La gran traición de Rodríguez Zapatero

Del sentimiento y la intuición a la certeza

Hace algún tiempo, Pájaro bobo, guiado como tantas veces por el sentimiento patriótico y la intuición alumbrada por él, llegó al convencimiento de que Rodríguez Zapatero estaba tramando una gran traición —la desnaturalización de España con la ayuda de los separatistas periféricos— y así lo hizo constar en esta misma página. Hoy, Rosa Díez nos confirma en el diario ABC que Pájaro bobo estaba en lo cierto. Entonces, basándose en lo que veía y sabía, Pájaro bobo pidió la destitución y el procesamiento de Rodríguez Zapatero por infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente. Ahora vuelve a pedir su destitución y su procesamiento pero con el apremio que nace de saber que el delito de infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente responde a la intención más que probable de acabar no sólo con nuestro ordenamiento constitucional sino incluso con la nación española sirviéndose de los llamados nacionalismos periféricos. Eso significa que las llamadas negociaciones con la banda criminal ETA no responden al deseo de hallar la paz sino a un proyecto tan inconfesable como es servirse de la ley para destruir el Estado que sustenta. El hecho de que, como denuncia Rosa Díez, el mencionado proyecto sea llevado adelante de espaldas no sólo al Partido Socialista sino, lo que es infinitamente más grave, de espaldas también al pueblo español constituye a la vez una prueba rotunda, irrefutable, y un agravante de la deslealtad de Rodríguez Zapatero.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué más hace falta para que el Fiscal General del Estado proceda contra el señor Rodríguez Zapatero?

Rosa Díez como ejemplo

Dignidad y coherencia frente a indignidad e incoherencia

Como ha dicho en varias ocasiones Pájaro bobo, el Partido de los falsos socialistas de Cataluña es uno de los grandes modelos de las traiciones colectivas que se han llevado a cabo en el ámbito de la política española desde antes de la Transición. Y han sido muchas. Lamentablemente, también han sido muchas las que han tenido éxito en su propósito. Eso explica, entre otras cosas, que se haya puesto constantemente en entredicho el ser de España: su esencia y existencia. Estamos ante un partido en el que más del ochenta y cinco por ciento de los miembros son y se sienten españoles y, no obstante, arrastrado por una dirección desleal, forma parte del frente catalanoseparatista y utiliza el voto de sus miembros españoles para hacer política contra ellos como ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Cataluña, contra el Partido Socialista en su conjunto y en definitiva contra España misma. Todo un alarde de perfidia difícilmente superable y difícilmente concebible. Pero ahí está. Ahora Rosa Díez tiene que abandonar el Partido Socialista Español porque éste no es ni socialista ni español, sólo partido. Vergüenza para todos, menos para ella. Una española tiene que fundar su propio partido para defender lo que todos los españoles deberíamos defender con dignidad y orgullo. La realidad, racional o irracional, es cruel.
Antes que ella, aquí, en Cataluña, Vidal-Quadras inició una operación para españolizar el Partido Popular. Su llamada cristalizó pronto en un movimiento ciudadano que, traspasando falsas fronteras ideológicas, puso en peligro la dictadura catalanista y la autoridad de su Sanedrín, dirigido entonces y ahora por Pujol ben Gurión. Eliminado Vidal-Quadras, el Partido Popular de Cataluña sufrió la acción destructiva y desleal de Joseph Piqué, que lo dejó al borde de la extinción y la desnaturalización. En el fondo, el Partido de los Ciudadanos es continuador de la obra de Vidal-Quadras. Por eso y por razones de coherencia y lealtad, a juicio de Pájaro bobo la joven formación tendrá que desprenderse, antes o después, de quienes están ahí por encargo del Sanedrín catalán precisamente para que el partido no levante el vuelo y, sobre todo, no tome un rumbo que ponga al descubierto las maldades de la dictadura de los partidos catalanistas. Esa es precisamente la tarea de Francesc de Carreras: una tarea de encubrimiento y defensa del status quo, por un lado, y de freno y desvío, por otro. Al final, todos convergentes. Eso es, al menos, lo que se pretende. Afortunadamente, el Partido de los Ciudadanos es un partido joven formado por gente joven. En cualquier caso hay que tener presente que en estos momentos la defensa de la españolidad de la sociedad catalana adquiere la forma de la defensa de la democracia y de una sociedad abierta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán los separatistas catalanes mantener indefinidamente su dictadura minando y destruyendo desde dentro y por dentro todo movimiento ciudadadano y todo partido político que intente denunciar sus delictivas acciones?

