Artículos de noviembre de 2008

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La Iglesia católica y la homosexualidad

Es sabido que la sexualidad en sus diversas manifestaciones ha sido siempre un tema peliagudo para la Iglesia católica y, en consecuencia, una fuente inagotable de problemas y conflictos teóricos y prácticos tanto para los creyentes como para la sociedad en su conjunto. De ahí emana una infinidad de preguntas, entre ellas algunas tan cruciales y persistentes como: ¿es posible conciliar realmente ética y vida matrimonial? ¿Tienen o no tienen derecho los homosexuales a cultivar su sexualidad y, en caso afirmativo, cómo y, en caso negativo, por qué no?

Tradicionalmente, en el ámbito de la vida matrimonial la Iglesia católica se ha rendido siempre a la evidencia y ha aceptado de facto las prácticas «fraudulentas» de la inmensa mayoría de los matrimonios, mientras teólogos y moralistas buscaban afanosamente nuevas dimensiones a la relación conyugal con propuestas que veían el control de la actividad sexual como conquista de la razón, la sexualidad como gozo compartido, la sexualidad compartida como proyecto  de una autorrealización que se encarna en los hijos, la sexualidad como dimensión-manifestación liberada de las leyes rígidas y ciegas de la naturaleza  y elevada por sublimación al plano de la espiritualidad.

Pero, ¿no consistió la Caída (the Fall) de nuestros primeros padres en experimentar el orgasmo por separado y juntos? ¿Acaso no fue el orgasmo lo que les hizo sentirse como dioses?

En un momento histórico que vino a coincidir con el triunfo de la laicidad en la vida privada y pública de la sociedad civil y sus miembros, la  Iglesia católica dio la batalla por perdida y, a partir de ese momento, decidió mantenerse al margen de la sexualidad matrimonial y dejar que corderos y corderas se las apañaran como Dios les diera a entender. Martin Luther tenía razón cuando dio la razón a Pablo de Tarso. Entonces se impuso la moral. La ética pertenecía al pasado. (¿Y al futuro?)

Durante siglos, la Iglesia católica, secundada coyunturalmente, sin duda nolens volens, por la medicina y las ciencias sociales, mantuvo que la homosexualidad era una anomalía  y que las relaciones homosexuales constituían prácticas contra natura. La homosexualidad era el pecado nefando, el pecado de Sodoma y Gomorra que provocó la ira de Yahvé. Y ahí sigue.

Hoy, la Iglesia católica no sólo condena las prácticas homosexuales  sino que, a juzgar por lo que declaran y pregonan los periódicos estos días, incluso niega a los hombres con esa tendencia sexual el derecho a ser sacerdotes.

En opinión de Pájaro bobo, todos los seres humanos tienen derecho a cultivar su sexualidad como fuente de gozo, búsqueda de placer y, en definitiva, como modo de autorrealización. El sacerdocio, sometido hoy al precepto del celibato, es por definición ajeno a toda tendencia sexual, puesto que no permite su actividad. Una vez clarificado que el aspirante a sacerdote es varón y éste, en cuanto varón, acepta libremente el celibato como precepto y modo de vida (carisma), no parece lógico que la Iglesia católica niegue el sacerdocio a los homosexuales, pues, al menos a juicio de Pájaro bobo, no tiene derecho a escudriñar la tendencia sexual del aspirante y éste, por su parte, no está obligado a declararla, toda vez que esa tendencia, en cuanto característica de la personalidad,  pertenece a su intimidad. Ahí, el celibato es claramente la norma necesaria y suficiente que las dos partes deben tener en cuenta y respetar. Stricto sensu, un sacerdote homosexual no es un homosexual.

Más constructivo y más moral sería, al menos a los ojos de este descreído creyente, que la Iglesia católica, por mediación de sus doctores, tratara de hallar una solución honrosa para esas personas, de modo que pudieran llevar, desde ayer mismo, la vida que en justicia les pertenece: una vida sin estigmas psicológicos y sociales nacidos de prejuicios tan arraigados como injustos.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿comprenderán algún día los doctores de la Iglesia católica que la sexualidad no lastra necesariamente  la espiritualidad sino que por el contrario, una vez sublimada por el amor, puede  y debe formar  parte de la espiritualidad e impulsarla como sostienen diversas religiones?

Zapatero y el sueño americano (American dream)

La situación de España con respecto a la cumbre de los veinte países económicamente más poderosos del mundo se presta a múltiples interpretaciones, máxime, claro está, si finalmente Zapatero no consigue que nuestro país figure en las reuniones de Washington junto al Estado anfitrión y sus invitados.

Y la verdad es que, aunque ha removido cielo y tierra, nuestro jefe de Gobierno lo tiene difícil, muy difícil, pues los errores cometidos durante años en política internacional, muchos y muy graves, no se arreglan con  unas cuantas promesas con kindersorpresa, acompañadas de una sonrisa de oreja a oreja,  como Zapatero acostumbra a hacer cuando negocia/trapichea traspasos o trasferencias de competencias estatales con los gerifaltes, caciques y oligarcas autonómicos. A esos, con unos cuantos milloncentes  de euros les tapa la boca hasta la próxima negociación trampa. Pero América es América, no Extremadura, tampoco Cataluña.

De hecho, España lleva años sin política exterior. Las contadas salidas de Zapatero al extranjero han estado marcadas por situaciones de vergüenza para él y para todos sus compatriotas.  Ahora, los hechos nos han venido a demostrar que España, falta de política exterior, no figura ni en el grupo de los ocho ni en el grupo de los veinte. Tal vez ni siquiera en el mapamundi.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué se creía Zapatero que era el American dream?

Obama: el precio de la victoria y el pecio de la derrota

Quien lo desee puede afirmar que, salvo una intervención in extremis del ojo invisible a través de su mano invisible, Barack Obama va a ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Salto cualitativo  que nos lleva a recordar a John Fitzgerald Kennedy y, al recordarlo, a esperar con  zozobra no sólo  el nombramiento del representante demócrata sino también y sobre todo el cumplimiento completo y pacífico de su mandato. Kennedy fue víctima de los intereses del complejo económico-industrial  montado en torno al Departamento de Defensa estadounidense, pues escrito está: «Es necesario que muera un hombre para que vivan un pueblo y su ejército». Han pasado cuarenta y cinco años. El pueblo sigue vivo, el ejército vomitando fuego y matando seres humanos como dios manda, el dios de la guerra. God bless America.

Sabemos que Kennedy, el desdichado, no tenía red protectora y, por lo visto y vivido, tampoco ángel de la guarda. Su muerte física fue también la muerte temporal de una esperanza y un proyecto que llegan ahora con otro nombre, con otro hombre, con otro color. Kennedy era «ideológicamente» católico, Obama es socialmente mestizo. Su presencia con valor de aparición abre las puertas de las instituciones democráticas, al menos de algunas de ellas, a las masas urbanas y suburbanas. Es la hora del mestizaje, de  la negritud, de la Hispania fecunda, de la democracia masiva, participativa y virtual. Es la hora de la red.

Se sabe y se dice  que el secreto del más que probable triunfo de Obama está en la red. Ahí se deciden ahora las batallas electorales. Pasó el momento de los mítines mulitudinarios, tan americanos, y ha llegado el momento del chateo vis-à-vis, a cuatro ojos. El ciudadano participa y elige directamente, sin mediación, a su representante.

Si un día se dijo que sólo existía lo que aparecía en televisión, ahora habrá que cambiar el enunciado, puesto que ha cambiado el medio; el medio da a conocer la realidad y, por lo tanto, la crea y la recrea, la inventa.

