La Ferrusola, presidente de Cataluña

Primero promocionó a su marido, el «home petit», y ahora promociona a Oriol Pujol, hijo del «home petit» y de ella. Cataluña es su jardín feudal y la Generalidad su fortaleza y su propiedad privada. La Ferrusola, Doña Gardenia del Pedregal para sus desleales más leales, va de flor en flor, siempre por lo alto. La perfidia no está reñida con la ignorancia. Y la ignorancia no está reñida con la ambición. De hecho, todos los aliados, no amigos, de su marido son enemigos personales de ella. ¿Qué se han creído esos «barruts»? Un colaborador de un periódico nacional con separata catalana/catalanista pero con poco ingenio dice que aquí, en la Fenicia de Poniente, vora al mar de la Sargantana, ha empezado la lucha por la sucesión. En opinión de Pájaro bobo, la lucha por la sucesión y sobre todo por la secesión hace tiempo que empezó y hace tiempo que está escrita. Lo que viene ahora es el «playback» para los medios de comunicación menos enterados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá instaurar la Ferrusola una dinastía de Pujols y Pujolets en Cataluña?

El Tribunal Constitucional bajo fuego

El ABC de hoy, 13, habla en una de sus páginas capitales de la presión a la que se ve sometido el Tribunal Constitucional en estos momentos. Dice que con ello el Tripartito catalán, secundado por el Gobierno central, pretende intimidar a TC. En opinión de Pájaro bobo, ahí lo que hay no es presión sino un chantaje en toda regla y con él se persigue no intimidar sino sojuzgar al TC y arrebatarle su capacidad de decisión. Todo un delito que, de prosperar, traerá consigo la desletigimación no sólo de esa instancia sino de todo nuestro precario Estado de derecho. Eso es justamente lo que buscan los separatistas catalanes para dar el paso siguiente y definitivo: la destrucción de España y la independencia de Cataluña.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué esperan los organismos competentes para intervenir y truncar de una vez por todas la deriva de España en dirección al abismo?

Al asalto del Estado

Cada vez de manera más descarada, los separatistas catalanes van ganando posiciones en su tarea de destruir la nación y el Estado. Ellos dirigen y los españoles pagamos y desmantelamos nuestra patria milenaria. Miserables, miserables; nosotros más que ellos.
Esos mismos separatistas han convertido a la presidenta del Tribunal Constitucional en destinataria de sus mensajes y en cómplice de sus intrigas. Estamos ante una conjura que, si el Rey no lo remedia, llevará en poco tiempo a la destrucción de España.
A Pájaro bobo le sobrecoge la perfidia de los separatistas catalanes, aún más la indolencia y la falta de patriotismo de los españoles pero por encima de todo su propia pasividad: Ramón Ibero, cobarde y traidor.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve el Tribunal Constitucional si está en manos de los separatistas?
¿Es tarea del Tribunal Constitucional facilitar, legitimar y legalizar la destrucción de España como nación y Estado?
¿Cuándo tendrá lugar el asalto final de los separatistas a los restos de nuestra patria?
¿Qué puede y debe hacer en estas circunstancias un patriota español que no sea llorar y lamentarse de su destino?

Bono, reemplazado, desplazado y emplazado

A estas alturas es fácil ver que al comediante José Bono le salió mal el númerito de la dimisión. Su jefe y superior no fue a buscarle con lágrimas en los ojos; sus partidarios no pidieron/exigieron su vuelta inmediata con todos los honores. Desde entonces, el mancheguito ha estado merodeando/husmeando en torno a las instancias de poder político a la espera, búsqueda y/o captura de una propuesta enjundiosa o de un cargo de lo que sea y como sea pero con mando, sueldo y representación. Pájaro bobo se inclina a pensar que Zapatero le tenía reservado el de presidente del Congreso, que le está como a san Francisco de Asís un par de trabucos en las manos y con las manos en alto a la manera de Pancho Villa. Eran tan grandes los deseos del subalterno y tan vivas sus ansias de servir a España y los españoles que ha mordido cebo y anzuelo antes de que uno y otro se sumergieran en el agua. A Pájaro bobo le cuesta trabajo imaginar a José Bono en un cargo institucional que exige, entre otras cosas, rigor, seriedad y compostura y no le da margen para escenificar sus arengas pseudopatrióticas y demagógicas. Sinceramente, no le parece que ése sea, ni mucho menos, un destino correjto para él..
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿lo ha hecho deliberadamente Zapatero para provocar el descredito de su compañero, correligionario, rival y enemigo personal y deshacerse de él por una temporada cuando no para siempre?

