Septiembre: lecciones del futuro pretérito

Convergencia, esa forma de franquismo actualizado

Años antes de que se consumara la Transición y tomaran cuerpo los nuevos modos de convivencia colectiva y selectiva, alguien, en un alarde de clarividencia, acertó a ver y decir que, en Cataluña, Convergencia, a la sazón reducida a una selecta parroquia montserratina, iba a ser la continuación «sociológica» del franquismo. Imagino que lo que el improvisado profeta quería decir es que, siendo el franquismo una forma de dominio burgués, iba a sobrevivir con sus mismos atributos esenciales en la nueva situación política, pues todo lo que sus representantes tenían que hacer, y siempre habían hecho, era adecuar el ropaje ideológico, esa forma de falsa conciencia, a la situación nacida al calor de la presunta democracia. Cambiar una bandera por otra, una lengua por otra y poco más. Entonces surge, resurge con fuerza el Som i serem (Somos y seremos). Estamos en septiembre, mes de quebrantos y sobresaltos, a orillas de la ciénaga, otrora mar, de la Sargantana.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿aprenderemos alguna vez los españoles a distinguir entre regímenes y ropajes, entre seres y máscaras?

La próxima campaña de los pseudosocialistas catalanes

Hasta ahora, nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo

Descubierto y denunciado el fraude de los Maragalles, los Montillas y el conjunto de los pseudosocialistas catalanes, uno se pregunta si en la próxima campaña electoral aparecerán por el cinturón industrial de Barcelona, desde Cornellá hasta Sabadell pasando por Santboi, figuras del toreo político como Zapatero, Felipe González y el Guerra.
Pájaro bobo se inclina a pensar que, si Rosa Díez y Savater se instalan en estas tierras, se habrá acabado no sólo el fraude sino también el momio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tiene previsto el Sanedrín catalán para esa eventualidad?

A la izquierda pensante


España como realidad humana

En opinión de Pájaro bobo, la manera más real y racional de entender España es la que la entiende estrictamene como el conjunto de todos los españoles. Ahí sí que se cumple la fórmula de Hegel «lo real es racional, lo racional es real» que ha llevado de cabeza a tantos filósofos, empezando por Marx.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe hoy en España una izquierda pensante?

