Artículos de enero de 2011

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Zapaterito, el Niño de León

Rodríguez  Zapatero, Zapaterito, también conocido por  el Niño de León,   ha declarado  mirando al tendido, a toro pasado:  «Yo habría votado no [a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña]. No, no me ha gustado».

Y yo, que  tengo más de ibero que de subalterno,  pregunto: ¿dónde tiene la vergüenza torera el actual  primer espada del ruedo ibérico?

Fútbol: Madrid-Barcelona

A mi modo de ver, el organigrama del Real Madrid responde claramente a un esquema piramidal. En lo alto de esa pirámide está Cristiano y aupado sobre sus hombros Mourinho. Entiendo que Cristiano es un jugador vistoso, no un gran jugador y, en cualquier caso, no un estratega. Para mí, actualmente el mejor jugador del Real Madrid, en términos de rendimiento y eficacia, es Di María.
El equipo del Barcelona responde, en su organización y su juego, a un esquema horizontal, con dos bloques claramente definidos y perfectamente coordinados. El bloque básico comprende la línea medular y la delantera y tiene en Xavi Hernández su cerebro y estratega, mientras que en la zaga Piqué impone su ley como macho Alfa (Alpha Male).

Mal que me pese, el Barcelona es hoy, con mucho, el mejor equipo de España en términos de estética futbolística y eficacia. Evidentemente, me gustaría que el Real Madrid recuperara el juego y el espíritu que, a mi entender, le son propios.
En estos momentos, la gran pregunta podría ser: ¿qué tiene que ver en todo ello Florentino Pérez con su mentalidad de empresario?

Embajadas de Cataluña

En un periódico de los Madriles leemos que la Generalidad tiene actualmente  oficinas de comercio en todo el mundo. Imaginamos que a esas oficinas hay que sumar las embajadas, las delegaciones y las  misiones de carácter específicamente político de nuestra querida y nunca comprendida Comunidad Autónoma.

Hace algún tiempo yo cifré en doscientos –sí, doscientos– el número de enclaves o  power points de la representación catalana en el extranjero,  y un querido amigo dijo lisa y llanamente que era una exageración.

Es posible que lo fuera.  O no tanto. Ahora sabemos  que Mas está decidido a mantener y mejorar el proyecto. Y también que la Generalidad declaró haber destinado 2.123.930 millones de euros a «delegaciones, oficinas y misiones exteriores»  en 2010 y que cada «delegado» tiene un sueldo anual aproximado de 90.000 euros.

Podemos dejar a un lado el nombre de todas esas delegaciones y/o misiones, junto con su  número, pues evidentemente lo que los españoles, catalanes incluidos, quieren saber en estos tiempos de crisis es sencillamente:

¿cuánto cuestan las embajadas de Cataluña y con qué dinero se pagan?

El sueño de Artur

Zapatero:  Vamos a ver, Arturo, ¿tú cuántas embajadas quieres?

Artur:   José Luis, la cosa es muy sencilla. Todas las de España más una.

Zapatero:  ¿Qué quieres decir con  eso de «todas más  más una»?

Artur:  Pues todas, toditas, todas, desde la de Marruecos hasta la del Vaticano. I a més a més, la de Catalunya en Madrid.

Zapatero:  Pero la de Madrid  ya la tenéis…

Artur: Sí,  sí, pero la pagamos  nosotros, y eso no es justo. Eso es una malifeta, un acto de opresión y una humillación a Catalunya.  Los catalanes estamos hartos de que Madrid nos trate  como una colonia…

Zapatero: ¿Quiere decir tal vez  el honorable Presidente de la Generalitat como una colonia de fenicios?

Artur: No fotem cagarel.la. Tenga en cuenta que, si usted es Presidente de España, yo soy Presidente de Catalunya.

Zapatero:  ¿Puede repetirlo, por favor?

Artur: Mejor, hágaselo mirar.

Ja ho va a dir en Prenafeta:

De aquesta feta

la deixarem desfeta,

amb cap euro i cap pesseta.

Sistema autonómico antiespañol

Yo, Ramón Ibero, español por la madre que me parió, rechazo el actual sistema autonómico por:

Insolidario,

derrochador,

hiperpolitizado,

hiperburocratizado,

seudopoliglotizado,

et cetera.

Mourinho y Zapatero: dos figuras y una vara de medir

De acuerdo con mi modo de entender el fútbol y sus agentes, Mourinho es, entre otras muchas cosas,  un especulador, no un estratega.

Trata de mover los jugadores en el campo y fuera del campo como si fueran peones de su particular tablero de ajedrez, pero, tan pronto como empieza a oler a chamusquina,   se busca una salida honrosa, o lo menos deshonrosa posible, para salvar la figura y seguir con vida.

Eso es, en cualquier caso, lo que yo he visto hasta ahora en el  egótico   y luso entrenador de fútbol.

Zapatero, a quien un correligionario suyo ha definido, indulgentemente,  como persona de rostro poco diáfano, actúa de acuerdo con una línea un tanto diferente.  Se mantiene en primer plano, siempre pendiente del desarrollo del juego político y sus vicisitudes, pero sin confesar a nadie sus intenciones.

Simplemente,  está ahí y con cierta probabilidad  ahí se va a mantener hasta que la situación se aclare.  Para salir corriendo siempre habrá tiempo, al menos mientras tenga a su lado  un Rubalcaba dispuesto a sacrificarse en aras de sus altruistas intereses personales.

Ese sí que es críptico, críptico pero con labia y cintura.  Donde esté un Rubalcaba que se quiten todos  los Montillas.

Para mí, lo dicho significa que el vulpino  leonés tiene las espaldas más o menos  cubiertas y va a aguantar en su sitio. Pedirle que se defina y exponga qué piensa hacer, como al parecer osó pedirle, días atrás, el nada osado   presidente extremeño, es sin duda un acto inspirado, a partes iguales,  en la lealtad y la  ingenuidad.

Por lo visto, el extremeño no sabe lo que puede aguantar  su jefe de filas.   Es posible que tenga ocasión de comprobarlo. Sin preguntar.

Yo, con mi propia vara de medir, me permito aconsejar al pacense que esté más atento a la sonrisa del futuro interfecto que a sus palabras.

Si ve que sigue sonriendo, malo. Si ve que deja de sonreír, es que la cosa está tan mal que no merece la pena seguir sonriendo.

Para entonces probablemente ya habrá terminado la liga con todos sus partidos y algunos de sus tejemanejes.

Ataraxia

Este sol de pomeriggio

que me calienta el alma

con ronroneo de gato adormecido

es regalo y es torna

a  una vejez sin duelo.

Y ahora, en el atardecer,

el ojo de mi ojo no ve:

ni ve ni ríe, ni ríe ni canta.

Envuelto  en un  silencio fatal,

nunca fatídico,

vuelvo a la nada,

regreso al Uno.