias. El arsenal consitucional es amplio y variado, y una mayoría —más o menos silente— está dispuesta a utilizarlo y a respaldar al Gobierno democrático que se decida a hacerlo. El que quiera entender que entienda, porque a buen entendedor pocas palabras bastan».
Dos observaciones
Primera. La escalada anarco-separatista promovida desde la periferia con la connivencia del Gobierno de Zapatero no ha escapado a la mirada de quienes, al margen del juego político, velan por la unidad y persistencia de España como nación y Estado de derecho.
Segunda. La defensa de la Constitución es la defensa de la España democrática y las agresiones a la Constitución son agresiones a la España democrática y a las instituciones en las que ésta se asienta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué hasta ahora se ha mantenido al margen de la trifulca el muy ladino Pujol ben Gurión?

Crónica de los Madriles. Las metamorfosis de un agente llamado Enric Juliana

¿Últimos días en la capital de España?

Desde que llegó a los Madriles como enviado especial de La Vanguardia, órgano del Sanedrín catalán presidido por Pujol ben Gurion y Maragall ben Ariel en calidad de Sumos Sacerdotes, Enric Juliana ha experimentado varias metaformosis con el correr del tiempo, siempre al compás de los acontecimientos políticos, su enlace y su desenlace. Cuando estaba destacado en el parque del Buen Retiro con el encargo de realizar misiones/funciones de topo, acechaba a los españoles por ver qué hablaban, qué comían y qué leían. Luego, cuando le enviaron a las cloacas suburbanas y suburbiales, se convirtió en cucaracha, o sea, en sabandija. Y así sigue. Ahora para realizar su faena y sobrevivir, el tal Juliana tiene que comer inmundicias, y, consecuentemente, segrega veneno en forma de inmundicia. Si Kafka, el Grajo, lo viera… Lo malo es que, por vivir donde vive, la pobre criatura no se entera de la película de los humanos y para ganarse el condumio tiene que inventarse de vez en cuando alguna historia. Y eso es, más o menos, lo que hace. Con poca imaginación, con pocos recursos intelectuales, pero con empeño y contumacia. La contumacia es una de las virtudes del buen agente separatista. Otra, de signo contrario, estar dispuesto a cantar la palinodia tan pronto como el instinto de supervivencia se lo aconseja o se lo exige.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿le dará tiempo a cantar la palinodia a este infortunado topo-cucaracha-espía y, sobre todo, le servirá de algo hacerlo?