Personalidad

La personalidad puede entenderse como la coraza que sustenta al ser alienado y da forma a la alienación individual. De los místicos se dice que son transparentes; no tienen personalidad o, lo que es igual, coraza.

En la civilización occidental se considera positivo tener una fuerte personalidad. Eso significa que seguimos presos en nuestra coraza, que es tanto como decir en nuestro pecado original.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hasta cuándo? 

 

Transcendencia

Pájaro bobo entiende que, para el ser humano, la transcendencia consiste en superar —¿por elevación?— la contingencia y la contingencia consiste en existir fuera de Dios, lo que a su vez determina un estado de alienación: ser y existir por separado, en uno mismo y con respecto a Dios.

Pájaro bobo cree que la alienación, en cuanto estado y experiencia vital, terminará con la apocatástasis o vuelta de todos los seres (¿de todo lo creado?) a Dios. Con la apocatástasis ser y existir serán uno y lo mismo (en rigor, Uno y El Mismo). Fin de la contingencia, fin de la alienación, fin de las individualidades.

En cualquier caso, Pájaro bobo se inclina a pensar y creer que, visto el panorama con ojos humanos, hay varios modos de transcendencia y, dentro de éstos, varios grados, de la misma manera que hay varios modos de espiritualidad y, dentro de éstos, varios grados.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que lo que tiene un principio no tenga un fin?

Creer en Dios o no creer en Dios

En opinión de Pájaro bobo, si alguien cree en Dios es porque lo necesita para organizar su imaginario y su vida, y si alguien no cree en Dios es porque no lo necesita para organizar su imaginario y su vida. Se trata de dos maneras de ser y estar, y, por lo tanto, de dos universos mentales.

Pájaro bobo cree en Dios porque se lo reclaman su angustia y su sentido del bien. Y,  tal vez en no menor medida, por ser y saberse un animal agradecido.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede tener una visión transcendente del ser el que no cree en Dios?

Sorites del calvo y la destrucción de España

Aunque en su Diccionario de Filosofía (tomo IV, pág. 3349), Ferrater Mora habla de «sofisma del calvo», Pájaro bobo prefiere el término «sorites del calvo», pues lo que le interesa no es tanto el razonamiento, aquí y ahora un razonamiento falso o falacia, cuanto la realidad como hecho en sí y como hecho percibido por el observador.

En esencia, el sorites del calvo nos dice que si alguien va perdiendo el pelo de acuerdo con un proceso largo e imperceptible, nunca podrá decirse que es calvo por la sencilla razón de que no es posible determinar en qué punto del proceso empezó a serlo. Como la palabra griega sorites significa montón, tendríamos que no podríamos decir cuándo empieza a haber un montón de algo y cuándo deja de haberlo, con análoga conclusión.

En opinión de Pájaro bobo, el error consiste en negar una realidad —calvicie o montón— aprovechando una deficiencia del método de observación, medición y/o análisis. También podría decirse que aquí se niega una realidad objetiva para hacer valer una teoría falsa.

En la historia abundan los casos de personas y entidades que, tras formular una teoría y comprobar que esa teoría entraba en conflicto con la realidad, negaron la realidad para seguir aferradas a su teoría.

Referido a lo que nos interesa e incumbe, tenemos que España ha entrado en un proceso de autodestrucción. Preguntas del tipo ¿cómo, cuándo y por que se inició el proceso de destrucción de España?, ¿en qué momento nos hallamos y cómo y cuándo terminará ese proceso? no interesan porque no aportan nada a la solución. Lo único que cuenta es impedirlo. Ahora mismo. Ya.

El criminal y su víctima

Pájaro bobo, huérfano de guerra, considera que, a la postre, la suerte del criminal es siempre más triste que la de su víctima.

¿Tendrán razón los separatistas?

En los días de eso a lo que ahora llaman Transición a la democracia, Pájaro bobo encontró en la calle a dos separatistas catalanes a los que conocía de otros tiempos.