Españoles en busca de una patria

De los ciudadanos sin partido al Partido de los Ciudadanos

En alemán es norma distinguir, a la hora de analizar la génesis de un hecho cualquiera, entre Grund, que es su causa o su fundamento primero y más profundo, y Anlaβ, que es su motivo último y más claro o, si se prefiere, aquello que lo lanza a la superficie y lo hace visible y en definitiva fenoménico. Referido a España y concretamente al ámbito de los separatismos periféricos —el catalán y el vasco—, el modelo de análisis alemán nos llevaría a distinguir entre la causa o causas profundas de ese hecho como realidad presente en la historia de España durante los dos últimos siglos, y su manifestación social y política en el último tercio del siglo XX, coincidiendo con la implantación de un régimen democrático en nuestra patria y, no por casualidad, con la desmembración de la Unión Soviética.
Una aclaración fundamental. El separatismo catalán es burgués, profundamente burgués. En rigor se trata del plante o desplante económico-político de un colectivo profundamente clasista, como puede apreciarse y comprobarse tanto en su composición básica, pasada y presente, como en su persistencia histórica. El mal llamado nacionalismo catalán fue obra exclusiva y excluyente de la burguesía barcelonesa a caballo de los siglos XIX y XX (las conocidas cien familias) y eso sigue siendo básicamente hoy, ya iniciado el siglo XXI. De hecho, todas sus figuras han sido y son intercambiables, pues, como nos enseña la historia, sólo necesitan de un pequeño desplazamiento horizontal para pasar de una parcela a otra, que eso son para ellas las ideologías y los partidos políticos. A los ojos de Pájaro bobo, en el caso de Cataluña es incorrecto hablar de nacionalismo. En cambio, el separatismo vasco es esencialmente popular o más exactamente atávico y rural, y, por lo tanto, interclasista y de desarrollo vertical. El separatismo vasco es una forma genuina de nacionalismo. Posee núcleo y esencia, pero, como le falta dimensión demográfica, entraría en lo que en alemán se llamaron Nationalitäten. Ejemplos elocuentes de lo que queremos decir son tanto las minorías étnico-lingüísticas del Imperio austro-húngaro en el largo siglo XIX como muchas de las piezas del frágil y efímero puzzle creado por el mariscal Tito y desaparecido con la balcanización de Yugoslavia tan pronto como se enfrió definitivamente la guerra fría. Para constituirse, afirmarse y mantenerse, una nación necesita, además de un núcleo esencial, una dimensión mínima medida a escala social, política y económicamente humana.
El Partido de los Ciudadanos tiene el sello de lo catalán y lo catalán tiene siempre, indefectiblemente, el sello de lo ambiguo, de lo que es y no es, de esa forma de cordura que se llama seny y en política ha alumbrado una variante de la Realpolitik bautizada por Pájaro bobo (para que conste y se sepa) como política de la puta i la Ramoneta. El Partido de los Ciudadanos es hijo del catalanismo burgués, que le impone su ley y delimita el espacio en el que le va a ser permitido actuar, mientras que el colectivo Plaforma Pro exhibe las señas de identidad de lo vasco. Sus miembros son vascos españoles, abierta, rotundamente españoles, sin complejos, sin miedo a las amenazas de Eta, de los trabucaires etarras, sus confidentes, sus cómplices y sus valedores. El separatismo vasco te condena a muerte con un tiro en la nuca; el separatismo catalán te perdona la vida pero te condena a sobrevivir en condiciones de muerte civil. Dos formas de ignominia. Si Pájaro bobo prefiere el separatismo vasco es, evidentemente, porque también prefiere esa forma de morir.
Javier Piricay habla hoy, en la Tercera de ABC, del Partido de los Ciudadanos, de su situación y de sus aspiraciones. Entre éstas se encuentra la de unirse a la Plataforma de Rosa Díez y Savater para hacer frente a los llamados nacionalismos periféricos. En opinión de Pájaro bobo, sus palabras exhiben la indefinición que caracteriza todo lo catalán. Eso significa que aquí los separatistas imponen su ley y su sello incluso a los que están en contra de ellos. Es una forma de hacer y, sobre todo, una forma de ser. Una forma de ser que no se distingue precisamente por la rotundidad de sus afirmaciones y sus posiciones. Uno piensa concretamente que de cabezas como la de Francesc de Carreras nunca saldrá una definición clara, unívoca y rotunda. Nadie da lo que no tiene.
En su escrito, no excesivamente clarificador, Pericay aboga por la unión y termina diciendo que, en el fondo, todo es uno y lo mismo. Se refiere al conjunto de los que dentro de las fronteras de España luchan por su unidad y contra el separatismo, contra los diversos separatismos. Pájaro bobo suscribe sus palabras en lo que tienen de voluntad de unión, pero piensa que eso, de momento, es un desideratum y, en definitiva, una posiblidad entre otras.
Cabe pensar que, efectivamente, el nuevo partido con sus varios aportes va a defender la unidad de España y va a presionar a las dos grandes formaciones políticas obligándolas a adoptar una actitud más nacional, incluso más democrática toda vez que en España los españoles siguen siendo mayoría, pero eso requerirá una voluntad decidida de todos sus integrantes. De momento, Pájaro bobo, afiliado a Ciudadanos, ya tiene partido al que votar: el que se define abiertamente como español y no acepta chantajes en forma de amenazas con la pistola ni actos de sumisión en aras de la supervivencia y en nombre de esa forma de cobardía llamada seny.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿asistiremos en breve a un renacer de España de la mano de una izquierda realmente democrática y, por eso mismo, poseedora de una conciencia nacional íntegra e integradora?

De Cataluña a Catalunya sin salir de España: ¿tiene razón Vidal-Quadras?