Francisco Umbral: el fenómeno Umbral


De la realidad al mito pasando por el café Gijón

Sin apenas saberes, apercibido únicamente con la leve pátina de cultura cafeteril de alguien a quien le van los pasatiempos de leer y escribir, Francisco Umbral ha vivido y ha pernoctado en los cafés madrileños durante cincuenta años como figura singular de la literatura y el periodismo. Puro parasitismo español del siglo XX, trasunto del siglo XIX. Como ni sabía ni entendía de nada, Francisco Umbral podía escribir de todo. En realidad, el tema era para él un pretexto. En realidad, en sus páginas no hay tema o, si se prefiere, el tema es siempre el mismo. Y ese tema es mero pretexto, necesariamente inocuo y superficial, para sus figuras literarias, para sus metáforas. Pájaro bobo está convencido de que Umbral pasará a la historia como el fenómeno Umbral y el fenómeno Umbral se estudiará como un caso sorprendente y decidamente único en la historia de nuestra literatura. El fenómeno Umbral atesora para siempre todo un cúmulo de las metáforas más bellas, audaces y poéticas (creativas) de nuestra lengua escrita. Francisco Umbral ha muerto, nos queda el fenómeno Umbral.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien puede odiar realmente a un creador-portador de belleza?

El dinero de unos y el trabajo de otros

Reescribamos nuestra realidad

Es fama que los catalanes son trabajadores y que, como Autonomía, Cataluña aporta más de lo que recibe. Lo que no se dice es que en Cataluña hay una comunidad de lengua española, que representa aproximadamente el cincuenta y dos por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana, que equivale al cuarenta y ocho por ciento restante. Tampoco se dice que, siendo minoritaria, la comunidad de lengua catalana copa la totalidad o casi la totalidad de los puestos directivos de la Generalidad y sus incontables delegaciones y subdelgaciones, así como de las grandes entidades financieras y de las grandes empresas, mientras que la presencia de la comunidad de lengua española va de un cinco por ciento escaso en la Administración autonómica, siempre en puestos de cintura para abajo, a un noventa y cinco por ciento en sectores como servicios y construcción. Eso ni se dice ni se hace constar, pero es cierto y por lo tanto debería saberse. Así tal vez terminaríamos con el mito de los que trabajan y los que viven a sus expensas. La realidad es justamente lo contrario.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuándo estarán las dos comunidades sociolingüísticas de Cataluña en plano de igualdad en cuanto a derechos y obligaciones?

