Aclaración: a cada uno lo suyo

Es lo que Pájaro bobo dice a sus opresores siempre que puede y le dejan: «Vosotros me oprimís, yo os pongo el nombre». ¡Qué menos!
«¿Es que acaso pretendéis que os llame como vosotros queréis? ¿Es que acaso debo llamaros lo que no sois para que sigáis siendo lo que sois?

O lo uno o lo otro: de Sören Kierkegaard a Francesc de Carreras

Al angustiado autor de El concepto de la angustia

El filósofo y teólogo Sören Kierkegaard es conocido sobre todo por su angustia existencial, tema de su obra capital, publicada bajo el seudónimo de Vigilius Aufniensis a mediados del siglo XIX en Copenhague. A esa misma preocupación responde una obra suya, mucho menos conocida, titulada en español O lo uno o lo otro (en alemán, Entweder oder). En ella, el ensimismado pensador danés, con minusvalías físicas similares a las de Immanuel Kant, distingue dos estados de un mismo ser y los contrapone en función de su experiencia vital: el ser estético y el ser ético. Ahí estamos.
Pájaro bobo acepta que Francesc de Cararreras sea catedrático de Derecho constitucional y escriba lo que escribe y como escribe. Y lo acepta, entre otras razones, porque el padre Hegel le enseñó, cuando él, pájaro bobo, aún penaba y purgaba en su edad estética, que lo real es racional y lo racional es real. Aun así…
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se puede ser catedrático de Derecho constitucional y desconocer la lógica del lenguaje humano?
¿Se puede pertenecer a un establishment político (léase rovell de l'ou) inmoral, sí, inmoral, antidemocrático, opresor y por ende anticonstitucional, y, al mismo tiempo, militar en un partido político que denuncia y condena los vicios de ese establishment y los abusos de sus beneficiarios?
¿Y si el tal Carreras está ahí, en ese partido, precisamente para impedir que los Ciudadanos se subleven y se solivianten?

Asesinato político en dos tiempos

Sit tibi terra levis

A medida que va recogiendo datos y recomponiendo el crimen con una perspectiva más amplia en el tiempo y el espacio, Pájaro bobo aprecia con creciente nitidez que el tal Josep Piqué abandonó la escena política cuando consideró que había realizado su faena —dejar al Partido Popular de Cataluña en estado de coma irreversible—, de modo que no fuera él sino un subalterno suyo, confabulado y anónimo, quien certificara la defunción —por causas naturales— y, acto seguido, procediera al entierro. De acuerdo con las previsiones de asesinos, cómplices y albaceas, los restos mortales del extinto deberán descansar por siempre y para siempre en un nicho de la familia Convergent, miembro destacado del Sanedrín catalán.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿debemos pensar que con la operación Piqué y la ocupación del último reducto español en Cataluña van a imponerse fatalmente el frente nacionalista y la dictadura monocatalanista o que, para bien de opresores y oprimidos, habrá llegado la hora del Partido de los Ciudadanos?

Primero la titularidad; la gestión que espere


A Valentí Puig, politólogo y corresponsal de Catalunya en los Madriles

El primer objetivo de las eminencias integrantes del Sanedrín catalán es apoderarse de la titularidad de las competencias transferidas y por transferir, no hacerse cargo de su gestión. La consigna es: hay que tener cuanto antes la titularidad total y exclusiva de todas las instancias, instituciones y actividades que corresponden a una nación-Estado y, a partir de ahí, ir asumiendo su gestión de acuerdo con un programa que permita dejar en manos del Estado partero/nodriza, mientras convenga y sea posible, la gestión de las competencias más gravosas y menos representativas en términos de soberanía. Todo eso lo aprendieron dichas eminencias en Israel, mucho antes de que el sonámbulo Pasqual Maragall, presidente de Catalunya, y el carallot Carod, ministro de Asuntos Exteriores, estuvieran allí en viaje de turismo pasionario. Pájaro bobo se malicia que, además, el mencionado Valentí Puig les habrá impartido alguna lección teórico-solipsista sobre abstracciones, transacciones y traiciones.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que los integrantes del Sanedrín catalán saben cómo se llaman y para qué sirven las competencias que reclaman, pero no cómo funcionan los servicios respectivos?

Las cerezas del enterrador popular

Tras la marcha de Piqué, el hombre picado por la lacra de la deslealtad, Sirera, irresponsable responsable del Partido Impopular de Cataluña, insiste ahora en que éste se desgaje del árbol español y siga los pasos, y la traición, de los pseudosocialistas maragalleanos. Para ese viaje no se necesitaban ni alforjas ni cerezas. El tal Sirera (por cirera = cereza) ha cogido el testigo con ilusión y todo parece indicar que está decidido a acabar con los restos de su formación política.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuando Piqué cedió el testigo a Sirera le cedió también el cargo/encargo de enterrador?

La guerra secreta de Maragall

Respuesto del último soponcio, Pasqual Maragall ha empezado a merodear sospechosamente por el ringside político, y, a pesar de toda su pachorra y su modorra consuetudinarias, se diría que está a la que salta. El hombre tiene dos dèries u obsesiones/manías: acabar con Montilla, el homúnculo utilizado por el tal Zapatero para desposeerle del cargo de presidente de la Generalidad de los catalanes y luchar—léase intrigar— por la independencia de Cataluña de acuerdo con el proyecto confederal y la soberanía compartida, que después será partida y repartida. Como puede verse, el angelito está nuevamente en forma. ¿Y Zapatero? ¿No se la tiene jurada?  Pues claro que sí, pero eso va para largo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuál será la próxima gran traición de Maragall?