Esa es la tendencia actual, acaso una tendencia imparable, aunque, de momento, las minorías oligárquicas siguen controlando la situación; concretamente,  el núcleo duro y profundo de la realidad económica, política y social  de Estados Unidos, ejemplo paradigmático de democracia formal al servicio de oligarquías auténticas y reales. Cabe pensar que la refriega será larga y dura. De momento, conocimiento-difusión todavía no es igual a poder. Hay cosas que se saben y se sabe que son injustas y están mal, y, a pesar de todo ello, siguen ahí para vergüenza de todos. En la práctica, toda injusticia lleva implícitos siempre o casi siempre uno y mil actos de cobardía. El injusto es injusto porque el justo es cobarde, y el justo es cobarde, y por lo tanto injusto, porque lo supedita todo a la supervivencia. Ese es su imperativo categórico.

Es posible que la victoria de Obama signifique el fin de un ciclo histórico y convierta el Departamento de Defensa estadounidense en un gigantesco montón de chatarra, en un inmenso pecio, el pecio de la derrota, la derrota de un modelo económico basado en la guerra como fuerza motriz. ¿Quién dijo que el combate (por guerra) es el padre de todas las cosas?

Resumiendo: la red facilita el conocimiento y la difusión de las noticias y, por lo tanto, de la realidad, a la vez que impide en buena medida el control sigiloso y doloso de la información, pero no totalmente. Para llegar a ese fin habrá que pasar de la democracia representativa a la democracia participativa, lo que requiere a su vez el alumbramiento y la acción de una sociedad civil adulta en la línea propugnada por la Ilustración. No va a ser fácil.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿nacerá de la crisis que ahora se inicia un nuevo orden económico, un nuevo orden político, un nuevo orden social?

Obama y Zapatero: futuros futuribles

Cabe pensar que, guiado por Obama, Estados Unidos va a continuar con su modelo económico, activamente depredador, y con su política internacional, activamente agresiva y destructiva,  entre otras razones porque esa economía  y esa política responden a programas que ni se improvisan ni se pueden cortar en seco, aunque sólo sea porque no tienen recambio y, mucho menos, un recambio ready-made y de acción inmediata. Si es cierto que, como dice un viejo y casi desconocido refrán español, lo que no deja se deja, también lo es que lo que deja no se deja.

Se considera que, para bien o para mal, a Estados Unidos le quedan entre diez y veinte años como superpotencia y, en mayor o menor medida, como árbitro de las naciones de la Tierra, sus litigios y sus enfrentamientos, sus agresiones y sus invasiones. Una superpotencia en declive o, si se prefiere, con los días contados. Naturalmente, muchos de los actuales hijos de la globalización lo vivirán y sobrevivirán. Frente a Estados Unidos, como superpotencia menguante, están las potencias emergentes y, en especial, los bloques emergentes, bloques político-económicos. Se calcula que para el año 2020 los bloques serán ocho, dos arriba, dos abajo. Estados Unidos con Canadá será uno de ellos. Esa será la multilateralidad.

Evidentemente, el más grave problema de Estados Unidos ahora y en el futuro inmediato es su economía o, para ser exactos, su modelo económico. Estados Unidos vive básicamente gracias a una economía de guerra. Fabrica armas y organiza guerras. Las guerras y los conflictos armados, unas veces  montados propria manu y otras  inducidos, son pedidos para su industria. Pero no se puede montar, organizar o provocar una guerra cada semana. Ni siquiera contando con Israel como aliado y los belicosos países árabes como antagonistas y clientes fidelizados. A la postre, la guerra dejará de ser negocio. Estados Unidos, como imperio y superpotencia, tiene los años contados.

Puede pensarse que, en el fondo, Zapatero es un pacifista. Se declaró activamente contra la invasión, no guerra, de Irak, alentó la alianza de civilizaciones y, últimamente, buscó el apoyo y a buen seguro la complicidad de los países sudamericanos para romper el veto de Bush a su persona en la cumbre económica. Desde el punto de vista estadounidense, todas esas acciones son lesivas y agresivas. Aun así, a Zapatero le honraría su actitud si ésta hubiera estado acompañada en todo momento  por una línea ética equiparable. Lamentablemente no ha sido así, pues sus actos de deslealtad tanto en política nacional como internacional se han contado por intervenciones personales.

En opinión de Pájaro bobo, Zapatero queda desacreditado y desautorizado  por la falta de coherencia entre declaraciones e intervenciones  de claro signo pacifista e incluso socialista y su comportamiento, un comportamiento marcado por la deslealtad a sus principios, a los principios de su partido, a los intereses de España y los españoles, y por encima de todo, a la ética. No se puede defender la paz y comportarse como un estafador. Y, sin embargo, ése es el Zapatero que todos conocemos, el Zapatero de la sonrisa y la traición, de la negociación y la falta de escrúpulos y, en definitiva, de conciencia moral.

Podríamos preguntarnos si en lo sucesivo Zapatero va a cambiar o si, por el contrario, va a seguir la línea acreditada hasta ahora, llevado del convencimiento irreductible de que, con ayuda de  su sonrisa, conseguirá engañar a Obama como en su día engañó a Maragall, Pujol y Montilla juntos. Al menos, eso creyó entonces y eso sigue creyendo ahora.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Zapatero que es un cínico contumaz?

La lección americana (the american lesson)

Pájaro bobo ha observado con admiración teñida de envidia el comportamiento del pueblo estadounidense  y sus líderes políticos antes, durante y después de las elecciones presidenciales. Sobre todo después, una vez conocido el nombre del ganador y futuro presidente de la nación,  pues, además de una nación grande en extensión, Estados Unidos es una gran nación.

Una vez finalizada la campaña y conocido el nombre del ganador, ese sentimiento de pertenencia llamado patriotismo (Zusammengehörigkeitsgefühl) se ha manifestado con toda su fuerza como elemento integrador de la sociedad civil y los líderes políticos sin distinción de ideologías. Tanto el perdedor,  McCain, como el presidente saliente, George Bush, han felicitado cordial y lealmente al ganador, Barack Obama, le han deseado éxito en su gestión y han pedido el apoyo generoso de todos sus compatriotas para él.

El patriotismo es un sentimiento de pertenencia; la nación, el fruto espontáneo y maduro de ese sentimiento de pertenencia, que nace y se manifiesta en la sociedad civil. Todo un ejemplo y un motivo de envidia para los españoles que vemos con dolor la ruina que, como un destino fatal, se abate en estos momentos sobre España.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no puede ser UPyD  el motor de un movimiento regenerador de la vida política y aglutinador de todas las fuerzas que, interpretando fielmente el sentir de la sociedad civil, siguen creyendo en España y están dispuestos a defenderla como la patria común de todos los españoles?

Política: zapaterización (zapaterization)

El término zapaterización, al igual que zapaterization, su equivalente anglo,  pertenece exclusivamente al idiolecto de Pájaro bobo. De hecho, nace en este preciso instante a golpe de dedo sobre el teclado. Si resiste la prueba del algodón, que aquí, en la red, es la prueba del lector virtual, lo registrará en su Idióticon, que es algo así como el núcleo léxico-semántico de su lenguaje. La palabra es semántica y la semántica es semen.

Pájaro bobo aprovecha la ocasión para blasfemar que, a su modo de entender, la Biblia debería decir: «Y el Verbo se hizo semen», que es lo que realmente ocurrió si es que realmente ocurrió algo. A propósito: hay carne sin semen, pero ¿hay semen sin carne?

En boca de Pájaro bobo, la palabra zapaterización alude a una forma de hacer política  ideada y aplicada por nuestro actual jefe de Gobierno, señor Zapatero. Cualquiera que sea la situación en la que se encuentre y cualquiera que sea el asunto que tenga entre manos, el hombre elude instintivamente los espacios abiertos del juego limpio y la palabra unívoca para buscar, de manera igualmente instintiva, entornos en los que pueda aplicar e imponer su singular táctica dialéctica basada en una o varias promesas con una kindersorpresa a modo de colofón y marca del zorro.

