Félix de Azúa y Ada Colau

Conocí a Félix de Azúa hace muchos años. Entonces pertenecía al círculo de Carlos Barral y formaba parte de la llamada Gauche divine. Después lo perdí de vista, pero lo cierto es que el muchacho, diez años más joven que yo, hizo carrera.

Enhorabuena.

Ahora, al leer su comentario sobre Ada Colau, pienso que tal vez  el flamante académico ha incurrido en un lapsus doble: una falta de tacto y una falta de tino.

Azúa sabe perfectamente que toda sociedad tiene su terreno de juego y que ese terreno de juego tiene sus límites. Hoy en día, aquí en España, incluida Cataluña, se puede robar, mentir, engañar y traicionar, pero no se puede hacer nada que remita a la violencia ni decir nada que pueda interpretarse como un ataque a lo que llaman democracia y/o a los derechos individuales de las personas.

Se permite hacer trampa pero no levantar la voz o armar bronca.

Azúa ha hecho un comentario sobre Ada Colau, un comentario que considero venialmente despectivo.

A mi entender, Ada Colau no se merece eso, se merece acusaciones infinitamente más graves por su condición de servidora de la burguesía catalana más clasista e insolidaria.

Ella, que se presentó como activista social al servicio de los desahuciados, se cuida ahora de hacer prosélitos entre el lumpen urbano para engrosar las filas de la charnegada rufianesca y, acto seguido,  poner sus votos al servicio de una burguesía doblemente desleal, la burguesía separatista de Cataluña.

En este caso, la falta de tino hace que el  comentario de Azúa sea un halago.

A mis ojos, Ada Colau es una estafadora política y, por lo tanto, una delincuente.

Margarita, amor diáfano

Dime, Margarita, amor diáfano:

¿cómo se percibe el alma?

¿cómo se percibe su soplo?

¿cómo se percibe su aura?

Unión y socialismo

Entiendo que la unión es, a la vez, el punto de partida y el punto de llegada del socialismo.

Entiendo que sin unión no hay socialismo.

Entiendo que la unión es requisito necesario, no suficiente, para instaurar un socialismo auténtico.

Entiendo que cuantos –seres humanos y partidos políticos– predican y practican la desunión, la división y el enfrentamiento de la sociedad y en la sociedad no son socialistas.

Entiendo que la unión marca el camino para acceder a sociedades cada vez menos desiguales y, por lo tanto, cada vez menos injustas.

Entiendo que si la humanidad ha de acceder a la justicia será por la eliminación/superación progresiva de todas y cada una de las formas de injusticia.

Patriotismo

De acuerdo con mi manera de sentir, el patriotismo es lealtad y solidaridad.

Lealtad a la Patria, solidaridad con los compatriotas, todos.

Socialdemocracias

A mi entender, las diversas concepciones y formas prácticas de socialdemocracia surgidas a partir de la segunda mitad del siglo XIX en el mundo occidental pueden agruparse en dos corrientes opuestas y, aun así, convergentes en su finalidad –una corriente anticapitalista y una corriente procapitalista–, aunque probablemente sea más lícito hablar de una corriente básica, más o menos unitaria, que evoluciona en el tiempo y el espacio desde una doctrina de matriz marxista hasta una praxis, esencialmente social, de carácter reformista que, convertida en formación política con diferentes denominaciones, termina instalada en el seno de las democracias parlamentarias de la vieja Europa.

En cualquier caso, considero que el mayor logro de las socialdemocracias es, hasta ahora, la instauración del Estado de bienestar en diversos países del centro y el norte de Europa durante la segunda mitad del siglo XX.

Ese logro, visto como resultado de un plan táctico-estratégico, me lleva a pensar que, posiblemente, lo más inteligente para luchar contra la explotación capitalista es, al menos en determinadas circunstancias, empezar por dejarse explotar y, sobre todo, aprender.

Entiendo que el que aprende supera la inexorabilidad de las leyes de la naturaleza, mientras que, en este caso concreto, el que no aprende perpetúa la explotación y, en cierto modo, la justifica.

Por lo demás, parece evidente que hoy las socialdemocracias no pretenden acabar con el capitalismo –orden sociopolítico y modo de producción–, sino alumbrar, con su ayuda, una sociedad en la que los que menos tienen tengan, como mínimo, lo necesario y lo suficiente para vivir con la dignidad que les corresponde como seres humanos de pleno derecho.

