Artículos del día 11 de octubre de 2013

El papa Francisco

Considero que el papa Francisco es un hombre muy voluntarioso y de buenos sentimientos, pero, a mi modo de ver, la carga que lleva sobre sus hombros es excesiva. Después de décadas, incluso siglos de decadencia de la Iglesia católica, su edificio doctrinal, esencialmente dogmático, y social, basado en la fidelización de los creyentes,  amenaza ruina. Evidentemente, yo no sé qué quedará de ese edificio, ni siquiera después de las reformas acometidas con carácter de urgencia por el buen papa y sus arquitectos. El alemán Ratzinger, mucho más cerebral y pragmático,  abandonó la obra y con ella el cargo, pero me temo que a Francisco, al que en lo humano sitúo en la línea de Juan XXIII, lo mataremos a fuerza de disgustos. Barrunto que un día de estos se nos puede morir  de un soponcio. Es posible incluso que él lo desee para no tener que ver y saber lo que está teniendo que ver y saber.

Futuro e historia

¿Qué otorga su dimensión a un ser humano, el presente o el futuro? Yo diría que el futuro, pero curiosamente  el futuro será historia, de la misma manera que la historia ya fue futuro.

Oda a España

 

En este aciago avatar de tu historia,

herida por hijos tuyos con alma de hiena,

siento un hervor de sangre en las venas

que me quita la razón y devuelve la memoria.

 

Siempre supe de su carácter felón,

siempre supe de su perfidia infinita,

siempre supe de sus querencias cainitas,

siempre supe que tramaban la traición.

 

Siempre supe que, tras prender fuego  España,

buscarían refugio allende una frontera,

que sólo existe cual patética quimera

de gentes sin pasado, sin glorias, sin hazañas.

 

Siempre soñé con una patria siempre unida,

libre siempre de atávicos rencores,

abierta siempre a sus tiempos mejores,

libre siempre de intrigas  fratricidas.

 

Contigo defenderé, España, tu legado,

tus gestas de ayer y tu futuro, 

con alma de ibero yo te lo juro,

nunca fenicio y nunca taimado.  

 

A España, 11-12 de octubre de 2013

 

Sediciosos

Después de ver la que han montado los sediciosos separatistas, la que querían montar y la que montarán en cuanto puedan, me pregunto: ¿no habrá castigo para los sediciosos?

Si no hay castigo en toda regla, ellos aplazarán su conjura y nosotros habremos firmado nuestra sentencia de muerte, la sentencia de muerte de España a medio plazo.

Tenemos un compromiso.