Pájaro bobo: «Vosotros sois una partida de delincuentes».
Ellos: «¿Por qué?»
Pájaro bobo: «Pues porque os hacéis pasar por comunistas y socialistas, y luego cogéis los votos de los trabajadores españoles de las barriadas y se los dais a Pujol».
Ellos: «Sí, claro, pero eso lo sabes tú; ellos, no.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿siguen los trabajadores españoles de Cataluña sin saber a dónde y a quién van a parar sus votos después de treinta años?

De la intriga permanente a la segunda y última colonización de España

Zapatero y los suyos idearon un plan para deshacerse del fenicio que, mediante transferencias, les estaba comprando la independencia de Cataluña en fascículos y por estampas(1) con los votos de los trabajadores españoles del Principado inscritos en el PSC (Partido de los Separatistas Catalanes). En un primer momento pensaron enviar al fenicio a Turquía (no; a Marruecos, no), pero después decidieron dejarlo una temporadita en hibernación.

Mientras tanto pusieron a un charneguete, español vergonzante y púnico asimilado, al frente de la Generalidad de los Países Cataláunicos. Como el hombre era uno de los suyos, creyeron que con él podrían hablar a calzón quitado. A cambio, los de la barretina les metieron a Boca cerrada (Clos) en la Villa y Corte.

Pero el charneguete — unas veces Josep, otras José y siempre amontillado— resultó ser un agente doble, y es sabido que los agentes dobles sirven a dos señores y a ninguno. Ahí tienen, por ejemplo, a Josep Piqué, el de la eterna picadura en la espalda, a oscuras y con mano enguantada, a Valentí Puig, que, en vez de pensar y escribir lo que piensa, se dedica a amontonar palabras con las que ocultar sus hechos y sus intenciones en espera de que le nombren hereu (heredero) de lo que, si Dios y el rey no lo remedian, un día será el periódico del honorable Jordi Pujol en la ex capital de la ex España, y tantos otros de cuyos nombres no puedo olvidarme.

Estoy hablando de la segunda, última y definitiva colonización de España por los fenicios de las Terres de Ponent, una colonización que empezó hace varias décadas con la colocación de agenters dobles en puntos sensibles de nuestra piel de toro y siguió con el control progresivo e implacable de sus resortes de poder. Ahí están y ahí estamos.

¿Que qué vendrá después? Lo que todos sabemos y algunos desean. Puedo adelantar que su programa de colonización por transfererencias se extiende desde los trenes de cercanías hasta El Corte Inglés, pasando por puertos, aeropuertos y todo lo demás. Evidentemente, el núcleo duro corresponderá a la banca y, con ella, al Ministerio de Economía. Argumento: si España controla el Ejército; Cataluña debe controlar la economía. Y la controlará. Tiempo al tiempo.

Mientras tanto ellos mienten,
nosotros sabemos que mienten,
ellos saben que nosotros sabemos que mienten,
pero, aun así, ellos mienten
y siguen adelante.

(1) La expresión «por estampas», en vez de «por etapas», la aprendí de mi madre.  

¿Tautologías o aporías?

Sólo hay un azar: que exista lo que existe.
A partir de ahí, todo es inexorable porque todo está circunscrito.
Todo lo que existe tiene sentido;
lo único que no tiene sentido es que todo lo que existe tenga sentido.
El universo existe primero como posibilidad,
después como idea y por último como realidad.
Hay infinitos universos posibles, pero sólo existe un universo.
Lo que existe no puede proceder de lo que no existe.
Lo que existe sólo puede proceder de lo que existe.
Si algo existe es porque algo ha existido siempre.
Si existe algo es porque siempre ha existido algo.
La vida es esencialmente inteligencia.
La inteligencia es esencialmente individualidad.
La individualidad es esencialmente consciencia:
autoconsciencia y heteroconsciencia.
¿Se crea a sí misma la consciencia individual?
Al menos en el caso de Dios, así parece.
Entonces las preguntas son: ¿Cómo? ¿Por qué?
¿Es la idea del universo un universo de la idea?
¿Es el universo una idea de Dios o la Idea de Dios?

