Artículos de abril de 2007

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En procura de la memoria ultrajada

Hoy, uno de abril de 2007, hace exactamente tres años y un día que quien escribe y suscribe publicó en la pagina 58 del diario ABC, bajo la rúbrica de Tribuna, un extenso artículo titulado Por una izquierda fuerte para una España unida, en el que abogaba por la unidad de España y los españoles. A pesar de denunciar en él lo que podía ocurrir en el futuro inmediato, y no debería ocurrir ni entonces ni nunca, su autor procuró adoptar una línea expositiva presidida por un pulso mesurado aunque no exento de la vibración propia de quien asume por una vez la tarea de mensajero en el tiempo. Y terminaba diciendo:

Mi deseo ferviente es que realidades como España y su unidad estén siempre por encima de todas las ideologías, empezando, cómo no, por la mía, y que el Partido Socialista sea realmente fiel a sus principios y esté a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que, parafraseando unas conocidas palabras de Martin Heidegger, tengo que decir por enésima vez que a España «le va el ser en el ser».

Mañana reproduciré en esta misma página el texto completo del artículo publicado el día 2 de abril de 2004 en el diario ABC.
Mientras tanto, he aquí algunas preguntas ingenuas e intempestivas
¿A partir de qué distancia en el tiempo puede hablarse con propiedad de memoria histórica?
¿Forman parte de la memoria histórica las traiciones y los olvidos deliberados?
¿A qué memoria pertenecen los olvidos?
¿A qué historia pertenecen las traiciones?
¿Por qué no se pregunta y se consulta a los que sufrieron los hechos históricos antes de hablar de memoria histórica?
¿Y si la memoria histórica de los que sufrieron los hechos históricos no tuviera nada que ver con la memoria histórica de los que hablan de ella sin haberlos vivido?
¿Y si los que sufrieron los hechos históricos denunciaran por embaucadores a los que hablan/negocian con la memoria histórica?
¿Y si los que hablan de memoria histórica sufrieran algún día algo parecido a los hechos históricos que utilizan ahora de manera fraudulenta?
¿Y si la llamada memoria histórica fuera en realidad un ajuste de cuentas?
¿Y si la pretendida memoria histórica fuera sólo un ardid para evocar la República y evocar la República fuera sólo un ardid para reinstaurar la República?
¿Y si reinstaurar la República fuera sólo un ardid para acabar con la monarquía e imponer un Estado federal o confederal en el que no quedara de España ni el nombre?
¿Pueden decir, a estas alturas de la película, valedores, promotores y defensores de la memoria histórica que no saben que para algunos de sus compañeros de viaje al pasado la memoria histórica conduce directamente al Estat Català?
¿Cómo se atreven embaucadores y traidores a hablar en nombre mío de memoria histórica?

¿Aquelarre o Asamblea Constituyente?

Disuelto el aquelarre o conciliábulo convocado por la banda del carallot (botarate) Carod en la que bien podría haber sido una noche de Walpurgis memorable e incluso histórica, brujos, brujas, fantasmas y fantasmones han vuelto a sus despachos en la Generalidad. Según el programa elaborado por el Consejo Superior de la Brujería de los Países Cataláunicos (CSBPC), la próxima convocatoria será a la vez la última y la primera, pues —aquelarre o conciliábulo— tendrá nombre y categoría de Asamblea Constituyente. En ella, brujos, brujas, fantasmas y fantasmones recibirán el título honorífico de Padres de la Patria. Será una fantasmada para la historia.
De momento, repesentantes y valedores de los presuntos implicados se afanan en borrar huellas y rastros de la última y, lamentablemente, fallida acampada. Todo ha sido un invento diabólico y una intriga igualmente diabólica del centralismo chulesco de Madrid y los fascistas del PP para desacreditar a Cataluña y los catalanes.
Enric Juliana, el Topo del Retiro, dice incluso que unos y otros «hubieran podido [en lugar de habrían podido] idear un mejor ardid para desprestigiar a Cataluña». (Lección por vía urgente: «Si hubieran tenido un poco de imaginación, habrían podido idear un ardid…).
Pájaro bobo entiende que su fórmula es: nosotros maquinamos y perpetramos la trampa-traición y después os decimos cómo queremos que nos llaméis y cómo debéis llamarnos. ¿O es que acaso estáis dispuestos a aparecer a los ojos de los demócratas de todo el mundo como enemigos de Cataluña? Si no lo hacéis llamaremos a los árabes, y entre ellos y los vascones vamos a dejaros en calzoncillos. Fuera la Bética, fuera la Tarraconense, fuera Navarra y Euskalerría, fuera incluso la Galitzia de los celtas. Y, por supuesto, fuera las islas Baleares y las islas Pitiusas.
El Topo del Retiro da manotazos a izquierda y derecha. Habla incluso de Acció Catalana. La define como una «logia transversal», y, aunque a continuación dice que no existe, recomienda que se actúe como si existiera. Un auténtico planteamiento fenicio para letrados e iletrados, para mercaderes púnicos e indígenas indigentes e ilusos.
Josep Piqué mete cuchara y se lleva a la boca un bocado de los suyos: «Menos mal que estamos en España». Para un separatista ser y estar son verbos muy importantes en el ámbito de la semántica política de este país: no es lo mismo estar en España que ser (parte de) España. El impopular líder Popular practica el juego de las ambigüedades propio del enemigo y se lo apropia. En La Vanguardia nuestra de cada día, con anuncios por palabras de concubinas y puticlistas, de peones bolivianos y ecuatorianos, de mensajes y consignas de la Generalidad de los catalanes para los catalanes, un quídam de nombre Jordi recuerda que la Nebrera, fichaje bomba o petardo del tal Piqué, definió el oasis catalán como «charca ponzoñosa», sintagma que, a decir verdad, nos regala una metáfora no exenta de intención, extensión e intensión, de sentido y significado, de pregnancia, prestancia y pertinencia.
Ahí estamos, el oasis de la Fenicia de Poniente convertido en una «charca ponzoñosa» por obra de los enemigos de Cataluña.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que si Cataluña, perdón Catalunya, logra la independencia, la Generalidad modificará el ancho de las vías de ferrocarril catalanas para adecuarlo al ancho de los ferrocarriles europeos y, al mismo tiempo, impedir que los trenes provenientes de Madrid puedan entrar impunemente en territorio del Estat Català?
Nota
De ahora en adelante, ciertos aquelarres podrán llamarse también fantasmadas. Y, lógicamente, ciertas fantasmadas tendrán categoría de aquelarres.

El perro de Konrad Lorenz

En el libro Cuando el hombre encontró al perro su autor, Konrad Lorenz, narra, más o menos, esta historia personal.
Amo y perro iban cada día de excursión al río Danubio. En el trayecto pasaban junto a una casa cuyo jardín estaba custodiado por un can aparentemente muy agresivo. Tan pronto como se divisaban, los dos animales se ponían a correr a lo largo de la alambrada que los separaba, ladrando orgullosamente en su recorrido de ida y vuelta, hasta que Herr Lorenz, ya a punto de alejarse del jardín, llamaba a su compañero de excursión.
Un día, para vergüenza de los orgullosos y fieros animales y sorpresa del científico e investigador del comportamiento de cánidos, grullas, gansos, patos y otros representantes del reino animal, así que se vieron y se reconocieron, los dos amigos-enemigos se pusieron a ladrar y a correr como de costumbre, hasta que llegaron al último tramo del jardín. Aquí ahora no había alambrada, y los dos amigos-enemigos se encontraron frente a frente, sin saber qué hacer y sin atreverse ni siquiera a ladrar.
Aunque Pájaro bobo no recuerda muy bien cómo termina la historia, añadiría por su cuenta y riesgo que, después de tan bochornosa experiencia, los dos animalitos ni se saludaban cuando se veían y se cruzaban. Cada uno de ellos era culpable de que el otro hubiera perdido su autoestima. Exactamente igual que entre los seres humanos.
Moraleja: si no estás dispuesto a morder, no ladres.

Por una izquierda fuerte para una España unida

Cualquiera que sea la posición ideológica que se adopte ante la escena histórica y concretamente ante sus últimos actos, parece lícito afirmar que durante el siglo XX el socialismo siguió una derrota, entendida aquí y ahora como curso o deriva, que afectó profundamente tanto a su esencia como a su existencia, toda vez que estuvo lastrada por la pérdida progresiva de sus referentes ideológicos, su programa de acción y sus señas de identidad.
Esa derrota, prolongada hasta el día de hoy y circunscrita al ámbito español, nos sitúa ante un panorama tan desolador como preocupante no sólo para la continuidad del socialismo —ideología y práctica político-social— sino también, y de manera especial, para el equilibrio de nuestra sociedad, la convivencia pacífica de sus ciudadanos y, como síntesis de todo ello, el ser y el existir de esta querida patria llamada España.
Dejo a un lado el fenómeno histórico —desnaturalización, transformación o aggiornamento del socialismopues considero que ahora, y esto es algo que todos deberíamos entender y tener presente, sólo son válidas aquellas aportaciones que ayudan a solucionar correctamente el problema o, lo que es igual, a salvar la democracia percibida como expresión unívoca e inequívoca de la voluntad del pueblo español.
Por eso, si en las páginas de un texto tan breve como actual Norberto Bobbio enlaza conceptos como democracia, justicia, igualdad y libertad, yo, identificado con su planteamiento, me permito añadir a esa secuencia, a modo de remate y síntesis, el concepto de unión, que está en la base del progreso de las sociedades modernas y, al mismo tiempo, forma parte del núcleo óntico y ontológico del socialismo: de ahí recibe éste una parte de su legitimidad ética y de ahí emana tanto su idea primera en cuanto doctrina y programa de acción como su idea última o utopía. En definitiva, la unión puede contemplarse como expresión práctica de esa sociabilidad que Aristóteles define como característica esencial del ser humano. Sin unión no hay sociedad y sin unión no hay socialismo.
A partir de ahí podemos afirmar, primero —con permiso del maestro—, que sólo lo social es real y, segundo —por nuestra cuenta y riesgo— , que sólo lo social es democrático.
Normalmente se considera que para que haya democracia es imprescindible que los miembros de la sociedad beneficiaria posean la madurez debida, pues si una sociedad en su conjunto no respeta las leyes y su clase dirigente se entrega impunemente al saqueo de las arcas públicas a través de las diversas formas de corrupción, no es posible —¡ni aconsejable!— instaurar un régimen mínimamente democrático.
Junto a esa condición hay otra, que, aunque no suele aducirse con tanta frecuencia, en mi opinión es igualmente imprescindible y además debe darse con anterioridad. De hecho, para que en una sociedad los ciudadanos convivan pacíficamente y esa convivencia persista en el tiempo es necesario en primer lugar que éstos —todos ellos o, al menos, la mayoría— tengan el mismo universo nacional, pues de ahí emana ese sentimiento de pertenencia (Zusammengehörigkeitsgefühl), llamado tradicionalmente patriotismo, que garantiza no sólo el respeto a la letra de la ley sino también y sobre todo la lealtad a su espíritu, sin reservas mentales siempre dolosas ni concesiones tácticas indefectiblemente emponzoñadas.
Hoy, a diferencia de un ayer que podemos situar en los años treinta del siglo pasado, en el conjunto de España se dan esas dos condiciones —espíritu cívico y conciencia nacional—, a pesar de salvedades no por minoritarias menos lacerantes.
En rigor, las estructuras políticas que no responden a la realidad social contemplada como un todo no son democráticas. Y, evidentemente, lo serán aún menos si recurren a la parcelación cercenadora del espacio geográfico propio de una sociedad entendida como un organismo vivo y completo y a la implantación de minidictaduras por vía de los hechos consumados, el asesinato, la intriga y la usurpación/negación de los derechos cívicos a aquella parte de la población que se opone a tales proyectos y procedimientos. En este caso concreto, dividir, sea cual fuere la vía que se siga, es, entre otras muchas cosas, un signo de perfidia, ¡no de inteligencia!, pues, de acuerdo con la experiencia vivida, lleva indefectiblemente al empobrecimiento y la destrucción de divididos y divisores.
Está claro que en un régimen de libertades las actitudes insolidarias y/o disgregadoras tienen derecho a existir y manifiestarse —¿incluso a ocultar lo que son y lo que pretenden?—, pero también debe estarlo que, aunque sólo sea por minoritarias, esas actitudes no tienen derecho ni a sumir en el caos a toda una sociedad ni a arrastrar a sus miembros a un enfrentamiento fratricida.
Justamente ahí es donde deben hacer acto de presencia los partidos de implantación nacional. A mi modo de ver, la tarea más apremiante del Partido Socialista y el Partido Popular en estos momentos es reforzar el ordenamiento constitucional de acuerdo con una concepción integral, unitaria y, por qué no, patriótica. El momento exige de sus líderes que prescindan de las ideologías respectivas y adopten la perspectiva que caracteriza a los hombres de Estado.
Aunque entre nosotros se predicó durante mucho tiempo que el patriotismo era sólo uno de los soportes ideológicos de la derecha, yo quiero creer —¡ingenuamente! — que, además de ése, existe un patriotismo popular abiertamente supraideológico y por lo tanto integrador. Y ése es el patriotismo —lo llamemos o no lo llamemos constitucional— que debemos invocar ahora para fortalecer la convivencia de los españoles, la cohesión de la sociedad y la vigencia de la Constitución. En definitiva, y esto es lo más importante, se trata de recuperar nuestra identidad y la conciencia de nuestra identidad.
En este contexto considero que el Partido Socialista hará bien en recordar su idea matriz —el análisis crítico de la realidad y la visión utópica del futuro—, aunque sólo sea para recuperar el concepto de unión que articuló su trayectoria histórica y presidió, como lema y consigna, su intervención activa y directa en los acontecimientos más decisivos de la historia universal y la historia de España a lo largo de los siglos XIX y XX, pues sólo una sociedad unida puede llegar a ser justa o, más exactamente, menos injusta que las precedenes. Mientras tanto, la unión seguirá siendo el missing link de un socialismo que hace tiempo dejó de ser socialista.
Aun así, en estos momentos el Partido Socialista, en cuanto depositario del destino de los españoles, es absolutamente esencial para el mantenimiento de la convivencia, la cohesión social y, en una palabra, de la democracia en España. Pero esa tarea exige a su vez un partido sólido, con señas de identidad perfectamente reconocibles y reconocidas y, por encima de todo, con un programa elaborado de acu
erdo con un concepto orgánico y, como mínimo, respetuoso con sus líneas de fuerza históricas.
Por eso, prescindiendo del resultado de las elecciones, es más que probable que, tarde o temprano, el Partido Socialista tendrá que proceder a una reestructuración profunda, acaso la más profunda de su historia, si quiere seguir siendo el partido de gran parte de la población española y responder a las exigencias que le formule la sociedad en el futuro.
Ya ahora me permito recomendar a sus responsables que, además de recuperar, dentro de lo posible, sus señas de identidad, se deshagan de sus aliados desleales, aliados que nunca fueron socialistas, aliados que maquinan constantemente proyectos para convertir España en un montón de escombros, aliados que llevan décadas aplicando en sus relaciones con sus socios el principio de fronteras unilaterales y unidireccionales, eje central del federalismo asimétrico y la soberanía compartida, aliados que predican y practican la desunión y el enfrentamiento, aliados que niegan el pan y la sal a los obreros residentes en Cataluña y luego trafican con sus votos, aliados cuyos actos de perfidia y deslealtad en los próximos meses —me lo dice el corazón— dejarán atónitos a todos los españoles.
Es una monstruosidad tan indignante como incomprensible que los separatistas, una minoría que no llega al siete por ciento de la población, se impongan a cuarenta millones mediante el crimen y la intriga.
Eso me lleva a afirmar que nuestra democracia no es real y sólo lo será cuando el destino de España y los españoles esté en manos españolas y las estructuras políticas sean reflejo fiel (Spiegelbild) de su realidad social. Hoy por hoy, dentro de nuestras fronteras el separatismo es la excepción; nuestro derecho/obligación es asignarle el peso que le corresponde en términos numéricos.
Mi deseo ferviente es que realidades como España y su unidad estén siempre por encima de todas las ideologías, empezando, cómo no, por la mía, y que el Partido Socialista sea realmente fiel a sus principios y esté a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que, parafraseando unas conocidas palabras de Martin Heidegger, tengo que decir por enésima vez que a España «le va el ser en el ser».

