Salvador Sostres en ABC

Considero que, a estas alturas de la historia del deporte-espectáculo,  el fútbol es entre otras cosas:

modalidad deportiva para cuantos lo practican;

profesión para los que viven de su práctica;

negocio o business para directivos, adláteres y lobbies;

espectáculo para su público (situvidentes y televidentes);

pasto o condumio temático para tertulianas y tertulianos radiotelevisivos;

fenómeno sociopolítico a tener en cuenta por y para quienes tienen poder y/o influencia.

De hecho, el fútbol es hoy tanto y tantas cosas que se puede estar hablando de él horas y horas sin necesidad de dedicar una sola palabra a su práctica, sólo a su plática.

Quizás por eso me ha gustado comprobar que Salvador Sostres ha empezado a colaborar con el diario ABC en esa parcela.

Como el muchacho  tiene ingenio y chispa, cabe la posibilidad de que nos descubra y describa  aspectos menos visibles o evidentes  del juego como fenómeno social de masas.

A decir verdad, tengo mis dudas sobre su conocimiento y comprensión del fútbol como modalidad deportiva. Pero, en el fondo, eso puede ser una ventaja.

Estoy convencido de que, ya ahora, el fútbol como tema es sólo un pretexto para él y para los que, conocedores de sus virtudes y sus limitaciones, le han contratado.

A su primera crónica, reseña o lo que sea le doy un aprobado alto, aunque no entiendo muy bien su alusión en el título a la burocracia.

Lo que yo entiendo es que en el fútbol, tanto en un equipo como en un partido, hay una estructura profunda y una estructura superficial.

A mi modo ver, en la Juventus la estructura profunda está encarnada en Buffon y Pirso, acaso también en Lichtsteiner, mientras que la estructura superficial corresponde a subalternos y gregarios de piel oscura (incluidos, claro está, leñadores y camorristas).

Por contra y a la contra, en el Barcelona  estructura profunda y estructura superficial son una misma y sola cosa: Leo Messi.

Para mí, Messi es un taumaturgo con el don de la ubicuidad.

Contra la pitada, el rugido

 

En este aciago avatar de tu historia, 

herida por hijos tuyos con alma de hiena,

siento un hervor de sangre en las venas

que me quita la razón y devuelve la memoria.  

                                                         

En la hora de la muerte

Intuyo que morir embriagado de música interior no es ni fenecer ni extinguirse, es acceder a una dimensión superior de la existencia por la senda de la armonía.

Alcanzada esa meta, el cosmos se expande ad infinitum y el ser vive su plenitud.

Para mí, la armonía es movimiento, el cosmos es orden y el ser es ese algo que se inventa y se crea constantemente a sí mismo en una eternidad sin retorno, ajena al tiempo.

Castelo en ABC: lo mejor y lo peor

Para mi gusto, la mejor reseña entre las dedicadas a Castelo que he leído estos días ha sido la firmada por José Antonio Zarzalejos en ABC.

Se trata de un texto sólido, con pulso, como todos o casi todos los suyos, respetuoso y, a la vez, limpio de concesiones hagiológicas. Al leerlo, uno  tiene la impresión de que ese es realmente el Castelo que su autor conoció y trató.

En el extremo opuesto, ya en el ámbito de un mal gusto descaradamente irrespetuoso,  no dudo en colocar una reseña, aparecida también en ABC,  en la que Juan Manuel de Prada –conocido, irrespetuosamente, en esta página virtual como el Misacantano– nos narra con una prosa tan caótica como desaliñada las comilonas sabatinas, cogorzas incluidas, que una cofradía de feligreses celebraba con carácter ritual  en casa del ahora finado.

¿Santos bebedores?

Yo, sin duda menos crédulo y menos creyente, me atengo a la norma: De mortuis nihil nisi bonum.

Castelo, el poeta de la Granja

Creo que llegué a conocerlo, al menos en parte; creo, en cambio, que él no llegó a conocerme. ¿Le di miedo? Lógico.