Naturalmente, a la postre podemos/debemos pensar en una sociedad que abarque toda la humanidad.

Ecos de Umberto: traducción y arquitectura

Entiendo que, cuando el traductor se dispone a realizar su trabajo, adopta una perspectiva global. Dicha perspectiva  responde a un enfoque deductivo y en la práctica constituye la evocación y la  invocación  de un contexto.

En ese contexto está de una manera u otra todo lo que el traductor sabe y conoce. Y, naturalmente, también lo que ni sabe ni conoce, o sea, sus límites.

Toda cosmovisión humana es, al parecer, un espacio iluminado y limitado.

Situado ante el texto que quiere traducir, el traductor cambia de perspectiva y adopta un enfoque inductivo para centrarse y concentrarse en su tarea inmediata y concreta.

En ese momento, el texto original se convierte en un metatexto a partir del cual el traductor crea un texto objeto o teletexto que en rigor y para él es el original en cuanto que es obra suya y antes no existía.

Curiosamente, cuando el texto traducido pasa a manos del lector, se convierte para este en un metatexto con ayuda del cual podrá acceder al contenido del original (ahora texto objeto o teletexto), posibilidad que en otro caso le estaría vedada o, más exactamente, le seguiría estando vedada.

El traductor es social y culturalmente un dragomán.

En el ámbito de la arquitectura, marcada durante mucho tiempo  por la inexorable ley de la gravedad,  vemos que toda construcción humana se inicia abajo y sigue un curso ascendente de ida y un enfoque inductivo  hasta que se llega al tejado.  Aquí,  en nuestro tiempo el constructor  adopta por lo común un enfoque deductivo y sigue un curso descendente de vuelta hasta llegar al suelo. Por lo tanto, éste es, a la vez, punto de partida y punto de llegada de un recorrido de ida y vuelta, ascendente-descendente  o, si se prefiere,  principio y fin  de un proceso inductivo-deductivo y deductivo-inductivo.

Resumen: el traductor, al traducir, deduce e induce; el constructor, al construir, induce y deduce.

Lo que Pablo Iglesias no sabe de Cataluña

Que Cataluña está sometida actualmente a una dictadura burguesa  es algo que, a juzgar por sus declaraciones y actuaciones, Pablo Iglesias no sabe.

Al parecer, el doctorado líder de Podemos tampoco sabe que esa dictadura burguesa y anacrónica se ha fraguado mediante una cadena de fraudes de ley perpetrada a partir de 1978 y, por lo tanto, a lo largo de todo el  período democrático.

Podemos afirmar, pues, que Pablo Iglesias, líder de nuestra izquierda teóricamente más radical, ignora que los beneficiarios de esa dictadura  son en realidad integrantes de un sector de la burguesía catalana, siempre desleal y oportunista, mientras que las  víctimas deben buscarse entre los miembros de su comunidad de lengua española y sentimiento español.

Sí, doctor Pablo Iglesias, en Cataluña hay hoy dos comunidades político-lingüísticas: una comunidad  minoritaria y opresora que monopoliza todas las instancias de representación democrática y todos los resortes de poder, y una comunidad mayoritaria y oprimida que, además de ser marginada y discriminada de manera sistemática, cuando conviene –por ejemplo, en tiempo de elecciones y referendums– es instrumentalizada para escenificar una pantomima democrática y, con ella, el falso juego de los partidos políticos.

La experiencia nos enseña y nos confirma que tanto lo que el tal Pablo Iglesias  sabe como lo que ignora sobre Cataluña y los ciudadanos de Cataluña –catalanes y no catalanes– se lo debe a sus confidentes del PSC, Partido de los Falsos Socialistas de Cataluña, heredero  de la doctrina y la praxis de Pasqual Maragall, padre de la tercera vía y todas sus variantes.

En este contexto me permito poner en conocimiento del doctor Pablo Iglesias que en Cataluña el núcleo más duro e insolidario del separatismo burgués está integrado, en gran parte, por docentes y otros intelectuales de una izquierda  tan ideologizada como socialmente insolidaria, en maridaje tácito, lógicamente civil, con elementos del clero.

Todo ello significa en definitiva que cuando el doctor Pablo Iglesias apoya la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña –referéndum necesariamente manipulado– está apoyando y reforzando la presión y la  opresión de su  burguesía sobre las clases populares más necesitadas de esa sociedad.

