Artículos de junio de 2018

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Próximos objetivos del separatismo catalán

Entre los próximos grandes objetivos del separatismo catalán figuran, con carácter prioritario,  seguir adelante con  el vaciado del Estado español  y el empoderamiento de Cataluña con medidas como la potenciación de la capitalidad de Barcelona y el traslado a esta ciudad de instituciones nacionales. Como nos dice la historia y deberíamos saber, el paso siguiente es un simple cambio de titularidad.

Y el pobre Enric Juliana, sin enterarse.

Nueva etapa de la envolvente catalana

Parece ser que el catalanismo expansionista ha vuelto a jugar, simultáneamente, en Barcelona y Madrid.

Entregar el ministerio de Asuntos Exteriores de España a un representante de la tercera vía de cuño icetiano puede ser una jugada decisiva para convertir la política española en un asunto tratado por catalanes y entre catalanes.

En cualquier caso, los separatistas, a intrigar, que es  lo suyo. ¿Y los españoles? ¿Qué hacemos los españoles?

Iceta y su última jugada

Entiendo -y me temo- que Miquel Iceta, maestro consumado y consumido en el arte de la intriga política, ha colocado en el desgobierno de Pedro Sánchez dos piezas  llamadas a jugar un papel relevante, incluso decisivo, cuando llegue el momento, que llegará, en el que  el jefe del Gobierno de España tenga que negociar, que negociará, con Quim Torra las condiciones del proceso de autodeterminación/independencia de Cataluña con los catalanes separatistas.

Si Maritxell Batet es una subalterna poco menos que anónima de declarada filiación/afiliación independentista, Josep Borrell -otrora José para los españoles y Pepe para sus antiguos compañeros del PSOE- ha seguido una línea política sinuosa y contradictoria. Como últimamente se le ha visto en compañía de los valedores de la tercera vía catalana bautizados por mí  como icetianos,  sabemos dónde está ahora, qué busca y qué quiere. Atrás quedan, ¿para siempre?,  sus declaraciones de un españolismo ostentoso e incluso exaltado en la línea histórica de los conversos.

En mi opinión,  Borrell -Josep para Batet, Torra y los suyos y las suyas- es ahora un retroconverso.

Y como en las cosas que tienen que ver con España y su unidad no suelo equivocarme –in dubio pro Hispania-, ahí está el tal Quim Torra para confirmarlo y darme la razón.

Y a su manera lo ha confirmado al declarar que el nombramiento de Josep Borrell para el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de España es una pésima noticia (para él y los suyos), habida cuenta de que, como sabe hasta el español más lerdo e ingenuo, el separatista catalán dice siempre, por sistema, lo contrario de lo que piensa y quiere hacer.

Lo dicho. Una pésima noticia para España.

¿Me equivoco? ¡Qué más querría yo!

La política española: asunto de catalanes, entre catalanes

Tras la catalanización total y excluyente  de Cataluña viene la catalanización de la España real empezando por su política.

A mi modo de ver, lo peor que puede hacer el jefe del Gobierno español en estos momentos  es depositar su confianza en catalanes de la cuerda de Miquel Iceta para tratar el asunto de Cataluña.

Así éste se convierte automáticamente en un asunto de catalanes, entre catalanes.

¿Resultado?   Traición asegurada. Todo sabido,  previsto y programado.

¿Existe una fórmula para acabar con el separatismo catalán?

Sí, existe. Aquí la tiene usted en forma de denuncia y petición democrática y patriótica de un ciudadano español.

