Artículos de abril de 2016

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Félix de Azúa y Ada Colau

Conocí a Félix de Azúa hace muchos años. Entonces pertenecía al círculo de Carlos Barral y formaba parte de la llamada Gauche divine. Después lo perdí de vista, pero lo cierto es que el muchacho, diez años más joven que yo, hizo carrera.

Enhorabuena.

Ahora, al leer su comentario sobre Ada Colau, pienso que tal vez  el flamante académico ha incurrido en un lapsus doble: una falta de tacto y una falta de tino.

Azúa sabe perfectamente que toda sociedad tiene su terreno de juego y que ese terreno de juego tiene sus límites. Hoy en día, aquí en España, incluida Cataluña, se puede robar, mentir, engañar y traicionar, pero no se puede hacer nada que remita a la violencia ni decir nada que pueda interpretarse como un ataque a lo que llaman democracia y/o a los derechos individuales de las personas.

Se permite hacer trampa pero no levantar la voz o armar bronca.

Azúa ha hecho un comentario sobre Ada Colau, un comentario que considero venialmente despectivo.

A mi entender, Ada Colau no se merece eso, se merece acusaciones infinitamente más graves por su condición de servidora de la burguesía catalana más clasista e insolidaria.

Ella, que se presentó como activista social al servicio de los desahuciados, se cuida ahora de hacer prosélitos entre el lumpen urbano para engrosar las filas de la charnegada rufianesca y, acto seguido,  poner sus votos al servicio de una burguesía doblemente desleal, la burguesía separatista de Cataluña.

En este caso, la falta de tino hace que el  comentario de Azúa sea un halago.

A mis ojos, Ada Colau es una estafadora política y, por lo tanto, una delincuente.

Vasconia y Cataluña: dos sociedades, cuatro comunidades

Por lo que sé, la sociedad vasca está formada actualmente por dos comunidades sociopolíticas de desarrollo vertical; dos comunidades diferenciadas y, a partir de la dictadura de terror impuesta por ETA, enfrentadas.

Aun así, quiero pensar que, grosso modo, esas dos comunidades siguen siendo homólogas en su composición/distribución social y comparables e incluso equiparables en número.

Eso sin olvidar que, aquí,  ser y declararse español fue durante mucho tiempo un suicidio y aún hoy constituye en ocasiones un acto de heroísmo.

De hecho, la imagen  de ETA sigue actuando todavía, a un mismo tiempo, como paraguas protector y sombra amenazadora.

Naturalmente, por barrios.

En cualquier caso parece evidente que ese modelo sociopolítico  es fruto del carácter vasco.

Fruto y semen. Semen y fruto.

¿La lengua o el río Nervión como línea divisoria?

En Cataluña, la lengua sí es claramente la línea divisoria de sus dos comunidades.

Elegido por la burguesía regional (¿tengo que decir autonómica?) como lengua propia y preferente, el catalán ha dejado de ser una lengua minoritaria con poco gancho y menos futuro para convertirse  en la lengua oficial, y pronto única, del país.

Este país que es Cataluña también tiene dos comunidades, pero son dos comunidades politicolingüísticas de desarrollo horizontal o,  más exactamente, estratificado.

Los estratos o capas inferiores corresponden, como cabe imaginar, a la comunidad de lengua española y sentimiento español (sentimiento a menudo difuso y deliberadamente difuminado).

Los estratos medios corresponden lógicamente a las clases medias, desde los pequeños empresarios hasta los docentes y el clero, pasando por los tenderos o botigers.

Ése es hoy el predio del catalanismo clientelar promovido y financiado con más entrega y generosidad por  la Generalidad a través de su inmensa red de acción y protección.

Aquí es parla català.

Esto me lleva a recordar que, tanto en Cataluña como en Vascongadas, la payesía es una especie protegida por su alto valor simbólico, ¿y testimonial?

Donde termina el catalanismo clientelar empieza la sociedad abierta, estrato superior de la población de Cataluña formado, en líneas generales,  por empresarios e intelectuales  que pueden permitirse el lujo (y/o la osadía)  de actuar y pensar por su cuenta, al margen de las directrices –con sus prebendas y sus castigos–  difundidas e impuestas por la Generalidad a través de sus agentes institucionales y humanos.