El Sanedrín catalán

Lección de historia e historia de una lección

Sabemos concretamente que en tiempos de Jesucristo el Sanedrín era una instancia de carácter político y religioso formada por miembros/representantes de las familias más poderosas y las sectas más influyentes de Israel en los diferentes planos de la vida pública. Situado entre el Imperio romano, potencia ocupante, y el pueblo elegido, el Sanedrín rendía tributo de pleitesía al opresor, al que en el fondo odiaba, y protegía al pueblo hebreo, del que formaba parte y al que a su vez mantenía sojuzgado.
Puede decirse que, como en el Israel bíblico, en la Cataluña actual hay un Sanedrín dominado por miembros de las familias más poderosas y las sectas más influyentes, no una democracia auténtica de corte occidental con partidos políticos que recogen las aspiraciones sociopolíticas de los diferentes sectores de la sociedad. En opinión de Pájaro bobo, acaso la principal diferencia radica en que, mientras el pueblo hebreo constituía una comunidad única, en el caso de Cataluña la sociedad está formada por una comunidad de lengua catalana y una comunidad de lengua española. Y, así, el Sanedrín catalán, que en el fondo sólo representa a todos los efectos a la comunidad de lengua catalana, tiene que defenderla no sólo contra la potencia ocupante y opresora sino también contra la comunidad de lengua y sentimientos españoles, que no comparte sus sentimientos independentistas y, para colmo de las desgracias, es mayoritaria. En lógica democrática, en Cataluña nunca deberían mandar, y mucho menos en exclusiva, los partidos catalanes catalanistas y separatistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es imposible terminar con la dictadura y el apartheid a la catalana e instaurar un régimen aceptablemente representativo de la realidad social de esta Comunidad Autónoma y por lo tanto exigiblemente democrático?

Miguel, berliner Konzertist

Nuestro hijo Miguel, que ya no es nuestro, sigue con sus industrias en Berlín, capital histórica de todas las Alemanias y de aquella ya legendaria Mitteleuropa que en sus mejores tiempos se extendía de aquende el Rhin a alllende el Volga. Hoy esa Mitteleuropa es, gracias a sus ciudades, un palimpsesto inmenso. He aquí las industrias de Miguel.
Primera industria. Trabajo fin de carrera (Telecos) en la Technische Universität. Tema: sensores y encriptadores. El tutor o Betreuer se llama Bernd Agern. La presentación del trabajo está prevista para diciembre. Miguel obtendrá/tendrá una titulación hispano-alemana.
Segunda industria. Conciertos en café-bares y gasolineras. Entrada y pase, gratis. Miguel toca la guitarra y canta en alemán, inglés y/o español. Su nombre artístico es Mani Rodríguez, que, según dice, suena a sudamericano. Al menos, da el pego. Su colega toca la batería y al parecer le pone brío a la cosa. El pasado fin de semana dieron un concierto —así lo llaman ellas y ellos— en un bar del antiguo y viejo Berlín oriental con capacidad para unas cincuenta personas. Pienso en Josef Roth, en sus espeluncas y en sus santos bebedores. El concierto de Miguel y su colega fue todo un éxito. Él no ha estudiado ni solfeo ni música, pero quienes lo conocen y le han oído hablar y musicar dicen que entiende.
Tercera industria. Según nos ha contado —la criatura ya tiene 25 años—, unos cazadores disfrazados de ejecutivos fueron y le contrataron allí, en Alemania. Empezará a trabajar en enero. En lo suyo, que es lo suyo.
Miguel, que estudió informática por su cuenta y riesgo, ha superado con nota las pruebas de programación y ha programado su vida de manera metódica y equilibrada. Es un buen hijo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿continuará Miguel la industria paterna?

