Cataluña: independencia y nacionalidad española

Hasta hace poco tenía a Oriol Junqueras, conocido en este espacio virtual con el sobrenombre del Borni, por persona culta y también honrada. Ahora, después de verlo y oírle hablar en televisión, mi opinión es muy distinta.

El Borni que yo he visto y oído me ha parecido, por un lado, un hombre tosco y poco refinado intelectualmente, mientras que, por otro lado, sus palabras me han permitido descubrir en él un subalterno  tramposo, marrullero y sumamente retorcido a la hora de exponer sus ideas y, sobre todo, sus maquinaciones.

Botón de muestra.

Si he oído y entendido bien, el Borni quiere que, cuando Cataluña alcance la independencia, los catalanes sigan conservando la nacionalidad española.

En ese supuesto, todo catalán tendría la nacionalidad catalana y la nacionalidad española, mientras que los españoles sólo tendrían la nacionalidad española.

En consecuencia, los catalanes podrían seguir circulando libremente por toda España e incluso seguir interviniendo en todos los asuntos de España, mientras que los españoles no podrían circular libremente por los territorios de Cataluña y mucho menos intervenir en los asuntos de Cataluña, cosa que por lo demás ya ocurre ahora.

Por todo ello considero que Oriol Junqueras, el Borni, tiene, además de un problema de visión, un problema mental, infinitamente más grave, que apunta a una personalidad diabólicamente esquizofrénica.

Periféricos y heterodoxos

Aunque no nací en la Meseta sino en una de sus  estribaciones orográficas, concretamente en una que mira a Portugal y el Atlántico,  me identifico con Castilla, esencia de España,  de la misma manera que pudieron identificarse con ella españoles lacerados como Miguel de Unamuno y Ángel Ganivet, el uno salmantino de Bilbao y el otro granadino que eligió la hanseática Riga para morir.

En suma, tres periféricos.

En cierto sentido, los periféricos son al núcleo esférico lo que los heterodoxos son al núcleo de la ortodoxia.

En este caso, tres periféricos y sendos heterodoxos lacerados.

¡Luz, más luz! (Licht! Mehr Licht! (Elecciones catalanas II)

Anoche, mientras escribía, se me apagó la luz de la inspiración. De repente quedé a oscuras y por un instante pensé que era la muerte o un mensaje suyo a modo de aviso.

Margarita –alma de ángel en cuerpo de mujer, criatura diáfana–,  acudió en mi auxilio, y, a poco, recobré consciencia y cacumen.

Gracias, Margarita; una vez más, gracias. Nos vemos.

Como escribíamos ayer noche, las elecciones del pasado día 27 en Cataluña fueron las primeras de su género que no estuvieron monopolizadas por los separatistas y sus lacayos.

En mi opinión,  ello se debió, entre otras, a estas tres razones:

a) Naturaleza plebiscitaria. Los separatistas, siempre atentos a su hoja de ruta, habían puesto todo su empeño en hacer ver que esas elecciones tenían oficialmente carácter de plebiscito en torno a la independencia de Cataluña como asunto fundamental y pregunta clave.

Tramoya y atrezzo aparte.

Tal objetivo, planteado necesariamente como condición previa e ineludible, los obligó a abrir las compuertas de su dictadura y, con dolor de su corazón, dejar que votaran los charnegos o, si se prefiere, los miembros de la comunidad de lengua y sentimiento españoles.

Evidentemente,  de lo contrario no habría ni plebiscito ni siquiera andrómina y simulacro de plebiscito.

b) Ventaja de salida. Después de más de treinta años (i la torna) de dictadura o, si se quiere, de control de la Administración pública y las instituciones de poder político y representación democrática de Cataluña y su sociedad civil, los separatistas pensaban que tenían suficiente ventaja para hacer un gesto de generosidad y talante democrático en la línea de lo que en catalán se dice donar peixet.

Y lo hicieron.

«A ver; todos esos, que vayan pasando. Por favor, silenci. Por aquí. No, a la izquierda, no».

c) Clave separatista. Los programadores/organizadores de la jornada de puertas abiertas habían previsto que el encuentro debía jugarse y se jugaría en casa, con pelota de la casa, con árbitro de la casa, con jueces de línea de la casa, con público y claca de la casa, con cámaras de televisión de la casa, con reporteros de la casa y con observadores nacionales e internacionales de la casa.

Y, naturalmente, con banderas y música de la casa y sólo de la casa.

Aun así, considero que la jugada no les ha salido redonda; al menos, no tan redonda como la pelota.

A mi entender, una vez más se ha puesto de manifiesto que nadie puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo.

En otras palabras,

No hay dictadura que cien años dura

y ni la más férrea dictadura la llama del genio obtura, 

pues si es dictadura es contra natura.

27 de septiembre: unas elecciones para pensar y cambiar

He aquí, en recuento de urgencia, algunas de las consecuencias más nefastas de las elecciones catalanas del domingo, 27 de septiembre de 2015.

— Institucionalización y consolidación de la dictadura burguesa de Cataluña.

— Institucionalización y consolidación del separatismo político y social.

— Consagración oficiosa de la división de la sociedad de Cataluña en dos comunidades: una comunidad minoritaria y opresora, preferentemente de lengua catalana y sentimiento separatista-independentista, y una comunidad mayoritaria y oprimida, preferentemente de lengua española y sentimiento español.