Pese al carácter elemental de la añagaza y pese a que la viene utilizando desde hace meses en sus trapisondas y cambalaches con los gerifaltes, caciques y oligarcas periféricos, hasta ahora el susodicho se ha salido siempre con la suya y al final se ha presentado en público con esa sonrisa de oreja a oreja que identifica su persona, o sea, su máscara. Posiblemente quienes mejor conocen la eficacia de la zapaterización son los representantes de la Generalidad y el Sanedrín (llamado oficialmente Consejo Asesor de Cataluña),   a saber, Montilla, Pujol ben Gurión, Maragall, Mas y tutti quanti. En cualquier caso, sus negociaciones se cuentan por añagazas y sus añagazas por negociaciones.

Convencido de la eficacia de su táctica  —promesa con kindersorpresa—, en los últimos días el susodicho ha recorrido dos mundos y sendos hemisferios en busca de cómplices/aliados con los que burlar el veto a su persona impuesto por los amos del casino estadounidense. Parece ser que ha estado trajinando de cintura para arriba día y noche y al final se ha rendido. Pero no, el susodicho es contumaz, tan contumaz como esos delincuentes que cuando salen de la cárcel piensan que tienen que perfeccionar su modus operandi, habida cuenta que ese modus operandi es también su modus vivendi y ellos son más listos que todos los policías juntos. Hasta el último momento, Zapatero permanecerá aferrado a la idea —¡convencimiento!— de que va a engañar al sheriff con todos sus ayudantes, incluido FBI.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se convencerá algún día Zapatero de que en política la zapaterización no tiene ni espacio ni futuro?

Novísimo New Deal: de 1929 a 2008

A la postre, la Gran Depresión estadounidense de 1929 alumbró un proyecto regenerador o, más exactamente, reactivador de la economía auspiciado y propugnado por el presidente Franklin Delano Roosevelt entre los años 1933 y 1937. Fue el New Deal, término que puede entenderse como «Nuevo Acuerdo», «Nuevo Pacto», «Nuevo Trato».

Como la Gran Depresión fue esencialmente una crisis de producción, la solución consistió en la adopción/ejecución de  paquetes de medidas encaminadas prioritariamente a reactivar la economía productiva mediante el consumo y la inversión, que a su vez fueron reactivados mediante programas de trabajo privado y empleo estatal. En definitiva,  el mercado, en cuanto consumo colectivo, activa/reactiva la producción (economía productiva), a la vez que regula y estabiliza el sistema económico en su conjunto. ¿Perpetuum mobile? Pájaro bobo se inclina a pensar que, efectivamente, unas veces se trata de un perpetuum mobile y otras, en cambio, de una círculo vicioso o Teufelskreis.

En cualquier caso,  la crisis actual es infinitamente más grave, aunque sólo sea porque afecta al conjunto de la economía  entendido como modelo  —producción, distribución y consumo—, un modelo que muchos entendidos consideran agotado (exhausted). En lo que éstos no se ponen de acuerdo es en si el modelo está efectivamente agotado en términos absolutos (como modelo económico en sí mismo) o en términos relativos (como ciclo histórico).  Esa diferencia en el diagnóstico determina lógicamente diferencias en los tratamientos propuestos para afrontar y solucionar la crisis. De lo que no cabe duda es de que el tratamiento o los tratamientos que se propongan y lleven a la práctica deberán insistir sobre todo en la reducción y el control de la distribución, que es  donde se asienta la economía especulativa, principal causante, a los ojos de la inmensa mayoría de observadores, de la actual crisis económica.

Aun así, hay que  decir que las  medidas de control del sector especulativo son imprescindibles pero no suficientes. Hacen falta también medidas que fijen de nuevo las leyes del sistema de producción y sobre todo del mercado, un mercado que, como hemos podido comprobar,  no sólo actúa como mecanismo retrorregulador sino también como impulsor, a menudo en términos exponenciales, de los errores (desequilibrios) tanto del sector productivo como del sistema económico en su conjunto.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué quedará de nuestras economías después de esta crisis?

Obama y UPyD: UPyD y Obama

En opinión de Pájaro bobo, siempre entregado a la  televidencia y a la lectura de letra menuda sobre papel, la campaña electoral de Estados Unidos y en concreto la actuación en ella de Barack Obama contienen  datos de interés en forma de lecciones prácticas para los partidos políticos españoles y, en especial, para una formación como UPyD, que, nacida en y de las capas inferiores y medias de la sociedad,  puede decirse que, a estas alturas, aún carece de una superestructura política, económica e ideológica a la manera de la que tienen los grandes partidos falsamente tradicionales y supuestamente democráticos.

El que suscribe entiende que, básicamente, Obama gana las elecciones pivotando sobre tres elementos básicos que, en términos de antagonismo electoral, están a su entera y en muchos casos exclusiva disposición: 1) las capas inferiores de la sociedad, hasta ahora marginadas social y políticamente; 2) la juventud de esas capas inferiores y de la sociedad en su conjunto, que ven en Obama un líder con aspecto de colega: viste como ellos, habla como ellos, se mueve como ellos y vive como ellos aspiran a vivir; 3) Internet. Si con Obama empieza el futuro, hace ya tiempo que la red ha pasado a ser el vehículo de comunicación e intervención/ actuación de las generaciones jóvenes y, muy concretamente, de los sectores más dinámicos y más rebeldes al establishment y sus sistemas de control. Con la red se burla, desde hace tiempo, el control de los poderes establecidos sobre la sociedad.

Obama encarna un tipo humano que es a la vez líder y modelo. Líder de la juventud y modelo de cuantos, en esa tierra de promisión que es Estados Unidos, sueñan con hacer realidad su propia visión/versión del sueño americano, esa tierra en la que, es cierto, no hay Seguridad Social, pero en la que está escrito con letras de oro: The winner takes it all (el ganador se lo lleva todo). El sueño americano es un sueño de lucha, conquista y triunfo, triunfo económico, of course. Para los jóvenes, Obama, con  su trayectoria vital, encarna el sueño americano, the american dream.

Es verdad que detrás de Obama, lider y modelo de la juventud urbana y suburbana, marginada y rebelde,  están los grupos oligárquicos de rancia y discreta moral calvinista que controlan la economía especulativa y, con ella, la política como actividad especuladora. Obama lo sabe, pero hace ver que ni lo sabe ni le interesa, pues lo que pretende es facilitar el acceso del mayor número posible de personas a esas clases medias que encarnan la sociedad civil estadounidense y con ella el espíritu del país. Obama, telepredicador, lleva a la juventud marginada el evangelio del sueño americano: You can.

UPyD es un partido joven formado, básicamente, por gente joven. En Cataluña, hoy tierra difícil para todo lo español, se halla en fase de implantación. Tendrá que definir los conceptos capitales de su ideología, buscando un equilibrio, nunca fácil, entre la izquierda y la derecha convencionales/tradicionales, pero sobre todo tendrá que delimitar y acotar su parcela social, algo sumamente complicado en una sociedad como la catalana formada por dos comunidades sociolingüísticas y en la práctica sometida a ley impuesta por la clase dominante a través de la ideología dominante, como en los viejos tiempos.

Aun así, descartados infortunios naturales y maquinaciones de carácter criminal, Pájaro bobo, aferrado a una visión providencialista (y, por lo visto, nada científica) de la existencia humana, quiere creer que Obama conseguirá difundir su evangelio y contribuir decisivamente a la liberación económica, social y cultural de las capas sociales que más lo necesitan en su opulento país, mientras que en Cataluña se pondrá fin a esa forma de opresión ejercida por una clase dominante que, bajo una apariencia democrática apenas formal, copa todos los resortes de poder: poder económico, poder político, poder social.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿tienen razón de ser en pleno siglo XXI tales formas de marginación  y orpresión?

