Artículos de abril de 2019

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El papa Francisco en TV

Son tantos y tan graves los problemas (¡pecados!) que acosan hoy en día a la Iglesia católica o, si se prefiere, a su clero,  que parece obligado reconocer que la otrora santa (¿divina?) institución se enfrenta a una crisis que amenaza su existencia misma.

Crisis a la vez endémica y sistémica, según han reconocido  voces autorizadas. De hecho, la patología abarca todo su cuerpo desde hace siglos.

Situación límite y, para muchos, terminal.

Tal vez por eso, la comparecencia del papa Francisco en televisión, el domingo, 31 de marzo, por la noche,  había despertado cierto interés en nuestra sociedad, que, se diga lo que se diga, sigue siendo mayoritariamente cristiana y católica, aunque sea sólo por inercia y a falta de un  recambio globalmente válido.

Como hace ya tiempo que desaparecieron de la escena pública predicadores y exégetas de dogmas y teologías pertenecientes al más allá, se comprende que en su  comparecencia ante las  cámaras de TV,  el buen papa Francisco, siempre preocupado por los más necesitados, centrara su atención  en casos concretos, aunque procurando respetar en todo momento el guión pactado, máxime habida cuenta de que se trataba de una entrevista.

En conjunto, lo visto y oído hasta ahora en el convulso universo católico me ha llevado a la conclusión de que el actual sucesor de Pedro está ahí no para evitar que se consuma la debacle de la Iglesia institucional sino para salvar sus muebles con un mensaje dirigido a los desheredados de la fortuna y,  si es posible, bajo la fórmula de doctrina social de la Iglesia.

En cualquier caso, no vi a Francisco ni muy confiado ni muy identificado con su tarea, tampoco muy preparado intelectualmente, pero en cambio vi en sus ojos  atisbos de una picardía que me es familiar por mediterránea.

Sinceramente, no creo que Francisco vaya a salvar a la Iglesia de la ruina, pero es probable que le infunda algo de su sentimiento de solidaridad con los que más sufren. Falta le hace.

Las tres industrias de mi vida

En realidad son tres industrias y dos vidas.

Tres industrias: actividad laboral-profesional del que suscribe, crianza y educación de nuestros hijos, Miguel y Ana, y rehabilitación de la Casa de los junquillos.

Dos  vidas: la de mi esposa Margarita y la mía.

En cierto modo, mi actividad laboral-profesional abarca unos cuarenta años, pues la inicio cumplidos los treinta y la dejo en el umbral de los setenta. Primero, como traductor y, después, como colaborador editorial en sentido amplio.  Actividad gratificante y enriquecedora en varios sentidos. El editor me remunera con generosidad  y me honra con su amistad. Yo le pago en trabajo y entrega. Trabajo a domicilio, sin horario; entrega total, sin límite de horas.

El editor fallece y yo dejo el trabajo ipso facto; alguien se me ha adelantado y me ha declarado hombre muerto. Aun así, mi intención fue siempre dedicar los últimos años de mi vida a mis investigaciones y, si me quedaban fuerzas y tiempo, a mis escribanías.

En realidad,  mi condición de hombre muerto (muerte civil) coincide con una cadena de crisis realmente única: crisis económica europea, crisis del mundo editorial, crisis del libro de papel, crisis del arte, crisis de la pintura y, at last but not least, crisis socio-política de Cataluña.

Cambio de industria. O, si se quiere, de tercio. No me gustan los planes de pensiones.

Me hago cargo de una casa de vecindad con cinco viviendas y cerca de treinta moradores.

Elaboro un proyecto de rehabilitación a largo plazo. De ahí saldrá la Casa de los junquillos. Pero sigo adelante con las rehabilitaciones. He superado de largo los treinta años y aún no he terminado. En cualquier caso es bastante mejor que un plan de pensiones, incluso en términos de rentabilidad.

A principios de los años ochenta, cuando nacieron nuestros dos hijos, Margarita y yo teníamos a punto el sistema educativo que deseábamos para ellos.  En ese momento, yo ya la había convencido, basándome en mi propia experiencia,  de que lo mejor era proporcionar a los niños una formación de corte europeo, ni local ni localista.

Enviamos a nuestros hijos al Colegio Alemán. Acierto pleno.

Los dos terminaron sus estudios con éxito y, cumplidos los veinticinco años, empezaron a trabajar. Hasta hoy.

Criatura

Me tengo por una criatura alienada,

fruto de una extraña y remota frustración.

Me veo como hijo del hombre por procreación,

pero sueño con ser hijo de Dios por creación.

Simplificar

Entiendo que simplificar consiste en encontrar la idea en la que están contenidas orgánica y/o jerárquicamente todas las ideas de un sistema en cuanto realidad y abstracción discretas.

