Las cuentas de la república catalana

Que sepamos, hasta ahora nadie ha presentado y explicado las cuentas de la pretendida república catalana.

Al parecer, ninguno de sus detractores ha pedido (¿exigido?) a los responsables del proyecto independentista que expongan con detalle y claridad los fondos con los que pretenden poner en marcha y mantener su república.

Sin duda sorprendente.

No menos sorprendente resulta el hecho de que a estas alturas Oriol Junqueras, ministro de Economía in pectore del futuro estado independiente, no haya presentado el organigrama  de su Administración pública y, sobre todo, no haya detallado los recursos con los que cuenta ya ahora para hacer frente a los cuantiosísimos gastos a los que inevitablemente deberán hacer frente los promotores para llevar a cabo su proyecto.

O, al menos, para intentarlo. O, al menos, para que se los tome en serio.

Ante tanto y tan sepulcral silencio, he llegado  a pensar que Junqueras y sus subalternos han hecho  suya la conocida profecía de Francesc Pujols i Morgades, según la cual llegará un día en el que los catalanes, yendo por el mundo, lo tendremos todo pagado.

Y, ya dentro de esa línea, me inclino a pensar que unos y otros dan por seguro que España va a financiar la onerosa y ominosa operación gratis et amore.

Entre la zozobra y la angustia

Aunque de vez en cuando recibo una bocanada de esperanza e incluso de optimismo y creo ver con nitidez la salvación definitiva de España, a la postre siempre termina imponiéndose  en mí el convencimiento, hecho de zozobra y angustia,  de que los separatistas catalanes ganarán la guerra contra España porque han conseguido imponer sus reglas de juego -siempre juego sucio- y, a partir de ahí, su hoja de ruta.

De acuerdo con ese planteamiento, España financiará no sólo la independencia de Cataluña sino incluso su propia destrucción total. De hecho, lleva décadas haciendo lo uno y lo otro: la república catalana y el estado/estadio de las autonomías.

2017

Imagino que 2017 puede pasar a la historia como el año en el que un colectivo humano, ni pueblo ni nación, alcanzó la sima de la indignidad por la senda de una autoflagelación hecha de deslealtades.

Prefiero no vivirlo o, al menos, no recordarlo.

La hora de la Justicia y más allá

Ha llegado la hora de la Justicia. La Judicatura ha empezado a actuar contra los sediciosos.   Es sin duda  lo pertinente tras las gravísimas infracciones del orden constitucional perpetradas por los máximos responsables de la Generalidad de Cataluña.

Según la acusación, delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos.  Eso para empezar, pues imagino que hay bastantes más. Por ejemplo, fraude de ley, usurpación deliberada y reiterada de funciones y atribuciones, manipulación ideológica y activa  de la sociedad civil para lanzarla contra el Estado y romper el ordenamiento constitucional y la paz social, pero por encima de todo conspiración y/o conjura contra el  Estado Español, pueblo, nación y ciudadanía.

¿No ha habido violencia física?  Desde mi ignorancia y desconocimiento de la materia me atrevo a decir que lo mismo que existe el maltrato psicológico existe la violencia psicológica y esa violencia psicológica o un equivalente suyo ha estado presente a lo largo de todo el proceso sedicioso cuyas secuelas seguimos padeciendo.

Creo sinceramente que el Gobierno de España, con Rajoy a la cabeza, ha actuado y está actuando correctamente en el tratamiento que ha dado y está dando a la sedición catalana. Yo había definido a Mariano Rajoy como persona pusilánime y cobarde. En este caso considero que no le corresponden esos insultantes calificativos, pues he de reconocer que hasta ahora ha actuado con inteligencia, tacto  y sentido de Estado, algo  muy de agradecer cuando está en juego el presente y el futuro de España.

Mea culpa!

Mi deseo ferviente y sincero es que siga en esa línea y ponga fin o, al menos, freno eficaz y duradero a la deslealtad de los sediciosos.

En estos momentos confío sobre todo  en  esa legión de españoles que ha roto las cadenas invisibles pero reales de la dictadura separatista de Cataluña  y ha proclamado su españolidad de manera rotunda y unánime.

¿Fin de ciclo? ¿Nuevo capítulo de la historia de España?

De lo que no cabe duda es de que se ha conjurado el peligro de ruina total. Aprendamos la lección y obremos en consecuencia. Cuarenta y siete millones de españoles nos contemplan.

¿Dónde está el dinero del proceso independentista catalán?

Me inclino a pensar que hoy, 28 de octubre de 2017, ha sido derrotado definitivamente el llamado proceso independentista catalán.