Texto publicado por primera vez el viernes, 2 de abril de 2004, en el diario ABC; Tribuna, página 58.

Ecumenismo: rosquillas en lugar de hostias

A Pájaro bobo, perteneciente al colectivo del tuberculoso pobre durante la mayor parte de su vida, le enternece la actitud de esos cristianos que han decidido comulgar ahora con rosquillas en lugar de hostias. Evidentemente se trata de una falta de respeto, pero él entiende que el espíritu ecuménico está por encima de todas las formas y formalidades, incluida la formalidad histórico-ritual de la sagrada forma. En su opinión, la Iglesia oficial vuelve a equivocarse, y no tanto por decidir en contra y cortar por lo insano como por no seguir, al menos eso parece, la evolución de fenómenos sociales que surgen, toman cuerpo y se desarrollan en las capas bajas de la sociedad, allí donde la Iglesia oficial debería estar presente de manera activa y constructiva, no como jerarquía e instancia coercitiva. Si el cristianismo quiere ser católico (esto es, universal) parece que debe buscar al pueblo y convivir con él. No es lícito ejercer la autoridad para defender la letra en contra del espíritu.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué ahora las iglesias de esa región de España llamada Cataluña están en gran parte vacías?
¿Y si sus responsables probaran con rosquillas?

Alemania: analfabetos en el país de la Aufklärung

En el país de la Aufklärung (Ilustración) el número de analfabetos reales y funcionales supera hoy los cuatro millones. Lo dice el muy ilustrado y bien informado semanario Der Spiegel. También dice que en la cárcel berlinesa de Plötzensee, destinada a delincuentes jóvenes, más del ochenta por ciento de los internos no sabe ni leer ni escribir correctamente. Dice asimismo que en toda Alemania el número de analfabetos crece cada año, no sólo entre los inmigrantes y sus descendientes sino también entre los alemanes de lengua y familia. Estamos en la patria de Lutero, Goethe, Schiller, Kant, Hegel y Marx. ¿Sorprendente?
El mencionado semanario explica en pocas palabras, con ayuda de unos cuantos datos y otros tantos ejemplos reales, a qué se debe ese fenómeno, cómo tratan de vivir y sobrevivir las personas afectadas y qué medidas ha tomado la Administración pública para atajar el problema. En general, los analfabetos fueron niños o adolescentes que abandonaron la escuela antes de tiempo por causas que no siempre tenían que ver con una insuficiente capacidad para aprender. Se pusieron/los pusieron a trabajar y a producir. Y, desde el primer momento, procuraron ocultar su estigma. En el trabajo, en el supermercado, en la cervecería. Trucos, evasivas y evasiones. Por ejemplo, no contestar a solicitudes de empleo en las que hay que rellenar un formulario, aprender visualmente el «dibujo» de los nombres y los precios de los artículos que tienen que comprar en el supermercado, ponerse detrás de alguien en el restaurante o en el selfservice y limitarse a declamar ante la cajera, cuando les llega el turno: «Lo mismo, por favor». La verdad es que este es un recurso muy viejo y muy socorrido. Por diversos motivos y en diversas situaciones lo han venido utilizando personas de variada formación académica para ocultar un desconocimiento que se consideraba vergonzoso, impropio e innegablemente perjudicial.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál es la situación de España en términos comparativos?
¿No sería bueno aprovechar la idea de esos pequeños diccionarios bilingües para turistas de fin de semana y hacer uno específico, sólo monolingüe, con letra e imagen para analfabetos funcionales?

Psicoanálisis: la falsa buena conciencia de Zapatero

De acuerdo con mi manera de leer y entender, Ángel de Frutos, psicoanalista, sugiere hoy en el diario ABC que nuestro Zapatero reprime el concepto de «atentado», en este caso sinónimo de crimen masivo y por lo mismo vinculado necesariamente a la culpa y la mala conciencia de sus autores y valedores, e intenta sustituirlo ante su propia conciencia y las conciencias de sus conciudadanos por un concepto moralmente neutro como es el de «accidente». Si, como parece, el análisis del psicoanalista es correcto, la falsa buena conciencia del presunto inocente debería dejar el sitio a la mala conciencia, plenamente fundada y fundamentada, de  alguien que pretende engañar a los demás y para ello empieza por engañarse a sí mismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Y si enviáramos a Zapatero al psicoanalista?

Viernes santo: sinécdoques del alma alienada

Para el topo del Retiro y el Golafre de las Pitiusas
Por regla general y particular, cuando un fenicio quiere algo de alguien no le dice abiertamente lo que quiere, todo lo que quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere. Él tiene y retiene la idea apetecida en la cabeza, pero, como sabe y enseña Pájaro bobo, la va soltando lentamente, en fascículos y por estampas, de modo que su interlocutor, socio, víctima, pringao o simplemente panoli vaya tragando poco a poco o mucho a mucho y él pueda controlar la situación en todo momento y gobernarla, administrarla y dirigirla cómodamente desde una posición ventajosa. Ventajista nato, el fenicio supedita siempre la táctica, con sus amenazas y sus actos de sumisión, con sus promesas de lealtad y sus gestos de deslealtad, con sus plantes y sus desplantes, con sus incursiones y sus regresiones, a la estretegia. Principio básico: no hacer nunca declaraciones de principios, pero exigírselas siempre, y siempre por anticipado y por escrito (a ser posible blindaje incluido), a su interlocutor, socio, aliado, rival o enemigo. Para eso está la sinécdoque auxiliada, cuando procede y el caso lo requiere, por otros tropos de la lengua y por la semántica del discurso político.
Los trenes de cercanías son la sinécdoque de la Renfe y la Renfe es la sinécdoque de todas las vías de comunicación españolas, El Prat es la sinécdoque de los aeropuertos de Cataluña y de más allá del Ebro, el Partido Popular es la sinécdoque no sólo de los fascistas españoles sino incluso de todos los españoles, fascistas, no fascistas y antifascistas, Madrid, capital del Reino, es la sinécdoque de España, de toda España, de todas las Españas «que se hacen y se deshacen». Sensu contrario, la parroquia del Club de Fútbol Barcelona, con su presidente en la puerta, es la sinécdoque de todos los independentistas catalanes y los independentistas catalanes son la sinécdoque de todos los catalanes, de la misma manera que los catalanes son la sinécdoque de todos los habitantes de Cataluña, ciudadanos o no ciudadanos, y Cataluña es la sinécdoque de la Gran Cataluña o de los Países Catalanes. Gracias a la sinécdoque, todos los habitantes de Cataluña, nativos o no nativos, son independentistas, pues aquí sólo hay independentistas. A efectos de contabilidad democrática o, más exactamente, pseudodemocrática, los no independentistas no existen, toda vez que no tienen ni voz ni voto, y además son enemigos de Cataluña.
En definitiva, la sinécdoque es ante todo la base de un método de argumentación por oposición permanente de contrarios, sin síntesis posible pero con marcha adelante y marcha atrás, pues del mismo modo que, si conviene, se va avanzando sin parar, como hace, por ejemplo, el carallot Carod, si conviene, se da marcha atrás, como simulaba hacer pero nunca hizo en sus tiempos de honorable el ex honorable Pujol ben Gurión, y no sólo no queda ni rastro de lo que se ha dicho y se ha prometido/pactado sino que —oh prodigio de la sinécdoque— nada impide afirmar y demostrar, cuando la cosa se pone fea, que todo ha sido una sucia maniobra contra Cataluña y los catalanes montada por sus enemigos de siempre, como han afirmado y han demostrado una y mil veces, en el pasado y en el presente, sus políticos y los servidores de sus políticos.
Resumiendo: la sinécdoque permite modelar a voluntad hechos y realidades, incluso convertir conjuras, intrigas, aquelarres y fantasmadas en ataques a Cataluña. Y, si conviene, hacer desaparecer como por arte de magia fraudes y agresiones de cualquier índole y procedencia. Para eso está el nutrido y bien remunerado equipo de amanuenses que escribe y reescribe, prescribe y proscribe, inscribe y transcribe al dictado/servicio de la Generalidad.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible hacer comprender a un fenicio que tal vez, sólo tal vez, él podría ser, sólo podría ser, el causante por activa y por pasiva de sus agresiones, tanto de las que ejecuta como de las que sufre, tanto de las reales como de las imaginarias?