Una desconexión programada y dirigida unilateralmente

En un artículo publicado hoy viernes, 7 de septiembre, en La Razón con el título de «Desconexión letal», Vidal-Quadras habla de la futura o futurible desconexión (léase independencia) de Cataluña. A los ojos de Pájaro bobo, su breve comentario, no análisis, es, además de ingenuo, simplista, No será así como se produzca la desconexión —de hecho, ésta empezó ya antes de la Transición— y, por lo tanto, tampoco serán esas las consecuencias. El tramo de la desconexión ya cubierto equivale a bastante más de la mitad del recorrido total y no ha producido en el bando español reacciones realmente válidas y sustantivas en forma de rechazo del proyecto separatista y rearme nacional. Y, lamentablemente, es de temer que no las va a producir. La desconexión ha sido programada total y exclusivamente por los separatistas catalanes y es y será dirigida y ejecutada por ellos y sólo por ellos. Así, de acuerdo con sus previsiones, Cataluña no saldrá de la Unión Europea por la sencilla y potísima razón de que seguirá perteneciendo a España nominalmente, sí, nominalmente, hasta que esté a punto el mecanismo que ha de convertir la desconexión en conexión directa, sin la mediación de España. Los españoles seremos los últimos en enterarnos. De eso y de todo lo que nos espera por nuestra indolencia y nuestra falta de patriotismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Vidal-Quadras que para actuar contra un delincuente hay que empezar por pensar como él?
Think like the other, my friend and dear countryman.

La penúltima finta de Zapatero y la guerra que nos espera

El Sanedrín avisa

Gracias a su grácil juego de piernas, Roríguez Zapatero recuerda, unas veces, un púgil en continuo movimiento y, otras veces, un funámbulo empeñado en mantener su precario equilibrio danzando sin parar a lo largo de una cuerda suspendida sobre las cabezas de cuarenta y cinco millones de españoles. Pájaro bobo se huele la tragedia y cada dos por tres exhala un ay de angustia, pero lo cierto es que el púgil y malabarista consigue salir indemne de cada uno de sus combates e incluso de cada una de sus danzas a vida o muerte. De momento, ni la Eta ni los separatistas de arriba y de abajo ni las negociaciones más o menos ilegales con unos y otros, siempre ilegítimas, ni su propia e impropia falta de conciencia nacional y sentido de Estado como gobernante han podido con él. Zapatero sigue en pie, danzando y sonriendo. Ahora, enterrado el proceso negociador con Eta (que sepamos, esta vez no ha habido ni siquiera promesas), el hombre ha corrido a cubrir el flanco más español de su formación para cerrar el paso a Rosa Díez y cortar la consiguiente fuga de capital social en forma de votos y votantes. No sabemos si lo conseguirá, pero ya ahora podemos afirmar que, con promesas o sin promesas, este artista del ring y la cuerda floja va a añadir una muestra más de sus habilidades al relato de una vida política hecha de golpes de suerte y carambolas a izquierda y derecha, arriba y abajo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará este futuro interfecto cuando se entere de que, llegado el momento, el Sanedrín catalán piensa ampliar el frente separatista mediante un pacto de Estado con sus aliados del norte como preludio de una guerra gneralizada de rompe y rasga?

El new deal de Pujol ben Gurión


Las cábalas del Sanedrín catalán

Parece ser que Pujol y los suyos tienen la mosca detrás de la oreja. El tren de la independencia catalana no se mueve ni mucho ni poco. Está aparcado en una vía muerta, la vía muerta de las promesas olvidadas de Zapatero. Naturalmente, para un separatista como Pujol ben Gurion, que ha vivido y vive de la intriga y la conjura permanentes, eso es una mala jugada o, si se prefiere, una malifeta inadmisble. Y,naturalmente, un ataque a Cataluña. Por eso, y porque toca, el ex honorable ha convocado al Sanedrín y le ha expuesto su nuevo pacto o new deal. El objetivo, el reconocimiento de Cataluña como nación soberana — ha venido a decir a los congregados—, está al alcance de la mano. Todo lo que hace falta es un nuevo impulso. Los chulos de Madrid no pueden ahogar a Cataluña negándole un dinero que es de Cataluña y de los catalanes. La idea del líder mesiánico es utilizar a la sociedad catalana, concretamente la parte de la sociedad catalana a la que que él llama sociedad catalana, y lanzarla contra el gobierno de Zapatero, gobierno del Estado opresor. El new deal es, en este caso, una conjura, la última conjura del Sanedrín catalán, para reforzar la presión y seguir avanzando por la senda de la soberanía mediante un renovado y más exigente frente nacionalista.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué añagaza tendrá preparada el nada honorable Pujol ben Gurion para el caso, en modo alguno improbable, de que fracase su próxima campaña independentista?

Juego a tres bandas o a cinco bandas

¿Camino de la atomización o de la integración?

