¿De la Ley a la Ley pasando por el caos?

Entiendo que la actual situación política y social  de Cataluña nace de una infracción flagrante y deliberada de la Ley en forma de prevaricación contumaz por parte de las autoridades autonómicas.

En su estudiada huida hacia adelante, esas mismas autoridades se apresuraron a poner en marcha un sistema de medidas-trampa sucesivas y escalonadas  para convertir inmeditamente esa infracción-prevaricación en un litigio político  entre dos sujetos jurídicos homólogos y equiparables, el Gobierno de España y la Generalidad de Cataluña.

Como por ensalmo, nos encontramos ante  un conflicto de legitimidades y legalidades o, si se quiere, ante un litigio de competencias.

En cualquier caso, la Generalidad de Cataluña se ha erigido en sujeto jurídico con rango de interlocutor estatal, que es lo que se pretendía.

A eso lo llamaron en su día bilateralidad.

A partir de ahí, mientras el Gobierno de España opta por la línea suicida de wait and see  (esperemos a ver  qué pasa), la Generalidad reclama y obtiene para su causa el apoyo del sector más politizado y activo del secesionismo catalán.

Ahora, el gobierno de Cataluña dirige un movimiento popular de aparente carácter democrático y pacífico (?) frente a la opresión de un Estado centralista y foráneo.

Y, siguiendo fielmente la hoja de ruta y su manual de instrucciones, la Generalidad cursa órdenes a sus agentes  de enlace para que  ese movimiento popular protagonice toda una cadena de manifestaciones callejeras que desemboquen en una situación generalizada e incontrolada de desobediencia  civil, mientras que Rajoy y su gabinete de crisis prebélica reflexionan y estudian  qué van a hacer con el mayor Trapero.

Quiero pensar que a la postre prevalecerá  la ley, pero ¿tendremos que pasar antes por el caos?

Oriol Junqueras II

He vuelto a ver y oír a Oriol Junqueras en la pantalla de televisión. Lo visto y oído ahora  me confirma  en mi primer juicio –este pobre hombre falta deliberada y sistemáticamente a la verdad– y lo agrava y endurece, pues pienso que padece una patología que tiene que ver con una  doblez contumaz, posiblemente invencible.

En mi opinión,  Oriol Junqueras no está dispuesto a dejar que en su cabeza entre algo que él no quiere que entre. ¿Miente? Creo que sí, pero de todos modos me inclino a pensar que lo suyo es patológico.

¿Alienación? ¿Manipulación de la conciencia?

Independientemente de la independencia de Cataluña y sus avatares, considero que Oriol Junqueras haría bien en acudir a un médico.

A Iglesias, sus supraalternos y subalternos

Entiendo que la división de la sociedad comporta siempre y necesariamente la división de la clase trabajadora, siempre y necesariamente para su mal.

A la luz de la historia me permito afirmar que el  capitalismo divisionista es el más retrógrado históricamente y el más reaccionario socialmente.

El socialismo –de hecho, todo movimiento socialista– nace de la unión y busca la unión a través de la unión.

La unión es requisito imprescindible, no suficiente, de todo movimiento social socialista.

Del caos a la República de Cataluña y más allá

Entiendo que los separatistas quieren una legalidad propia y soberana para una  República de Cataluña soberana e independiente. Elemental y lógico, aunque no estoy de acuerdo ni con el objetivo perseguido ni con los medios empleados.

Su hoja de ruta responde a un plan elaborado durante décadas que parte de la consigna peix al cove y según ellos debe concluir con una declaración institucional del tipo Em arribat! Todo ello, perpetrado durante años con el sigilo y la deslealtad que caracterizan a los practicantes avezados e irreductibles de la política de la puta i la Ramoneta.

Así, después de declarar la guerra al Estado Español –naturalmente, una guerra sucia–, han iniciado la que podría ser la fase decisiva de su conjura presidida por el propósito deliberado y programado  de provocar el caos en las instituciones y en la sociedad civil,  hasta que  esas instituciones pierdan el control de la situación y la sociedad civil, extraviada  en un laberinto de legitimidades, entre en una guerra de todos contra todos.

Estoy convencido de que los separatistas quieren provocar el caos institucional y social porque, además de hacer perder su legitimidad a las instituciones del Estado,  es el terreno en el que mejor y más a gusto se mueven.