Nota
Con permiso del psicoanálisis y los psicoanalistas, Pájaro bobo diría que culpar a otro o a otros de todos los males de uno, a medida que van produciéndose, da derecho a hablar de patologías como complejo de inferioridad e incluso alienación. Dentro de esta línea quiere hacer constar como detalle significativo que en alemán el complejo de superioridad se llama «complejo de inferioridad sobrecompensado» y se escribe así: Überkompensierteminderwertigkeitsgefühl.

¿Estamos aún a tiempo?

Leo con angustia, congoja y rabia en el ABC de todas las mañanas
El PNV asume las aspiraciones de ETA en la negociación con el Gobierno
y se me nublan los ojos y, casi en el mismo instante, se me encabritan cabeza y pecho, la capacidad de pensar y razonar, la capacidad de percibir y sentir.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué mensaje deseamos/esperamos oír los españoles para que se proceda a la inhabilitación fulminante de Rodríguez Zapatero?
El mío dice
Españoles, la patria está en peligro; acudamos a defenderla

Lecciones de la historia

Fallida y burlada la fórmula «todo está atado y bien atado», ahora los separatistas de la cabecera del Ebro y del bajo Ebro, en su deseo de no incurrir en ciertos errores del pasado, han mejorado la idea acuñando el concepto de «blindaje», que, en forma de participio adjetivado con valor sustantivo, aplican a determinados artículos, esenciales para ellos y para nosotros por razones idénticas y aplicaciones/interpretaciones contrapuestas, de sus respectivos estatutos.
Siete preguntas ingenuas e intempestivas y una advertencia
¿Por qué los separatistas pueden blindar sus estatutos cuando la Constitutición española de 1978 no lo está y es la única que debe estarlo por definición como soporte de la estructura jurídica y política del Estado?
¿Por qué los separatistas aprenden de la historia, de nuestra historia, y nosotros no?
¿Por qué los separatistas se unen y trabajan coordinadamente para destruir España y nosotros ni nos unimos ni trabajamos para defenderla?
¿Por qué los españoles somos tan desgraciados que nos dejamos vencer/engañar con nuestras propias armas?
¿A qué se debe que estemos viendo cómo destruyen nuestra patria y no hagamos nada para impedirlo?
¿Por qué los separatistas tienen mil proyectos para destruir España y nosotros no tenemos ni uno solo para defenderla?
¿Por qué los separatistas han puesto en marcha muchos de sus proyectos para destruir España y nosotros aún no hemos puesto en marcha ni uno sólo para impedirlo?
Advertencia
Si consentimos que los separatistas destruyan España, nosotros, hijos suyos, habremos sido sus asesinos, pues a nosotros nos corresponde ahora defenderla e impedirlo y no lo hacemos.

Leo, pregunto, sugiero

El martes, día 3 de abril, Valentí Puig, conocido por Pájaro bobo y sus lectores como el Golafre de las Pitiusas, firmó en ABC un artículo titulado Para fraccionar el PP que empezaba así:
Adaptar la capilaridad política del centro-derecha no pasaría por fraccionarlo entre centro y derecha dura, sino por sintonizar mucho mejor el PP.
Y, tras un tortuoso y azaroso vagar, divagar y marear sin brújula ni norte (al menos, eso parecía), el autor navegante ponía fin a su singladura ofreciendo a modo de regalo de llegada y despedida este rosario de perlas cultivadas en su preclaro y claro cacumen:
Si en la izquierda existe un lastre de determinismo histórico, en la derecha perdura cierto fatalismo. Una coagulación de ese fatalismo —sumada a personalismos de aprendiz de brujo— pudiera ser decisivo para el fraccionamiento del PP. Es algo que los electores, sabios y consecuentes, no perdonarían.
Después de intentar leer hasta cuatro veces el mencionado artículo, Pájaro bobo tuvo deseos de denunciar a su autor en la comisaría de papel, pero enseguida sintió lástima por la infortunada criatura, sin duda víctima de una extraña patología que él, Pájaro bobo y lector vitalicio, se atrevería a definir, por su cuenta y riesgo, como «sorites diogenésico-hegeliano, como «síndrome hegeliano-solipsista» y también, en forma abreviada, como «síndrome de Hegel».
En opinión de Pájaro bobo, lo más curioso del caso no es que este autor, navegante y constructor de mundos conceptuales y gramaticales irracionales e imposibles trate de presentar, regalar y/o vender sus teratologías como politologías alumbradas por un cerebro superior sino que lo consiga y, consecuentemente, sea tratado como tal.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Entiende realmente Valentí Puig lo que escribe?
¿Estaría dispuesto a explicárselo de palabra y por escrito a sus lectores?
¿Y si se hiciera una encuesta entre sus lectores para saber qué entienden, qué no entienden, qué no entienden ni leen, qué no leen porque no lo entienden y qué leen aunque no lo entienden?
¿Y si, al margen de encuestas y mundos irracionales e imposibles, el subsodicho se decidiera de una vez por todas a decir y escribir lo que piensa y siente?

Nota
Si se hiciera la encuesta, Pájaro bobo y la mayoría de sus seguidores deberían figurar en la casilla «leen aunque no lo entienden».

Parcelación versus soberanía nacional

En opinión de Pájaro bobo, la parcelación de España llevada a cabo con la implantación de las Autonomías es intrínsecamente contraria al principio fundamental de nuestra Constitución, pues arrebata de facto la soberanía nacional al pueblo español, toda vez que, mediante dicha medida, éste deja de existir como sujeto único, absoluto e insustituible de la soberanía nacional. En otras palabras: como no hay nación, ni hay ni puede haber sujeto de la soberanía nacional. Si un día las diecisiete Comunidades Autónomas deciden declararse independientes —supuesto muchísimo más probable que su contrario—, nos encontraremos con que se ha producido la desintegración de España sin haberlo decidido el pueblo español.
De acuerdo con los principios de la soberanía nacional y de la democracia, tal como los entiende Pájaro bobo, una parte del territorio y de la población de la nación no puede decidir nunca por sí misma y por sí sola el destino de esa parte del territorio y de la población de la nación y, lógicamente, mucho menos el destino de todo el territorio y de toda la población de la nación. De acuerdo con el espíritu de nuestra Constitución, el destino de una parte del territorio y de la población de la nación es parte integrante, esencial e inseparable, del destino del territorio y de la población de toda la nación.
De acuerdo con Hegel, padre de todas las ideologías modernas de izquierdas y de derechas, una nación es una unidad de destino.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve que la Constitución diga que la soberanía nacional reside en el pueblo español si después se le hurta esa soberanía mediante un fraude o, más exactamente, mediante una cadena de fraudes?
¿Son constitucionales las elecciones que se celebran por separado en las diferentes Autonomías?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y en las que no intervienen todos los españoles?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y son manipuladas por quienes no se sienten españoles mediante la implantación de estados de terror (Vascongadas) y/o de situaciones de opresión y marginación (Cataluña)?

España: tres situaciones distintas y amargas con una única y amarga realidad

La situación existente en Vascongadas, donde aproximadamente la mitad de la población quiere seguir siendo española y la otra mitad no quiere, está presidida por el estado de terror impuesto por ETA mediante acciones que van de la extorsión y el chantaje al asesinato con la amenaza persistente como persistente espada de Damocles. Esa situación, materializada en un enfrentamiento radical bajo la ley del trabuco y los trabucaires, es a la vez producto y reflejo del carácter de los vascos. «O te vas o te mato». «Pues no me voy aunque me mates». Representación: dos bandos separados y enfrentados de acuerdo con un eje vertical.
La situación existente en Cataluña, donde la comunidad de lengua catalana, equivalente al cuarenta y cinco por ciento de la población, no sólo copa literalmente todas las instancias de representación y poder de acuerdo con el modelo colonial europeo y, más concretamente, en línea con la línea del apartheid sudafricano e israelí, sino que además somete a la comunidad de lengua y sentimiento españoles, equivalente al cincuenta y cinco por ciento de la población, a una opresión unas veces encubierta, otras declarada/descarada y siempre calculada, es a su vez producto y reflejo del carácter catalán. Así, después de arrebatar a los integrantes de la comunidad hispanohablante el derecho a utilizar su lengua en todas sus actividades públicas y en muchas privadas e imponerles el catalán como lengua única, lo niegan. Sí, lo niegan, siguen haciéndolo y siguen negándolo. Política de la puta i la Ramoneta. He ahí una imagen fiel del carácter catalán. Representación: dos capas político-sociales de desarrollo horizontal con una superficie democrática y un fondo sometido a un régimen de opresión.
La situación existente en el resto de España, donde no se dan esos problemas, es más bien de indiferencia, indiferencia que en este caso es trágica irresponsabilidad. Se diría que, como en el pasado, a los españoles no les preocupan los problemas de España, sólo aquellos que les afectan directamente. En eso no hemos cambiado. Ahí sigue reflejándose nuestro carácter y, en opinión de Pájaro bobo, ahí está la causa de la angustia que martiriza a los heterodoxos españoles. La diferencia está en que ahora hay tres Españas y es fácil ver que las tres están empeñadas fatalmente en destruirse. Representaciones: el país de Jauja, las Batuecas, el limbo y/o el cuadro de Goya Dos forasteros.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es hora de arremeter contra todos nuestros fatalismos y acabar con tanta irracionalidad, con tanta perfidia, con tanta irresponsabilidad?

¿Qué es el amianto político?

Hoy, martes y diez, el Golafre de las Pitiusas guarrea una página, la cinco, de nuestro ABC de cada día con un montón de despojos en forma de palabras bajo el título Lo que Zapatero lidera. Así que ha terminado de descifrarlo o, sin duda mejor dicho, de desencriptarlo, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que, con toda probabilidad, su autor y creador piensa en polaco o alguno de sus dialectos y luego transcribe o se hace transcribir los textos en español con ayuda de un traductor enciclopédico politécnico automático informático cibernético. Por separado, cada una de las palabras tiene significado propio pero juntas carecen de sentido. Cosas de la traducción y sus duendes, Poltergeister!
Para terminar, el Golafre dice: «…ERC, en la contumacia arcaica; y grupúsculos del PP que se dirían prestos a contribuir al aislamiento a base de amianto de su partido, mientras Mariano Rajoy anda en busca de algún consenso factible. No es éste un momento para la ambigüedad o el silencio».
Después de leer y releer la oración subordinada, gramaticalmente blasfema e insubordinada, «contribuir al aislamiento a base de amianto de su partido», Pájaro bobo, en un arrebato, ha estado a punto de cometer un pequeño disparate, pero luego ha caído en la cuenta de que dicha oración subordinada podría/debería decir por ejemplo: «contribuir al aislamiento de su partido a base de amianto». No es que con ese pequeño apaño sea un dechado de corrección formal, pero al menos es legible e inteligible. Aun así, Pájaro bobo sigue sin saber qué pinta ahí el amianto. Y como no lo entiende y como el autor de la supercreación literaria comentada acaba declarando que «no es éste un momento para la ambigüedad o el silencio», Pájaro bobo aprovecha el envite para dirigirse a sus lectores y a los lectores de ABC por ver si entre todos consiguen, conseguimos, averiguar qué hace ahí el amianto y, si puede ser, de qué clase de amianto se trata.
Mientras tanto, Pájaro bobo se atreve a sugerir la posibilidad de que sea un material sintético conocido en la jerga de los encriptadores fenicios como amianto político (Amiantum politicum), material que ellos utilizan sigilosamente para cegar los siete orificios del cuerpo humano de seres humanos muy concretos, en situaciones muy concretas, con fines muy concretos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿para qué quieren cegar los encriptadores fenicios los siete orificios del cuerpo humano de seres humanos muy concretos?
No es que Pájaro bobo tenga ganas de pensar en Auschwitz y el Doctor Mengele, pero ciertamente éste no es momento ni para ambigüedades ni para silencios.

Sabiduría popular

Sólo Dios sabe.