De Irak a Afganistán y más allá

Durante mucho tiempo se dijo que  entre Israel y Estados Unidos existía algo así como una unión hipostática: dos naciones perfectamente diferenciadas pero unidas indisolublemente por vínculos que hablaban de una identidad compartida y sobre todo de un destino común. En cualquier caso, instinto de supervivencia en dos formas, en dos fases de desarrollo. Israel es ahora un microestado que lucha a diario por su supervivencia; Estados Unidos es una superpotencia, la única superpotencia y el único imperio existentes hoy en el mundo, pero a punto de iniciar su declive. Así, pues, un futuro incierto para el capitalismo y su cerebro, tan incierto como puede ser el futuro de la humanidad más desvalida.

Israel quiere sobrevivir y para ello busca la complicidad  de Estados Unidos.Por razones económicas y geoestratégicas,  Estados Unidos quiere mantener el control de la zona que se extiende desde el Mediterráneo oriental hasta Afganistán,  punto de convergencia de cuatro subcontinentes y sendos bloques político-económicos de este muy siglo XXI.

En el espacio comprendido entre el Mediterráneo oriental y las cumbres rocosas e inhóspitas contiguas al techo del mundo se pueden distinguir claramente cuatro espacios geopolíticos: 1) Israel, Líbano y Siria; 2) el desierto enmarcado de norte a sur por el Cáucaso y la península Arábiga y de este a oeste por el antiguo imperio persa y Siria; 3) Irán; 4) Afganistán,

Hoy en día, Israel está en condiciones de mantener a raya por sí solo a Siria, una potencia militar a escala regional pero muy limitada. Líbano es a la vez rehén y punching ball de sus dos vecinos. Por eso, los hostigamientos mutuos  a tres bandas forman parte de la vida diaria de los pueblos de la zona.

De acuerdo con los deseos de Israel, Estados Unidos ha convertido Irak en un desierto perennemente  en llamas de baja intensidad merced a una guerra sin fin hecha de incontables guerras sin fin de todos contra todos. Así se cumple uno de los sueños de Israel y, en cierto modo,  de Estados Unidos, que, terminada la misión, se marcha con sus tanques a otra parte.

Irán con su potencial nuclear no deja dormir a los israelíes. Tanto menos cuanto que Estados Unidos no parece compartir esa preocupación. Las autoridades hebreas no quitan el ojo a las instalaciones nucleares de su gran enemigo, Ahmadinejad. Israel atacará incluso sin el consentimiento de Estados Unidos y destruirá todas sus instalaciones, entre otras razones, porque la distancia pone a la población judía a salvo de las radiaciones. Lo más probable es que en el espacio de dos a cinco años años haya guerra: Blitzkrieg, acción o acciones por sorpresa o como se lo quiera llamar.

Como Estados Unidos, aleccionado por Israel, ha cumplido su misión en Irak —desierto calcinado y guerras de guerrillas de baja intensidad pero persistentes— y el temible país de los ayatolás permanece bajo vigilancia, los señores de la guerra americanos han decidido trasladar sus tanques al paupérrimo Afganistán, donde piensan quedarse, de momento, unos diez años. La misión de las tropas no es realmente combatir a los talibanes sino asegurar la presencia de Estados Unidos en este enclave desde donde se pueden contemplar, al norte, la inmensa taiga siberiana, al este, los fríos desiertos de Asía central y, más allá, el país de los mil quinientos millones de chinitos,  y, al sur, India  y Pakistán.

Esa es la profunda razón de ser de la expedición/desplazamiento de Estados Unidos a Afganistán y su permanencia sine die allí, junto al techo del mundo. Con todo ello, el país americano se prepara para el nuevo orden mundial, un orden que puede empezar a perfilarse en los cinco años próximos y que, previsiblemente,  estará presidido por una nueva forma de multilateralidad con siete grandes bloques político-económicos, que podrían ser: (1) Estados Unidos con Canadá, (2) Rusia y sus satélites, (3) China, (4) Japón con algún otro país asiático, (5) India con Pakistán y Myanmar (Burma), (6) Brasil y Argentina, (7) Europa. A estos siete bloques podría sumarse un octavo constituido en el Pácífico en torno a Indonesia.  Evidentemente, algunos países podrían pertenecer a un bloque o a otro. Ese es el caso, por ejemplo,  de Pakistán y Myanmar. Pakistán  podría  estar con India o con el mundo árabe-musulmán y aquí asumir incluso el papel de cabeza y guía dada su condición de potencia nuclear, mientras que Myanmar podría girar hacia el este y quedar dentro de la zona de influencia china. Lo determinante es que el bloque posea suficiente fuerza económico-militar (armas nucleares) y se constituya en una unidad operativa. La  nueva distribución de fuerzas exigirá a su vez un nuevo equilibrio, un equilibrio multipolar que tanto en paz como en guerra obligará a establecer pactos y coaliciones tácticos y/o estratégicos.

Podemos pensar que para entonces Estados Unidos habrá dejado de ser la única superpotencia y el único imperio de la Tierra.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se puede esbozar, ya ahora, el orden político de la humanidad en los próximos veinticinco-cincuenta años?

Fraude semántico y falsa buena conciencia

Convencionalmente, en una guerra dos o más ejércitos combaten y se agreden. Convencionalmente, en una invasión un ejército traspasa las fronteras de un país que no es el suyo con intenciones que van desde la ocupación hasta  la destrucción. Conceptualmente, una guerra es una guerra y  una invasión es una invasión.

En opinión de Pájaro bobo, llamar guerra a una invasión con deliberada intención dolosa es, entre otras muchas cosas, un fraude semántico.

En opinión de Pájaro bobo, con ese fraude se persigue en última instancia, entre otras muchas cosas, procurarse una buena conciencia, buena conciencia que, por definición, será siempre falsa buena conciencia.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede hacer ese fraude semántico que el agresor se convierta realmente  en agredido y el agredido en agresor como se desea y se pretende con él?

The Economist: un Estado sin autonomía, con 17 Parlamentos y una ministra de indefensa

En su último número, el semanario británico The Economist, por boca de su colaborador Mike Reid,   se mofaba de nuestro Estado de las Autonomías con sus 17 Parlamentos, en el que, a pesar de su pretendido espíritu reformador e innovador, no faltan ejemplares arquetípicos del  atávico y nunca erradicado caciquismo español. Entre éstos la publicación citaba a Pujol ben Gurión, figura respetable y respetanda del Consejo Asesor de Cataluña conocido en esta página como Sanedrín.

No, señores de The Economist, Pujol ben Guión no es un cacique mesetario, es el cerebro más perverso y menos gris de cuantos integran el Sanedrín catalán, instancia que —entérense ustedes— supervisa, controla y dirige la política del país (léase nació)  y prescribe al subalterno Montilla, prosélito de primera generación, lo que debe hacer y lo que no debe hacer, al frente de la Generalidad, para merecer la gracia de ser considerado un sabra, quiere decirse, un català de mena, y superar de por vida su acomplejada/estigmatizada condición de prosélito, condición que hace de él una  mena de català con lengua prestada, no lengua propia, que sería lo propio.

Uno de los mayores méritos/deméritos del prosélito Montilla, ¿ya circuncidado?, es haber endosado a Zapatero dos agentes adscritos al servicio exterior catalán: Celestino Corbacho, analfabeto funcional promovido al rango de ministro de Trabajo en el período de crisis más grave de los últimos tiempos, y Carme Xacó (Carmen Chacón antes de la apostasía/conversión), separatista militante, y para colmo antimilitarista,   promovida por deméritos propios, traiciones y deslealtades incluidas,  al rango de ministra de indefensa.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede sobrevivir en tiempos de crisis un Estado sin autonomía pero con 17 Parlamentos y una ministra de indefensa?