Memoria de un hijo de la guerra

Ni falsa buena conciencia ni falsa mala conciencia

Con dos años perdí a mi padre, Miguel Ibero Alonso, obrero socialista asesinado, con tres compañeros suyos, en la madrugada del 13 de septiembre de 1936, junto a la ermita de Santa Bárbara del Puerto de Béjar, Salamanca. Cuarenta años más tarde tuve que ver cómo los separatistas catalanes utilizaban a los españoles residentes en Cataluña, entre los que me contaba y me cuento, para derrocar la dictadura de Franco, al fin y al cabo una dictadura española, y luego les imponían una dictadura catalanoseparatista y, por lo tanto, antiespañola. Concretamente en Sabadell, elementos catalanistas como Toni Farrés, presuntamente de izquierdas, actuaron como líderes de los obreros de las barriadas que protagonizaron las huelgas, las manifestaciones y, a la postre, el levantamiento general contra el régimen de Franco y, acto seguido, entregaron el poder a la burguesía catalana, a la que de hecho pertenecían, de acuerdo con un plan elaborado previamente. Una vez instaurada la dictadura catalanista, sus beneficiarios trataron de infundir a los disidentes, entre los que me contaba y me cuento, una falsa mala conciencia que debía constituir la base de sustentación y la coartada de su falsa buena conciencia. Y ahí siguen. Imagino que no debe ser fácil encontrar en la historia de España un caso de perfidia colectiva comparable. Miserables, miserables.
Confieso que no me gustaría morir con odio y rencor en el alma, pero aún menos con esa falsa mala conciencia que tratan de inculcarme. No creo que estén ahí mis pecados. En todo caso, mi gran pecado será mantenerme fiel a mis convicciones y gritar ahora y siempre ¡Viva España!

Cataluña: independencia a la carta

Habla el carallot Carod

En La Vanguardia barcelonesa, órgano oficial/oficioso del Sanedrín catalán, además de cartelera y tablón de anuncios del separatismo en todas sus formas, el carallot o botarate Carod, en funciones de vocero, ha dado a conocer hoy, domingo, el timing de la carrera del país de la Sargantana en pos de la independencia; se trata de una independencia a la carta, pues, según el mencionado vocero, los catalanes podrán elegir entre un país confederado con España o una nación-Estado totalmente independiente. Evidentemente, la elección vendrá determinada siempre por la economía: los independentistas programados y servidos a la carta eligirán la variante más barata, habida cuenta de que siempre podrán empalmar una con otra. Eso es, al menos, lo que piensan ellos. El truco está en que, de todos modos, España financie tanto el tren de cercanías —la confederación— como el tren de alta velocidad y larga distancia —la independencia total—, con el consiguiente si te vi no me acuerdo. Fórmula púnico-fenicia: tú pagas y yo mando.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es el carallot Carod miembro del Sanedrín catalán o sólo su liebre y su vocero?

El Sanedrín catalán

Israel, pueblo elegido, como referente y modelo

Mientras prepara un texto sobre el Sanedrín catalán y sus relaciones con el establishment burgués, oligárquico-plutocrático, conocido como el rovell de l'ou en las tierras bañadas a levante-poniente por el mar-ciénaga de la Sargantana, Pájaro bobo lanza la pregunta: ¿qué es el Sanedrín catalán?

Historias de la puta guerra

Vanguardia, retaguardia y rovell de l'ou

En La Vanguardia de hoy, viernes de dolores y atentados, Alfredo Abián, su director adjunto y por lo tanto subalterno, comenta la actitud de los vascos, de algunos vascos, en la guerra civil. A Pájaro bobo, su texto, un gazpacho a duras penas comestible, digerible y aprovechable, le ha provocado vómitos. En cualquier caso, no parece ni inteligente ni leal tratar ese hecho, gozne de la historia de todos los españoles en el siglo XX, en el espacio de unas pocas líneas y aprovechar la ocasión para dejar caer furtivamente, en este caso a la manera púnica, unas cuantas granadas de mano. Todo un alarde de irresponsabilidad y mala fe. Después de leerlo y estudiarlo, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que el mencionado subalterno y ahora quintacolumnista ha venido a decir que tanto los separatistas de allí arriba como los de aquí, a orillas del mar o ciénaga de la Sargantana, estaban entonces y están ahora en contra de España. Para eso no necesitaba tamaño camuflaje. Acaso le convenga saber que, como en las Vascongadas, aquí todos nos conocemos. Y de la misma manera que unos saben quiénes son los enemigos de Cataluña a los que hay que marginar y, en caso necesario, eliminar, marginados y eliminandos saben quiénes son los beneficiarios del rico y sabroso rovell de l'ou, sea como miembros o como voceros.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿a qué se debe que los opresores sigan teniendo miedo de los oprimidos?