Babelia, oh Babelia

Pájaro bobo se asoma a la ventana de su Búnker de pladur. Los gatitos superinos de su jardín entran y salen por la gatera. Ahí llega el Menesteroso, paso ligero de legionario, legionario en excedencia perteneciente al colectivo del tuberculoso pobre, trayendo/llevando comidita a las criaturas de Dios. Es sabido que los ejércitos de ayer son, en buena medida, ONGs de nuestro hoy. Distribuir ayuda humanitaria, en vez de disparar a troche y moche, ésa es la guerra, ésa es la lucha, ése es el combate cuerpo a cuerpo. El frente está ahi, en África, debajo de nosotros; allí, en el Altiplano del cono Sur, encima de nuestras cabezas. Ejército de Salvación, Heilsarmee, Salvation Army. A Pájaro bobo le vienen ganas de irse a vivir al descampao con los superinos, pero Margarita dice que todo eso es hojarasca, fullaraca, pose intelectualoide de un sonámbulo harto de sopa; acaso, ensoñaciones de un filántropo misántropo que ha perdido el seny que nunca tuvo, ni siquiera en cuenta.
Sí, sí, pero ya veremos el día en el que la grúa con su garfio de hierro aparezca encima de nuestras cabezas y un kapo (Kamerad-Polizist) polaco al servicio de la banca polaca empiece a impartir ordenes y distribuir sus hombres, ahora llamados recursos humanos, a lo largo y a lo ancho del campo de operaciones. Ahí llegan: saharianos, subsaharianos, rusos, ucranianos, rumanos, sudamericanos… Una Babelia de la ultima diáspora con el polaco como lengua común y universal.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien sabría decirnos si una grúa provista de su siniestro garfio de hierro es un artefacto de construcción en serie o un arma de destrucción masiva?
¿A dónde se asomará Pájaro bobo el día en el que ya no pueda asomarse a la ventana de su Búnker de pladur?
¿Hay acaso alguna ventana, ventanal o simple mirilla que dé a la eternidad?
¿Cuál será la lengua del futuro en ese futuro en el que los seres humanos se comuniquen sin hablar?

La señora Carmen y el comisario diocesano

Aparece en la pantalla del televisor. El presentador viene a decir que la buena señora es una buena madre de la parroquia madrileña de las rosquillas. «Carmen Díaz para servirle». Pájaro bobo deja sus papeles. Él, que siempre sintió una respetuosa devoción por todas las mujeres con regazo de madres, piensa en su madre, la persona a la que más ha querido en esta vida durante toda su vida.
Podemos imaginar que estamos en la parroquia de San Carlos Borromeo, en el barrio madrileño de Entrevías. Frente a la señora Carmen, hay un hombre, más bien joven, que dice ser periodista. Ella explica, cuando él se lo permite, cómo viven el Evangelio de Jesús los miembros de su comunidad. Allí los feligreses, más creyentes que pudientes, son dirigidos por tres curillas de barba y tejanos y viven de lo que tienen, que reparten entre todos. Para Pájaro bobo ahí hay cristianismo puro y prístino con reminiscencias de la doctrina y la práctica del mínimo de Asís. Sin mangoneos. Al menos, eso es lo que él, siempre Pájaro bobo, ve, siente y presiente ¿Teología de la liberación o liberación de la teología? El periodista pasa lista. Ya está, es un comisario diocesano, subalterno y burócrata. Recibe órdenes y las transmite. Lamentable.
Pájaro bobo considera que la señora Carmen es verso y poesía, que eso significa su nombre, en el páramo suburbano, mientras que el comisario diocesano le hace pensar en los comisarios lingüísticos de la provincia eclesiástica de la Tarraconse. Bien pensado, es posible que el celoso zelota encontrara acomodo alli. El problema está en que como en dicha provincia eclesiástica todos los cargos, absolutamente todos, son impartidos por la Generalidad, debería superar antes la prueba de catalán, nivel C, y en caso afirmativo recibiría el título de comisario lingüístico de la vegueria que se le asignara. Aquí las iglesias están vacías, pero organizadas y normalizadas.
Tres preguntas ingenuas intempestivas
¿Es realmente evangélico y cristiano arrebatar su fe a la gente sencilla por problemas de liturgia formal?
¿Sabe un comisario diocesano lo que es la falsa buena conciencia?
¿Por qué un comisario diocesano dice que es periodista si luego resulta que es un comisario diocesano y se comporta como tal?

Advertencia
El término «comisario diocesano» pertenece al idiolecto de Pájaro bobo. Ciertamente no es muy respetuoso, pero él lo considera plenamente pertinente en razón de lo que vio, oyó y escuchó en el programa televisivo comentado.

Entre topos y glotones

En opinión de Pájaro bobo, Enric Juliana, «el Topo del parque del buen Retiro», se salió ayer de madre con el artículo La trampa (y sus cómplices catalanes), publicado en La Vanguardia, otrora española y hoy cobarde y cínicamente antiespañola. En él dice, entre otras cosas, que como sus hijas, residentes en Madrid, no pueden proseguir el aprendizaje del idioma catalán en horario escolar, «a la España plural parece que todavía la están peinando». ¿Cinismo o provocación?
Cabe pensar que este topo no tiene juicio o que, precisamente por tenerlo, y mucho, sólo ve lo que quiere, cuando quiere, donde quiere y como quiere. Así, todavía no se ha enterado de que en Cataluña más de la mitad de la población tiene el español como lengua materna y de comunicación normal y, a pesar de ello o precisamente por ello, la enseñanza pública se imparte exclusiva y excluyentemente en catalán, único idioma oficial del país de los fenicios. ¿Acaso el senyor Enric no ha oído hablar nunca de los comisarios lingüísticos y de las multas lingüísticas? Miserable, miserable.
Valentí Puig, «Golafre mayor de las islas Pitiusas», nos anonada con una de las creaciones más portentosas del periodismo cispirenaico a lo largo de los últimos cien años, pues en su colaboración de hoy, jueves, 12, en ABC, escribe, proclama y enseña: Los lectores ya suponen que al querer imaginar un capítulo cualquiera de la vida política por venir no se pretende la profecía sino alumbrar lo que está ocurriendo a la luz hipotética de lo que pudiera ocurrir.
Pájaro bobo se rinde y renuncia a comentar la frase con visos de lead periodístico y, por supuesto, el artículo en su conjunto. Convencido de que le faltan luces, deja tan demeritoria tarea a exégetas, hermaneutas y drogomanes con más erudición y más paciencia que él.
De todos modos, él cree sinceramente que estamos ante dos estafadores y, por lo tanto, ante dos delincuentes de la pluma y la letra impresa, habida cuenta de que, aunque cada uno utiliza armas y recursos propios y diferentes, los dos persiguen el mismo fin, y no parece que a estas alturas sea mínimamente sensato preguntarse qué fin persiguen nuestros separatistas del Mediterráneo y del Cantábrico, estén donde estén, utilicen la lengua que utilicen. Miserables, miserables.

Aclaraciones
Traducido al catalán, el sobrenombre de Enric Juliana sería: «el Talp del parc del bon Recés».
La palabra catalana «golafre» significa glotón, pero, una vez incorporada a su idiolecto, Pájaro bobo ha procurado infundirle un matiz humorístico, entre indulgente y despectivo, en la línea de bon vivant.

De varia re: entre hoy y mañana

En plena semana pecaminosa, que antes era y se llamaba santa, Pájaro bobo trata de ordenar cuentas, papeles y asuntos varios. Su novela sigue pendiente. Cada día dice que va a cogerla de nuevo, o sea, a recogerla, pero la verdad es que el cartapacio continúa ahí, sobre la mesa. Lo más curioso e intrigante del caso es que ya la tiene escrita, pues normalmente él escribe de memoria, con la cabeza y en la cabeza, sin papel; todo lo más, con apuntes. Una novela, pues, en busca de autor.
El laberinto catalán, texto con pretensiones de editorial periodístico publicado ayer, domingo, en ABC, le ha producido tristeza, decepción y desesperanza. Según él, los madrileños y los españoles en general no conocen el problema catalán, ni lo conocen ni lo entienden. Para entender a los catalanes es necesario haber vivido en el extranjero, y es sabido que a estas alturas de nuestra historia futura el extranjero empieza/empezará, cada vez más nítidamente, en la margen izquierda del Ebro. Los que conocen y entienden el problema catalán, pero previsiblemente nunca lo explicarán de manera íntegra, veraz y leal, son los integrantes del lobby fenicio con residencia consular colegiada en la capital de todas las Españas. Así, atrapados entre la ignorancia indulgente y benévola/malévola de unos y la perfidia polimórfica y mimética de otros, los carpetovetones heterodoxos, radicales e iluminados estamos condenados a sufrir como perros. Y, por lo tanto, a blasfemar como condenados. Eso o dar en locos.
Gracias a La Vanguardia, Enric Juliana, en su condición de topo del Retiro (en vernáculo, talp del Recés), nos regala una crónica madrileña de raras excelencias literarias y específicamente periodísticas. En opinión de Pájaro bobo, continente y contenido sitúan a este catalán de cacumen con chispa y retranca púnicas claramente por encima de todos los escritores de periódico de nuestro ámbito lingüístico-cultural. Pulso, ritmo y entonación nos hacen olvidar por unos momentos que el angelito/mensajero/corresponsal no está donde está precisamente para halagar nuestros ojos y nuestros oídos con lindezas; eso es el camuflaje, la túnica. Debajo de la túnica lleva la daga, y, aunque esta vez no ha hecho ningún amago homicida, la ha mostrado o, al menos, ha hecho un gesto para que se vea el filo sin que se vea ni el gesto ni la intención. Virtuosismo del fenicio con la pluma y con la sica de sicario.
Después de vivir durante treinta años y un día vendiendo las mismas o parecidas imágenes y las mismas o parecidas figuras, como ese Tàpies que lleva treinta años y muchos días guarreando telas, papeles y paredes con sus pinceles, siempre especulando con el irredentismo, pecuniariamente redentor, de las cuatro barras, Francisco Umbral sigue mariposeando sobre la actualidad en la parcela que va de la tertulia de café a las revistas de gente guapa, pasando por los culebrones televisivos, pues para él escribir es, y sólo puede ser, puro y eterno mariposeo, mientras que Juan Manuel de Prada, víctima de un éxito prematuro, probablemente no llegará a ser el escritor que debió ser y tampoco el mejor y más creativo de cuantos lleva dentro. Para Pájaro bobo, Juan Manuel de Prada ha quedado en un misacantano típico de la cultura española de la Meseta, habida cuenta que lo poco o mucho que llega a esas tierras desde la Europa ilustrada lo hace antes y después a través del filtro reductor de una lengua empobrecida por la mentalidad de hablantes ajenos e incluso contrarios a la dimensión metafísica de la realidad humana y por la misma razón incapaces de acceder a ella y vivir en ella. ¿Cuántos españoles saben, por ejemplo, que en la Europa nacida con la Ilustración la metafísica es percibida como espiritualidad y la espiritualidad es percibida como metafísica?
Más allá de diferencias tan profundas como evidentes, a Pere Gimferrer le ocurre algo similar. Pájaro bobo opina que este catalán del sur debería haber nacido en un país transpirenaico; en Francia, acaso en Italia. Presa de fuertes inhibiciones y represiones, más que agitado por filias y fobias, pero sin la menor duda poseído por una sensibilidad claramente patológica, Gimferrer, poeta y sólo poeta, se debate entre flaquezas y temores personales, de una parte, y exigencias suprapersonales, de otra; al menos, eso parece. No es fácil que consiga liberarse; y, en cualquier caso, debería hacerlo por elevación. Aun así, Pájaro bobo desea que la próxima vez tenga más suerte y venga al mundo en la Europa de los pueblos y los hijos de la Diáspora. Allí donde, al menos eso quiere creer, cada uno elige la lengua, la cultura, la patria y con ello todo lo que quiere ser y sólo lo que quiere ser.
Pájaro bobo está deseando morir o, por mejor decir, volver a nacer.

Las verdades y las falsedades de Pujol ben Gurión

El ex honorable (por favor, pronúnciese ix honoreibol aspirando la h) Pujol ben Gurión confiesa que está preocupado por la abstención en lo que fue y está a punto de dejar de ser feudo del catalanismo militante y recalcitrante. La dictadura con pátina de democracia se resquebraja. Ellos lo saben, lo saben y lo dicen; faltando a la verdad en conciencia y a conciencia, pero lo dicen; con lágrimas de cocodrilo en los ojos, cocodrilos del Llobregat, pero lo reconocen. Y lloran, con lágrimas de cocodrilo, pero lloran. Hoy la retaguardia de La Vanguardia habla de lo que se avecina. Tienen miedo. Tendrán que preparar una nueva chapuza y, sobre todo, perpetrar una nueva conjura. Con un lema y leitmotiv como, por ejemplo: una Catalunya independiente y con Estado propio fortalecerá la unidad de España y de los españoles porque asumirá el control de sus territorios y sobre todo de su Hacienda y de su banca. En eso son maestros. Aun así, ahora la palabra la tienen los Ciudadanos, partido de la ciudadanía. No es fácil que los engatusen, al menos en un primer envite, pero lo intentarán; sí, lo intentarán una y mil veces. Por delante y por detrás, por la izquierda y por la derecha, por arriba y por abajo, con halagos y arrumacos, con amenazas y puñaladas traperas, con pactos por las libertades y alianzas por los derechos de las naciones sin Estado, con «misas unitarias» y frentes nacionales, nunca, nunca, nunca con un acuerdo leal basado en la lealtad, pues escrito está: nadie puede dar lo que no tiene.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué chapuza, apaño, trapicheo, contubernio, chantaje o ménage à trois tienen ya preparado y preparido los padres de la perfidia para esa eventualidad que tanto temen?
¿Conseguirán los kapos de nuestra mafia política comprar, corromper, fagocitar, civilizar, democratizar, catalanizar y burocratizar a los nuevos, jóvenes y rebeldes ciudadanos de nuestra ciudadanía?
¿Aprenderán algún día los filisteos de Ponent que hasta ahora nunca nadie consiguió engañar, oprimir y sojuzgar a toda una sociedad durante todo el tiempo?
Nota
Pájaro bobo ha tomado el sintagma nominal «misa unitaria» del lingüista Enric Juliana, el topo del buen Retiro (el talp del bon Recés), que lo utiliza como sinónimo no de misa ecuménica sino de aquelarre de fantasmas y fantasmones.

