Dictadura catalana
Me niego a seguir viviendo en condiciones de esclavitud.
Me niego a seguir viviendo en condiciones de esclavitud.
A mi entender, las virtudes y los vicios de la sociedad civil son las virtudes y los vicios de los trabajadores;
las virtudes y los vicios de los trabajadores son las virtudes y los vicios de los empresarios;
las virtudes y los vicios de los empresarios son las virtudes y los vicios de los políticos;
las virtudes y los vicios de los políticos son las virtudes y los vicios de los miembros del Gobierno de la nación.
A mi entender, la sociedad civil es origen y fin o, si se prefiere, sujeto agente y paciente de las virtudes y los vicios de una nación entendida como comunidad orgánica.
Imagino que cuando los asesores del ciutadà Albert planearon/maquinaron la conquista de la Meseta vieron en Rosa Díez poco menos que la persona ideal para que les sirviera de puente y los ayudara a cruzar el Ebro sin levantar sospechas. Mejor aún, disipándolas.
En la nueva operación Roca la Dama de Elche ibera debía ser algo así como un moderno caballo de Troya.
En su andorga iba a alojarse –para salvar el río y llegar en condiciones de intrigar a la plaza de la capital– el fenicio Albert con un puñado de conjurados.
Pero los devotos adoradores de la diosa, vascones supervivientes de cientos de atentados terroristas, no se prestaron al juego, ni al juego convergente ni a la añagaza fenicia.
Y, curiosamente, con ello les resolvieron el problema.
Bastaba y bastaría con cambiar de nombre o, en un acto supremo de democracia, de idioma.
He dicho idioma, no lengua, pues es sabido que ellos tienen y seguirán teniendo lengua propia.
Y así ha sido presentado y así se ha presentado el nuevo producto de los laboratorios políticos peninsulares en los Madriles, capital de la Villa y Corte de mi patria:
Como el ciudadano Albert, habida cuenta que, a efectos prácticos, Albert es para nuestros públicos una variante dialectal hoy aceptada en todos los campos de fútbol del Estado español.
Doble identidad, doble nacionalidad. De momento, sólo para ellos. Mañana, para quienes las soliciten y las merezcan.
Ahora Albert y su equipo de subalternos juegan fuera de casa, pero tienen/retienen la pelota y dominan el juego (sobre todo el subterráneo).
Saben lo que quieren.
¿Te enteras, Nart?
(Alguien con pretensiones de ilustrado y enterado también puede ser un tonto útil en aras de su ambición).
Entiendo que la irrupción/aparición de Podemos en la escena política nacional puede interpretarse como uno de esos fenómenos de radicalización (¿regeneración?) que se dan periódicamente en nuestra izquierda, una izquierda que, para mí, no es ni española ni patriótica.
Entiendo que esa falta de patriotismo coloca a Podemos –¿formación política?– en contradicción, de una parte, con los movimientos hispanoamericanos de liberación supranacional y nacional, desde Simón Bolívar hasta Fidel Castro, pasando por Hugo Chávez, y, de otra, con lo que hoy podemos entender, stricto sensu, por populismo.
Aquí, nadie está tan loco como para gritar, a pecho descubierto, ¡Patria o muerte!
La casta de Podemos no está para delirios románticos.
Nacida en una cadena de tertulias televisiva, la casta de los que después se identificarán con la dirección de Podemos habla del pueblo y, si se quiere, con el pueblo pero siempre desde la distancia.
Y, en realidad, desde arriba.
Ellos no son ni jornaleros ni esos a los que en alemán llaman campesinos de fábrica (Fabrikbauern). Ellos son seres ilustrados y, por lo tanto, selectos. Desarrollan actividades relacionadas con la cultura y tienen ingresos insultantemente superiores a los de un obrero español.
¿No tengo yo derecho a situarlos en la ominosa categoría de la casta?
¿Corrupción?
¿No es corrupción dirigirse al pueblo y hablar en nombre del pueblo cuando se tiene una cuenta bancaria (descubierta, no confesada de manera espontánea) con 700.000 €?
Ahí estamos.
Mientras España se desintegra, el PSOE, otrora partido socialista y español, entra en un proceso de descomposición hecho de intrigas y rivalidades en el que lo individual y mezquino se impone –¡limpiamente!– a lo colectivo y se lleva por delante todo vestigio de unión y toda posibilidad de proyecto social de ámbito nacional.
Entiendo que Podemos es a la vez consecuencia de la desintegración de nuestra izquierda y premonición de lo que nos espera si seguimos la derrota de la nave griega.
Entiendo que el futuro de España en lo político y económico, como en lo cultural, está en la Europa que se asienta en la democracia y avanza bajo su impulso.
Una vez más, veinte siglos de historia nos contemplan.
Siento y entiendo que para que haya Pacto de Estado tiene que haber antes sentido de Estado.
Siento y entiendo que para que haya sentido de Estado tiene que haber antes sentimiento patriótico.
