Artículos de octubre de 2020

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El separatista catalán miente

En mi opinión, el separatista catalán miente,

los españoles sabemos que miente,

él sabe que nosotros sabemos que miente,

y, aun así, el separatista catalán miente.

De hecho, en mi opinión, el separatista catalán miente incluso cuando dice la verdad.

¿Por qué? Porque, siempre en mi opinión, su intención es siempre engañar.

Y a estas alturas de la película no parece probable que vaya a dejar el engaño

para empuñar las armas de fuego.

 

Pregunta a un separatista catalán

¿Puede y debe ser leal un español con un separatista desleal?

Dime cómo, y te copio.

Lealtad, Lealtad, ¿cómo se pronuncia tu nombre en catalán?

Enric Juliana, corresponsal y espía en los Madriles del catavirus

Me malicié en su día y me malicio ahora que Enric Juliana, hijo de Juliana y subalterno de la burguesía financiera condal, fue enviado oficialmente a los Madriles como corresponsal de La Vanguardia, órgano  de los poderes fácticos de la siempre futurible República de Catalunya.

El muchacho debía hacer tablas, tender puentes, tejer contactos, situarse y en última instancia espiar para sus señores, en espera de un destino acorde con sus maldades y ambiciones.

Estamos en tiempos del catavirus, a mi entender aportación suprema del catalanismo y su perfidia púnica a todas las Españas que es fan i es desfan, y Enric Juliana, hijo de  Juliana, continúa en los Madriles, a la espera de un destino que no llega.

Pero ahora ya, convertido en un espía consumado, se dedica a  verter sigilosamente gotitas  de catavirus, veneno esencialmente antiespañol, cuando, donde y como le dictan sus amos y le aconseja su perfidia.

 

En Cataluña, la Iglesia católica se separa del separatismo político y social en silencio

A mi leal saber y entender, la Iglesia católica en Cataluña decidió hace algún tiempo separarse del separatismo político y social  aquí imperante, sin duda por considerar  que las prácticas de éste eran ajenas, cuando no abiertamente contrarias, a la catolicidad esencial y moral  de la doctrina cristiana.

Y, aunque lo hizo y sigue haciéndolo en silencio, quiero pensar que con su decisión práctica marcó una clara distancia respecto de una más que probable deriva religiosa de cuño anglicano o nacionalsocialista, siempre cismática,  de infausta memoria para el catolicismo.

Así, pues, parece que de momento no habrá una Iglesia nacional catalana.

No obstante, considero que es misión social de la Iglesia católica promover la fraternidad de los seres humanos y, en consecuencia, denunciar y condenar aquellas doctrinas que, a partir de un sentimiento de superioridad clasista y/o elitista, propugnan la discriminación de las personas y la disgregación de la sociedad.

En mi opinión, caso actual de Cataluña y su  movimiento separatista.

 

Fernando Arrabal a portagayola

Ora genialoide, ora analfabetoide,  siempre narcisista y  provocador, el melillense afincado en París, después de pasar por la muy salmantina Ciudad Rodrigo,  me inspira ahora un par de reflexiones sobre la actividad del creador literario y su ubicación en el tiempo como hito biográfico y marco cronológico.

Causa de ello es un texto suyo, para mis entendederas decididamente infame, publicado con fecha del domingo,  11 de octubre de 2020, en ABC, periódico que fue y sigue siendo de todos los españoles aquende y allende nuestras fronteras.

Cita, comentario  y corrección

«LAS LEONORAS»

«La actualidad es el futuro de participio pasado. Si en el siglo XVII existido hubiera el Premio Cervantes, no hubiera extrañado que lo ganara Alfonso Férnández de Avellaneda. Era el reflejo de su apariencia. Cervantes no lo hubiera merecido.»

Imagino que lo que quiere decir aquí Arrabal es que para un hablante/escribiente  situado por propia decisión en un momento concreto  del pasado, todo  el tiempo posterior a él, incluido  el presente en sentido convencional,  forma parte ya de su futuro.