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Noemí, vidente, adivina el futuro tuyo y de tu pareja sin sonsacar.

Repaso del ABC

Fiel a la norma, Pájaro bobo hace su repaso diario, diurno o nocturno, del diario ABC. Empieza por la tercera. De la tercera pasa a la portada, que es la primera, y de la primera pasa a la quinta, que es la número cinco, la página en la que se debaten los temas de actualidad y, como es sabido, la hora de la verdad para los toreros. Hoy en el albero de papel y letra impresa hace su presentación el diestro Juan Manuel de Prada con La memoria malversada. Decepción y silencio. Pájaro bobo considera que el joven y otrora prometedor espada busca el calor del tendido de la derecha y, además, se encara con los del tendido de la izquierda cuando lo correcto habría sido sin duda que se mantuviera a la altura de la bandera, por encima de tendidos, bandos y rivalidades.
Ajeno a odios y rencores históricos, al menos en la medida de sus posibilidades, Pájaro bobo se atreve a decirle: «Repite conmigo: Major sum et ad majora natus. En cualquier caso, puedes escribir mejor, debes escribir mejor; y, sobre todo, procura volar más alto. Para ello tal vez te convenga aprender/saber/recordar/tener presente que cuando la religión, toda religión, cualquier religión, defiende los intereses materiales de una clase social, forma parte de la ideología de esa clase social y, por lo tanto, es alienante; por el contrario, cuando la religión no se somete a los intereses materiales de ninguna clase social y, por lo tanto, no forma parte de ninguna ideología, es desalienante. A los ojos de Pájaro bobo, entoncces —¿sólo entonces?— la religión constituye una forma de espiritualidad auténtica. ¿Teología de la liberación? No, liberación por la teología.
La Generalitat negocia que su Delegación en París sea reconocida por el Gobierno francés. Página 45 de ABC, 14 de abril de 2007. Pájaro bobo reniega y se niega a seguir leyendo la noticia-crónica, alojada, cómo no, en la separata catalana. No quiere caer preso de su propia memoria histórica. Prefiere seguir blasfemando, que es una de las cosas que mejor se le dan, sobre todo en los arrebatos. Para él blasfemar es como escupir, escupir malos pensamientos y malos instintos, con el deseo de liberarse de todo ello y respirar mejor, más sosegadamente.
Un periódico de la Fenicia de Poniente dice, entre zarandaja y zarandaja, que Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, ha ganado el premio San Juan de la Caja de Ahorros de Sabadell. En la nota se le describe/define como «uno de los columnistas más destacados de la edición catalana de ABC». Pájaro bobo vuelve a blasfemar y a escupir.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué una persona joven como Juan Manuel de Prada, que no vivió la guerra civil, atiza el fuego de la memoria histórica y de ese modo contribuye a hacer de ella una memoria rencorosa?
¿Controla el Gobierno español todas los intentos y todas las intentonas de la Generalidad por asomar la nariz, la cara, la cabeza o lo que sea al exterior?
¿Es cierto que el Golafre de las Pitiusas es un destacado quintacolumnista de la separata catalanista de ABC?
¿Es cierto como dice un perverso anticalanista que ya le tienen reservado/asignado/adjudicado el premio de las Letras Catalanas en una de sus próximas ediciones?

Zapatero: traiciones y delitos

En opinión de Pájaro bobo, Zapatero ha llevado a cabo, entre otras muchas, tres traiciones que son otros tantos delitos.
Primera traición delito: negociar y pactar con los representantes de una banda terrorista cuyos miembros han cometido gravísimos delitos de sangre y en muchos casos tienen causas pendientes.
Segunda traición delito: negociar y pactar con formaciones políticas que, de palabra y/o de hecho, no acatan nuestra Constitución y se proponen destruir España como nación utilizando todos los medios a su alcance, legítimos, no legítimos, constitucionales, no constitucionales.
Tercera traición delito: practicar una política fraudulenta, dolosa, desleal y globalmente contraria a los derechos de los españoles como sociedad, pueblo, nación y Estado.
Por todo ello, amén de otras traiciones y otros delitos que él conoce de primera mano y los españoles sospechamos, Pájaro bobo pide la destitución y el procesamiento de nuestro indigno y desleal jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
¿Qué tiene que hacer o deshacer aún Zapatero para que los españoles reaccionen?
¿Y si mañana fuera ya demasiado tarde?

De las fronteras al control de aduana

Un repaso de la prensa, a vista de pájaro y de gusano, nos permite comprender que el terrorismo de origen islámico es la primera preocupación de los políticos y, por obra de sus agentes y corresponsales, de la sociedad civil, de todas las sociedades civiles de Occidente. Democracia, bienestar, paz y progreso corren peligro, peligro grave. Ahí están las dos grandes derrotas/victorias de Afganistán e Irak. Por lo pronto, se ha venido abajo el mito de Israel: invencible en la guerra y en la paz. Ahora, obligado a bunkerizarse, el afortunado país de la leche y la miel practica la táctica del erizo y la avispa. O del galápago y la mosca cojonera. Posee capacidad para defenderse de sus enemigos (sólo tiene uno: todos los países árabo-musulmanes) y dañar sus instalaciones militares, no para aniquilar a aquél y destruir éstas. Erizo y avispa, galápago y mosca de oasis, Israel es hoy un islote bunkerizado. Alcatraz con palomas y halcones.
La frontera no está ni en el Líbano ni en Chipre ni en la Sublime Puerta constantinopolitana; para nuestra desgracia, ni siquiera en Viena, histórica puerta de Europa. Ahora ya no hay fronteras. Han desaparecido. Dejando al margen muros y alambradas que se reducen a disparatados intentos de poner coto al desierto, ya sólo queda el control de aduana. Hasta que lo arrasen las sucesivas riadas de inmigrantes. Las cabezas pensantes, bienpesantes de Occidente deben plantearse el problema ex novo, ex nihilo. Israel se ha equivocado; o se ha equivado o nos ha engañado a todos, empezando por Estados Unidos. O las dos cosas juntas y a la vez. Es posible que a la superpotencia la encerrona de Afanistán e Irak, una y la misma, le sirva y le aproveche para vender armas, pero es una encerrona. Ahí estamos. Atrapados, sin saber qué hacer. El filósofo nos enseñó que sólo lo real es racional.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tenemos que hacer los europeos para que ahora sólo lo racional sea real?

Las expiaciones del espía fenicio: de la Barceloneta a la madrileña calle de Alcalá

Enric Juliana, conocido en los Madriles, capital del Reino de España, como «el topo del parque del buen Retiro» y en la Barceloneta, a orillas del mar de la Sargantana, como el Talp del parc del bon Recés, sigue expiando y espiando. En cierto modo, Pájaro bobo se siente defraudado, pues los recursos literarios del presunto implicado como cronista matritense no están siempre a la altura de predicciones y expectativas; con frecuencia su prosa flaquea, y el prosista, falto de inspiración, opta por el floreo y el mariposeo de un forastero metido a corresponsal extranjero. Poca cosa, mucho menos de lo que Pájaro bobo se prometía. Lo siente por sus lectores. En lo que no le ha defraudado es en el trabajo de zapa, que es lo suyo. Ahí sí da la talla, a diario y amb escreix (con creces). Ahí, la criatura se mueve con la codicia y la crueldad del topo que ha conseguido penetrar subrepticiamente en la madriguera de unos conejitos confiados e indefensos.
Moraleja: para espiar hay que expiar.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay que tener compasión con el topo cuando canta la palinodia o por el contrario pensar en lo que habría hecho si le hubiera salido bien la jugada?

Sigue la cuenta atrás en la destrucción de España

Después del aquelarre de los fantasmas y los fantasmones del carallot Carod, el Topo del buen Retiro (el Talp del bon Recés) anunció la celebración de una «misa unitaria» que Pájaro bobo interpretó como una misa negra en la noche de Walpurgis. Ya vendrá. De momento, el lindakara Ibarreche toma la iniciativa separatista con la la última gran noticia: un referéndum de los vascos para los vascos. Días antes, en el Mundialito Benjamín celebrado en El Algarve, los alevines del separatista Laporta habían escenificado una de sus jugadas más conocidas y ensayadas. «Ellos que canten, vosotros aquí, sin moveros».
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Si un referéndum como el que prentende montar Ibarreche es anticonstitucional, no lo es, necesariamente, el marco político que, además de permitirlo, lo dirige y lo organiza?
¿Por qué las infracciones de la Constitución no conllevan ningún castigo para los infractores?
¿Por qué en la lengua y en el país del Golafre de las Pitiusas y del Talp del bon Recés no se pronuncian nunca palabras como perfidia, pérfido, traición, traidor, cobardía, cobarde, colaboracionismo, calaboracionista, cuando pertenecen por derecho propio al vocabulario más genuino e idiosincrásico de la política de la puta i la Ramoneta, versión vernácula, inductiva y trapisondista, de la vieja Realpolitik?

Del enroque largo al enroque corto

Pájaro bobo ha hecho algo que no desea, y tampoco aconseja, a nadie que esté en su sano juicio y quiera conservarlo. Primero, huyendo de un entorno hostil y ya sin ganas ni posibilidades de hacer la guerra con un mínimo de garantías para su dignidad, que ahora se llama autoestima, renunció a la calle y el paseo diario, y se refugió en su Búnker de pladur. Enroque largo. Allí vivía, convivía y sobrevivía sin problemas mayores, toda vez que tenía todo lo que un hombre deseoso de paz y libertad verdaderas necesita: condumio más que suficiente en calidad y cantidad para el cacumen, el vientre y el bajo vientre. Lo tenía y lo tiene. Pero resulta que la vida es larga, y la imaginación rebelde y levantisca. Y cada mañana, cuando Pájaro bobo se asomaba a la ventana de su Búnker de pladur para saludar con la mirada a sus gatitos del jardín de infancia y dar gracias a Dios por enviar al Menesteroso con comidita para la prole, que era y es también suya, pensaba en los mundos que se extendían al otro lado del cristal y en las vidas que se desvivían lejos de la suya. Y una mañana, así que el primer rayo de sol acarició su cabeza, su mente se iluminó y él, Pájaro bobo de por vida, tomó una decisión: dejar a disposición de sus actuales y legítimos moradores, Margarita y Blacky, el Búnker de pladur, menos la habitación donde tenía su ordenador, sus carpetas con apuntes y algunos de sus libros. Dicho y hecho. Pájaro bobo cogió su rey y lo pasó del flanco izquierdo al flanco derecho, o sea, del enroque largo al enroque corto, maniobra, argucia y triquiñuela que, como es sabido, está prohibida en la práctica ajedrecística desde la categoría de los principiantes hasta la de los grandes maestros.
Ahora, Pájaro bobo se pasa los días delante de su ordenador, conectado a la red y enviando y recibiendo mensajes de gentes a las que ni conoce ni, probablemente, conocerá. Una vida real en un mundo virtual. Tanto es así que la primera vez que Margarita llamó a su puerta y Pájaro bobo le contestó «Tengo visita», la buena mujer se sobresaltó pensando no sabemos qué y, nada más abrir la puerta, dijo, mitad liberada, mitad incrédula: «¡Pero si aquí no hay nadie!» Efectivamente, son visitas invisibles, reales pero invisibles. El visitado y anfitrión, host para los cibernautas, las puede ver y leer pero no palpar. A decir verdad, en este mundo nadie palpa nada.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo puede vivir un ser humano entre el enroque largo y el enroque corto?