En la ciénaga de los Caimanes

El carallot Carod, ministro de Asuntos Exteriores de la ciénaga de los Caimanes (que no tiene nada que ver con la Isla de los Caimanes), ha convocado a los embajadores de medio mundo en su residencia de la Barceloneta, vora al mar de la Sargantana. A Pájaro bobo ya no le preocupa qué estará maquinando este hijo de la gran Fenicia, la Fenicia de Poniente, meridiano de las Columbretes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿tendrá el ministro de Asuntos Exteriores de nuestro país vecino medallas de Sant Jordi y guías de Cataluña (en catalán e inglés) para todos los convocados?

El PER: entre la indignidad y el chantaje

A juzgar por lo que uno lee y oye, pero sobre todo por lo que ni lee ni oye, los socialistas de Extremadura y Andalucía están cogidos en la trampa del PER, que en muchos casos es algo así como el momio o la bicoca de la sopa boba. Con el PER se compra la paz social y con la paz social se compran los votos. La justicia distributiva es el arma de nuestros pseudosocialistas para deshacerse de sus problemas y endosárselos a los que vienen detrás. Con el PER o a causa del PER, como eterna espada de Damocles, los separatistas catalanes chantajean no sólo a los administradores de las dehesas y los latifundios, los compañeros y subalternos Ibarra y Chaves, sino también a su superior, nuestro indigno jefe de Gobierno. Ya veremos qué hacen cuando lleguen los moros y los cojan durmiendo la siesta. Porque cada día llegan jornaleros de allende el estrecho, incluso de allende la morería, y el PER ni desaparece ni mengua. A los separatistas catalanes, la existencia del PER les es muy útil, pues les sirve para tapar la boca a todo el que intenta criticar, denunciar o simplemente dar a conocer sus abusos y extralimitaciones. La independencia de Cataluña tiene un precio: en dinero, en territorios y en dignidad.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cómo es posible que, mientras todos los extranjeros que llegan a España procedentes de países del Este o del Sur encuentran trabajo, haya más de un millón y medio de españoles que no trabajan porque, según ellos, no encuentran trabajo?
¿Por qué no prueban a echarse al mar y ganar la costa a nado o en cayuco, disfrazados de senegaleses?

Zapatero: más Popper y menos cinismo

Zapatero miente,
todos sabemos que miente,
él sabe que todos sabemos que miente
y, aun así, Zapatero miente.

Como nos enseñó o recordó Karl Popper, en la práctica casi siempre resulta más fácil demostrar que algo no es lo que se pretende que lo contrario: demostrar que algo es lo que se pretende.
Rodríguez Zapatero, nuestro indigno jefe de Gobierno, miente a troche moche. Luego lo niega. Pero va dejando la estela, la huella, el rastro. Él se empeña en negar la mentira, la huella, la estela, el rastro, incluso la existencia de pruebas y su validez. Apela a la dignidad de su cargo, frente a la indignidad de los que presentan las pruebas. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay algún antídoto contra la contumacia, contra la falsedad invencible, contra el cinismo irreductible?