Para comprenderlo mejor pensemos en  un escritor que se sitúa, por ejemplo, en 1920 con intención de  narrar el desarrollo de la primera Guerra Mundial. A sus ojos,  todo lo posterior a esa fecha, que lógicamente, por convención, él aún no ha vivido, pertenece ya a su futuro.

Por lo demás, aquí y ahora ignoro deliberadamente la fabulación urdida en torno a las Leonoras por Arrabal, pues entiendo  que en esencia pertenece al ámbito de las ucronías, que no es asunto de mi interés en este supuesto, y, a mi modo de ver, Cervantes no lo habría merecido.

 

12 de octubre: fiesta contra España y la Hispanidad

Hoy, 12 de octubre de 2020, he asistido, con una vergüenza que no me cabe en el alma, a la primera edición oficial de la Fiesta contra España y la Hispanidad organizada por nuestra falsa izquierda y dirigida por la minoría separatista de Cataluña. 

¿Es España en verdad un Estado irremediablemente fallido?

¿Hacia la antesala de la independencia de Cataluña?

Aunque admito que es una ingenuidad, me gustaría que el gobierno autonómico de Cataluña hiciera públicas  todas, sí, todas las medidas, económicas y no económicas, que tiene pensado adoptar en los próximos meses, incluso en los próximos años, para hacer frente a la situación actual y previsiblemente futura de su comunidad y a dónde quiere llegar con ellas.

¿Se trata, como  he llegado a pensar,  de un plan con el que se pretende dejar a Cataluña en la antesala de la independencia y en el que España ni pueda ni quiera intervenir  para impedirlo?

¿Y si Trump pierde las elecciones?

Evidentemente, el republicano Donald  Trump no las tiene todas consigo, pues  ahora ya admite la posibilidad de sufrir una derrota a manos de Joe Biden, candidato demócrata,  en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, que se celebrarán el martes, 3 de noviembre próximo.

Al hilo de ese supuesto, el líder republicano confiesa que, de ser así, tendría que abandonar el país. Una confesión acaso sincera y meditada pero también sumamente peligrosa.

En cualquier caso, a mi entender la actividad política de Estados Unidos, como la de tantos otros países de  nuestro pequeño mundo, necesita una regeneración total, empezando por su cúpula jerárquica.

¿Es posible una regeneración total de la actividad política en el caso de España?

 

La lección de nuestros antípodas

Jacinda Ardern,  mujer de 40 años  que lidera el partido laborista de Nueva Zelanda, ha sido elegida primera ministra del país  en el que, según nos enseñaron en la escuela primaria, viven nuestros antípodas.

Para mí, eso significa que la moza ha observado, ha imitado (¿copiado?) y ha aprendido la lección,  pues los comentaristas políticos del ancho mundo coinciden en señalar  ahora que su acertada gestión de la pandemia ha sido la principal razón de su  segunda y holgada  victoria.

Eso me lleva a pensar  que la tal Jacinda Ardern ha aprendido en los libros las ideas teóricas y prácticas que le han dado  el triunfo.

¿Es Jacinda Ardern la antípoda intelectual y política de nuestro Pedro Sánchez y sus subalternos?

 

El Papa Francisco y el colectivo LGBT

El Papa Francisco sigue adelante con su particular cruzada en defensa del colectivo LGBT  (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales).

Pido perdón en la parte que me toca por el empleo de estas siglas, correspondientes a un término inglés, en mi opinión, abiertamente ofensivo.

Ahora da un paso más, a mi modo de ver comedido y calculado, en una línea que evidentemente arranca de la Teología de la liberación y en última instancia busca la eliminación de toda discriminación de las personas y entre las personas a causa de su tendencia sexual innata y por lo tanto natural.