Ejemplo: La casa de los junquillos.

Sabadell, 9 de abril de 2019

A Margarita, de buena mañana

El fenómeno Pedro Sánchez

Mal que me pese, debo confesar que, en mi opinión,  Pedro Sánchez es en estos momentos la gran figura de la política española.

Figura ascendente  con un ambicioso programa al servicio de su particular visión de una España futura.

Una España entre la federación y la desintegración.

El hecho es que el muchacho se ha impuesto claramente  a sus enemigos de izquierdas, falsos socialistas y falsos bolcheviques, y, según múltiples indicios, está a punto de imponerse con rotundidad a sus rivales de derechas, la derechita cobarde, la extrema derecha y los ciudadanos ambiguos y ubicuos (¿polivalentes?).

Las elecciones del próximo día 28 nos lo dirán. Probablemente.

Él no sólo  se ve a sí mismo como  vencedor sino que incluso  declara tener a su disposición todo un repertorio de variantes para formar gobierno y repartir cargos.

Esperemos que no se le suban los humos a la cabeza.

Parece ser que uno de los peligros es que se le ocurra indultar a los golpistas del 1-O. ¿Y también a Quim Torra?

Yo diría que no se atreverá, pero la experiencia  me aconseja no descartar  ni la trampa ni el subterfugio por ninguno de los dos lados.

¿Ha conseguido Pedro Sánchez romper definitivamente la envolvente catalana?

Parece lícito afirmar que, finalmente,  Pedro Sánchez ha dado con una fórmula para romper la envolvente separatista y hacer que los atenazadores queden atenazados por su propia tenaza.

Leo en los papeles de echar (un vistazo) y desechar que los golpistas presos han ofrecido sus servicios al líder socialista para cuando los pueda necesitar,

Para mí, eso significa, entre otras muchas cosas,  que, hoy por hoy,  las pobres criaturas no tienen mucha fe en sus propias fuerzas y saben que ahora están a merced de su antiguo aliado, un aliado que tan pronto como se ha sentido libre los ha acusado de mala fe.

Considero que estaría bien que les perdonara la vida, pero a condición de que no volvieran a decidir el presente y el futuro de España y los españoles con sus malas artes.

Y enhorabuena al equipo asesor de Pedro Sánchez por su plan táctico-estratégico, plan que ha demostrado ser superior a todas las envolventes que los separatistas catalanes vienen practicando desde los tiempos de Maragall.

Ábalos 1, Iceta 0.

Confesión

En politica, España y su unidad son para mí valores supremos. Están por encima de todas las ideologías, empezando por la mía. En otras palabras, mientras esté en peligro la unidad de España ni tengo ni quiero tener una ideología que no parta de ese hecho y la obligación individual e irrenunciable de afrontarlo.

Si en mis declaraciones y tomas de postura no soy siempre consecuente con ese principio es por error y/o ignorancia. Estoy dispuesto a reconocerlo, pedir perdón y rectificar.

De los separatistas catalanes lo que peor llevo es su doblez, lo que yo entiendo por su doblez. Creo que debería aceptarlos tal como son. Tengo 85 años y no quiero morir con odio en el alma.

Soberanía nacional y Estado de las autonomías

Entiendo que ningún gobierno está ni puede estar autorizado a  enajenar la soberanía nacional  por parcelas y en etapas.

Entiendo que ningún gobierno está ni puede estar autorizado a  enajenar la soberanía nacional mediante transferencias de competencias sine die.

Entiendo que el Estado de las autonomías es ilegítimo en su origen y delictivo en su actividad.

Entiendo que los españoles estamos obligados en conciencia a acabar con el Estado de las autonomías en defensa de la soberanía nacional.

Televisados y televidentes

Imagino que, excluido VOX, el debate televisado por la primera en la noche del miércoles,  17 de abril, perdió en autenticidad.

Cada uno de los seis comparecientes se dedicó en esencia a marcar terreno ideológico, social y político como mejor supo y pudo, pero sin arriesgar ni  rebasar sus límites en plan de guerra abierta.

En ese sentido  el vasco Esteban me hizo pensar no en un continuador de la política de los etarras sino en un burgués catalán. Creo que con ese mismo atuendo pero con otro apellido y otro acento, el hombre podría pasar por el representante del catalanismo de un Duran i Lledia, con su doble moral y su doble lenguaje, siempre medido y comedido.

Quiero creer que la representante del Gobierno respetó el guión recibido para no complicarse la vida y no complicársela a sus compañeros de bancada y viaje. Hablar de violaciones no es una violación, ni siquiera entre mujeres.

Ya vendrá el jefe, y él sí que hablará de política y  asuntos de envergadura.

