Regreso con Margarita
Contigo cubriré mi última derrota
y libre al fin del caos y la nada
contigo regresaré al Ser que lo es todo
y existe en cada una de las almas
Contigo cubriré mi última derrota
y libre al fin del caos y la nada
contigo regresaré al Ser que lo es todo
y existe en cada una de las almas
A mi entender, Ciudadanos -alias de Albert Rivera- puede ser, a corto plazo, la solución a los gravísimos problemas políticos que España tiene en Cataluña y con Cataluña.
Después ya veremos.
Un Rivera inteligente, bien instruido y bien asesorado lleva años mostrando y demostrando a los españoles de aquende y allende el Ebro que lo que es bueno y saludable para los de una orilla también puede serlo y de hecho lo es para los de la otra.
Todo lo que hace falta es un mensaje idóneo con un mensajero idóneo y un equipo de subalternos idóneo.
De momento, en el conjunto de España tenemos como mandamás a un hombre con mentalidad de funcionario escandinavo. En un caso de peligro extremo para la Nación como el que estamos viendo y viviendo en Cataluña ordena que se aplique la Ley al pie de la letra y sólo la letra, sin hacer sangre en los devotos sediciosos, convencido de que así ya ha cumplido con su obligación y ha resuelto el problemón catalán.
No obstante, Cataluña sigue siendo un problemón para todos: para el Gobierno de España, para los españoles en general y para los españoles de Cataluña en particular, incluso para los pobres separatistas con su obsesiva querencia por el juego sucio y la traición.
Éstos, después de inventarse la República virtual de Cataluña y con ella la política virtual, se han entregado en cuerpo y alma al juego sucio virtual y ahora dicen que no piensan dejarlo hasta que el Gobierno de España rectifique real, no virtualmente.
Albert Rivera tiene una solución para poner coto a ese problemón, tal vez incluso para acabar con él y conseguir la unión y la concordia de todos los españoles.
Lo creo y casi le creo.
Para mí, la incógnita consiste en saber qué ocurrirá cuando un Rivera mande en Barcelona, futura capital de la República virtual federada de Cataluña-Tabarnia y otro Rivera, o el mismo, mande en los Madriles, capital de todas las EXPAÑAS virtuales y sus territorios autónomos o semiautónomos.
Empezaron convirtiendo la política catalana en un embrollo y continuaron con España. Ahora ya han puesto pie en la Unión Europea. Dicen que su objetivo a medio plazo es arruinar el proyecto de la Gran Alemania como cabeza de Europa y potencia económica mundial.
El embrollo en todas sus variantes parece ser el elemento y el alimento de los separatistas catalanes, pero ¿quién o quiénes están detrás?
A mi entender, la Rusia de Putin, los Estados Unidos de Trump y el Israel de los mil tentáculos.
Una cosa tengo por cierta: el plan no es obra exclusiva de una banda de intrigantes, ya que lo que se pretende es en última instancia devolver el Viejo Continente a la Edad Media con sus taifas y sus principados.
Lo más sarcástico del caso es que, probablemente, los separatistas catalanes, instigadores de la hoguera, harán de Cataluña una de sus víctimas más dañadas.
Todo ello no es óbice para que nuestros angelitos estén convencidos de que más pronto que tarde serán los reyes del mundo.
Así, pues, a seguir intrigando y soñando.
Personalmente considero que un español medio puede llegar a comprender a un separatista catalán, en el bien entendido de que comprender a alguien no significa coincidir con él en la manera de ver y valorar las cosas.
De acuerdo con mi experiencia, hecha de muchas experiencias, una de las maneras de llegar a comprender a un separatista es meterse en su cabeza y reproducir sus procesos mentales, teniendo en cuenta principios psicológicos básicos y prácticamente de valor absoluto para él, como son el rechazo de la violencia física a pecho descubierto y en campo abierto (no así de la violencia psicológica y la violencia física solapada y/o encubierta), junto con el apego al encubrimiento en muchas de sus modalidades.
Frente a la violencia física, el separatista catalán prefiere el diálogo, que es la vía que lo llevará a su terreno predilecto, el de la intriga y el engaño. Si es político, aquí se entregará a la práctica del juego sucio hasta que su rival reviente o se vuelva loco. De hecho, la actual situación socio-política de España, arrastrada al caos por los separatistas catalanes, puede entenderse como una prueba concluyente de que, en el ámbito de la guerra sucia, los separatistas catalanes son invencibles o, como mínimo, irreductibles.
El término república virtual puede ser en parte una invención del Insomne, pero su puesta en práctica será a buen seguro obra de nuestros queridos y odiosos separatistas.
Ella, perenne flor de un día,
ha decidido permanecer a mi lado.
Gracias, Margarita,
aunque atisbo que esa noche va a ser para mí
como una despedida sin despedida.