El terror del traidor

El catalanoseparatista Valentí Puig firma hoy, 18 de abril, la tercera de ABC con un montón de palabras bajo el título de El vasto vértigo del terror que empieza así: «El sueño regresivo del gran califato impone la desaparición de la autonomía individual y, en último extremo, convierte al ser humano en arma contra la humanidad, con un cinturón explosivo o al volante de un camión cargado de dinamita, destinado a destruir vidas humanas y todo elemento de convivencia que se oponga al totalitarismo jihadista». Si alguien, después de intentarlo varias veces, no consigue entender el texto que antecede, que no se asuste. En opinión de Pájaro bobo, el que debería asustarse es el que dijera que lo ha entendido, fuera o no fuera verdad. Como lector incurable y adicto de ABC, Pájaro bobo sigue creyendo que el portentoso autor de semejante constructum piensa en polaco y luego se hace traducir al español lo que piensa con un robot de penúltima generación. En cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante una eminencia no de la lógica sino de la perversión de la lógica. Tal eminencia remata su faena con estas dos perlas de la mejor politología europea: «Esta vez, la vieja Europa del relativismo y el colesterol no puede permitirse tanta transigencia. Hace tiempo que la «jihad» cruzó el Mediterráneo».
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien puede explicarnos qué tiene que ver el relativismo con el colesterol?
¿Cuánto tiempo hace que Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, cruzó el Ebro para instalarse en la capital de España como miembro del lobby fenicio de la intriga permanente, la traición persistente, la conjura convergente-disolvente?
¿Y si después de tanta intriga, tanta traición, tanta conjura, resulta que el invento no resulta?

La derrota de Occidente

Se habla de cambio climático cuando, como ya ha dicho Pájaro bobo, lo lógico y pertinente (acaso lo menos ilógico y lo menos impertinente) sería hablar de degradación del medio ambiente, de la bioesfera o de las condiciones de vida en nuestro planeta. No hace falta. Precisamente por absurda, no hay que desechar la idea de que, tal vez, el ser humano está destinado a autodestruirse. Y, si no, ahí están los musulmanes. Por lo pronto, Europa corre gravísimo peligro. Los musulmanes han encontrado un arma para luchar contra la superioridad tecnológica de Israel, de Estados Unidos y de Occidente en su conjunto. Ese arma es la fe. Una fe que ya no mueve montañas pero derriba edificios gigantescos, erigidos en símbolos de la opresión que, según ellos, sufren y del odio que, según nosotros, sienten. Opresión y odio. Cóctel mortífero. Como en otros tiempos, la fe convierte al ser humano en una bomba. La metralla está en el corazón, el mecanismo en la cabeza.
En opinión de Pájaro bobo, Occidente debe afrontar la amenaza islámica con inteligencia y sangre fría. Invadir un país, dos países, tres países no soluciona el problema, lo agrava. Como lo agrava llamar terrorista a todo aquel que se opone a la invasión-ocupación de su patria. Ésa es una manera de convertir a todos sus habitantes en terroristas. Y también una manera de que los habitantes de todos los países árabo-musulmanes se solidaricen y se unan en la lucha contra Occidente y sus aliados. Si quiere conjurar el peligro y salir airoso, Occidente debe renunciar a su superioridad bélica y emplear las armas de la razón. Y, como primera medida, debe estudiar a fondo la mentalidad de los pueblos árabo-musulmanes. Su sistema de valores, su modo de entender la vida individual y colectiva o social. En el enfrentamiento, el creyente tiene ventaja sobre el no creyente; por eso busca siempre el cuerpo a cuerpo, y ahí, en el cuerpo a cuerpo, las máquinas no sólo no sirven de nada sino que incluso constituyen un impedimento, un impedimento tan grande como las corazas y los escudos medievales. En opinión de Pájaro bobo, Occidente debe despojarse de su pretendida superioridad y adoptar una actitud realista y racional. Para él es una ingenuidad pensar que, si se produce un choque de civilizaciones, en ese choque van a prevalecer las condiciones que fije Israel, Estados Unidos u Occidente. Lo más seguro es que sean los árabes quienes fijen la hora, el lugar y el modo o los modos del choque, que, si Alá quiere y Jehová no lo impide, serán varios. O muchos. Ya ahora podemos dar por cierto que los golpes o mazazos serán siempre por sorpresa. Y, muy probablemente, en varios lugares a la vez. Y, con toda certeza, en los puntos más vulnerables, en los puntos más sensibles. Allí donde más grande sea el daño, y más persistente; un daño, a ser posible, irreparable, definitivo, total.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuándo aprenderá Estados Unidos la lección de Irak y Afganistán?
¿Qué será de Europa?
¿Qué será de Israel?
¿Qué será de España?

Adivinanza: abcde…

«Es tanta la espesura del pasado y tan dinámica la reconversión del presente que a cualquiera que no padezca alguna patología política no puede dejar de sorprenderle en uno u otro sentido el escenario actual de la política española».
¿Puede decirnos alguien qué significan las palabras que anteceden? Como pista, Pájaro bobo puede aducir que con ellas inicia Valentí Puig, conocido en esta página como el Golafre de las Pitiusas, su meritísima colaboración Lo aguantamos todo en el ABC de hoy, día 19 de abril. Si alguien lo consigue o, mejor aún, si alguien resiste la prueba sin conseguirlo, probablemente se alegrará cuando llegue al fin del montón de palabras y lea: «… un país que lo aguanta todo, lo puede conseguir todo». Aquí lo único que tendrá que hacer es dejar el polaco y pensar y decir en español: «una persona que lo aguanta todo, puede conseguirlo todo».
Aclaración lógico-gramatical
De acuerdo con lo que Pájaro bobo sabe, en polaco funcionan perfectamente las concatenaciones de oraciones negativas, pero en español, no; y, además, son innecesarias.

¿Fuga, traición o aterrizaje?

Miquel Roca y Josep Duran Lleida, maestros consumados, aún no consumidos, de la intriga política, llevan décadas planeando un aterrizaje honroso, ministerialmente hablando, en Cuatro Vientos. La sombra de Pujol ben Gurión los persigue como una maldición bíblica. Ellos lo saben y, aun así, siguen intentándolo. En tierra de fenicios, la traición no es delito y además se premia con otra traición.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán estos dos disidentes convergentes burlar la vigilancia de Pujol ben Gurión, señor del gran poder y gran maestre de la logia Acció Catalana?
Nota
Para obtener información sobre Acció Catalana, el lector consultante puede dirigirse a Enric Juliana, conocido en este página como el Topo del parque del buen Retiro y en la Barceloneta como el Talp del parc del bon Recés. Al parecer, el subsodicho es especialista en el tema.

El secreto de la vida

Pájaro bobo opina, al menos en algunas ocasiones, que el secreto de la vida está en el dolor, pero ¿dónde está el secreto del universo? Según él, el dolor, no la razón, tampoco la fe, es el que da sentido a nuestra existencia. Él cree que sin dolor nada tendría sentido, y no habría felicidad, ni podría existir. Primero hay una realidad imperfecta, de esa realidad imperfecta emana la injusticia, de esa realidad injusta emana una realidad dolorosa. Una realidad dolorosa es necesariamente una realidad contingente. Para el ser humano es inconcebible un dolor eterno, un dolor absoluto, un dolor sin fin, un dolor sin límites, ¿pero cómo y por qué se inició el dolor? Yo existo, luego sufro. Yo sufro, luego existo.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Puede darse una realidad contingente perfecta?
¿Puede darse un ser contingente perfecto?
¿Puede darse un ser contingente que no cause dolor a otros y a sí mismo?

Televisión: the political reality show

Pajaro bobo no vio íntegramente ni el programa de Zapatero ni el de Rajoy. Sólo un par de minutos de cada uno de ellos. En su opinión, este tipo de programas constituye un avance, al menos en el ámbito de la democracia escenificada y, por lo tanto, controlada. Algo es algo. Por lo que ha oído y lo que ha leído, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que los comparecientes-concursantes estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos. Uno mostró su sonrisa de Mona Lisa; otro, su cordialidad de hombre sin complejos. Pájaro bobo ha dicho muchas veces que no le gusta Zapatero por la sencilla razón de que ni cree en él ni confía en él. Todos los políticos que han tenido tratos con Zapatero, desde los separatistas vascos hasta los separatistas catalanes, pasando por los representantes de la Meseta castellana, han terminado diciendo que el subsodicho los engañó. Buena carta de presentación para un gobernante español y un hombre de izquierdas. Pero él sigue sonriendo. Mariano Rajoy, como persona, no le cae mal. El hombre vive e interpreta su papel con dignidad, sin apuntes ni papeles a mano. Pájaro bobo cree en él porque cree que es sincero. En este caso, sus limitaciones son una garantía. Una garantía de que no va a hacer como Zapatero o como Pujol ben Gurión: engañarlos a todos y quedarse con el botín. Y si a estas alturas ya sabemos cuál es el botín que persigue Pujol ben Gurión, no podemos decir lo mismo del botín anhelado por nuestro actual jefe de Gobierno. Aunque, a decir verdad, Pájaro bobo se lo huele y se lo teme.
En el Reality show político que comentamos, Zapatero, concursante número uno, falló una pregunta; Rajoy, concursante número dos, falló igualmente una pregunta. El primero erró al decir el precio de un café en un establecimiento público; el segundo no supo contestar y no contestó cuando una buena señora le preguntó cuánto ganaba o cuánto gana un auxiliar administrativo. Empate técnico.
Evidentemente, ninguno de ellos tiene la picardia (no picardía) del ex honorable fenicio, autor de una fórmula mágica e infalible para salir de apuros: «Eso no toca». Repito, algo es algo.
La señora que puso en evidencia a Rajoy llevaba su consulta preparada y preparida. Era una señora; a buen seguro, una buena señora.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se enterarán algún día nuestros políticos de lo que vale un peine gracias los programas televisados en vivo y en directo?
¿Nos enterararemos algún día los españoles de cuál es el botín que Zapatero sigue ocultando y persiguiendo?

Música de Avellaneda

A pesar de sus limitaciones perceptivas, a Pájaro bobo le maravilla y le sobrecoge el fenómeno de la música y procura tener oídos para todas las modalidades que llegan a él. Hoy, sábado, lee en La Vanguardia barcelonesa: «El conseller de Turisme invita a los catalanes a no pasar por Barajas cuando viajan. Huguet pide que se envíe «una señal» al Estado para que ceda El Prat». En opinión de Pájaro bobo, el mensaje, plenamente en la línea de la política de la puta i la Ramoneta, tiene el sello de la Generalidad, aunque se diga que la letra y la música son del maestro Huguet, funcionario de la Fenicia de Poniente. Miserables, miserables.
Afortunadamente, en la contraportada del órgano del separatismo oficial de Cataluña hay un texto sumamente gratificante de Ima Sanchís en forma de entrevista que esta inteligente señora hace a Friedrich Cerha, músico nacido en Viena y, por lo que dice, persona sensible marcada por sus vivencias durante la segunda guerra mundial. Cerha nos enseña/recuerda que la música tiene que ver con el latido del corazón. Y Pájaro bobo añade por su cuenta y riesgo que el latido del corazón humano tiene que ver con el latido o la cadencia del universo, de la misma manera que el latido o la cadencia del universo, con todos sus corazones, tiene que ver con el latido o la cadencia de Dios, con todos los universos y todos los corazones que ha creado.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Es bueno y/o aconsejable prestar oídos sordos a todas las músicas que nos perturban incluso cuando maestros y comparsas se empeñan en repetir «siga el baile, siga el baile»?
¿Es cierto, como intuye o sospecha Pájaro bobo, que el sonido no es imprescindible para la música?
Y, si el sonido no es imprescindible para la música, ¿cuál es entonces la esencia de la música?
Observaciones
Cualquiera que sea la respuesta a la primera pregunta, acaso convenga insistir en que las dos noticias comentadas han aparecido el mismo día, en el mismo periódico: una en su portada, otra en su contraportada. Cualesquiera que sean las respuestas a las segunda y la tercera preguntas, no cabe duda de que el baile consiste en movimientos acompasados, por lo común en parejas o por parejas, con o sin acompañamiento musical.

