Crisis del PP, crisis de la derecha
Se veía claramente que el PP llegaba muy enfermo a la elecciones del pasado 28 de abril. Enfermedad endémica y sistémica. De hecho, ésta afectaba profundamente no sólo al partido sino incluso a toda la derecha española en forma de crisis de ideas y personas.
Como no podía ser por menos, el debilitamiento del PP ha traído consigo el fortalecimiento de un partido hasta ahora aliado suyo (Ciudadanos) y la aparición ex nihilo de otro dispuesto a desbordarlo por la derecha y, si puede, incluso a devorarlo (VOX).
Y como parece que de momento las cabezas pensantes de la formación madre no han dado con la fórmula para sanearla a fondo y enderezar su curso, cabe imaginar que el mal seguirá avanzando.
Mariano Rajoy, que nunca se distinguió por su osadía, ha manifestado que, en estos momentos y en esta situación, el PP necesita un Rubalcaba.
Yo me conformaba con que encontrara al menos un Pedro Sánchez, aun a sabiendas de que a la larga puede ser peor el remedio que la enfermedad, pues los separatistas catalanes siguen escalando posiciones y ahora ya con todo descaro.
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