Ahora ya lo sabe.

Cataluña: perjurio colectivo e institucionalizado

Entiendo que, desde que hay democracia en España, las autoridades políticas de Cataluña han venido jurando/prometiendo la Constitución con la intención decidida, en un principio inconfesa pero siempre dolosa, de no cumplirla

Y no la han cumplido.

Con el tiempo, además de no cumplirla, esas mismas autoridades han exigido al Gobierno de España no sólo que no la cumpla sino incluso que se avenga a sus exigencias políticas.

Todo ello, evidentemente, desde la ilegalidad o, más exactamente, desde una situación y un estado de delincuencia.

Tanto es así que, después de acusar al Gobierno de España de inmovilismo, las autoridades de Cataluña lo conminan ahora a que reforme la Constitución.

Y, a estas alturas de la contrahistoria  de España,   todos sabemos qué significa reformar la Constitución para un separatista.

Todos, menos, al parecer, esos políticos que, como Pablo Iglesias, viven aquejados de lo que nuestro viejo catecismo definía como ignorancia contumaz o ignorancia invencible.

En el caso de los separatistas, deslealtad contumaz o deslealtad invencible.

Resumen: primero, perjurio colectivo e institucionalizado; después, sedición y, por último, destrucción de España desde dentro de la Constitución, con la Constitución y contra la Constitución.

Pregunta: ¿alguien se atreve a presentar una denuncia contra la Generalidad de Cataluña y el Gobierno de España por perjurio, sedición y deslealtad a la Constitución vigente?

Pilar Rahola y Ada Colau, dos fieras corrupias y una misma meta

Parece ser que, días pasados, la tal Pilar Rahola dijo de sí misma que era «puta como las gallinas». Eso fue lo que apareció escrito en los papeles de usar y tirar, y eso fue lo que yo leí en uno de ellos sin pasmo ni sobresalto.

En este espacio virtual a Rahola  se la conocía y se la conoce por su condición de pregonera a sueldo del separatismo catalán constituido en dictadura burguesa. Ella practica y platica su actividad  casi a diario desde su columna avanzadilla de La Vanguardia, órgano ni oficial ni oficioso de esa sociedad bienpensante que sigue la política territorial con la distancia o proximidad que aconseja el buen juicio o seny a la hora de defender los intereses personales y/o corporativos.

Para Pilar Rahola lo que yo llamo dictadura burguesa catalana, porque la sufro, es un modelo casi perfecto de democracia avanzada, porque se beneficia de ella.

Lógico. La ideología, fruto de la posición económica, social y política del individuo, determina un estado de alienación;  la alienación, su visión del mundo.

Desde su tronera, Pilar Rahola canta las virtudes de un régimen político –la dictadura implantada en Cataluña  por su burguesía más desleal mediante una cadena de fraudes de ley– y, como es natural, cobra por ello.

A mi modo de ver, en ese punto coincide con la tal Ada Colau, empeñada en hacerse con el voto del lumpen urbano y suburbano de Cataluña, mayoritariamente de lengua española, para luego filtrar ese voto y, una vez filtrado, incorporarlo al proceso separatista burgués. Todo ello de acuerdo siempre con el modelo de la tercera vía ideado y puesto en práctica por Maragall y toda la recua de falsos socialistas catalanes, hace ya más de treinta años.

Consigna: hacerse con el voto del lumpen charnego, pero, al mismo tiempo,  cerrar el paso a este para que siga adelante y termine triunfando –¡democráticamente!– el proceso separatista catalán, siempre burgués y, por lo tanto, siempre minoritario.

De nuevo, dos palabras clave: voto y veto.

En definitiva,  dos fieras corrupias, dos maneras de actuar y una misma meta.

El quid de la buena literatura según la académica Carme Riera

El pasado día 14 leí en La Vanguardia un artículo titulado Gracias, Rubén Darío y firmado por Carme Riera. En él encontré y admiré esta perla cultivada por la muy culta académica de la Lengua:

«Si el quid de la buena literatura consiste en unir dos palabras que nunca antes habían estado juntas, Darío escogió entre todas las que habrían de sonar mejor y con ellas hizo música».

Pregunta:  ¿cómo alguien que escribe algo así puede ser miembro de la Real Academia Española?

Por favor, que conteste el poeta Pere Gimferrer.