Dado y demostrado que todas las instituciones autonómicas de Cataluña provienen de una cadena de fraudes de ley que, siguiendo las directrices de un plan  elaborado previamente durante décadas, culmina en la implantación de una dictadura encubierta de cuño burgués con una comunidad minoritaria  y opresora que acapara las instancias de decisión y representación democrática -la comunidad de lengua catalana- y una comunidad mayoritaria y oprimida, sin identidad social y política reconocida ni derechos individuales y  colectivos plenos y plenamente reconocidos -la comunidad de lengua española-, todas las instituciones autonómicas de Cataluña sin excepción, así como todas las acciones de éstas, son necesaria y absolutamente ilegítimas, ilegales e inconstitucionales en su origen, en su funcionamiento y/o en su ejecución y en sus fines.

Ante esta situación, el Poder Judicial de España en cuanto Estado Social y Democrático de Derecho está obligado a actuar en cumplimiento del mandato constitucional. 

Rip deal separatista

Los separatistas catalanes han conseguido que los españoles seamos más falsos y más traidores a España que ellos.

Después de programar y dirigir la destrucción de España,  los catalanes se cuidan ahora de que nosotros, los españoles, la llevemos a cabo de acuerdo con sus instrucciones.

Un ambicioso indigente intelectual español  llamado Pedro Sánchez ha entregado las llaves del Reino de España a una personificación de la perfidia y la deslealtad política en versión catalana llamada Miquel Iceta.

A partir de ahí, trato entre catalanes como estaba previsto.

Y digo yo: ¿por qué los españoles se meten en el juego de trampas catalán y con catalanes si tienen a su favor el Estado de derecho con todas sus leyes?

Borrell y Margallo, dos caras de un mismo plan

De Borrell, hijo de Borrell, puedo y debo decir como español que es hoy uno de los valedores/impulsores  de la tercera vía propiciada por los falsos socialistas catalanes (PSC) desde los tiempos de Maragall, Serra y Raventós hasta  los días y las horas de Iceta y los icetianos.

Punto de apoyo y gozne giratorio a un mismo tiempo del separatismo catalán hard core

Entre sus tareas   más importantes han estado  siempre las de apacentar a la grey de los charnegos de Cataluña y, sobre todo, capitalizar sus votos como votos separatistas, o sea, una vez despojados de todo componente español.

Así ha sido durante más de cuarenta años, y con éxito.

Ahora, en pleno siglo XXI y dado que la conjura para destruir a España sigue adelante con fuerza, el tal Borrell, hijo de Borrell, ha recibido -¡gustosamente!- el encargo de promover en el extranjero el status  político y jurídico de Cataluña como Nación y, llegado el momento,  como Estado soberano.

Una vez más, los separatistas catalanes, padres de la conjura, dirigirán las acciones fuera de nuestras fronteras (evidentemente, también dentro) y, una vez más, el Estado español correrá con los  gastos, incluidos los de representación según confesión flagrante y ominosa de nuestro titular de Exteriores.

Por lo tanto, de momento la República de Cataluña no necesita ni necesitará ministerios de Economía y/o Hacienda. Seguirá viviendo e intrigando  a expensas del Estado opresor.

Embajadas, sólo embajadas.

Borrell, una vez más catalán e hijo de catalán, está llamado a ser una pieza clave en la nueva -no última- versíón/edición de la gran envolvente catalana.

García Margallo lleva algún tiempo compareciendo en los medios de comunicación con mensajes muy estudiados y calculados, lo que permite vislumbrar algunas de sus intenciones, siempre con la debidas cautelas dada la personalidad del compareciente.

En sus últimas declaraciones  he visto un hombre con sentido de Estado bastante por encima de la mayoría de los políticos españoles, pero también un hombre afectado por el virus del separatismo y, por su talante, poco fiable.

Yo me atrevería a decir que hay  personas y grupos de personas interesados en su promoción política como líder de una derecha cada vez menos española y cada vez más catalana y más catalanizada.

García Margallo tiene cabeza, cabeza de fenicio.

Entiendo que la gran envolvente catalana, concebida y ejecutada como conjura, pretende sustituir a los dirigentes políticos españoles por catalanes y en definitiva a España por Cataluña para, acto seguido,  vender esa sustitución de sustituciones a la  Europa de Merkel como una operación de modernización  y europeización de un país viejo y anticuado acoplándole una cabeza nueva y otorgándole un look  nuevo, ¿incluso un nombre nuevo?