Más allá y más acá de la memoria histórica: ilegitimidad y responsabilidad

A estas alturas de la historia, con treinta años por medio, es fácil decir que el régimen de Franco era ilegítimo y, por lo tanto, que también lo era todo lo que hizo. Tres consideraciones intempestivas.
Primera. Los pueblos hacen a sus dictadores, no los dictadores a sus pueblos. Los alemanes en cuanto pueblo hicieron a Hitler y lo erigieron en su Führer, no al revés. Los alemanes en cuanto pueblo existían, existen y existirán, antes de Hitler, con Hitler y después de Hitler. De acuerdo con los documentos históricos, en los momentos triunfales del nacionalsocialismo el noventa y nueve por ciento de la población alemana lo apoyaba con fervor y entusiasmo.
Segunda. Aunque Franco se hizo con el poder por la fuerza de las armas, durante cuarenta años, hasta el día después de su muerte, contó con el apoyo no sólo tácito sino también expreso y en la mayoría de casos incluso ostentoso y entusiasta de españoles y no españoles. Ese sería el retrato real y fidedigno de lo que fuimos y de lo que somos, de lo que no fuimos y de lo que no somos. Como hijo de un obrero socialista y huérfano de guerra, debo decir que nunca vi que alguien se manifestara, ni siquiera veladamente, contrario al régimen de Franco. ¿Opresión o cobardía? Personalmente considero que los regímenes políticos, incluidas las llamadas dictaduras, se mantienen básicamente gracias a la cobardía y el espíritu servil de las personas. Que ahora Rodríguez Zapatero venga a erigirse en ejemplo de valentía y lealtad me parece no sólo un insulto sino incluso una provocación, dadas las cualidades que le adornan y desadornan como persona.
Tercera. Actualmente, en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas, algo que los políticos catalanes/catalanistas se cuidan muy mucho de ocultar: una comunidad de lengua española que representa aproximadamente el cincuenta y cinco por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana que representa el cuarenta y cinco por ciento restante. A pesar de ese hecho objetivo y a pesar de que teóricamente España es un Estado de derecho con un régimen democrático, los representantes de la comunidad de lengua catalana –repetimos, el cuarenta y cinco por ciento de la población– copan todas las instituciones de la Administración autonómica empezando por su Parlamento. En el Parlamento de Cataluña, la comunidad de lengua española, equivalente al cincuenta y cinco por ciento de la población, no tiene ni siquiera una representación, digamos, mínimamente simbólica, pues el hecho es que no tiene representación por la sencilla razón de que, a efectos prácticos, no existe. En consecuencia, las leyes aprobadas y promulgadas por el Parlamento de Cataluña no son ni democráticas ni legítimas ni representativas, toda vez que han sido elaboradas, promovidas y aprobadas por los representantes de la comunidad de lengua catalana no ya sin tener en cuenta los derechos de la comunidad de lengua española sino abiertamente en contra de ellos y de ésta. Deshacer esa situación en todo lo que tiene de ilegítima —sí, de ilegítima, fraudulenta, antidemocrática y dictatorial— es claramente responsabilidad de nuestro actual jefe de Gobierno. Yo estoy convencido de que el pueblo español y concretamente la comunidad de lengua y sentimientos españoles de Cataluña van a recordárselo y exigírselo. ¿Acaso preferirá tener que comparecer ante la magistratura para dar cuenta de su complicidad en este monstruoso fraude de ley que anula y desvirtúa tanto la Constitución de 1978 como el Estado de derecho? A mi modo de ver, ahí están la memoria histórica y la responsabilidad actual.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará el día en el que el Tribunal Constiticional declare, y tiene que declararlo, que todas las leyes del Parlamento de Cataluña son ilegítimas?

Dos nombres y una misma traición

Pájaro bobo piensa que la labor de Josep Piqué, el hombre de la picadura en la espalda en silencio y a oscuras, responde a los mismos fines que la labor de Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, especialista en el guarreo periodístico.
De acuerdo con el encargo recibido de sus superiores, Piqué se propuso desnaturalizar el Partido Popular de Cataluña hasta convertirlo en un apéndice insignificante e irreconocible de esa Convergencia de burgueses hoy separatistas y ayer españoles y españolistas. A estas alturas de la película de nuestra democracia apenas puede negarse u ocultarse que las huestes del franquismo catalán se pasaron en su día, con bagaje y patrimonio, a la Convergencia pujoliana utilizando, en la mayoría de casos, los pasillos y los corredores de sacristías y conventos puestos a su disposición por la clerecía de la provincia Tarraconese. Ellos nombraron a sus obispos y en pago sus obispos los protegieron: a ellos y a sus familias con vidas y haciendas. Una vez más, como siempre. Nada nuevo en esta tierra de María Santísima, aquí llamada la Moreneta. Alguien, con una perspicacia política tan rara como sorprendente, dijo en los albores de la nueva etapa histórica que Convergencia era «la continuación sociológica del franquismo orgánico e institucionalizado». Y acertó de lleno en su dignóstico y en su predicción.
Mientras tanto, Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, sigue guarreando las páginas de ABC, el periódico de todos los españoles, referente intelectual, político, patriótico, sí, patriótico, durante muchas décadas de españoles de todas las ideologías. Instalado en la quinta, desde donde controla la Tercera y con ella la cabeza y la cabecera, el mencionado Golafre, fenicio de vena, mena y novena, sigue trabajando por hacer de este periódico una hoja ilegible e inservible y, como tal, tan despreciada por los españoles como apreciada por los separatistas. De momento, ahí tenemos la separata Cataluña que los españoles del Principado ni ojeamos ni hojeamos, por la sencilla razón de que nos la sabemos de memoria, desde la columna inocua del inocuo Barbosa hasta las cuñas lacerantes y traidoras del catalanismo institucional.
Puede decirse que el de la picadura en la espalda ha conseguido su propósito, o casi. Pero parece que el tiro va a salirle por la culata, pues ahí están esos ciudadanos que han creado un partido joven y prometedor donde antes sólo había abstención, la abstención programada por los Pujoles, los Maragalles y los Montillas para mantener su dictadura con apariencia de democracia. Mientras tanto, el Golafre, dedicado a la productiva y creativa tarea de amontonar palabras, sigue adelante haciendo ver que no se entera de lo que ocurre alrededor de él, pues una de las consignas de todos los agentes fenicios es no responder a las provocaciones de exaltados y desequilibrados. Eso es lo último que un fenicio haría.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si el partido de los Ciudadanos se quedara con los votos del traidor Piqué y con los votos del traidor Montilla?
¿Conseguirá Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, con sus conmilitones del lobby fenicio en la capital de España convertir ABC, el histórico periódico de todos los españoles, en retaguardia ilegible de La Vanguardia?

¿Barcelonizar Madrid?

El topo del parque del buen Retiro, el Talp del parc del bon Recés, sigue con su labor, espiar e intrigar. En eso, y en destilar veneno, es todo un artista. Un artista, en definitiva, de la letra menuda y la puñalada envuelta en una sonrisa o en un halago, o en una sonrisa y un halago juntos y a la vez. Del mariposeo al floreo y del floreo a la traición. Para eso está ahí, en la capital de los carpetovetones. Ahora dice que habría que barcelonizar Madrid. Lo otro, lo que piensa, no se atreve a decirlo, de momento, pero lo sabemos todos. Ya lo soltará. Enric Jualiana, padre de la criatura, decía no hace mucho que las cosas había que hacerlas con inteligencia, y no hace falta preguntar qué es la inteligencia para un hijo de la perfidia púnica.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué recurre Enric Juliana, Talp del parc del bon Recés, miembro del lobby fenicio y corresponsal extranjero en los Madriles, a la sinécdoque eufemística «hay que barcelonizar Madrid» cuando lo que piensa, y tarde o temprano dirá, es que hay que catalanizar España?
¿No sería más correcto decir que hay que españolizar España, Cataluña incluida?

La música del maestro Huguet

El maestro Huguet, director del coro angelical de Walpurgis, compuso la partitura. Pero, para desgracia suya, esta vez no hubo aquelarre de fantasmas y fantasmones. El numerito se quedó en trampa, y él fue el primero y, de momento, el único en caer en ella. Invitar a la parroquia, ya instruida y adiestrada, a romper/tapar/arrancar todo letrero en español que encuentre a su paso es una jugada sin riesgo, porque nunca se podrá demostrar de dónde salió la orden y siempre se podrá rechazar ventajosamente toda imputación presentándola como una intriga madrileña. Pero invitar/incitar a la parroquia púnica a no pasar ni por la taquilla ni por la cruïlla/carrefour/distribuidor/hub aéreo de los Madriles mediante un aviso colocado en la portada del órgano oficioso de la Generalidad de los catalanes ya es más grave. Deja huella, huella e impronta. Esta vez no les ha dado tiempo ni para montar el numerito de la fobia española a todo lo cataláunico ni para pedir a los integrantes de todos sus lobbies fenicios, aquí llamados casals, que organicen caceroladas y cencerradas en lugares y horas fijados por la Generalidad. Así las cosas, el Topo del Retiro no se ha atrevido ni siquiera a insinuar que los enemigos de Cataluña podrían haber exhibido un poco más de imaginación. A los que queremos una Cataluña democrática y, a ser posible, leal y española nos llaman anticatalanes. ¿Qué menos?
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede/debe hacerse con una Administración autonómica que pretende movilizar deslealmente a sus ciudadanos contra la Administración del Estado?

Se busca dragomán

Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, titula su portentosa colaboración de hoy, martes, en el ABC de todos los españoles «Cómo asociarse con Zapatero». Y escribe: «Las pasiones políticas a veces se perpetúan más allá de su escenario de origen y se enrocan en los nuevos paisajes». Como Pájaro bobo se ha sentido y se siente atraído por el título, ha intentado leer la mencionada colaboración y, en cierto modo, lo ha conseguido. Lo que no ha conseguido es saber qué se dice en ella y sobre todo cómo puede asociarse uno con Zapatero. Por ese motivo busca ahora un intérprete, hermeneuta o dragomán capaz de traducir textos del polaco al español de la Meseta castellana, pues, dada su experiencia, Pájaro bobo está convencido de que el colaborador colaboracionista de ABC piensa en polaco y no consigue poner sus ideas en un español mínimamente aceptable, aunque sólo sea en lo gramatical.
Además, como Pájaro bobo sigue considerando que semejantes colaboraciones no son beneficiosas ni para la salud económica de un diario español ni para la buena formación e información de sus lectores, sugiere y propone que a tan distinguido publicista se le tribute un homenaje y se le conceda el título de profesor emérito en politología, concretamente en la especialidad de naciones sin lengua propia ni Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si, por aquello de comer a dos carrillos, el homenajeando dice que ya le va bien lo del homenaje pero que además quiere seguir disfrutando de todo lo que disfruta ahora?

Dinero español para una Cataluña independiente

A estas alturas de nuestra derrota, entendida en la acepción que se quiera, puede y acaso debe decirse que España está financiando simultáneamente su destrucción y la formación de varias naciones-estado independientes. Una de ellas, a mi modo de ver la más peligrosa en atención a sus medios y a la actividad de sus avanzadillas, es Cataluña. Ya ahora, Cataluña cuenta con una Administración propia y blindada, sí, blindada, con dimensiones, presupuestos y competencias propias de una auténtica Admistración estatal. Tanto es así que desde hace tiempo se permite la libertad de malversar dinero español en programas como el destinado a eliminar nuestro idioma no sólo de todo el ámbito escolar y universitario sino también de la Generalidad y su vastísima zona de influencia. En eso llevan trabajando más de treinta años. Aun así, causa horror leer que la Generalidad de los Montillas y los carallots Carods se gastan cada año 1,2 millones de euros en promover las selecciones deportivas catalanas. Y hay que decir de una vez por todas que si es cierto, como dicen algunos, que Cataluña entrega a España más de lo que recibe, infinitamente más cierto es que aquí, en Cataluña, quienes realmente trabajan son los que han llegado de fuera, pues los catalanes de vena y mena son en su inmensa mayoría funcionarios de la Generalidad y sus infinitas ramificaciones. En esto la historia se repite, concretamente la historia del colonialismo europeo en los siglos XIX y XX. Unos, a trabajar; otros, a dirigir.
Tres preguntas ingenuas s e intempestivas
¿Sabe el Gobierno español en qué gasta la Generalidad el dinero que recibe de la Administración central?
¿Es o no es delictivo que una Comunidad Autónoma gaste parte del dinero que recibe de la Administración central en promover sus selecciones deportivas?
¿Y si las diecisiete Comunidades Autónomas decidieran hacer lo mismo?
¿Hay o no hay causa suficiente para llevar ante los tribunales a la Administración del Estado y a la Generalidad de Cataluña por este hecho, que, a mi modo de ver, constituye una clara y reiterada malversación de caudales públicos?