Cumbre de los G-20: la jugada de Sarkozy y la papeleta de Zapatero

Pájaro bobo considera que, aprovechando la próxima cumbre de los G-20 en Washington, Sarkozy, perspicaz, hábil y ambicioso, quería montar, à la nonchalant, un plan para incrementar la presencia y el peso de Europa y, con ella y por encima de ella,  de Francia en el concierto de las naciones económica y políticamente más poderosas del mundo y, on passant, reducir en la medida de lo posible,   el peso y la presencia de Estados Unidos en su condición de factótum.

A nadie se le oculta que la superpotencia americana manda sobre los organismos internacionales, incluida la ONU, y que  la OTAN es su brazo armado, dicho sea para vergüenza de todos. En Washington, la cumbre de los G-20  fue concebida esencialmente como una medida de apoyo y refuerzo del sistema económico nacional, basado en el mercado como único y absoluto elemento estructurador y organizador no sólo de la oferta y la demanda sino también y sobre todo del modo de producción capitalista y del orden socio-político nacido de él. Estados Unidos como realidad política gira en torno al libre mercado.

Se puede pensar, pues, que, de momento, no habrá nada parecido a una refundación/refundición del capitalismo. Estados Unidos sigue empeñado en continuar su línea político-económica basada en el libre mercado. Habrá, por acumulación de medidas, un tratamiento medicamentoso, no una intervención quirúrgica a corazón abierto y a vida o muerte. Economía de guerra o, lo que es igual, economía para financiar guerras y guerras para impulsar la economía. Las contradicciones internas del capitalismo no hacen que éste salte  por los aires hecho pedazos, como imaginó Marx, sino que lo someten a un círculo vicioso, Teufelskreis, del que ni puede ni quiere salir. Por el momento.

Sarkozy, sin duda heredero del espíritu de De Gaulle, lo sabe y lo acepta como realidad poco menos que inexorable. Pero no se rinde, ni se rinde ni se entrega. Intentar meter  a Zapatero, representante de España, y a Jean Peter Balkenende, representante de Holanda, en el grupo de los G-20 para que asistan, en calidad de miembros de pleno derecho, a la cumbre de Washington es una apuesta cuando menos audaz y no exenta de riesgos, habida cuenta de la conocida y nunca desmentida  enemiga que alienta en todas las acciones político-económicas francesas frente al coloso americano.

Como las intervenciones de Zapatero en negociaciones políticas se cuentan por trapisondas, a Pájaro bobo no se le va de la cabeza el prejuicio/presentimiento de que el susodicho tiene preparada una o varias jugarretas  tanto para  burlar el sistema de identificación y vigilancia montado por el sheriff yanqui a fin de impedirle la entrada al casino de Washington como, llegado el momento, para zafarse de las promesas hechas a Sarkozy, promesas, claro está, de obligado cumplimiento.

Aunque a estas alturas, posiblemente nadie —ni los presuntos implicados— sabe qué va a ser de la  jugada francesa, Pájaro bobo se inclina a pensar que, concesiones marginales aparte,  Estados Unidos hará valer su condición de Estado anfitrión y mantendrá el veto inicial a Zapatero como persona non grata, aunque sólo sea por respetar la postura de su actual presidente  y preservar la dignidad nacional. Tampoco cree que Obama —toda una caja de sorpresas— pueda o quiera empezar su actividad pública con un acto de  deslealtad. En Estados Unidos, la política exterior es, acaso más que en cualquier otro país, una cuestión de Estado y detrás de  toda cuestión de Estado está «el pueblo de los Estados Unidos de América»: the folk of the United States of America.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien se atreve a pronosticar cómo va a empezar y cómo va a  terminar la intervención de Zapatero en la cumbre económica de Washington?

Zapatero en la cumbre: el precio de una traición

En opinión de Pájaro bobo es muy posible que la asistencia de Zapatero a la cumbre económica de Washington como invitado de piedra constituya su última gran traición política. Es muy posible también que, a pesar de esa traición o precisamente por ella, Zapatero coseche tantos y tan grandes desprecios que se le quiten para siempre las ganas de mentir y engañar e incluso de asistir a conferencias y banquetes en los que, intrigas aparte, no va a ser bien recibido. Es muy posible asimismo que el tal Zapatero no se atreva nunca más a tentar la suerte y muera abrumado  por tanto desprecio como va a recibir en esta su primera y última cumbre.

Naturalmente, esa es una posibilidad; otra, que encaje cínicamente los desprecios y vuelva a sonreír a la hora de  hacer público su último triunfo como hombre de Estado al servicio de sí mismo

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si lo de Zapatero fuera realmente patológico y no tuviera remedio?

De la timba de Bush a la cumbre de Pájaro bobo

Como capitalista que, sobre todo en tiempos de crisis, se avergüenza de su condición, Pájaro bobo ha visto la cumbre económica de  Washington como una timba en  la que Georg Bush,  el big Boss yanqui, ha reunido en torno a él a  veintidós Kapos regionales en calidad de subalternos con el propósito de que le ayuden a apuntalar la  maltrecha economía de su club-clan, una economía que, como se ha dicho y se ha escrito ad nauseam, nace de la guerra y vive fabricando armas para matar en guerra. En otras palabras: de la guerra a la guerra, pero pasando siempre por la mesa del agente de cambio y bolsa.

Estados Unidos quiere un mercado libre, libérrimo, absolutamente libre, que es una manera casi eufemística de decir que quiere circulación franca del dinero y sus equivalentes como valor de cambio.   Pero, no contento con ello, pide y exige que veintidós subalternos le ayuden a reflotar su economía con la argucia/argumento de que de ella depende, también,  tanto la economía del resto del mundo como su orden político. El listo.

Pájaro bobo, que cree en la mano invisible de la Providencia y comparte con Karl Marx redivivo la idea de que la historia de la humanidad responde a un fin racional y por lo tanto superior, quiere pensar que Estados Unidos se saldrá con la suya: el actual sistema económico superará la  crisis y volverá a enderezar su curso,  pero, tal vez a pesar suyo, las desigualdades sociales, incluidas las miserias, serán cada vez menos y menores. Y, de la misma manera que, en la naturaleza,  la adaptación al medio consiste en la eliminación sucesiva y progresiva  de características negativas en los supervivientes de la struggle for life, la justicia será a la postre el resultado de una depuración/superación continuada ¡y racional! de situaciones injustas. Resumiendo: la justicia surgirá como ausencia total de injusticias.

A Pájaro bobo le habría gustado que en las conclusiones formuladas por los responsables de la cumbre/timba de Washington  se hubiera adoptado el método seguido habitualmente en medicina y se hubieran ordenado las medidas previstas en dos apartados básicos: medidas de choque y medidas de fondo.

En medicina, las medidas de choque  son de inmediata y obligada ejecución. Hay que restablecer el funcionamiento del organismo lo antes posible y lo mejor posible. Y si en medicina se habla de flujo sanguíneo, aquí, en esta fase del proceso económico, habría  que hablar de cash flow, que ahora se traduce por liquidez y en el fondo no es más que flujo dinerario o dinero por gastar y  para gastar; en suma, dinero contante y sonante.

Pájaro bobo considera asimismo que las medidas de fondo deberían ser en principio sectoriales y estar coordinadas entre sí por áreas económicas y espacios geográficos de acuerdo con criterios de prioridad fijados conjuntamente de antemano, nunca impuestos por el  big Boss o señor del casino. El fin  de las cumbres, de esta y de las que vengan, debe ser el saneamiento de la economía mundial, no el reforzamiento de la economía estadounidense a través de la fórmula trampa del libre mercado.

Ese saneamiento debe tender no al crecimiento económico en términos absolutos sino, por encima de todo, a la reducción de los desequilibrios locales, nacionales, regionales y planetarios. A los ojos de Pájaro bobo, saneamiento significa aquí tanto eliminación de agujeros negros como mejor distribución de la riqueza generada. La economía debe regirse por criterios de racionalidad y la racionalidad por criterios de equilibrio, pues en definitiva la economía está al servicio de un organismo vivo, que es la sociedad.

