Artículos de agosto de 2009

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El Tribunal Constitucional a merced de los separatistas catalanes

Joan Puigcercós, presidente de ERC, ha confesado que el tripartito lleva meses  (¿incluso años?)  presionando a Zapatero para que éste, en su condición de jefe del Gobierno español,  presione a su vez al Tribunal Constitucional y consiga que la sentencia de dicha instancia sobre el Estatuto de Cataluña responda a las exigencias de lo separatistas catalanes.

Lo que está en juego no es un  estatuto de autonomía sino una Constitución,   la primera Constitución de Cataluña como Estado soberano.

En circunstancias mínimamente normales, el hecho, por lo que tiene de transgresión de las normas que presiden el funcionamiento del Estado de derecho y la actuación justa e  independiente de sus tres poderes fundamentales,  debería haber provocado al momento una intervención tajante del máximo organismo jurídico de la nación con las consiguientes investigaciones y condenas.

No ha ocurrido nada. En opinión del Insomne, eso significa que la Constitución española ha dejado de estar vigente, habida cuenta que su transgresión flagrante no da lugar a la intervención inmediata del poder judicial.

Los separatistas catalanes mandan en su parcela y en el conjunto de España. Eso es la soberanía compartida  según Pasqual Maragall, el hombre que erigió la traición en criterio ético.

Pregunta a los cuatro vientos:  según la historia,  ¿qué ha hecho el pueblo español cuando se ha visto traicionado y abandonado por sus gobernantes?

La financiación de las Comunidades Autónomas según The Economist

En su última reseña sobre España   (edición del 1 al 7 de agosto de 2009),  la revista inglesa The Economist empieza comparando a nuestro taumatúrgico Zapatero con Alicia en su país, el  país de las maravillas.

En el reparto de los caudales del Estado a las Comunidades Autónomas, esta vez todas han salido ganando; a decir verdad, unas más que otras. La que más ha ganado, según el mencionado semanario, ha sido Cataluña,  que, gracias a su tirón separatista,  se acerca a   Vascongadas y Navarra, beneficiarias de un régimen especial; las que menos han ganado han sio  las menos levantíscas y también las más populares.

Lo del tirón tiene su gracia, pues  encuentra  aplicación no sólo en el momento precioso de coger la pasta gansa y salir corriendo sino también en las largas horas que requiere hoy la planificación de la   política nacional, federal o seudofederal.

Cataluña y Vascongadas  tiran del Gobierno, lo zarandean y, acto seguido,  arrastran a las demás Comunidades en sus reivindicaciones, desde embajadas en el extranjero y autogobierno in situ hasta negociación en secreto, tête à tête, a cuatro ojos.

La estrategema del Zapatero tahür consiste en jugar con el déficit.  Deuda a cuenta del Estado y a  largo plazo.

El Estado recauda los impuestos y los entrega, convertidos en partes alícuotas,  a las Comunidades. Y,  justamente por esa razón,   unas son   más autónomas que otras.

Federalismo asimétrico y soberanía compartida a la catalana.

Cuando tengamos el Estatuto, o sea, nuestra Constitución, volveremos a hablar, dicen que dicen ellos, los de nuestro futuro  país vecino.

Antes o después  vendrá Paco con la rebaja, pues los contribuyentes serán los que a largo plazo paguen los apaños de nuestro vil  Zapatero y los separatistas.

Lo dice The Economist:

Future taxpayers are losers too, as they must pay off Spain’s debt in the long term.

Pero, mientras tanto,  el supradicho Zapatero, que no sabe inglés pero ha estudiado la jugada y sus consecuencias,  exclama: «¡Largo me lo fiáis!»

Pregunta a los cuatro vientos: ¿puede un gobernante irresponsable hipotecar el futuro de los ciudadanos en su condición de contribuyentes (taxpayers)?

Francisco Camps o la dignidad perdida

El Insomne considera que, de momento,  el culebrón de  Francisco Camps se ha cerrado en falso con un apaño  judicial que, lejos de salvar o  rescatar al presidente de la Comunidad Autónoma de Valencia, lo deja en una situación mucho más precaria y mucho más vulnerable en términos de legalidad.

Camps ha estado declarando personalmente,  durante meses y meses, que  pagó los trajes cuyo importe se le viene reclamando;  que los pagó al contado y, según una de las últimas versiones, al contado y con dinero de la farmacia de su señora esposa.

Todos sabemos que, a pesar de esas y otras declaraciones del mismo signo, el imputado no ha sido capaz de presentar las facturas correspondientes y tampoco pruebas o indicios que de una manera indirecta o parcial pudieran avalar, refrendar o confirmar  su afirmación. No hay facturas, no hay pruebas, no hay indicios. Ni personas ni hechos ni curcunstancias con una mínima consistencia o, al menos, verosimilitud.

Si Camps hubiera sido mínimamente listo o hubiera tenido asesores mínimamente avispados, lo primero que habría hecho es pagar los trajes —-¿por segunda vez?— exigiendo las facturas correspondientes.

Que, muy probablemente, es lo que va a tener que hacer al final.

De ese modo se habría situado en el marco de la ley y habría  desmontado la acusación de que era objeto. Sólo con abonar unos miles de euros.

En lugar de eso, el tal Camps se ha limitado a insistir en  que  ha pagado los trajes.  Pero, lamentablemente, lo ha hecho no ya sin pruebas sino incluso sin la mínima convicción.

La cara de Camps no es la cara  de alguien que cree en lo que dice.

Zapatero lo hace mejor; quiero decir, miente mejor.

Tontos, tontos de remate.  Camps  y sus asesores.

Pero  acaso no tan tontos, pues el hombre y sus hombres guardaban una carta en la bocamanga.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana,  Juan Luis de la Rúa,  estaba dispuesto a sacar  del trance al acusado  con una medida de efecto inmediato:  archivar el caso.

A  los ojos del Insomne, con más sentido común que conocimiento de  leyes, eso es un apaño entre amiguetes.

Tonto Camps, tontos sus asesores,  tonto el juez De la Rúa.

Pregunta a los cuatro vientos: ¿no es lícito  acusar de cohecho a un tribunal que juzga un caso de cohecho y se niega a realizar las diligencias pertinentes para fallar deliberadamente a favor del imputado de acuerdo con una decisión adoptada a priori?

Del Idióticon del Insomne

Cohecho. El diccionario de la Academia de la Lengua lo define como «delito consistente  en sobornar a un juez o a un funcionario en el ejercicio de sus funciones, o en la aceptación del soborno por parte de aquellos».
Sobornar. Según la misma fuente, sobornar consiste en «corromper a alguien con dádivas  para conseguir de él algo».

Abierto por fuga temporal y controlada

El Insomne, acompañado de Margarita,  su señora esposa,  y Blacky, la criaturita del hogar, se va unos días a un campo cercano. Con montaña, el Montseny.

El búnker abre sus puertas y permanece inactivo durante un par de semanas.

Su propietario y morador habitual tiene el propósito de reanudar el trabajo en una novela, ya iniciada,   que se titula precisamente La fuga.  A ver si tiene suerte.