De la madrileñísima calle de Alcalá al Kurfürstendamm berlinés


Pertenecer a una cultura y/o a una lengua minoritaria es un handicap cultural, social y laboral

Ana sigue en los Madriles. Como ha ganado dos cursos en su segunda carrera y repite estancia, hay que pensar que le gusta la ciudad. Ahora estudia periodismo. Después quiere pasarse todo un año en un país de la Europa culta para ampliar sus conocimientos lingüísticos. Inquietudes y aspiraciones juveniles. En cualquier caso es buena estudiante y buena hija. Ordenada y agradecida.
Miguel, el inventor, terminó Telecomunicaciones y se fue a Berlín para hacer su trabajo de fin de carrera. El próximo día 21 presenta su proyecto «Sensores en sistemas de seguridad» (Sensoren in Sicherheitsanlagen) ante once profesores de la Technische Universität. Miguel lo reduce todo a esquemas simples, sin palabras. Además le gusta la música.
Así, después de sobrevivir durante varias décadas en condiciones de muerte civil, Pájaro bobo agradece al Sanedrín catalán, sus comisarios lingüísticos y sus agentes secretos la ayuda que le han prestado en la formación intelectual de sus hijos. Éstos empezaron teniendo el alemán como lengua académica y hoy pueden expresarse con plena holgura/soltura en cuatro idiomas. Ana y Miguel, innegablemente españoles, han recibido una enseñanza de cuño europeo. Ahora, su mentalidad responde a ese patrón. Una vez más, gracias.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Han hecho otro tanto con sus hijos los miembros del Sanedrín catalán, sus comisarios lingüísticos y sus agentes secretos?
¿Por qué no prueban a vivir veinte o treinta años en condiciones de muerte civil?

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