A juicio de Pájaro bobo, eso significa en la práctica  que una cumbre económica que se precie debe acoger en su seno, con voz y voto, representantes de agentes sociales como los sindicatos y las organizaciones filantrópicas y religiosas de ámbito global. Una cumbre de esa naturaleza y esa envergadura  no puede ser una reunión de contables de las empresas más poderosas y, por lo mismo, más explotadoras y depredadoras del mundo.

En cualquier caso,  los países reunidos en la cumbre  económica de Washington deberían dedicar una cantidad proporcional, equivalente, por ejemplo, al veinte o el treinta por ciento de su respectivo  producto nacional, al lanzamiento de proyectos de economía productiva en países en los que la miseria se ceba en la población civil.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tienen  que decir el papa y los demás líderes religiosos sobre la timba de Bush y sus veintidós subalternos en Washington?

Aviso urgente: Se necesita ministro de Asuntos Exteriores con idiomas

La cumbre de los G-20, más aquelarre visto y no visto que gran acontecimiento político, ha puesto de manifiesto, en términos dramáticos, carencias de nuestra patria que conocíamos y que, ingenuamente, dábamos por superadas.

La ignorancia de Zapatero, combinada con sus trapisondas y otras artes de mala ley, nos ha llevado a sentir vergüenza y a preguntarnos cómo es posible que semejante sujeto represente a España y a los españoles en el extranjero.

Otro tanto cabe decir, con pocos atenuantes, de Miguel Ángel Moratinos, teórico, sólo teórico, ministro de Asuntos Exteriores. En la práctica, el cargo está vacante, pues, al menos para este observador,  el mencionado es un cero a la izquierda. Al examinar su blog, observamos  que, a pesar de sus dos títulos universitarios,  el tal Miguel Ángel  Moratinos Cuyaubé está muy poco por encima del graduado escolar en redacción y lógica del lenguaje. Por lo pronto, no sabe que el sujeto nunca, nunca, nunca debe separarse de su verbo con una coma. Ni en español ni en ninguna otra lengua del mundo, por una razón que tiene que ver no sólo con la lógica del lenguaje y la lengua sino también y ante todo con la percepción/comprensión humana de la realidad. Después de eso, ya no nos atrevemos  a preguntar qué idiomas conoce nuestro ministro de Asuntos Exteriores, pues el hecho visto y comprobado es que ni siquiera conoce suficientemente el suyo.

Si Pájaro bobo tuviera atribuciones para ello ficharía inmediatamente a hombres como Javier Solana, Joaquín Almunia y Jaime Mayor Oreja, convencido de que con ellos podría organizar debidamente  el Departamento de Asuntos Exteriores y desarrollar la política que España merece y necesita.

Una de las primeras cosas que haría en ese supuesto sería elaborar un proyecto para que España ingresara  en el grupo de los ocho o en el grupo de los veinte siguiendo los cauces legales establecidos y dejando a un lado esos  chanchullos y esas martingalas que tanto gustan a nuestro impresentable jefe de Gobierno.

Y, a propósito, seguimos sin saber qué prometió Zapatero a Sarkozy. Sabemos que puso alma y cuerpo a disposición del francés. Lo que no sabemos es qué eligió el francés, y, tampoco, cuándo se realizará la operación/transacción. De lo que  podemos y debemos estar seguros es de que el agraciado no va a dejar tranquilo al desgraciado hasta que se cobre el precio y la presa.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué consistirá esta vez la kindersorpresa de Zapatero?

La cúpula de Barceló: ¿arte o decoración?

Aunque entiende algo de arte por razones relacionadas con su experiencia profesional, Pájaro bobo confiesa que tiene una muy escasa sensibilidad para las manifestaciones prácticas o, si se quiere, para las creaciones de  las artes visuales. Son raras las obras pictóricas, siempre contempladas en reproducciones, que han conseguido impresionarle o emocionarle  Eso hace que esté más dispuesto a aceptar una definición sociológica y fenoménica del arte que una definición estética y jerárquica. El arte como artificio y, en definitiva, como obra y hechura del ser humano con un fin que no es ni prioritaria ni exclusivamente utilitario.

A juicio de Pájaro bobo, el trabajo realizado por Miquel Barceló en la cúpula de una de las salas del Palacio de Naciones de la ONU tiene más de artificio que de arte en sentido tradicional.  Atendiendo a su efecto visual, puede afirmarse que es un trabajo perfectamente logrado. Pero esas manchas de color aplicadas a la manera de los drippings del norteamericano Jackson Pollock tienen más de decoración que de arte. El arte, el gran arte es, a los ojos de Pájaro bobo, una cosa muy distinta.

Quien lo desee puede comparar esa decoración abstracta con los frescos de la Capilla Sixtina realizados por Miguel Ángel. Está en  su derecho. Aun así, Pájaro bobo se permitiría recordarle, si le fuera dado, que donde no hay figura (esencialmente humana) no hay ni historia ni relato ni argumento. En la abstracción, un mismo esquema compositivo se repite indefinidamente, pues, al no haber ni figura ni relato ni argumento, tampoco  hay centro y periferia: todo es centro y todo es periferia por la sencilla razón de que todo es igual. La jerarquía óntica y concepual viene dada por el argumento y se manifiesta  a través del lugar que cada figura ocupa con respecto al eje central. En lo decorativo no hay historia y, en rigor, tampoco mensaje intrínseco y específico. Si, a pesar de ello, se habla de mensaje es porque se le asigna desde fuera, ya sea por el autor o por otras personas, pero ese pretendido mensaje será siempre y necesariamente ajeno a la obra e incluso al arte. Con ello entramos en el terreno de la comercialización. Y ahí estamos.

En su obra, Barceló ha conseguido un meritorio efecto visual, pero lo suyo es decoración, no arte, una decoración claramente deudora, en técnica y en impacto visual, de  la obra del atormentado artista norteamericano.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo durará la obra de Barceló?

Cataluña: la opresión vendida como protección

Xavier Sala i Martín, prosélito y miembro del establishment catalán conocido en este minifundio virtual con el nombre de Rovell de l’ou, ha hecho unas declaraciones en las que viene a contestar, al menos parcialmente, a las acusaciones formuladas en el reportaje sobre Cataluña publicado días pasados por el semanario inglés The Economist.

El mencionado prosélito y acólito suelta, entre otras caritativas jaculatorias, la que reza y blasfema: «…sin inmersión, un país corre el riesgo de que se creen guetos lingüísticos  donde los hijos de los inmigrantes  nunca se integran, cosa que puede acabar en segregación y violencia, como ha pasado en otros países vecinos».

Nada más leerla y percatarse de su mensaje, un mensaje oído manta vegada y por lo tanto ya sabido,  Pájaro bobo está a punto de montar en cólera como en sus mejores/peores tiempos, pero luego, recordando que vive en una democracia y en las democracias no hay espacio para los gestos salvajes y heroicos, opta por una actitud cobarde, que siempre ha sido la más difundida, la más representativa y, por lo tanto, también la más democrática.

Anyhow, en pleno siglo XXI hay un país o, para ser exactos, una parcela de un país en la que se sigue practicando la opresión como forma de protección de las clases inferiores de una sociedad dominada por una minoría despótica.

Miserables, miserables.

Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es delito practicar la opresión so capa de protección y vía de acceso a la integración social?
¿No debe perseguirse por conducto legal esa forma de opresión individual y colectiva?

A propósito del CAC: de la catalanofalacia a la catalanofobia

Quienes queremos una Cataluña española hemos tenido que oír durante los últimos años que en España y en los españoles existe un sentimiento de aversión a Cataluña y los catalanes. La especie  ha sido y es  aireada constantemente por quienes más han hecho y hacen  para que ese sentimiento, por ser la respuesta  a un comportamiento abiertamente desleal, se acreciente y se cronifique.