Desde antes de la Transición=transacción, el Partido Socialista Obrero Español tuvo siempre, en su costado levantino, un aliado desleal, ventajista y oportunista llamado inicuamente Partido de los Socialistas de Cataluña. Como Pájaro bobo ha explicado muchas veces, este partido, engrosado con gentes llegadas de la España más honda y más profunda, formaba y forma parte del frente catalanoseparatista, y ahí sigue para vergüenza de estafadores y estafados. Más tarde, ese modelo ventajista-oportunista fue copiado y adoptado por los integrantes del llamado Partido Socialista de Euskadi. Pero allí no tardó en surgir una corriente netamente española contraria a todo tipo de concesiones a los etarras y sus aliados nacidas de la cobardía. La actitud de Redondo Terreros y Rosa Díez es un ejemplo de firmeza y lealtad en situaciones en las que está en juego la vida.
Con el tiempo, también en el seno del Partido de los falsos socialistas catalanes surgieron voces contrarias a su deriva por lo que tenía de fraude ideológico, traición a la inmensa mayoría de sus afiliados y sumisión a un proyecto desintegrador y burgués como fue siempre el propugnado con el nombre de nacionalismo. Sin embargo, esas voces tardaron en agruparse y sacar la cabeza para hacerse oír. Si lo hicieron fue porque, afortunadamente, en el Partido Popular de Cataluña se produjo un movimiento de rebeldía tan pronto como Josep Piqué se hizo cargo de la dirección. Su misión de nihilizar la identidad y la presencia de los populares en Cataluña e incorporar los restos del partido a Convergencia no pasó inadvertida a muchos de sus pocos miembros.(1) Esos muchos/pocos fueron los que en rigor crearon el Partido de los Ciudadanos. Así, las traiciones, las intrigas y las conjuras de los políticos de izquierda y derecha en las Vascongadas y en Cataluña dieron lugar a tres formaciones separadas en su origen pero convergentes y, en definitiva, unidas por una misma llamada y un mismo fin: la defensa de la Constitución y de la nación española.
A juicio de Pájaro bobo, lo lógico es que, de ahora en adelante, esas tres corrientes, purificadas de saboteadores, quintacolumnistas, oportunistas y agentes dobles, busquen un punto de encuentro y fusión para incrementar su presencia y su potencia. En definitiva, su tarea más noble debería consistir en liberar a los dos partidos nacionales de toda servidumbre a los grupúsculos separatistas de la periferia y consolidar tanto las mayorías naturales como una no menos natural y necesaria política de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es posible que España, teniendo como tiene un régimen democrático, esté sometida a las exigencias de los separatistas, cuando todos ellos, juntos o separados, no llegan al diez por ciento de su población?
(1)
En síntesis, el proyecto de Josep Piqué respondía a este esquema: primero aniquilo el Partido Popular de Cataluña y después propongo la integración de sus restos en Convergencia como única manera digna y viable de asegurar la presencia española en Cataluña. Miserable, miserable.

Muerte civil e inmortalidad

Situada entre la vida plena y la muerte definitiva, la muerte civil puede servir como etapa de ejercicio y preparación
Los separatistas catalanes lo condenaron a muerte civil y, sin saberlo ni pretenderlo, le facilitaron el acceso/ascenso a la inmortalidad. Ahora, con conciencia plena de su inmortalidad, Pájaro bobo les está agradecido.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo puede mostrar Pájaro bobo su agradecimiento a los separatistas catalanes cuando, en la mayoría de los casos, ni siquiera los conoce?

Montilla, homúnculo y prosélito al servicio del Sanedrín catalán

Casi una historia bíblica de caínes y caimanes

Con alma y coraza de funcionario bolchevique, Montilla —ora José, ora Joseph— es ejemplo vivo de un servilismo tan indigno como indignante. Traidor a su partido, el PSOE, traidor a sus compatriotas, los andaluces que viven en Cataluña, y traidor a los separatistas catalanes, a los que sirve, este homúnculo está decidido a burlar y engañar tanto a los que confiaron en él como a los que desconfiaron de él. Zapatero lo pescó al vuelo para deshacerse de Pasqual Maragall, uno de los gerifaltes del Sanedrín catalán, y el Sanedrín catalán lo aceptó como prosélito, nunca sabra, con el único propósito de que le ayudara a conseguir la aprobación del Estatuto de Cataluña. Esa es su misión.
Pregunta ingenua e intempestiva: dado por cierto que el destino de Montilla está vinculado al destino del Estatuto de Cataluña, ¿qué será de uno y otro si al final resulta que no resulta?