¿Sacará el asunto de los indultos?  ¿Cuándo, cómo, dónde?

La chica del PP me decepcionó, pero sólo a medias. Considero que está en la línea de Casado, sólo que por debajo.

Siempre he dicho que España necesita un partido de derechas limpio, y,  en mi opinión, eso significa que el PP sigue estando obligado a hacer limpieza. De lo contrario  seguirá arrastrando el estigma de la corrupción como un pecado original. Mal para el partido, mal para la derecha, pero sobre todo mal para España.

Rufián estuvo en su sitio y en su papel. Y eso que ha pasado de subalterno a portaveu.

Se ve que el chico le pone ganas.

Lamentablemente para él, no parece probable que supere su condición de prosélito por mucho que se esmerile. 

Una cosa es ser catalán de mena y otra muy distinta ser una mena de catalán.

Esclavo

Tengo al catalán por una criatura  indigna.

Pero, como vivo bajo su mandato en condiciones de muerte civil desde hace años y aún no me he saltado la tapa de los sesos, me veo obligado a pensar que yo soy más indigno que él.

Sí, esclavo es aquel que lo supedita todo a la supervivencia.

Gracias, Hegel.

Más allá de todas las traiciones

Duran i Lleida, hombre de la Franja (que es como decir de la Tierra Media) y burgués bienhabiente y bienpensante, ha declarado uno de estos días que el independentismo es incapaz de gobernar Cataluña.

Como actor que lleva décadas entrando y saliendo de la escena  política, Duran i Lleida podría saber ya que los independentistas, por cierto  hermanos políticos suyos, fueron puestos ahí no para gobernar Cataluña sino para destruir España empezando por Cataluña.

En esas están. Y él, el tal señor Duran i Lleida, hizo su papel cuando le tocó y lo llamaron. A decir verdad, nunca fue un papel de protagonista y nunca salió muy airoso de él.

Aun así, parece que el hombre añora los viejos tiempos, las viejas alianzas y las viejas amistades (supongo  que, entre otras razones, por el tres por ciento). Y es posible incluso que vuelvan a llamarlo.

Todo depende de lo que decidan o hayan decidido  los que tienen en sus manos el presente y el futuro de España y dicen a los políticos lo que deben decir y hacer en cada caso, y lo que no deben ni decir ni hacer en ningún caso.

Mientras tanto, yo a renegar y blasfemar como un condenado, siempre esperando que se produzca el milagro y los españoles se tomen en serio su propia vida y la vida de España, dispuestos a acabar de una vez tanto con las traiciones de izquierdas y de derechas como con las corrupciones económicas e ideológicas, pero por encima de todo con las traiciones a su Patria.

Nota

Entiendo que nuestra derecha ha incurrido en delitos graves de corrupción económica, mientras que nuestra izquierda ha incurrido en delitos, para mí en estos momentos aún más graves, de corrupción ideológica.

Velada en TV: de la pájara de Sánchez a la macromorcilla de Ábalos, pasando por los mandobles de Ribera

Quiero pensar  que el formato del debate-combate a cuatro  fue elaborado  a conciencia por sus responsables con la idea fija de que éste no se les fuera de las manos en el curso de las acciones. Pero,  entonces, ¿a qué vino la comparecencia de Ábalos, eminencia gris del equipo de Sánchez, una vez terminado el debate?

Para mí, lo que nos ofreció  no fue una reflexión o recapitulación  sino una macromorcilla.

A falta de una declaración oficial mínimamente  creible, mi teoría es que al debatiente Sánchez le cogió la pájara en las primeras escaramuzas  del  combate a cuatro y trató de asirse como pudo a las cuerdas para no sucumbir ante el implacable martilleo del estilista Ribera y besar la lona con uno de esos knockouts que hacen época.

Como un viejo superviviente del ring, el hombre se fue acercando poco a poco a su rincón para dejarse caer con disimulo en brazos de su fiel segundo.

Pedro Sánchez había perdido el combate pero había salvado el pellejo.

De acuerdo con lo que percibieron mis ojos y mis oídos, el catalán Albert Ribera, maestro de la esgrima que no rehúye el cuerpo a cuerpo cuando hay que fajarse, fue el claro vencedor del combate y el gran triunfador de la velada. No sólo repartió mandobles a izquierda (Pedro Sánchez) y derecha (Pablo Casado), siempre a mano alzada, sino que además tuvo fuerzas y tiempo (con permiso del moderador) para esbozar algunas de las líneas maestras de su programa político, un programa que tiene  España como núcleo semántico y leitmotiv permanente.

Si lo sabré yo.