En opinión de Pájaro bobo, en situación de muerte civil, desde hace más de veinticinco años, por padecer y alimentar esa aversión,  el origen de dicho sentimiento, en cuanto respuesta a un comportamiento, debe buscarse en la deslealtad que caracteriza a no pocos políticos de estas tierras. Ahí está, como muestra de lo que decimos, la última concesión de licencias por parte del CAC (Consejo Audivisual de Cataluña = Comité de Anticomunicación de Cataluña).

Pájaro bobo recomienda a quien quiera y pueda que lea el reciente reportaje de The Economist sobre Cataluña. Ahí encontrará algunos exponentes de la púnica catalanofalacia que ha motivado, motiva y, previsiblemente, seguirá motivando ese punible sentimiento de catalanofobia.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sería razonable que hubiera catalanofobia sin catalanofalacia?

Guantánamo

El terrorismo internacional, como respuesta no convencional a las guerras convencionales, es un problema de muy difícil solución para Estados Unidos y los países arracimados bajo su paraguas. Guantánamo, campo de concentración o cárcel, nació con el propósito de poner coto a ese problema y aportar al menos una solución parcial y temporal:  frenar las acciones terroristas poniendo a buen recaudo a cuantos agentes directos  cayeran en sus manos, tras la preceptiva busca y captura.

La idea inicial era muy sencilla: no podemos dejar que los terroristas salten de un país a otro, burlando  todos los sistemas de vigilancia y control. Una vez descartada su eliminación directa, había que buscarles un lugar de residencia. Guantánamo ha sido durante muchos años ese  lugar de residencia para terroristas de todo el mundo o considerados como tales  por y para Estados Unidos y sus aliados. Desde su punto de vista, la medida estaba y está justificada. Había que proteger a la población civil y el orden democrático.  Los grandes atentados de Nueva York, Londres  y Madrid reforzaron el convencimiento de que la medida era necesaria y, por lo tanto, justa. Ahí estábamos.

Pero con el tiempo se ha ido poniendo de manifiesto que a la larga la medida es insostenible. Se quiera o no se quiera, tarde o temprano hay que buscar un acomodo estable y definitivo a esos hombres. Las condiciones en las que viven son insostenibles no sólo para ellos sino también para sus carceleros, sin olvidar los países implicados directa o indirectamente. Hay que buscar una solución más humana y más legal.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hace ahora Estados Unidos con esos terroristas y presuntos terroristas en situación jurídicamente irregular desde el momento mismo de su detención y encarcelamiento?

España: el proyecto político del carallot Carod

El proyecto político de Carod-Rovira, el carallot Carod,  responde a esta elemental filosofía: Cataluña debe conseguir simultáneamente su independencia y la desintegración de España. Y en esas están desde hace tiempo él y los suyos.

En Cataluña, los separatistas han copado todos los resortes de poder, decisión y representación gracias a  su  clase dominante  y  a su partido único. Estamos ante un nuevo modelo de dictadura, la dictadura catalana: democracia formal en la superficie y, debajo de ella, control de la sociedad, de la actividad política, de la economía y de los medios de comunicación. Todo el poder a los independentistas, sólo a los independentistas.

En el resto de España, promoción de grupos y movimientos separatistas; simultáneamente, colocación de agentes separatistas en ministerios (empezando por Defensa y Trabajo), grandes empresas estatales y civiles, medios de comunicación (televisión, Radio, prensa), etc. Esos agentes, hoy quintacolumnistas, dirigirán mañana la colonización-catalanización de España.

Y, mientras los españoles sestean, el carallot Carod y los suyos están montando en Cataluña una estructura de Estado con el dinero de los españoles. España financia a un mismo tiempo la independencia de Cataluña y su propia destrucción.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha habido alguna vez un pueblo que llegara a esos extremos de indignidad?

Un partido español en Cataluña

Pájaro bobo quiere creer que el partido de Rosa Díez seguirá creciendo, incluso espectacularmente, en el conjunto de España. En las próximas elecciones puede hacer pupa tanto a los impopulares como a los asocialistas y los antisocialistas. Rosa tiene temple y empuje y fuerza de convicción, esa fuerza que sólo tiene quien cree en su propio mensaje. El que miente sistemáticamente, como verbigracia Zapatero, no puede hablar con convicción de proyectos y, mucho menos,  de utopías. En rigor, la utopía de Zapatero consiste en imaginar que va a engañar a todo el mundo durante todo el tiempo y, además, van a agradecérselo. Como Sarkozy.

A Pájaro bobo el cinismo de Zapatero le sobrecoge y le anonada, pero, claro, a Pájaro bobo le falta mucho para ser normal. Y ya no le queda tiempo ni para aprender ni para cambiar.

Menos prometedor, mucho menos prometedor es, hasta ahora,  el futuro de Rosa y los suyos en Cataluña, dominada por la casta de los separatistas, una casta sin escrúpulos que se ha  apoderado de todas las instituciones democráticas de «este país» y ha sometido al conjunto de la población unos siete millones de personas— a su ley: democracia formal en la superficie y, debajo de ella, control de todas las actividades públicas. Sistema político-policial  aprendido en Israel y de los israelíes. Desmontarlo va a ser muy difícil, cuando no imposible.

La idea de los separatistas catalanes es alcanzar la independencia o, al menos, cierta forma de reconocimiento internacional antes de que España intervenga. O que, cuando decida intervenir, sea ya demasiado tarde. Carme Xacó,  ministra de Indefensa, será, en su momento, una  pieza clave. Sus valedores están seguros de que la susodicha nunca firmará una orden contra quienes la pusieron donde está.

A juicio de Pájaro bobo, el Partido de los Ciudadanos está en Cataluña para controlar el voto español e impedir que aquí se forme un partido de auténtica vocación española. ¿Acaso puede salir un mensaje leal y unívoco de una cabeza como la de Francesc Carreras? Si ahora Ciudadanos denuncia —de boquilla— la política lingüística de la Generalidad es para cerrar el paso a UPyD. Los separatistas catalanes saben que Carreras nunca los atacará a fondo por la sencilla razón de que nunca lo ha hecho —¡ni siquiera cuando más fácil le era y más obligado estaba!— y ese tipo de traiciones no responde a su tarannà. Tanto él como Rivera, el nen, y José Domingo, el parlamentario superviviente y medrador, están ahí para cerrar el paso a las huestes de Rosa hasta que, pasado el peligro, se fusionen con el PP de la Nebrera, vía de acceso a Convergencia y al establishment de les virolles llargues, también conocido como el Rovell de l’ou.

Los mencionados, junto con sus seguidores, agentes y quintacolumnistas, no quieren una integración con UPyD. La verdad es que tampoco son creídos y queridos. Como dice el parlamentario Domingo: «El asunto de la lengua espanta a la gente». Y, claro, él  no está ahí para jugarse la vida por un ideal. Lo suyo es medrar, medrar, medrar y sobrevivir.

Por todo ello, y por otras muchas causas, el partido de Rosa Díez, también llamado UPyD, lo tiene mal en Cataluña, al menos en opinión de Pájaro bobo, al menos a corto plazo, al menos en tanto no surja  una cabeza o un colectivo de cabezas capaz de elaborar un proyecto político con fuerza suficiente para romper la coraza separatista.

Y si hoy sabemos que eso es posible es porque tenemos el ejemplo de Vidal-Quadras a modo de referencia gloriosa. Cataluña no es mayoritariamente separatista. Ni siquiera con una dictadura como la actual, ni siquiera acaparando todos los resortes de poder y representación, ni siquiera quedándose con el dinero de todos los contribuyentes de esta región española.

Pájaro bobo ha apostado por Rosa y con Rosa seguirá en Cataluña, futura región española.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es verdad, como ha soñado Pájaro bobo, que el carallot Carod ha ofrecido a Shimon Peres, presidente de Israel, el honor de ser el primer jefe de Estado que reconozca a Cataluña como república independente?

