Artículos del día 28 de mayo de 2008

Guerra religiosa, no santa, contra la COPE

A estas alturas de la guerra contra todo lo español en Cataluña, la emisora de la COPE capitaneada por el indomable e insobornable Federico Jiménez Losantos constituye el último y, por lo tanto, también único baluarte de la libertad de expresión en las parroquias y las feligresías de esta provincia eclesiástica. El clero catalán, algunos de cuyos miembros más conspicuos fueron designados, puestos e impuestos en su día por el Sanedrín (Volem bisbes catalans), se viene esforzando desde un principio por ser un elemento activo de esa guerra. Si ayer fue el poco católico (universal, ecuménico) abad de Montserrat quien se prestó gustosa y gozosamente a presentar ante el Vaticano las quejas de sus superiores políticos por los inadmisibles ataques a Cataluña del obstinado periodista turolense, ahora es Lluís Martínez Sistach, cardenal arzobispo de Barcelona, el que, camuflado entre los miembros de la Conferencia Episcopal, lanza sus dardos envenenados contra el director de «Las mañanas de la COPE». Y como en una guerra religiosa, no santa, todos los medios y todos los recursos son válidos, clérigos y feligreses separatistas, desde el rector de Santa María del Mar hasta el director de La Vanguardia, órgano servil del catalanismo institucionalizado, han terciado en el pleito verbal entre Losantos y Rajoy echando leña al fuego y azuzando alternativamente a uno y a otro para sacar partido en beneficio propio. Lo de siempre como siempre.
Conviene decir una vez más, precisamente por ser cierto y sabido, que el clero de esta provincia eclesiástica, integrado activamente en el proyecto político del Sanedrín, cumple en su parcela las consignas políticas que recibe de sus superiores y cuida con celo inquisitorial de que los creyentes tengan cada vez menos servicios religiosos en lengua española, hasta que consiga eliminarlos por completo, que es la meta. Evidentemente, ese mismo clero ni denuncia ni denunciará nunca que los hijos de los españoles residentes en Cataluña, más de cuatro millones, equivalentes al 52-54% de su población, no reciben enseñanza general y formación religiosa en su lengua materna, porque, como es lógico, eso ni lo saben ni les interesa saberlo. Y, además, denunciarlo sería un ataque a Cataluña. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva:
¿Sabe el cardenal y arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, que, de acuerdo con la historia reciente (Alemania, China, Cuba), un clero nacionalista es un clero mundanizado, politizado y, por lo tanto, cismático o cuasi cismático?

Más allá de la izquierda

Pájaro bobo quiere imaginar que el socialismo nace en el preciso instante en el que alguien –acaso un viejo intelectual judío con atributos de parásito social– plasma sobre una hoja de papel la idea de que es posible alumbrar otra realidad humana, una realidad tal vez menos natural pero más racional, menos fatal y más libre y, por libre y racional, decididamente utópica para la época. Luego, la idea pasa de la cabeza del intelectual parisitario a las manos de una legión de trabajadores y se transforma en acción (der Gedanke wird die Tat). El socialismo es pensamiento en acción. Sí, pero tan pronto como los obreros de las ciudades industriales se apropian de la idea, descubren que, para impulsar e imponer esa idea, deben unirse, y, a partir de ese momento, el socialismo va a ser acción colectiva, unida y ordenada. Estamos en el siglo XIX, el siglo de los movimientos que configurarán la sociedad nacida de la Revolución industrial.
Aunque él no sabe qué idea del socialismo, como fenómeno sociohistórico, tienen nuestros socialistas, a Pájaro bobo le sorprende muy negativamente que ahora, como en tiempos de la segunda República, éstos se alíen con los representantes de movimientos burgueses de la periferia que, además de ser necesariamente minoritarios, propugnan formas de convivencia basadas en la opresión de una parte de la sociedad en muchos casos mayoritaria y en todos los casos merecedora de un tratamiento humanamente digno. Tanto en Vascongadas como en Cataluña, los partidos burgueses han venido manteniendo sus privilegios, entre ellos gobernar «democráticamente», gracias a la división de la sociedad y a la marginación de sus capas inferiores. ¿Y qué han hecho nuestros socialistas? Pasarse al enemigo: conservar indignamente! el nombre de socialistas y hacer política contra el Gobierno de la nación y, lo que es aún más indignante, contra los mismos trabajadores que los han votado y los votan. Miserables, miserables.
Pájaro bobo considera que Rodríguez Zapatero carece no sólo de un ideario socialista sino incluso de un criterio ético. Su comportamiento como jefe de Gobierno nos da derecho a pensar que es una persona sin escrúpulos capaz de hacer lo que crea necesario, desde engañar y traicionar a sus aliados hasta infrigir gravísimamente la Constitución, con tal de conseguir su objetivo. En su opinión, Rodríguez Zapatero debería ser destituido y procesado. Dos cargos entre muchos: negociar, pactar y dialogar con personas que, como los etarras, han cometido delitos de sangre y están situación de busca y captura; infrigir la Constitución al avalar el Estatuto de Cataluña cuando está obligado a saber y sabe que el texto es totalmente anticonstitucional en su letra y, sobre todo, en su espíritu.
Pájaro bobo se ha preguntado muchas veces qué piensan de Zapatero y su comportamiento compañeros suyos como Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, José Bono y Francisco Vázquez. A falta de respuesta, se inclina a pensar que su silencio los hace cómplices de los abusos, los delitos y los actos de traición cometidos por él, mientras que la herencia que va dejar tanto al Partido Socialista como al conjunto de España es para echarse a temblar. Ríase quien pueda de la crisis del Partido Popular.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué el Partido Socialista Obrero Español no está a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que está en juego el destino de España y por lo tanto el destino del socialismo y de los trabajadores?
¿Son todos los socialistas españoles, concretamente Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono, Rodríguez Ibarra y Francisco Vázquez, tan irresponsables y tan desleales como Zapatero?