Personalmente considero que algún día el Papa formulará una doctrina sobre las relaciones afectivas, sexuales y  conyugales entre dos personas válida para todas ellas, sin distinción de sexo ni orientación sexual.

A mi entender, la Teología de la liberación aporta soluciones a todos o casi todos los problemas del ser humano en este mundo.

El muro de papel

Ingo delante del muro

Ingo delante del muro

Una llamada telefónica, y ahí llega Ingo Weber que acaba de bajar del cielo. El avión viene de Alemania, vía Londres. Pájaro bobo, en funciones de operador logístico, le explica el trance. Y la jugada, que es como él llama a la mudanza. Ya tiene a punto el equipo humano y el medio de transporte. Una recua de subalternos y su menda como capo mastro.

Es momento de contar y pasar revista. Tres moritos sietisientas de la aljama de Tetuán con su camioneta-fragoneta-patera anfibia y multiuso. Cochambre y mugre con reminiscencias bíblicas. Y, ay, evocación nostálgica –-sí, nostálgica– de una infancia aterida. Pájaro bobo da gracias a Dios, pero en el mismo instante casi se avergüenza de ser casi un hombre rico. Él, nieto, por vía materna, de un hortelano de la isla de Plasencia enemigo de los latifundios e hijo de un tonelero de la castellana Rueda que vivió y murió fiel a sus ideales sociales y socialistas. ¿Será que con el paso de los años se ha rendido y ha recobrado el juicio o, lo que es peor, el seny cuando se dispone a cubrir el último tramo de su vida?

Uno de los moritos habla español de Al-Andalus, otro inglés de Kenia, otro francés de Argelia; los demás miembros de la tropa, cristiano, cristiano rancio, meseteño. Enrique el de la katana ni abre la boca ni pestañea. Dice que sufre depresiones, y, ahora que pienso, el pobre tiene una mirada lánguida, muy lánguida. Además de hombre orquesta, es especialista en acciones de emergencia y, a pesar del sobrenombre que le endilgaron sus compañeros de fatigas, rehúye la violencia en todas sus formas. Falta el Lampi. (A los de su profesión aquí se los llama lampistas y allende el Ebro fontaneros.) Últimamente se le ve un poco descolgado, como a los del aluminato, que montan y desmontan ventanas o, en la lengua de Carod, finestresfinestretes. En cambio, está presente la señora María, oriunda de la Alpujarra granadina, que se ha ofrecido a colaborar. Y, claro está, Margarita; ambas, madres y amas de casa. Las mujeres nunca fallan. Están, pero no se las ve; no se las ve, pero están.

Ingo Weber pasó seis años en casa de Pájaro bobo cuando sus hijos Ana y Miguel estudiaban en el Colegio Alemán. Régimen de au-pair, estudio y trabajo, familia de clase media, cinturón industrial de la urbe catalana. El muchacho es listo, inteligente, activo, hiperactivo. Y aplicado. Tanto que aprende español, estudia dos carreras y aún le queda tiempo para cortejar a una buena y guapa moza de la comarca. Ahora Pájaro bobo tiene, como quien dice, tres hijos: dos españoles y uno alemán.

Hechos los cumplidos a la usanza centroeuropea, Ingo pregunta a su segundo padre por ciertos aspectos de la jugada, a la que él llama joint venture, y, sin esperar respuesta, comenta con ladina ironía: «Te lo haré con interés, no por interés». El aludido se percata al instante y, tras recordarle que siempre le ha remunerado generosamente, le explica que hay que trasladar los muebles, y por descontado los libros, de la casa vieja a unos pisos recién adquiridos; una mitad ha de ir al de Ana y Miguel; la otra, al de Blacky. «¿Blacky?» «Sí, al de Blacky; la criaturita viene a vivir con Margarita y conmigo». «Ya entiendo, pero ¿caben todos los libros en los dos pisos? ¿Cuántos hay en total?» «Imagino –-dice Pájaro bobo– que siete mil volúmenes; de ellos, unos cinco cientos son diccionarios. Pero además están los trescientos o trescientos cincuenta títulos traducidos en treinta y cinco años de actividad profesional… Los embutiremos en estanterías, armarios y cajones. Y los que sobren, si es que sobran…» «Eso mismo, ¿qué hacemos con los que sobren?» «Sencillamente, con ellos levantaremos un muro, uno o los que haga falta». «Ya entiendo. Tú lo que quieres es construirte un búnker. Para eso me has hecho venir de Alemania». «Búnker o muro de papel, mein lieber Sohn,  de aquí no me mueven ni todos los bulldogs del Tripartito juntos».

