Artículos del día 23 de noviembre de 2008

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Guantánamo

El terrorismo internacional, como respuesta no convencional a las guerras convencionales, es un problema de muy difícil solución para Estados Unidos y los países arracimados bajo su paraguas. Guantánamo, campo de concentración o cárcel, nació con el propósito de poner coto a ese problema y aportar al menos una solución parcial y temporal:  frenar las acciones terroristas poniendo a buen recaudo a cuantos agentes directos  cayeran en sus manos, tras la preceptiva busca y captura.

La idea inicial era muy sencilla: no podemos dejar que los terroristas salten de un país a otro, burlando  todos los sistemas de vigilancia y control. Una vez descartada su eliminación directa, había que buscarles un lugar de residencia. Guantánamo ha sido durante muchos años ese  lugar de residencia para terroristas de todo el mundo o considerados como tales  por y para Estados Unidos y sus aliados. Desde su punto de vista, la medida estaba y está justificada. Había que proteger a la población civil y el orden democrático.  Los grandes atentados de Nueva York, Londres  y Madrid reforzaron el convencimiento de que la medida era necesaria y, por lo tanto, justa. Ahí estábamos.

Pero con el tiempo se ha ido poniendo de manifiesto que a la larga la medida es insostenible. Se quiera o no se quiera, tarde o temprano hay que buscar un acomodo estable y definitivo a esos hombres. Las condiciones en las que viven son insostenibles no sólo para ellos sino también para sus carceleros, sin olvidar los países implicados directa o indirectamente. Hay que buscar una solución más humana y más legal.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hace ahora Estados Unidos con esos terroristas y presuntos terroristas en situación jurídicamente irregular desde el momento mismo de su detención y encarcelamiento?