La Judicatura alemana ya ha empezado a actuar de acuerdo con esa consigna.

¿Y cómo se llamará España cuando deje de llamarse España?

Aquarius, vergüenza y esperanza

El buque Aquarius ha llegado al puerto de Valencia con su ominoso cargamento humano. En general, la medida de Pedro Sánchez y su equipo ha sido bien acogida en España y fuera de ella, en cuanto que ha generado un movimiento de solidaridad humana y humanitaria.

Que dure y fructifique.

Por lo pronto, Merkel se ha puesto a preparar rápidamente una cumbre sobre el asunto de los refugiados con sus aliados/subalternos europeos.

Quiero suponer que entre éstos últimos estará nuestro actual jefe de Gobierno, que así recibirá un fuerte espaldarazo en su arriesgada y errática singladura política.

¿O es que alguien sabe adónde quieren llevar la nave de España Pedro Sánchez y los que le marcan el rumbo desde el puente de mando y desde tierra?

Evidentemente yo no lo sé, pero me temo lo peor.

La derecha española busca líder

Quiero imaginar  que el Partido Popular, en su condición de derecha más derecha de ámbito español, tiene ahora la oportunidad, incluso la obligación. de liberarse de la corrupción sistémica y casi genética que ha venido lastrando su acción política desde los  orígenes o, al menos, desde los  tiempos de Fraga hasta la última hora de Rajoy y, una vez liberado de su pecado original, iniciar un capítulo presidido esencialmente por la defensa de los derechos de los españoles desde una perspectiva conservadora y no por eso menos honrada.

Pienso en una derecha netamente  española con mentalidad europea, no mesetaria;  eficiente, no funcionarial; socialmente abierta, no caciquil.

De acuerdo con esas premisas, para mí quedan descartados los candidatos a ocupar la presidencia del partido que se han mantenido y se mantienen fieles  a su aparato burocrático, pues entiendo que éste fue el que alumbró y mantuvo la corrupción durante décadas por la sencilla razón de que fue también el que más se benefició de ella.

Está escrito en la historia. Y, además, siempre fue así. Cui prodest?

En concreto, para mí quedan descartadas como aspirantes al cargo personas como Dolores de Cospedal y Pablo Casado con sus respectivos equipos de colaboradores, asesores e influencers.

Aunque, dada la actual escasez de figuras que cumplan los requisitos básicos de honradez y visión de Estado, no se puede descartar la aparición de uno o varios tapados en cualquier momento, me inclino a creer que la lucha por el cargo quedará reducida a un duelo entre Soraya de Santamaría y José Manuel García Margallo.

Soraya es pugnaz, inteligente y, sobre todo, española a toda prueba. A mi entender, su experiencia política juega en este caso a favor y en contra de ella, pues en su actividad pública demostró tener cualidades notables y limitaciones no menos notables. Me refiero en concreto a su gestión de la crisis catalana, donde se pudo ver, sobre todo en la etapa final, una Soraya desbordada por la magnitud y la complejidad del problema, y, como consecuencia de ello,  falta de recursos dialécticos.

Así las cosas, creo que  the winner will be  José Manuel García Margallo, que por su edad y características personales podría constituir una especie de solución de compromiso y  punto final a la espera de que surja la persona que permita lanzar  y liderar con suficientes garantías  una  formación política de derechas con esquemas nuevos y caras nuevas pero ante todo con un mensaje basado en la solidaridad y dirigido a todos los españoles.

¿También con nombre nuevo?

Para mí, Margallo tiene talla de hombre de Estado, al menos a escala española, pero simultáneamente  advierto en él una clara proclividad al juego doble de  vena levantina.