Como puede verse, la organización/distribución de la sociedad de Cataluña responde al modelo sandwich, expresión a su vez del carácter catalán y sus sinuosidades.  

¿Que dónde coloco a los pobres que se hallan en situación de muerte civil?

Esos no están en el sandwich. 

Cataluña es hoy una dictadura burguesa.

De la España invertebrada a la España desvertebrada pasando por la dictadura

Coincido con Ortega y Gasset en que la España que inicia el siglo XX es una España invertebrada.

Sociedad invertebrada, nación invertebrada; y viceversa.

A partir de ahí, entiendo y sostengo por mi cuenta y riesgo  que la sublevación/intervención  de Franco es un intento de vertebrar la nación española, instituciones y sociedad civil, manu militari.

Terminada la contienda, esa misma sociedad civil, constituida oficialmente en pueblo español,   aclama al vencedor y se somete unánime y jubilosamente  a su dictado.

Sí, sí, unánime y jubilosamente.

Es la hora gloriosa y triunfal de los militarismos. Esos militarismos, con sus variantes y sus modalidades, encarnan el espíritu de la época.

Como no podía ser por menos, la burguesía en bloque, sin distinción de  credo,  lengua, ideología  y parcela geográfica, abraza el nuevo evangelio y se integra en la estructura de poder triunfante.

Y, como no podía ser por menos, sobrevive al régimen y lo traiciona.

Para las burguesías periféricas –ahora, sí, cada una ellas con su identidad propia y diferenciada–, la «lucha» contra el franquismo y su herencia es la lucha contra España, contra todo lo español, contra todos los españoles.

Su objetivo  es desvertebrar España y demolerla para, acto seguido, dominarla.

España es una entelequia; el pueblo español, una imagen retórica inventada por el franquismo.

En última instancia, esas burguesías, sedicentes modernas y democráticas,  que ahora declaran no sentirse españolas aspiran a suplantar a la burguesía castellana, de estirpe feudal, y apoderarse de todos los territorios de la Iberia histórica.

En esas están.

Y los españoles sin enterarse.

Pregunta: ¿la sublevación de Franco evitó la destrucción de España o la retrasó?

Partidos de derechas, partidos de izquierdas y patriotismo constitucional

A pesar de la confusión imperante en el ámbito de las ideas y las ideologías,  sigo pensando ingenuamente que en España  hay partidos de derechas y  partidos de izquierdas.

Entre nosotros, el Partido Popular (PP) ha sido y es el referente de los que en Europa se llaman conservadores, mientras que nuestro debilitado,  desunido y adocenado Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sigue apareciendo como  la cabeza visible de nuestras izquierdas.

Por razones obvias, al  PP le ha salido últimamente un vástago de estirpe catalana que responde al nombre de Ciudadanos y, como no podía ser por menos, al PSOE le  ha nacido un retoño de origen tertuliano-televisivo que se hace llamar Podemos.

Para mí, Ciudadanos y Podemos, con sus respectivos líderes, son dos híbridos.

La experiencia histórica nos dice, por un lado, que detrás de un Tarradellas viene indefectiblemente un Pujol y, por otro, que nuestra presunta izquierda radical, presa de una querencia atávica, siempre está dispuesta a venderse  al separatismo burgués.

Y así está siendo en estos momentos en los que el ambicioso Iglesias no ha dudado en entregarse a la  tal Ada Colau, servidora de la burguesía catalana disfrazada de activista social.

Mi idea es que no es probable que en España se forme y se consolide un partido de extrema izquierda por la sencilla razón de que, hoy por hoy, no hay un partido de extrema derecha. Algo difícil de entender y digerir si tenemos en cuenta  la actividad criminal de ETA, la incurable deslealtad de nuestros separatistas y, en definitiva, la situación de suma gravedad que vive España.

Por no haber, en España no hay ni siquiera un partido que defienda abierta y rotundamente el patriotismo constitucional.

¿Alguien ha oído hablar de Jürgen Habermas?