Una semana después, exactamente a las diez de la mañana del 10 de enero de 2006, Blacky ladraba con fingida cara de perro desde su nuevo predio, una galería con barrotes de hierro y persianas de madera en una vivienda no exenta de encanto, y el eficiente teutón Ingo Weber posaba para la posteridad delante de su última construcción, un muro de papel y letra impresa que, con utópica ingenuidad, él considera indestructible, mientras que Pájaro bobo, siempre soñador, gritará una y otra vez en sueños: «En esta espelunca, a tres tiros de piedra de la Barceloneta, puerto del mar de la Sargantana, vive un proscrito al que los libros dieron alas para volar hasta la realidad virtual».

Barcelona 1 Madrid 3

En la tarde de hoy sábado, 24 de octubre de 2020, el Barcelona  y el Real Madrid han disputado un excelente partido de fútbol. Alto nivel técnico en los dos  equipos, fuerzas equilibradas y  leve pero suficiente superioridad de los madridistas, sobre todo en su planteamiento del choque con un dominio, en ciertos momentos manifiesto, del centro del campo y, a partir de ahí, del juego,   su desarrollo y su desenlace.

Siempre se ha dicho que, tanto en ajedrez como en fútbol, quien domina el centro domina el juego y, en consecuencia, puede hacer lo que le dé la gana. Personalmente considero que, aunque con salvedades, la fórmula sigue siendo válida, sobre todo como planteamiento táctico-estratégico no sólo en el  ajedrez y el fútbol sino también en la política y en otros muchos campos.

En este caso considero que la superioridad del Barcelona está en la delantera, por más que  Messi ya no sea tan determinante como en etapas anteriores,  pues si es cierto que él continúa haciendo o intentando hacer el mismo juego de siempre, parece ser que muchos de sus rivales han terminado por encontrar la manera de contrarrestar sus ataques y sus fintas. En cualquier caso, antes sus aciertos superaban con creces a sus fracasos; ahora es al revés.

A la vista de su rendimiento en el día de hoy, entiendo que el Real Madrid tiene un equipo potente y equilibrado, unido a un centro en el que destacan hombres como Modric y Kroos, con Sergio Ramos como poderoso elemento de enlace y apoyo.

¿Está llamado el hábil y discreto Ansu Fati  a ser el heredero y continuador de  Messi en la Masía y en el campo de juego?

 

Mi propuesta contra el coronavirus

Propongo que se nombre un RESPONSABLE ÚNICO de la campaña médico-sanitaria contra el coronavirus  para el conjunto de  España, asistido por un Equipo asesor de carácter multidisciplinar  que cubra el espectro de la pandemia en sus diferentes campos y niveles hasta donde sea humanamente posible.

Entiendo que el Responsable único debe ser necesariamente una persona perteneciente al  ámbito de la medicina y/o la sanidad, y por eso mismo tanto él como su Comité asesor estarán  adscritos al Ministerio de  Sanidad  y dependerán directamente de su titular.

Entiendo asimismo que tanto las Comunidades Autónomas como las restantes instituciones  del Estado y los miembros de la sociedad civil española deben respetar y cumplir las directrices emitidas por el Ministerio de Sanidad y en este caso concreto por su representante legalmente autorizado durante todo el tiempo que dure su actividad para combatir la pandemia y sus secuelas.