Ciudadanos, partido en alza

Varios referentes con valor informativo nos dicen que el partido de los Ciudadanos está en alza. Uno de ellos es el trato que sus muchachos reciben de los integrantes del establishment político catalán. No quieren verlos ni en pintura. Ni en pintura ni, mucho menos, en televisión. Los han vetado. Por lo visto, los brokers del parqué parlamentario no han aprendido. Pujol ben Gurión ya ha lanzado su aviso. Ojo a la charnegada. Los que más van a sufrir son, a buen seguro, los maragallianos, los amontillados y los de la picadura en la espalda. La primera vez quisieron boicotearlos y les salió el tiro por la culata. Ahora, en la segunda vez, los integrantes del establishment se empeñan en repetir la estrategia. En cualquier caso, puedo decir que los jóvenes no se duermen y no son precisamente tontos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cónseguirán nuestros jóvenes y avispados ciudadanos romper el cerco mediático montado por los agentes del establishment?

Del oasis a la charca ponzoñosa

Las últimas actuaciones y declaraciones de los políticos catalanes, atrapados en la maraña del Estatuto, han puesto de manifiesto que, si Cataluña fue alguna vez un oasis, ahora es una charca ponzoñosa. Agotado el recurso del enemigo exterior, sus dirigentes han tenido que hacer frente a su realidad, una realidad ciertamente desoladora. «Todo ese esfuerzo –ha venido a decir el ex, nunca honorable, Maragall– no ha merecido la pena, pues el Estatuto no es prácticamennte nada». ¿Para eso tanta conjura, tanta intriga, tanta traición, tanta amenaza? No hace mucho, ese mismo Maragall, incapaz de contenerse por más tiempo, decía más o menos: «Cataluña tiene una Constitución [no un Estatuto]. Ahora sí que es una nación». En opinión de Pájaro bobo, lo peor de todo ello es que, como en el caso de Vascongadas, ahí no hay nada delictivo; ni siquiera como fraude político, ni siquiera como malversación de fondos públicos, ni siquiera como deslealtad a la Constitución española y al pueblo español, ni siquiera como comportamiento antisocial.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no se debería, al menos, ingresar a Pasqual Maragall en un centro para dementes y impedir así que mañana o pasado mañana nos monte otra trifulca estatutaria y después venga diciendo que no ha pasado nada?

El carallot Carod no toca pelota pero viaja con dinero español

Verdugo sañudo y encarnizado del maestro Huguet, el carallot (botarate) Carod sigue viajando por cuenta del erario del Estado español, según leemos en la página 15 del diario ABC, en su edición de hoy, 26 de abril, donde se nos dice literalmente: «Carod gastó. 9.611 euros en visitar el COI e impulsar las selecciones» [catalanas]. Evidentemente, ni esa ni otras muchas andanzas del mencionado botarate, como, por ejemplo, su viaje a Perpiñán para pactar con ETA, son constitutivas de delito alguno. Y eso quiere decir que el subsodicho seguirá viajando con todo su séquito de consejeros, asesores y programadores a cuenta y a costa de los españoles. Triste, muy triste.
Pregunta ingenua e intempestiva: si nada de eso es delito, ¿no pensarán muchos españoles que aquí lo más rentable es hacerse separatista?

¿Cuántas embajadas y cuántos embajadores serán en total?

Le colocaron donde, a buen seguro, más daño podía hacer. Dar vueltas al mundo abriendo embajadas de Cataluña fue sin duda el sueño del Carallot (Botarate) durante muchos años. Y ahí está. Imagino que ésa es una de las tantas actividades ilegítimas y contrarias a la Constitución de 1978 que vienen practicando impunemente los separatistas catalanes. Lo más que les puede pasar es que les obliguen a cambiar el nombre, pero seguirán en la jugada. Como los de la ETA. Se llamarán delegaciones, no embajadas, pero guardarán el rótulo, los rótulos para más adelante: Ambaixada de Catalunya. Y los membretes, que ya están hechos.
Retazos de una conversación telefónica. «Jordi, seguro, vamos bien, estos panolis no se enteran». «Ahora lo que hay que hacer es avisar a los vascones para que tiren unos cuantos petardos y distraerlos». «La semana que viene te llamo y te digo algo». «Y a propósito, ¿cómo está lo del Estatuto?» «Mira, que digan lo que quieran, todo lo que hay que hacer es controlar al Tribunal ese, el Constitucional, o como se llame. Sí, la mitad más uno, comprar y vender, y eso ya está hecho; me lo ha asegurado Jordi, sí, el Ben Gurión, que de eso sabe un rato, Acuérdate de Banca Catalana, engañó a todos los jueces y se quedó con el dinero». «Una abraçada molt fort de tu amigo, que te quiere y te traiciona, Jaume Cullereta i Parasols».
Pregunta ingenua e intempestiva: si cada una de las diecisiete Autonomías abre diecisiete embajadas con sus correspondientes embajadores, ¿cuántas embajadas y cuántos embajadores en el extranjero tendrá España?
Nota
Recuerda que al número total de embajadas tendrás que añadir las de España y al número total de embajadores tendrás que añadir los españoles.

Con ABC en el corazón

Pájaro bobo sigue con el diario ABC en el carazón gracias a César, que tiene temple de español, y eso siempre da confianza frente a traiciones, apaños y adecuaciones al momento. La verdad es que debería leer más a menudo su columna o, por peor decir, su rincón. Pero piensa en él y siente como él en lo que importa, en lo que está en juego. España, su unidad, su pasado, su futuro. En realidad, lo que le ocurre a Pájaro bobo es que se le encabrita la cabeza con suma facilidad, y ya se sabe que en los tiempos actuales no hay espacio para ni para las exaltaciones ni para el patriotismo, sólo para las sonrisitas y la política de la puta i la Ramoneta. Ésta sí que tiene futuro. Lo dijo, días pasados, Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, que está en el ajo. Hay que barcelonizar Madrid. Y, por supuesto, catalanizar España. A ver si nos enteramos de una vez. Mentir o engañar sonriendo y conservando la compostura es un arte, ¿verdad, Enric? Un arte que requiere cabeza y estómago, estómago y cabeza. Pájaro bobo no llega a tanto. La verdad es que cuando era pequeño y aún no se llamaba Pájaro bobo, su madre, la señora Lucía, solía decir de él: «Parece mentira que tenga un hijo tan listo y tan burro». Y ahí se quedó el pobre. Miguel de Cervantes, a buen seguro bastante más pobre que él en pecunia y enseres, escribió de alguien, que muy probablemente era él mismo: «Tenía todos los talentos menos el talento de saber hacer uso de sus muchos talentos». En ese aspecto, Pájaro bobo ni se lamenta ni tiene motivos para lamentarse; ha resuelto su vida y la de su prole con dignidad, con burguesa dignidad. Gracias a Margarita; por lo tanto, gracias, Margarita.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará Pájaro bobo el día en el que su César del alma deje de escribir en ABC, porque no le dejan escribir, y se apodere del diario a diario Valentí Puig, Golafre de las Pitiusas y agente siniestro del separatismo catalán más siniestro?

Estatut, kaputt

Después de conjuras, intrigas y traiciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a todas las bandas posibles e imaginables, el Estatuto de Cataluña parece que se derrumba por obra de sus propios promotores. La última intervención pública de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, es, a los ojos de Pájaro bobo, ontológica y antológica. «No ha merecido la pena» ha venido a decir con el ánimo de quien, cansado de tanta brega, quiere que llegue el borrón y cuenta nueva liberador. Para eso están los escribanos, copistas y plumillas de la Generalidad.
El cabecilla del separatismo catalán y, a la hora de la verdad, subalterno de Zapatero, que se sirvió del Montilla para clavarle la puntilla, dice que lo deja todo y se va. Lo cierto es que, desde entonces, el manso de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, no ha levantado cabeza. Ni la levantará, aunque en su caso hay que tener en cuenta la posibilidad de que en el momento menos pensado le coja un arrebato (rauxa) y, por ejemplo, se ponga a evocar e invocar la vena más española de sus antepasados.
En opinión de Pájaro bobo, la política de Cataluña se parece mucho a la de Israel: tres millones de cabezas, tres millones de posibles jefes de gobierno. Sólo se unen frente al enemigo exterior. Eso significa que necesitan una guerra fría diaria y un enemigo exterior eterno y eternamente malvado. La conjura, la intriga, la traición son formas de una rara lealtad en la que todos están de acuerdo y en la que todos se entienden, viven y conviven. Cataluña vuelve a ser lo que siempre fue: un alma escindida, una frustración histórica. Y el llamado nacionalismo catalán vuelve a ser lo que siempre fue: un movimiento burgués que se deja tan pronto como no deja.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será el próximo desplante de Maragall?
¿Qué hará Pujol ben Gurión sin su rival y aliado Maragall?
¿Qué harán los pseudosocialistas catalanes sin su lider y fundador?

Pasqual Maragall: ¿el enterrador enterrado?

Pájaro bobo conoce, en primera, segunda o tercera persona, las siguientes muertes: muerte espiritual, muerte intelectual, muerte física, muerte política y muerte civil. Algunos de sus amigos, desde Álvaro y Santiago hasta Píndaro, sin olvidar, claro está, a Margarita, saben lo que él piensa y ha pensado siempre de Pasqual Maragall. A Maragall, enterrador de oficio, le ha llegado la muerte política. Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés), ha dejado aflorar su vena más genuina y ha escrito: «El que ha jugueteado con la corona de espinas debiera [por debería] saber llevarla». De ahí puede inferirse que ningún fenicio va a mover un solo dedo por este fenicio caído en desgracia.
El interfecto político ha confesado haberse visto traicionado por Zapatero, quién no. Lo que no dice nuestro interfecto político es que él tenía un plan para acabar no ya con Zapatero sino con la Constititución española de 1978, con la democracia e incluso con España como nación. En pocas palabras, lo que el interfecto quería y pensaba hacer era convertir a España en Iberia y a Iberia en la colonia fenicia situada a poniente de las tierras de Poniente. La primera parte del proyecto, germen de su proyecto-conjura, le salió bien. Apoderarse de los votos de los trabajadores españoles de Cataluña mediante un partido pseudosocialista y luego vendérselos a los de Madrid como votos separatistas. Veinticinco años son testigos de que lo que Pájaro bobo cuenta no es un cuento sino una infamia, una infamia tan vergonzosa como real. Votos españoles convertidos en votos separatistas y votos separatistas convertidos en la clave para destruir España. Infame, infame.
Aunque la crisis que, previsiblemente, se abre o se avecina dará lugar a muchas cábalas y predicciones, Pájaro bobo se inclina a esperar acontecimientos, al menos en líneas generales. En cualquier caso, quiere señalar, por lo que puede tener de significativo y/o sintomático, el hecho de que Manuela de Madre haya sido designada para presidir provisionalmente el pseudosocialismo catalán y catalanista. El eje charnego Montilla-De Madre puede marcar una nueva orientación y sobre todo romper el cerco catalanoseparatista como árbitro de la política española. Ya nos lo dirá Pujol ben Gurión.
Todo eso está por ver, como también está por ver qué papel va a jugar en el tablero español y concretamente en el flanco catalán el partido de los Ciudadanos. Una cosa está clara: cada vez son más los españoles conscientes de los peligros gravísimos que comporta no sólo para la democracia sino para España como nación dejar la llave de su funcionamiento político en manos de los separatistas. En ese sentido, el partido de los jóvenes rebeldes e ilustrados puede afianzarse como nuestra tercera fuerza política, de acuerdo con el modelo francés, o conducir a una refundación del socialismo de Cataluña, haciendo que responda al sentir de más del ochenta por ciento de sus miembros. En ese caso se acabará con la indignidad, obra de Maragall, de que los votos de los españoles pasen a manos separatistas y luego se utilicen para destruir España. La muerte política de Pasqual Maragall como traidor, estafador y delincuente político puede ser el punto de partida para acabar con esa conjura. Los españoles tienen la palabra.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿son ya plenamente conscientes los españoles del peligro que ha corrido y corre España como nación?

Transición = transacción

Milton Friedman enseña: «El negocio del negocio es negocio». Y Pájaro bobo aprende: «La transacción de la transición es transacción, no transición».