El pobre Sánchez se negó a decirnos qué piensa hacer con sus aliados separatistas, esos de los que él mismo afirma que no son de fiar.

¿Los indultará, no los indultará?

Lógicamente, tampoco nos rebeló si estaba dispuesto a pactar con Ciudadanos, con lo que el podemita Iglesias se quedó si saber si pillará cacho o se quedará con las ganas (léase  con su infinita ambición).

Una cosa parece cierta: Sánchez no es de fiar.

El resto de la velada me pareció material de relleno.

Creo que Pablo Casado va mejorando y subiendo peldaños, dentro de sus limitaciones. Aun así, considero que el muchacho no puede liderar la derecha que España necesita con urgencia.

¿Qué puede hacer España con una derecha incompetente y una izquierda desleal?

Habrá que empezar a pensar en el ciudadano Ribera como una posible salida con garantías de lealtad.

Debate II: Pedro Sánchez vuelve en sí, miente y demuestra que sigue vivo

Me inclino  a pensar que el segundo debate-combate a cuatro de la temporada política cansó y en cierto modo aburrió al respetable.

La intervención de Pedro Sánchez culminó en su declaración, coram populo, de que él no había pactado con los separatistas catalanes. Nunca.

Después de eso, lo de la tesis doctoral y su autoría fue una minucia. Lo que ya no fue una minucia fue la explicación del actual problema catalán que nos ofreció el eximio politólogo Pablo Iglesias, conocido en esta página virtual como el Ermitaño  del casoplón de Galapagar.

A partir de esa explicación me atrevería a decir que Iglesias desconoce la situación socio-política de España y, sobre todo, de Cataluña.  Por no saber no sabe ni siquiera que el llamado nacionalismo catalán es un movimiento esencialmente burgués y por lo tanto contrario a los derechos de la clase trabajadora de Cataluña constituida en un ochenta por ciento por personas de lengua y sentimiento español, personas que en su inmensa mayoría votan al PSOE y a Podemos, a pesar de dirigentes como Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Lo menos que éstos podrían hacer es hablar directamente con esas personas, no con los líderes sindicales, todos ellos comprados por los separatistas.

En mi opinión, tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesis padecen ignorancia invencible en grado de contumacia.

Así las cosas, debo confesar  que me gustó Pablo Casado. Presentó un programa  sólido  y compacto, muy coherente con la línea ideológica de su partido, de cuyo pasado menos ejemplar parece dispuesto a distanciarse, aunque sea sin provocar traumas.

Entiendo que si en esta segunda y postrera intervención Casado ganó en intención de voto, el Ciudadano Ribera perdió parte de lo conseguido.  Estuvo premioso, no acertó a dosificarse y, como se dice ahora, sobreactuó. Lástima.

Por eso se ganó alguna leve reprimenda  de Pablo Iglesias, que le llamó maleducado e impertinente. A decir verdad, el profesor  se sitúa por encima de todos los debatientes, les dice lo que deben y lo que no deben hacer y desde esa posición de superioridad lanza su mensaje. Yo diría que su pretendida superioridad moral e intelectual responde a una patología. En definitiva, el listo es un tonto, y este debate se ha acabado.

España

Quiero para todos los españoles una España sin odio  ni rencor, sólo lealtad.

Esperanza fallida, populismo en alza

Entiendo que tras la clamorosa derrota del PP se impone una revisión no sólo de su línea política sino también y, sobre todo, de sus estructuras humanas. Para mí, esa revisión  -necesariamente integral- deberán hacerla las últimas generaciones del partido, desde dentro del partido y para todo el partido.

No parece que tenga mucho sentido acusar de deslealtad al rival cuando quien acusa arrastra una corrupción sistémica con sello de pecado original.

La realidad ha venido a decirnos que eso no funciona. Al menos, yo así lo veo.

El diagnóstico de VOX y su «fracaso» en las elecciones me resulta mucho más difícil de hacer, pues disponemos de poca o muy poca información contextual: un fenómeno de reciente aparición, sin precedentes inmediatos o próximos.

En cualquier caso veo como causas posibles de su  resultado, para mí más bien pobre,  la falta de patriotismo de la sociedad española en general y el poco acierto de sus dirigentes en el planteamiento de la campaña electoral.

Yo también me equivoqué y lo lamento por partida doble.

 

Mensaje a los españoles

Considero que en estos momentos los españoles estamos obligados a unirnos en un movimiento patriótico único e integral para defender el presente y el futuro de nuestra Patria, más allá de todas las ideologías,  frente a las fuerzas desintegradoras (falsas izquierdas y separatistas).

Entiendo que si no lo hacemos y consentimos la  muerte  de España, nuestra Patria,  con nuestra cobardía, nosotros, los españoles, habremos sido sus asesinos.