Quiero pensar que, entre todos los papeles que Castelo representó o trató de representar en esta granja orwelliana que es nuestro mundo y nuestra sociedad, el de buena persona  (¿bon vivant?) era  sin duda el que mejor le iba. Con él se fue.

Aquí, en esta página virtual, será recordado siempre con agradecimiento como el poeta de la Granja.

Un amigo poeta es siempre un tesoro.

El PP y Bárcenas: ¿quién destruirá a quién?

Lo dicho en esta página hace algunos días: Bárcenas era y sigue siendo un asalariado del Partido Popular, persona jurídica y patrono que contrató sus servicios en calidad de contable, tesorero u hombre de las cuentas de la entidad, las declaradas y las no declaradas.

A María Dolores de Cospedad, representante del partido en este lance y, al parecer,  superior jerárquico del interfecto, le han explicado la manera de salir del embrollo, y en esas está.

Morito saber manera.

Esperando a Casado

Pienso que Rajoy, funcionario de carrera, debería asumir el mando del partido y el Gobierno en primera persona, algo que, al parecer, va contra su natural.

Pienso asimismo que el partido debería abrir expediente a Esperanza Aguirre, naturalmente no por su derrota electoral sino por su comportamiento durante los últimos tiempos y en especial durante la campaña.

La inquieta mujer me ha hecho pensar en una raposa que entra y sale de dos gallineros situados frente a frente y separados por una cinta azul y roja.

Al final, lo ya sabido: tarjeta y expulsión

Mientras tanto, ellos y algunos más seguirán esperando a Casado, la nueva esperanza blanca.

Aun así, yo me quedaría con el equipo de los currantes: Santamaría, ora pro nobis, Montoro, el contable inquisidor, y Guindos, que lamentablemente está al caer.

Elecciones: de la ingobernabilidad a la nihilización de España pasando por una izquierda que busca la desunión

24M: voto al PP, formación herida gravísimamente por numerosos casos de corrupción, pero no tengo alternativa, pues la izquierda está aquejada de ese mismo mal y además por los de la desunión y la deslealtad.

Veo con dolor que España continúa su derrota hacia la ingobernabilidad y, a partir de ahí, hacia la desintegración y la nihilización.

Panorama aterrador.

PP: unidad y estabilidad para España

Estoy convencido de  que en estos momentos el PP es el único partido que puede proporcionar a España la unidad y la estabilidad que necesita para hacer frente a su futuro inmediato con mínimas garantías.

Por eso considero que debe ganar las elecciones y hacerlo por una mayoría amplia.

Pero tanto si gana como si no gana, en mi opinión el PP deberá hacer una limpieza profunda de su organigrama. Es evidente que nombres como Bárcenas, Esperanza Aguirre, Rato, Rita Barberá. Gürtel, Camps, Fabra y  Rus, entre otros,  han dañado y dañan la  imagen del partido conservador responsable y honrado  que España necesita imperiosamente en estos momentos.

Tras las experiencias cosechadas, no creo que hoy se pueda contar con el PSOE. Menos aún con Podemos y menos aún con el ciudadano de las dos caras y las dos lenguas, ahora con un pie en Barcelona y otro en Madrid..

Una nación ni se improvisa ni se somete cada semana a un nuevo experimento.

Votar, qué votar

He decidido votar porque considero que votar es menos malo que no votar.

Y he decidido votar al PP porque considero que, en este momento,  votar al PP es menos malo para España que votar a cualquier otro partido.

Para mí no hay alternativa.

Me quedo con la gestión saneadora  de Montoro y la cruzada (¿infructuosa?) de Wert (en alemán, Valor) contra el separatismo desintegrador y desleal.

Santamaría, ora pro nobis.

Una vez más trato de anteponer la patria a la ideología, a todas las ideologías, empezando por la mía.

Sigo pensando que para luchar contra la explotación dentro de un régimen capitalista lo más inteligente es en muchos casos empezar por dejarse explotar y aprender.

Eligere aude!