Muy probablemente continuará la guerra sucia con esas maniobras, golpes de mano  y  escaramuzas de que tanto gustan los separatistas, pero parece lícito afirmar que, en términos estratégicos, la suerte ya está echada.

Una vez más la gran política se impone a la pequeña política, aquí conocida como política dels amagatalls

Si los españoles actúan correctamente y explotan adecuadamente la situación (¿victoria?), es posible que dispongan de otros cincuenta años de convivencia más o menos pacífica.

¿Perpetuación del irredentismo?

Evidentemente no lo sé, pero puedo imaginar que se reforzarán los sentimientos de frustración y rencor en un colectivo social más dado a la resistencia oculta (¿pasiva?) que a la lucha en campo abierto.

El hundimiento del proceso independentista puede verse como una demostración de lo que digo, máxime si se tiene en cuenta que sus responsables -¿estrategas?- han planteado ese proceso no como una guerra de liberación a pecho descubierto (algo decididamente inimaginable en este caso) sino como una trampa hecha de incontables trampas so capa de diálogo democrático, pero siempre y necesariamente al margen de la Constitución, palabra proscrita por prescripción facultativa.

A mi modo de ver el problema, la más llamativa de esas incontables trampas o, más bien, estafas es la referida a la financiación del proceso independentista.

Y aunque sus responsables, empezando por Oriol Junqueras por su condición de vicepresidente de la Ganeralidad y su formación como economista, nunca han hablado de los fondos con los que piensan financiar la creación, la puesta en marcha y el mantenimiento del futuro Estado en forma de república, se sabe, entre otras razones por ese ominoso silencio, que no disponen de unas reservas mínimas para hacer frente siquiera a los gastos iniciales del futuro ente nacional.

¿Dónde está el dinero? ¿Dónde está el seny de estafadores y estafados?

Trampa de trampas, estafa de estafas, delito de delitos.

¿Por qué miente Puigdemont?

Puigdemont miente,

los españoles sabemos que miente,

él  sabe que nosotros sabemos que miente

y, aun así, Puigdemont miente y, probablemente, seguirá mintiendo.

¿Por qué?

Sencillamente,  porque está convencido de que, si la mentira lo merece,

en España mentir no se castiga con la cárcel

sino que se premia con la independencia de una parte de su territorio, población incluida.

Der Spiegel sigue la crisis catalana

El semanario hamburgués Der Spiegel,  referencia obligada de la actualidad política alemana y mundial, sigue de cerca la crisis catalana. Hoy, jueves 26 de octubre, viene a decir que Puigdemont (en una fotografía de considerable tamaño) corre el riesgo de ser destituido, con todos sus consejeros,  por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Noticia tajante y escueta. A ver si se acaban de una vez las falsedades y los enredos en esta atormentada tierra española.

Con Margarita, a Margarita

Dime Margarita, amor del alba,

¿por qué cada amanecer te sueño

y en cada sueño te sueño blanca?

Der Spiegel habla

El prestigioso semanario alemán Der Spiegel informa hoy, 23-10-2017, que activistas franceses se han mostrado dispuestos a acoger (¿esconder?) a Carles Puigdemont ante  la posibilidad  de que sea encarcelado por orden del Gobierno español.

El Estado de las autonomías y la destrucción de España

La complicada situación que se vive últimamente en Cataluña ha puesto de manifiesto en toda su crudeza algunos de los incontables y gravísimos peligros que encierra el llamado Estado de las autonomías para el presente y el futuro inmediato de España.

Aunque esos peligros son de muy diversa naturaleza, se puede afirmar que van desde la enseñanza hasta la economía pasando por la cohesión social y que, como en conjunto son tan reales como abiertamente destructivos,  significarán con toda seguridad la ruina e incluso la destrucción de España si no se les pone remedio de manera urgente y radical.

De hecho, el Estado de las autonomías ha oficializado el separatismo en todas sus modalidades presentándolo como una fuerza democrática y una realidad socio-política inherente a la naturaleza de España y su diversidad.

Ahora sabemos que el objetivo del autogobierno de ciertas autonomías es su segregación y su independencia.

En la práctica, eso significa para mí que los sucesivos gobiernos españoles habidos desde la llamada transición democrática han venido dirigiendo y financiando la disgregación y en definitiva la destrucción de España.

¿Estamos a tiempo de aprender la lección catalana y salir con vida?

Una cosa tengo por cierta. Si se consuma la destrucción de España será una victoria de la traición.