Algo así como el equivalente de Miquel Iceta, pero en su caso al servicio de la derecha y, mejor aún, de España.

Inicialmente.

Happening pepero

Vista como una escenificación, la convocatoria del Partido Popular para nombrar presidente me permite compararla con un happening  y distinguir en ella un telonero  en la persona del joven Casado, un combate de fondo a cargo de las aguerridas guerreras María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, y un artista invitado en el veterano y experto político José Manuel García Margallo.

Si la actuación de Casado no parece que vaya a deparar muchos quebrantos  o sobresaltos a los organizadores del evento, el resultado del enfrentamiento entre Cospedal y Santamaría  tiene un pronóstico difícil, habida cuenta de que, si la madrileña  representa claramente la línea oficialista y continuista, la vallisoletana encarna un proyecto de cierta renovación y regeneración del partido desde dentro.

Alguien ha dicho que es la hora de las influencias y los influencers.

Aun así, cabe la posibilidad de que el artista invitado se convierta  a la postre en la figura clave  del happening y sus decisiones.

De hecho yo he visto siempre a José Manuel García Margallo como un estratega y un corredor de fondo.

Para bien y para mal.

La envolvente catalana: un prólogo y dos etapas

El prólogo de la envolvente catalana tuvo lugar hace ya como cuatro décadas y fue todo un éxito para los nuevos conjurados, en especial para sus ideólogos y programadores por entonces exégetas precoces y aventajados de Gramsci. Básicamente consistió en apoderarse del PSOE de Cataluña, lo que equivale a decir de toda la izquierda regional, empezando por su dirección, para luego desnaturalizar el voto de sus militantes, obreros españoles, y convertirlo en voto separatista y proceder a  su consiguiente comercialización.

Así fue y así consta en la historia de Cataluña desde el momento  en el que ésta  dejó de estar protagonizada y escrita entera y exclusivamente  por separatistas y amanuenses a su servicio.

Aun así, neutralizado el voto español de izquierdas y neutralizada desde un principio la entera comunidad de lengua española de esta región más que región, los separatistas catalanes -siempre atentos a su programa y su hoja de ruta- se apoderaron, una tras otra, de todas las instituciones de decisión y representación democrática de la recién creada autonomía e  instalaron en ella una dictadura encubierta por vía de los hechos consumados.

Lo suyo y lo de siempre.

Ahora, en Cataluña la política la hacían los catalanes, sólo los catalanes, tanto para ellos como para los no catalanes. Con ello se cumplía el sueño histórico del catalanismo y quedaba consolidada la primera etapa de su  envolvente.

Pero ya entonces estaba en marcha la segunda fase de lo que ellos llaman ahora proceso.  Su objetivo último es el dominio de España por las élites catalanas pasando por la desnaturalización y desintegración de nuestra patria como nación histórica, sociedad unitaria y realidad política.

En esas están.

Para ello cuentan no sólo con el apoyo, ora tácito ora explícito, de las incontables fuerzas destructivas de nuestra maltrecha piel de toro sino también, justo en este momento histórico, con la perversa ambición de un ignorante metido a dirigente político y la colaboración cainita y suicida de  presuntos socialistas que no saben que el socialismo nace de la unión y busca la unión a través de la unión.

Sí, sí, el socialismo no divide, y, si divide, no es socialismo.

Decidme, malditos ignorantes: si le quitáis su unión al pueblo, ¿qué le queda?

Las dos paradojas de Pablo Iglesias

En mi opinión son paradojas o contradicciones tan reales como evidentes.

Primera.

El hombre quiere dirigir un partido de izquierdas y por lo tanto de personas más bien pobres, pero, al mismo tiempo, vivir como un rico.

Y que se vea.

Segunda.

El hombre ambiciona llegar a ser jefe del Gobierno de España, pero, para conseguirlo, no duda en entregar el poder a los que pretenden destruir España.

Y él lo sabe.