Por último entiendo que sería conveniente que el Responsable único de la campaña médico-sanitaria contra el coronavirus compareciera periódicamente (por ejemplo, cada semana) ante los españoles y les explicara la situación sanitaria de nuestra sociedad en ese momento: medidas adoptadas, resultados y  perspectivas.

Nota

Una vez más me malicio  que la Generalidad de Cataluña no tardará en confiar la dirección de su particular campaña contra el coronavirus a un equipo técnico necesariamente separatista y burgués.

 

¿Eterno retorno?

Para mí, Ramón Ibero, centro de un universo acaso único y total, la actual aparición del coronavirus no es mera anécdota de un acontecer casual, es aquí y ahora accidente de un relato humano y como tal anuncio de un salto cualitativo y presagio de un posible cambio de paradigma.

Persiste la energía, siempre igual a sí misma, persiste su dinámica e, inherente a ellas, persiste la economía, economía que es equilibrio, equilibrio que es movimiento cíclico y, además de cíclico, recurrente.

¿Es recurrente predicable de lo eterno?

Puigdemont, su gobierno y los diez mil mercenarios de Putin

Siempre he sostenido por mi cuenta y riesgo que la guerra sucia es  el elemento y el alimento natural del separatista catalán más auténtico y burgués. Y, sensu contrario, que esa pacífica y muy democrática  criatura de Dios siempre ha sentido y ha manifestado una irrefrenable aversión a  las armas de fuego y la guerra a pecho descubierto.

Por eso y en definitiva por mi conocimiento del percal,  ahora me inclino a pensar que la propuesta del máximo mandatario del Kremlin de contribuir a la causa del separatismo catalán con 10.000 (diez mil) mercenarios y su correspondiente armamento responde -¡necesariamente!- a una negativa inicial del cliente y beneficiario a formar un ejército propio.

Cada uno, a lo suyo.  Putin, en mi opinión bolchevique críptico pero irredento,  a montar guerras en lo que para él será siempre el mundo capitalista y  Puigdemont, desde Waterloo, a dirigir su gobierno catalán en el exilio para derrocar lo que para él seguirá siendo durante algún tiempo el Estado opresor, con Julian  Assange como mediador y hombre bueno.

 

El error más grave del independentismo catalán

A mi entender, hablar de guerra en Cataluña, aunque sea de manera velada y con subterfugios,   entre ejércitos extranjeros, con los catalanes como sujeto pasivo de la contienda, es el error más grave que se podía cometer en este momento -error táctico- y en el  futuro, en cuanto que hace pensar necesariamente en un enfrentamiento bélico de resultado incierto para alcanzar el objetivo final -error estratégico-, la independencia de Cataluña (1).

Me atrevo a afirmar que tanto el anuncio de la medida como, y sobre todo,  su ejecución van contra la historia de una sociedad esencialmente burguesa y, por burguesa, pacífica y formalmente democrática, con el diálogo y el acuerdo como medios propios para alcanzar sus objetivos, grandes y pequeños, actuales y futuros.

Considero que a partir de esa declaración, el plan  independentista debería perder gran parte del apoyo de una sociedad que siempre se caracterízó por su aversión a la guerra declarada y en definitiva a todas las formas de violencia.

Supongo que ahora los ideólogos del Proceso a la independencia tratarán de quitar hierro al asunto con estratagemas basadas en el doble juego -política de la  puta y la Ramoneta-, pero habrá que ver si el catalán bienhabiente y bienpensante rompe con su historia y actúa en contra de su idiosincrasia o, más exactamente, en contra de lo que aquí y en vernáculo se llama tarannà.

(1) En este contexto, ese puede ser el objetivo final. En otro escenario, con otra perspectiva y con otro plan estratégico, la meta final definitiva puede ser también otra. Pensemos por un momento en Prat de la Riba y su mensaje «De Lisboa al Ródano».