El Estado de las Autonomías ante la crisis económica

La crisis económica que se nos está echando encima será la prueba de fuego para nuestro irracional y, por irracional, fraudulento Estado de las Autonomías. Diecisiete territorios con diecisiete gobiernos (¿en mayúscula?), diecisiete gobiernos con diecisiete parlamentos, diecisiete gobiernos y diecisiete parlamentos  con diecisiete presupuestos. ¿Se puede pedir más?

¿Cuántos funcionarios suman las diecisiete autonomías? ¿Cuál es el presupuesto de todas y cada una de ellas? ¿Cómo controla el Estado el gasto de las Comunidades Autónomas, sus hijitas putativas? ¿Autoriza el Estado las acciones de la Generalidad y otros gobiernos autonómicos en el extranjero?  Si las autoriza, gasto incluido, ¿por qué las autoriza? Si no las autoriza, ¿cómo es es que las permite? ¿No son esas acciones ilegales e inconstitucionales?  Y, vistas como otros tantos hechos consumados, ¿no son el Gobierno de España y esos gobiernos autonómicos responsables de un delito continuado y/o repetido de malversación de fondos y de otro de transgresión continuada y/o repetida de la Constitución vigente?

Podemos pensar que la crisis económica que se nos avecina pondrá de manifiesto la irracionalidad del Estado de las Autonomías y sus vicios en términos de funcionalidad y operatividad. Ese podría y debería ser el momento para poner orden en el mapa geográfico, político y administrativo  de nuestra nación. Y, también, para romper la baraja. Tanto para los que quieren dar el salto definitivo al vacío como para los que piensan, y pensamos, que esto ni puede ni debe seguir así por más tiempo.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que, dada la crisis económica, política e institucional que hemos empezado a padecer, España mantenga la actual estructura político-administrativa?

Intervencionismo, proteccionismo, libre mercado

Zapatero se esmerila. Ahora ya sabe que «estamos en la antesala de la que puede ser la primera recesión (crisis) global desde la segunda Guerra Mundial». Pero le cuesta admitir ciertas cosas, bien porque no sabe, bien porque no está acostumbrado a decir abiertamente lo que piensa. A él lo que le va y le tira es el juego sucio, la criptopolítica, la criptoeconomía y, por descontado, las criptonegociaciones. En otras palabras, el trapicheo, el menudeo, el mangoneo. Para Pájaro bobo, el modus operandi de Zapatero es una provocación constante.

Pero, aunque se esmerila, Zapatero no se ha enterado todavía —y muy probablemente no se enterará en lo que queda de siglo— de que la cumbre económica de los G-20 auspiciada por el estadounidense Bush fue una medida intervencionista, la mayor medida intervencionista-proteccionista de los últimos tiempos; por ejemplo, desde el plan Marshall. ¿El plan Marshall? Sí, el plan Marshall.

Pero, como a pesar de todo, nuestro jefe de Gobierno se esmerila, ahora prepara un plan de inversiones por importe de 11.000 millones de euros. Con ellos quiere crear 300.000 empleos. Se dice que el grueso de ese importe irá a morir a los ayuntamientos a través del ministerio de las Administraciones Públicas. Por lo tanto, eso no es ni intervencionismo ni proteccionismo.

Pájaro bobo considera que una de las primeras obligaciones de todo gobierno es atender a los que no tienen lo necesario para vivir y sobrevivir. Pero el Estado no es una institución benéfica sino una empresa que se rige y debe regirse por criterios económicos. En su opinión, el dinero debe entregarse prioritariamente a los sectores que lo hacen producir generando riqueza. En esencia, la tarea del gobierno consiste  en distribuir sabiamente  la riqueza generada.

A un lado tenemos el capitalismo salvaje,  a otro lado el paro subvencionado. Y si el capitalismo salvaje genera explotación y tensa las relaciones sociales, el paro subvencionado, además de ser un arma demagógica al servicio de  políticos como Zapatero, prima el parasitismo y castiga el esfuerzo. Ayudar, sí, pero exigiendo. Eso es, al menos, lo que Pájaro bobo ha hecho siempre en el ámbito de su economía.  Fórmula: check and balance!

En situaciones de crisis, las primeras ayudas deben ir necesariamente a quienes más necesidad tienen. Pero, una vez cubiertas esas necesidades, hay que elaborar proyectos destinados a sanear y equilibrar los diferentes sectores de la economía productiva, no un plan de beneficencia al estilo de las medidas intervencionistas-proteccionistas de Zapatero. Con eso se compran votos, no se solucionan los problemas económicos de una nación, problemas que son siempre, primera y esencialmente, de producción; después, en segundo lugar, de distribución.

Pájaro bobo tiene la impresión de que con sus medidas Zapatero compra votos, no soluciona ni intenta solucionar los problemas económicos de España.

Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué Zapatero habla de libre mercado si practica el intervencionismo y el proteccionismo?
¿No sabe lo que hace o no sabe lo que dice?

El Idióticon de Pájaro bobo
Se esmerila.
Del verbo esmerilarse. Participio,  esmerilado. Esmerarse con sus sinónimos y afines.

Al Tribunal Constitucional: ¿Estatuto de Cataluña o Constitució de Catalunya?

En opinión de Pájaro bobo, el llamado Estatuto de Cataluña debe contener en su texto introductorio o de presentación dos conceptos capitales que son otros tantos requisitos imprescindibles para que el documento estatutario sea legítimo y constitucional. Además, dichos conceptos, con valor de declaración de principios, deberán estar formulados en términos explícitos, unívocos y afirmativos.

Primer concepto. Este documento, en cuanto Estatuto de Cataluña, constituida en Comunidad Autónoma del Estado español,  está supeditado en todo momento, tanto  en su conjunto como  en cada una de sus partes y en cada una de sus disposiciones, a la Constitución actualmente vigente en el Estado español, del que Cataluña forma parte indisoluble y del que este Estatuto ha recibido y recibe su legitimidad y su legalidad.

Segundo concepto. Este documento, en cuanto Estatuto de Cataluña, reconoce que la sociedad catalana está formada por dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española, ligeramente mayoritaria, y una comunidad catalana, ligeramente minoritaria. De acuerdo con el presente Estatuto, las instituciones de esta Comunidad Autónoma y sus representantes se comprometen a respetar y hacer respetar debidamente los derechos constitucionales de todos y cada uno de los miembros de una y otra comunidad en condiciones de igualdad, sin perjuicio para  nadie ni  beneficio ilícito para nadie.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se atreverá el Tribunal Constitucional a aprobar un texto estatutario que no contenga esos dos conceptos, expuestos en términos explícitos, unívocos y afirmativos?

Ley de la memoria histórica

Pájaro bobo considera que, al elaborar la Ley de la memoria histórica, el Gobierno debería haber encargado al Tribunal Supremo el estudio, la  organización y la  resolución ordenada y metódica  de aquellos aspectos de dicha ley que eran y son de su competencia. De este modo, la ley habría tenido desde un principio una norma teórica y  práctica  y se habrían evitado espectáculos como el del juez Garzón abriendo fosas comunes a su antojo aquí y allá, debidos, todos ellos,  a un manifiesto e inconcebible vacío legal.

Pájaro bobo ya lo denunció hace tiempo en esta página.

Ahora, parece ser que la Audiencia Nacional ha desautorizado al juez Garzón y le ha negado  competencia para abrir fosas comunes.

Tres preguntas ingenuas e intempestivas
1) ¿Tiene autoridad la Audiencia Nacional para desautorizar al juez Garzón?
2) ¿Está sometida o no está sometida la Audiencia Nacional al Tribunal Supremo?
3) ¿Quién es aquí la autoridad suprema y de quién debe partir tanto la autorización como la desautorización?