El camino de la independencia: caos y malversación de fondos

Desde los tiempos históricos de las grandes revoluciones sabemos que promover el caos es uno de los metodos preferidos por quienes aspiran a subvertir el orden político-social existente. La fórmula es: cuanto peor, mejor. El objetivo inmediato es sumir a la sociedad en el caos y culpar tanto de ese caos como de todos los demás males a los opresores. El mensaje es: «Cuando nosotros lleguemos al poder, esto será un paraíso». De paso, con ello se justificaban todas las malversaciones de fondos públicos y no públicos que cometían los presuntos salvadores de la sociedad. Justamente ahí estamos. Ahora, en Cataluña está en marcha un proyecto secesionista que utiliza con habilidad y perfidia esos y otros muchos métodos igualmente ilícitos. El Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el gobierno de España y el conjunto de los españoles deben saber que la independencia de Cataluña se está financiando con el dinero de la nación y en contra de la nación.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es eso, entre otras muchas cosas no menos graves, una flagrante malversación de fondos?

Razón ética del insulto y la blasfemia

En una situación aceptablemente democrática en la que todos y cada uno de los ciudadanos disponen de medios legales y mínimamente equitativos para expresar sus opiniones de manera racional no parece que sea ni necesario ni aceptable insultar y blasfemar. En cambio, en una situación de dictadura encubierta como, por ejemplo, la existente ahora en Cataluña, se explica e incluso puede llegar a justificarse en cierta medida que alguien decida hacer uso de esos recursos, habida cuenta que, en última instancia, éste viene determinado por un estado de indefensión e impotencia. Entre la actitud sumisa de callarse e ir acumulando rencor en el alma y la de vomitar insultos y blasfemias, Pájaro opta por la segunda, pues la considera menos mala y, en contra de las apariencias, más ética. En definitiva es una manera de romper la coartada de los sustentadores de la dictadura, que son quienes realmente están en pecado mortal incluso en términos puramente cismundanos, aunque se apresuren a señalar al pecador público para conseguir tanto su estigmatización social como la justificación y, a ser posible, la perpetuación de un régimen esencialmente injusto por deliberadamente malvado.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es la irracionalidad una forma racional de luchar, al menos en determinadas situaciones, contra la perfidia y la injusticia asentada en la perfidia?
¿Es justo conceder a los sustentadores de estados de injusticia la seguridad de que no hay modo de hacer saltar por los aires esos estados, habida cuenta que ellos controlan todos los medios formalmente lícitos y legales?

Clavo y anclaje: la Regàs y el Coscubiela

Si la tal Rosa Regàs es, además de un cuerpo extraño, un clavo hundido en el corazón de España por su deshonrosa condición de contradirectora de la Biblioteca Nacional (¡de España!), Joan Coscubiela es un hondo y nefasto punto de anclaje del separatismo funcionarial en el ámbito de los sindicatos. Servil subalterno del Sanedrín catalán, Coscubiela ha conseguido desnaturalizar y por lo tanto desespañolizar todo el ámbito obrero que se extiende desde el Partido de los Pseudosocialistas de Cataluña e Izquierda Desunida hasta las casas regionales, pasando por las zonas controladas —sólo nominalmente y/o de cintura para abajo— por los Gorbachos, los Bustos y compañía y pertenecientes a las zonas suburbiales de la gran metrópoli barcelonesa. Eso es trabajo de zapa y lo demás son demagogias. Un colectivo en el que el noventa y nueve por ciento de los operantes es de lengua y sentimiento españoles controlado y dominado por un insecto con cabeza y boca de insectívoro. No es ni infundio ni calumnia pensar y decir que esa rosa que no es una rosa se alegra de que en España se lea cada vez menos. Se alegra y, afortunamente, lo dice. En algo debe notarse su paso por la Biblioteca Nacional del Estado opresor. También se nota, y mucho, el paso del tal Coscubiela por los sindicatos y el peso de su trabajo al servicio del Sanedrín catalán. En enhorabuena y, cuanto antes, buen viaje.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Figurará un día en la biografía de Rosa Regàs elaborada y financiada por la Generalidad con dinero de los españoles un comentario que diga, por ejemplo, «desde su cargo al frente de la Biblioteca Nacional del país opresor consiguió que en él se leyera considerablemente menos»?
¿Es lícito, democrático y en definitiva justo que los obreros españoles de Cataluña, región española al fin y al cabo, tengan como jefe un funcionario, agente y confidente del Sanadrín catalán, ente antiobrero y antiespañol?
¿Qué criterios se siguen en el nombramiento de personas para ocupar cargos dependientes de la Administración del Estado?

De agentes dobles

Preguntas ni ingenuas ni intempestivas sin esperanza de respuesta
¿Y si Valentí Puig, agente doble conocido en este minifundio virtual como el Golafre de las Pitiusas, decidiera cambiar de táctica y/o de estrategia y por una de esas cosas raras de la vida empezara a escribir lo que piensa tal como lo piensa y de manera que se le entienda?
¿Le dejaría en su parcela la dirección del diario ABC?
Mientras tanto,
¿por qué un separatista de tomo y lomo guarrea a diario, o casi a diario, las páginas del diario ABC y un español no puede escribir en La Vanguardia, «avantguarda» del separatismo catalán en todas sus formas?
¿Por qué lo suyo tiene que ser sólo de ellos y por qué lo nuestro tiene que ser sólo de todos?