A mi entender, los resultados arrojados por las elecciones catalanas del 21-D han puesto de manifiesto que el PP tiene problemas gravísimos relacionados con:
la corrupción,
la imagen,
las relaciones con los medios de comunicación,
el programa y su mensaje.
En el PP, la corrupción es un problema histórico y, en parte, heredado, del que, por lo visto, ni ha sabido ni ha querido liberarse. La táctica de Rajoy, echar tierra encima hasta que el olvido lo haga desaparecer, ha resultado ser no sólo ineficaz sino incluso muy contraproducente y hoy la corrupción sigue castigando al partido por la vía del descrédito y la pérdida de votos como en los peores momentos del pasado. Creo que, de una manera u otra, el PP deberá cambiar su dirección para, acto seguido, cambiar de imagen, de táctica y, al menos en parte, de estrategia. Podemos pensar que la presencia de Ciudadanos le obligará a hacerlo.
Tiempo al tiempo.
El cambio del equipo que lleva la dirección del partido parece que es una condición necesaria, no suficiente, para que éste adquiera una imagen pública más agradable y menos reaccionaria. Eso requiere a su vez una relación más amistosa y cercana con los medios de comunicación, que son, en definitiva, los que transmiten al público todos y cada uno de los mensajes y, a través de ellos, el programa del partido.
En resumen, parece conveniente que el Partido Popular repase su línea política desde la Transición democrática hasta el 21-D, cambie los miembros de su dirección y actualice su imagen, sus relaciones con los medios de comunicación y tanto su mensaje político como su programa.
Y, evidentemente, no es buena táctica echar la culpa de todos los fracasos al ciudadano Rivera, pues así seguro que éste terminará apoderándose de todo el espacio político y social de la derecha, además del que ahora ocupan los falsos socialistas del PSC.
Entiendo que España necesita con urgencia un partido sólido y honrado a la derecha como necesita, con idéntica urgencia, un partido sólido y fiel a la izquierda para ser un organismo sano y equilibrado.
Considero que el resultado de las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña ha tenido consecuencias positivas y negativas para España y los españoles, y, por lo tanto, para Cataluña y sus ciudadanos.
Entre las consecuencias positivas, la más positiva ha sido sin lugar a dudas la presentación política de la comunidad de lengua española y sentimiento español de Cataluña, hecho que, en mi opinión, ha significado el fin de la dictadura separatista en esta región española.
Podemos pensar que de ahora en adelante esa comunidad político-lingüística va a estar presente en la vida de esta región española y habrá que contar con ella en todas las decisiones que afecten a su interés general.
En estos momentos en Cataluña hay más de cien entidades que se han pronunciado abiertamente contra los planes separatistas y han presentado proyectos para combatirlos.
Entre esos proyectos, probablemente el más sorprendente es el conocido como Tabarnia, que pretende separar a Tarragona y Barcelona de la autonomía catalana para reintegrarlas directamente en España.
Los efectos negativos los comentaremos en otra ocasión.
De momento, ¡Tabarnia!, ¡Tabarnia!
Entiendo que el resultado de las elecciones catalanas del pasado día 21, con la victoria de Ciudadanos, dejó claro que la abusiva y antidemocrática hegemonía de los separatistas tiene fecha de caducidad. Es cierto que éstos conservan todavía el control de muchas de las estructuras e infraestrcuturas autonómicas y de otras creadas por ellos y sólo para ellos, pero también lo es que de ahora en adelante no podrán apropiarse de derechos que no son suyos por vía de los hechos consumados.
Quieran o no, esos separatistas terminarán comprendiendo y aceptando que, demográfica y geográficamente, son sólo una parte de una parte de España. Por lo tanto, si quieren la independencia tendrán que reclamarla únicamente en nombre propio y para ellos, no como hasta ahora en nombre de todos los ciudadanos de Cataluña y para todos esos ciudadanos.
El prestigioso semanario alemán Der Spiegel, a través de su comentarista de temas españoles, responsabiliza a Mariano Rajoy de la derrota de su partido y el conjunto de fuerzas constitucionalistas en las elecciones catalanas del pasado día 21.
Dice concretamente que nuestro jefe de Gobierno no conoce la realidad catalana y carece de empatía para abordar y solucionar sus problemas. «Sin él, no se habría producido la (actual) escalada secesionista».
Respuesta en las próximas horas.
En cualquier caso, muy probablemente ya nada será como antes. La comunidad de lengua española y sentimiento español de Cataluña ha hecho acto de presencia en la escena pública y ha dejado oír su voz.
Creo que somos mayoría.
Creo asimismo que de ahora en adelante vamos a tener una sociedad con dos comunidades político-lingüísticas, cada una de ellas con sus propios partidos políticos y su propio sentimiento de pertenencia.
Fin de la dictadura separatista e inicio de la sociedad abierta, asentada en la observancia de la ley como corresponde a un Estado de derecho.