Europa, Europa

1955. Europa de posguerra. Leipzig sin Friedrich, el argonauta. Viena con Wittgenstein, el maestro. Praga con Kafka, el grajo apátrida, en el recuerdo. Nuremberg sin juicios ni holocaustos. Basilea, puerta y puerto de aquella Mitteleuropa a la que alguien llamó Kakania.

Kakania, Kakania, patria de cuantos, por no tener ninguna, se identificaban con la lengua, la lengua franca que se hablaba, por encima de fronteras estatales y guetos étnicos, desde la margen derecha del Rhin hasta la margen derecha del Volga, desde más abajo de los Alpes helvéticos hasta más arriba de la hanseática ciudad de Lübeck.

Kakania presidió buena parte de la política europea de la segunda mitad del siglo XIX y se extinguió en 1918, momento en el que, para muchos historiadores, se extingue también «el largo siglo XIX» y empieza el corto siglo XX.

Ahora Mitteleuropa está emergiendo de sus cenizas una vez más, ¿por última vez?

Once de la noche. Cruce de la Zwinglistrasse con el Erasmusring. Luz de neón envuelta en bruma del norte. Con 25 años. Las manos en los bolsillos. Me pregunto dónde estoy y por un momento soy incapaz de contestar. Aun así, un extraño e incomprensible dejà vue me persigue, me acosa.

Intento huir de mi mismo.

Callejeo, vagabundeo, merodeo. Al acecho. Perdido. No derrotado. Decidido a sobrevivir. A salto de mata. Con la perfidia que otorga la miseria. Miseria y perfidia del sur. Ojos de rapaz nocturna. Nocturno español en la Europa de los europeos. La noche es del que tiene hambre. El que tiene hambre no razona. La razón es debilidad. Si razonas no comes. Si comes es posible que llegues a razonar. Llenar el estómago es mucho más que un imperativo categórico. Es instinto de supervivencia, razón de lo animal.

De cintura para arriba Europa es calvinista: los europeos son europeos. De cintura para abajo, sólo las clases medias y algunas individualidades de las clases altas son calvinistas; sólo ellas son europeas; sólo ellas están atrapadas en el esquizoide trabajar y disfrutar, ahorrar y exhibir.

En la Europa del sur, individuos y colectivos sumidos en la miseria tardarán mucho tiempo en comprender que, para luchar contra la explotación, lo más inteligente es sin duda dejarse explotar. El trabajo es a la vez una forma de explotación y una forma de lucha contra la explotación.

A esos individuos y a esos colectivos les cuesta aprender y, como les cuesta aprender, prolongan su estado y legitiman la explotación. La explotación es un medio, no un fin. De ellos depende, no de los explotadores, no del capital. La razón de ser del parásito es acelerar y mejorar la adaptación de su anfitrión al medio.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿forma parte el parásito del medio o de su anfitrión?

La Casa misteriosa y la colonia de los superinos: el equipo de trabajo (3)

Ingo y Ana, miembros del equipo de trabajo, con Blacky, invitado de honor

Ingo y Ana, miembros del equipo de trabajo, con Blacky, invitado de honor

Las fotos de la Casa misteriosa y los superinos en su hábitat han sido obra del mencionado y la mencionada. Falta Margarita, que, una vez más, está pero no aparece. Como de costumbre, el Menesteroso se ha cuidado de los suministros. Miguel el informático ha reducido el tamaño de las fotos y las ha colgado en el blog; es lo suyo. Blacky ha comparecido a menudo durante la filmación de las imágenes (setenta y cinco en total), pero en todo momento se ha mantenido a una distancia más que prudencial («yo con esos bichos no quiero trato»). Pájaro bobo, siempre dando órdenes desde su búnker de pladur, ha ejercido funciones de director de programa, aunque él prefiere el título de ingeniero.