Siento y entiendo que para que haya sentimiento patriótico tiene que haber antes…
¿Qué tiene que haber para que surja el sentimiento patriótico?
Por favor, contesta, Felipe, que tú, aunque ahora aburguesado, sientes y entiendes.
Tres deseos.
1) Me gustaría saber qué opinión tiene Jordi Pujol de sí mismo y de su comportamiento, especialmente en asuntos de dinero.
Conciencia de sí mismo y conciencia moral.
2) A continuación me gustaría recabar la opinión de un sicólogo.
¿Quién es y qué es realmente Jordi Pujol?
3) Por último me gustaría que alguien –por ejemplo, Javier Cercas–, escribiera un libro en la línea del protagonizado por Enric Marco pero ahora centrado en la figura de Jordi Pujol.
¿Título?
Ya lo tengo.
El Superimpostor o cómo un ser mediocre se convirtió en un gigante
Imagino que el nombre de Bárcenas pasará a la historia como una de las grandes pesadillas del Partido Popular en las últimas décadas.
A mi entender, lo que era de suyo un litigio laboral terminó degenerando en un problemón político de muy difícil solución (léase ocultación y amaño) gracias a la torpeza y mala praxis de la entidad contratante.
Entiendo que Luis Bárcenas era (¿y sigue siendo?) un asalariado y como tal debió ser tratado en todo momento.
Litigio laboral en el marco de un contrato laboral.
Considero que, en principio, la persona jurídica que contrató sus servicios podría y acaso debería haber acusado a Luis Bárcenas de un delito de desfalco.
Pero, como no lo hizo, entiendo que Luis Bárcenas podría y tal vez debería haber defendido sus derechos acusando a esa misma persona jurídica de un delito de despido improcedente.
Eso para empezar.
En definitiva, yo no soy jurista. Lo cual no me impide ver que el tratamiento dado al asunto por las partes implicadas ha sido un cúmulo de disparates o, se prefiere, de atentados no sólo a la ley sino también al sentido común.
¿Y cómo va a salir el Partido Popular de ese embrollo?
Quiero pensar y sobre todo creer que Francisco puede dar un nuevo y poderoso impulso a la Iglesia católica y a la religión en general por su condición de guía espiritual.
Tengo el convencimiento de que el evangelio de Francisco está hecho, no de dogmas teológicos, sino de solidaridad con los necesitados de pan y calor humano.
La Iglesia de los menesterosos es, a mi modo de ver, la auténtica Iglesia militante y doliente.
En ella, todos tienen cabida, pero, naturalmente, los últimos serán los primeros, y vice.
¿Dios no quiere que sus criaturas sufran? Francisco, creo que estás equivocado. ¿Aún no te has enterado de que vives/vivimos en un valle de lágrimas?
Somos seres para la muerte e hijos del dolor. Weltschmerz!
Claro, claro, tú te refieres sin duda al fin último de los seres humanos, de todos los seres de la creación.
Pero mientras tanto…
Los atentados terroristas registrados días pasados en Francia pueden entenderse, según se quiera, como un nuevo aviso o como una nueva alarma.
Aviso premonitorio y muy serio enviado por el mundo árabo-musulmán a Occidente y alarma en un Occidente en estado de shock.
Principio de realidad: esto es la guerra.
Entiendo que Occidente haría bien en intentar despojarse, al menos temporalmente, de su (falsa) buena conciencia y con ella de su pretendida superioridad moral, aunque sólo fuera para no entrar en una espiral de corte israelí.
Israel como cerebro y Estados Unidos como brazo armado.
¿Y qué hacemos entonces con Alemania, la Alemania del (futuro) cuarto Reich?
Ya lo tengo. Cerebro y brazo armado de Europa a la vez.
Eso es sólo una posibilidad y no la más probable; en mi opinión, tampoco la más racional.
De hecho hay quien dice que, mientras Estados Unidos se ha convertido en el centinela de la humanidad y sus naciones, Israel lleva décadas actuando como sparring de las comunidades árabes que pueblan los eriales y arenales de Oriente Próximo.
La incorporación del mundo árabo-musulmán a la modernidad europea –su modo de producción y su modelo político y social– pasa por Israel y, en adelante, por Europa.
Curioso pero probable. Y, también, que ese paso-tránsito no será, ni mucho menos, pacífico.
En cualquier caso, yo, aferrado a una ingenua y, por qué no, también supersticiosa visión hegeliano-providencialista de la historia humana y sus avatares, seguiré pensando y creyendo que efectivamente Dios se sirve de las pasiones de los seres humanos para sus fines y, como el buen Francisco, agradeceré haber recibido una sana dosis de inconsciencia (léase ignorancia) para continuar viviendo sin ser devorado por el vértigo que me produce la contemplación de tanto y tan grande horror.
No me gustaría ser el último español y tampoco el último español dispuesto a dar la vida por España y su unidad, pero el hecho es que estoy dispuesto.
¿Herencia y destino?
No lo sé.
En cualquier caso entiendo que la vida que llevo es impropia de un español.