El combate Zapatero-Rajoy en blanco y negro

Desde el ringside

A los ojos de Pájaro bobo, gran aficionado al boxeo, Rajoy es un púgil voluntarioso, honrado (ni honesto ni deshonesto) pero torpe o, al menos, con poca intuición y poca garra. Lucha con tesón, con entrega y con lealtad de gong a gong. Desprovisto de un punch demoledor, sólo puede pensar en derribar a su contricante, nunca enemigo, por acumulación de golpes; acaso, en ganarle a los puntos por cansancio. A Rajoy, púgil sin nervio, le falta y, afortundamente, le faltará siempre aquel instinto asesino de que hablaban con admiración los grandes cronistas neoyorquinos en la época dorada del pugilismo americano, el período comprendido entre los años veinte y los años cincuenta del siglo pasado, cuando Norteamérica era la Meca del boxeo y el boxeo significaba gloria, fama y dinero —Hollywood—, cuando los gimnasios se llenaban de jóvenes procedentes de los slums urbanos y de los barcos negreros de la inmigración: puertorriqueños, italianos, irlandeses, polacos y judíos. Rajoy no es púgil taquillero; le faltan recursos y, en opinión de Pájaro bobo, le sobra mesura, la mesura que nace de los escrúpulos de conciencia. De sus dos segundos, Acebes es el malo, hasta el punto de que se le atribuye talante de inquisidor; Zaplana es el relaciones públicas con posturitas de salón y famoseo. Haría pareja con Esperanza Aguirre. ¿Con De la Vega? No, con ésa no. Los dos son hombres de brega, en el cuadrilátero, en el Parlamento/ringside y sobre todo en esos pasillos y esos corrillos en los que se apañan los resultados y se reparten las bolsas o, lo que es igual, donde se ganan y se pierden los combates. Desde las victorias por kao técnico hasta las descalificaciones por golpe en el bajo vientre y/o en la entrepierna. Pero, a diferencia de los musculados volatineros del Wrestling anglomexicano, estos luchadores se juegan la vida a cada tañido de la campana. Un golpe en la cabeza puede convertirse en una trepanación del cerebro.
Enric Juliana hablaba el domingo pasado en La Vanguardia de la «resurrección de Zapatero». Sin duda, una metáfora feliz y certera para definir/escenificar la recuperación de este prestidigitador/funámbulo de las doce cuerdas cuando yacía sobre la lona a merced de los puños de su contrincante. El gran acierto/hallazgo de sus preparadores y estrategas fue, a todas luces, la añagaza-señuelo (léase vale o cupón) de los dos mil quinientos euros para hijo habido o por haber. ¿Parto o aborto? En cualquier caso, golpe de mano efectista y eficaz. Zapatero les hizo caso y ganó holgadamente el asalto. El asalto y tal vez el combate. Pero hay que añadir que si les hizo caso fue porque esa manera de actuar —promesas, promesas— responde a su talante más profundo y desleal. Para las familias con hijos, el argumento del dinero en la cuenta bancaria eclipsa todas las actas. Ahí no hay acta que valga. Pero eso es demagogia y la demagogia es fraude y, a la larga, el fraude se paga. Zapatero va acumulando errores en su haber, pues esas victorias momentáneas y aparentes deben contabilizarse entre los errores de este púgil que pretende ganar todos los asaltos, incluso todos los combates, con golpes de gracia, en su mayoría de dudosa legitimidad/legalidad, aplicados en el último minuto, instantes antes de que suene el gong. Pájaro bobo, que se confiesa tan aficionado al boxeo como conocedor de la naturaleza humana, está convencido de que la gran ventaja/desventaja de Zapatero radica en que carece de conciencia ética. ¿Prueba? El subsodicho puede mentir y sonreír al mismo tiempo sin el mínimo rubor, sin el mínimo estremecimiento de su alma, de sus ojos, de su cuerpo. El hecho es tanto más grave cuanto que quien así se comporta dice profesar una ideología que aboga por una sociedad justa o, para ser precisos, por una sociedad cada vez menos injusta.
En cualquier caso, para conocer el resultado definitivo del combate habrá que esperar a que se emita el veredicto, y aquí el veredicto lo emite la sociedad en las urnas.
Mientras tanto, una pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que Zapatero pase a la historia del deporte de las doce cuerdas como el púgil-funámbulo de sonrisa de hielo y guante blanco?

¿El Big Bang o la palabra?

A Amos Oz

Leo un pequeño ensayo sobre el instante en el que alguien decide escribir algo. Al autor, Amos Oz, no le falta ingenio; tal vez debería hacer constar con más insistencia que la manera de empezar que describe es una entre otras, acaso la suya, no la única. Podemos imaginar que cada uno tiene una manera de empezar propia, nunca única. Amos Oz dice que, en términos ideales, al iniciar un relato habría que retroceder como mínimo hasta el Big Bang, «ese orgasmo cósmico con el cual empezaron todos los bangs menores». Pájaro bobo está convencido de que, en buena lógica, el punto de partida de todo relato humano, hablado o escrito, es la palabra: la palabra que, al surgir, habla de la palabra. No le parece lógico que precisamente un judío se remita el cataclismo de todos los cataclismos cósmicos como punto de partida. Él diría que en este caso es obligado invocar la palabra en cuanto alumbradora de todos los mundos reales e imaginarios, sobre todo imginarios. Imaginarios e imaginados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no debemos pensar que la palabra surgió, necesariamente, antes de que se produjera el Big Bang?
En cualquier caso tenemos derecho a imaginar que sin palabra hoy no habría ni relato (historia) ni relatos humanos para humanos (literatura). Gracias, Amos.

El tercer partido: Vidal-Quadras como solución.

Son muchos y poderosos los que, sobre todo en Cataluña, están empeñados en destruir el Partido de los Ciudadanos. Sometido al fuego cruzado de sus enemigos internos y externos, la joven formación tiene un futuro incierto, que va desde la desnaturalización, a cargo de Bouza-Brey et alii, hasta la extinción práctica, pasando, claro está, por una supervivencia controlada, condicionada e instrumentalizada, a manos de Francesc de Carreras, gente y agente del establishment protector/protegido de la Generalidad. Aun así, la idea del tercer partido sigue en pie y, a juzgar por los comentarios de ciertos políticos catalanoseparatistas, el proyecto cobra o, para ser exactos, recobra más fuerza cada día. Sería el partido de la tercera España, el partido de los que quieren mandar en España y, al mismo tiempo, insisten en que no son españoles. Nadie sabe si les va a salir bien la jugada. No debería. Pájaro bobo aboga por un tercer y primer partido, capitaneado por Vidal-Quadras, que acabe para siempre con todas las traiciones y todas las complicidadades. Una vez más no duda en parafrasear a Heidegger para decir que en estos momentos, acaso como nunca, a España le va el ser en el ser.
Dos pregunta ingenuas e intempestivas: ¿puede existir España sin España? ¿Es lícito que los que no se sienten españoles decidan el futuro de España y los españoles?