Ahí pueden poner en práctica todos sus ardides y utilizar todas sus armas. Ahí, los separatistas catalanes son prácticamente invencibles o, al menos, irreductibles.

En cualquier caso, una vez implantado el caos en todo el territorio español, los separatistas podrán proclamar unilateralmente  la República de Cataluña al grito de ¡sálvese el que pueda!

Lo que vendrá después será aún mucho más triste, si Dios no lo remedia, pues está previsto y programado que Cataluña, que inicialmente era la parte, se coma al todo, que ya no será el todo ni se llamará España.

Dime, Margarita

Dime, Margarita, amor sin mácula,

¿por qué, al aliento de tu aliento,

dormir es pura bienaventuranza?

Sueños

¿Veré blindados delante de mi ventana mañana por la mañana, cuando me levante?

Preferiría ver y oír al Rey dirigiendo un mensaje a todos los españoles.

13 de septiembre de 1936: día y año del padre

Allí, junto a la trocha, muere un hombre, nace una vida.

Oriol Junqueras: con la verdad en la boca

Ayer pude ver y oír a Oriol Junqueras en la pantalla de televisión y llegué a la descorazonadora conclusión de que el pobre hombre había estado faltando a la verdad de manera consciente, deliberada y sistemática.

No es que, llevado de la pasión, el entrevistado (?) interrumpiera a su entrevistadora, sino que ni  siquiera le dejaba hablar y le formulara preguntas incómodas. Para ello hablaba y hablaba de lo que él quería y al mismo tiempo le cerraba el paso hasta que accedía al tema que tenía previsto y era de su agrado. Entonces se explayaba y procuraba adoptar una actitud sosegada y paternalista.

Las preguntas formuladas por miembros del público asistente me parecieron una inocua e inicua pantomima.

No es probable que con dirigentes como Oriol Junqueras los separatistas catalanes vayan a tener una república platónica.

Irredentismo catalán

Entiendo que los separatistas catalanes han cometido el error fatal de mostrar abiertamente al mundo qué son, cuál es su meta y cómo pretenden alcanzarla.

Han quedado desnudos. Se acabó el paraíso.

¿Creían que iban a engañar al universo mundo como han engañado a España y a la inmensa  mayoría de los españoles?

¿Algún ser humano ha engañado alguna vez a todos sus congéneres durante todo el tiempo?

¿Alguien piensa que así se puede construir una patria de la que generaciones futuras se sientan orgullosas?

¿Dónde están los patriotas, los héroes, los mártires de la utopía nacional?

Considero que lo  mostrado y contemplado hasta el momento tiene que ver con algunos de los aspectos más bajos del ser humano y su comportamiento social.

Y, a  la vista de los resultados obtenidos,  pienso que tal vez habría sido mejor para ellos que hubieran decidido seguir intrigando y haciendo trampas otros cincuenta años. Es posible que para entonces…

Respeto a Joan Coscubiela y en honor a García Albiol debo decir que, de acuerdo con mi modo de ver y  entender, no todos los políticos catalanes son maestros en las artes de la intriga  y la deslealtad.

Los españoles tenemos también compatriotas catalanes leales, muy leales.

Atentados en Cataluña: complicidad y culpa

A mi entender, los atentados yihadistas perpetrados días pasados en La Rambla de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils podrían y deberían haberse evitado, habida cuenta de que la policía autonómica de Cataluña contaba con información suficiente para tomar las medidas precautorias pertinentes.

En lugar de contrastar la información recibida, informar de su contenido a las instancias estatales y montar dispositivos policiales  destinados a salvaguardar la vida de los ciudadanos, el jefe de la policía autonómica dio la callada por respuesta.

Lo de siempre, como siempre.

Si, como parece demostrado, las cosas ocurrieron básicamente así, entiendo que estamos ante un comportamiento delictivo  por parte de los responsables de la seguridad ciudadana en la comunidad autónoma de Cataluña.

Complicidad y culpa.

Eso sin tener en cuenta la política de la Generalidad con los países del Magreb, de manera especial, en  materia de inmigración y acogida de ciudadanos y familias de Marruecos en pueblos de la Cataluña profunda.

¿Sabe algo de todo ello un tal Àngel Colom?