— Consagración fáctica de la inmersión lingüística, obligatoria y excluyente, en catalán, implantada por la Generalidad en el ámbito de la enseñanza.

— Consagración fáctica de la expulsión del idioma español de todo el ámbito de la Administración pública de Cataluña y sus zonas de influencia.

— Consagración fáctica de la no españolidad de la Administración pública de Cataluña.

Evidentemente, esas elecciones han tenido, tienen y tendrán otras muchas consecuencias nefastas para España y para los españoles, de manera especial para los que residen en esta Comunidad Autónoma. Repito, esto es sólo un recuento de urgencia inspirado por una profundísima preocupación.

Como consecuencia mínimamente esperanzadora me atrevo a señalar la participación de los charnegos en unas elecciones monopolizadas hasta ahora por los separatistas y sus lacayos.

¿…? (Si quiere, ponga usted el título)

28 de septiembre de 2015. Sigo en Cataluña.

Margarita dice que, cuando hay elecciones, todos los partidos afirman que han ganado. En las de ayer, yo me atrevería a decir que todos los partidos han perdido.

¿También el partido del ciudadano Rivera?

Sinceramente, creo  que Ciudadanos ha ganado y ha subido. Pero, como era un partido enano, yo diría que, aun subiendo mucho, no ha subido lo suficiente para convertirse en árbitro de la situación política de Cataluña.

En cualquier caso habrá que esperar a ver el panorama y las maquinaciones de los partidos,  pues parece ser que seguimos en el país de la puta i la Ramoneta.

Para mí, la tendencia de Ciudadanos es a todas luces ascendente y, por eso mismo,  un motivo de satisfacción y preocupación.

Pienso en la elecciones generales y más allá.

¿Qué piensa Rajoy? ¿O es vago incluso para pensar?

Urkullu llama a la puerta

Hoy, precisamente hoy, 27 de septiembre de 2015, Urkullu, amigo y mensajero de etarras, ha llamado a la puerta del Gobierno de España para recordarle que quiere lo suyo, que no se le ocurra olvidarlo, porque él no lo olvida.

Se diría que el filoetarra y aliado de Mas en la conjura para destruir España esperaba exactamente esta hora para comparecer, y ha comparecido.

A falta de otra información, me inclino a pensar –ingenuamente– que la comparecencia del tal Urkullu debería alertar a los españoles y estimular el voto contra los separatistas catalanes.

En cualquier caso, para mí la situación adquiere por momentos carácter de emergencia nacional.

¿Elecciones plebiscitarias autonómicas? Fraude de ley

Considero que las elecciones autonómicas del próximo día 27 constituyen un fraude de ley porque contienen y encubren un plebiscito en torno a la independencia de Cataluña para el que esta comunidad autónoma no está facultada en términos legales de acuerdo con la Constitución vigente en España o, si se prefiere, en todas y cada una de sus comunidades autónomas.

Considero, pues, que el Tribunal Constitucional podría y debería prohibirlas, anularlas o invalidarlas, según corresponda.

Como no soy jurista, pregunto: ¿podrían las diecisiete Comunidades Autónomas de España organizar a su antojo y por separado diecisiete elecciones plebiscitarias en torno a la independencia de cada una de ellas y que en esas diecisiete elecciones plebiscitarias, aprobadas o no aprobadas por el Gobierno de España, participaran además los partidos nacionales?

España a la deriva en el mar de las traiciones

Si las declaraciones de Oriol Junqueras, el Borni, en la pantomima televisada ayer, miércoles, son para mí una muestra de la inconsistencia integral (económica, política, social y racional) del proyecto separatista catalán, las palabras de Margallo, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores del antiguo Reino de España,  me causan tristeza y enojo.

Entiendo que la falta de consistencia del proyecto separatista catalán refleja y reproduce la falta de consistencia de España como nación dispuesta a mantener y defender su identidad, entendida, en este caso, como patrimonio de todos los españoles que la han formado y la forman.

Lo que no sé muy bien es si la imbecilidad es una forma de traición o la traición una forma de imbecilidad.

Lo dicho, España flota a la deriva en el mar de las traiciones

Rajoy y la legitimación de lo ilegal

Mariano Rajoy dice y sostiene ahora, según los medios de comunicación: «No importan ni escaños ni votos para legitimar una operación ilegal».

A mi entender, Mariano Rajoy, jefe del Gobierno de España, Estado democrático de Derecho, no sólo ha permitido un acto ilegal —¡nunca legítimo!—  sino que incluso lo ha avalado en cuanto que ha apoyado y promovido la  participación en ese mismo acto ilegal de los partidos nacionales, incluido el que él lidera.

Rajoy, tú estás participando en un acto ilegal y, por supuesto, ilegítimo.

Ilegítimo e ilegal porque constituye una traición a la Patria.

Artur Mas en la consulta del médico

–Señor Mas,  ¿qué le ocurre?

–Tengo tos.

–¿Le duele el pecho?

–Sí, un poco.

–¿Fuma usted?

–Sí.

–En ese caso tiene que dejar de fumar.

–¿Y si no quiero?

–Entonces probablemente va a  tener usted problemas y es posible que con el tiempo desarrolle un cáncer de pulmón.

–Oiga, oiga, usted me está amenazando e intimidando.

–Lo que usted diga.

–¿Cree usted que yo soy un tontaina?

–Sinceramente, lo que yo creo es que usted padece ignorancia invencible, también llamada ignorancia contumaz.