Artículos de junio de 2014

ver lista completa con cuerpos de artículos

¿Corrimiento de la izquierda hacia la izquierda?

La presencia de Pablo Iglesias al frente de los comunistas de Podemos constituye sin duda el acontecimiento más sobresaliente  de la política española durante los últimos meses.

Corrimiento de la izquierda hacia la izquierda.

Y, si se quiere, llamada de atención a los políticos en general, definidos por el joven lider como «la casta», palabra cuyo campo semántico, en este caso, va desde mafia y mafiosos hasta privilegios y privilegiados, pasando, cómo no, por corrupción y corruptos.

Habrá que esperar a ver qué impacto tiene su Manifiesto comunista en el ámbito político y, concretamente, en «la casta»  para hacer una valoración de su mensaje.

De momento, quiero pensar que los responsables del PSOE tienen el miedo en el cuerpo, no sólo por los votos que pueden perder sino también y tal vez sobre todo por las denuncias que probablemente van a tener que oír y escuchar.

Pues parece ser que el tal Pablo Iglesias está decidido a hacer saltar por los aires la cúpula del PSOE con su estructura jerárquica para hacerse con los votos de sus militantes más beligerantes y  concienciados.

Es posible que a partir de ahora y gracias a este líder comunista cada uno de los barones del PSOE se convierta en un bulto sospechoso.

El Rey claudica y abdica

Para mí, patriota español, la situación de España en estos momentos, previsible y en cierta medida prevista, es motivo de inmensa preocupación, preocupación por su presente y su futuro.

Esa preocupación, que de hecho me ha acompañado durante toda la vida, hunde sus raíces en un triple y aterrador convencimiento:

El convencimiento de que el pueblo español carece en gran parte de un sentimiento patriótico auténtico, integrador y como tal a salvo de luchas ideológicas.

El  convencimiento de que todos nuestros políticos carecen de la visión que caracteriza y distingue a los grandes estrategas y hombres de Estado.

Y el convencimiento, aún más triste y aterrador, de que España está condenada fatalmente a la autodestrucción por la vía de la traición y la desnaturalización.

¿Autonomías de primera, de segunda y de tercera?

Entiendo que, de la misma manera que todos los ciudadanos españoles son iguales ante la ley, todas las Comunidades Autónomas son y deben ser iguales ante la Constitución vigente.

No es lícito que haya, de hecho, Comunidades Autónomas de primera, de segunda y de tercera.

Ahí tenemos a Cataluña exigiendo cada día, a golpe de deslealtad, una relación bilateral con el Gobierno de España, al que no tiene reparo en acosar e incluso en criminalizar.

Entiendo que los separatistas catalanes han implantado una dictadura, sí, una dictadura, en esta Comunidad Autónoma y ahora se disponen a someter al resto de la Nación, incluidas las instituciones superiores, a sus intereses por la vía de la intriga y la traición.

Es tarea urgentísima del Gobierno ejercer sus derechos y sus obligaciones y devolver cuanto antes al pueblo español la soberanía que como tal le pertenece total y exclusivamente.

Dilema: España o no España

El corazón y la cabeza –sentimiento y memoria histórica– me dicen que el dilema de hoy, como el de ayer, no es Monarquía o República sino España o no España.

El corazón y la cabeza me dicen que,  una vez más, la desintegración de España empieza con la desintegración de la izquierda.

El corazón y la cabeza me dicen que una izquierda desintegrada es, también ahora,  la aliada ideal del separatismo.

El corazón y la cabeza me dicen que es hora de defender a España por encima de todas las ideologías.

Destrucción de España

Me pregunto quiénes, dentro y fuera, quieren y maquinan  la destrucción de España.

Quiénes, por qué y para qué.

Dentro. Sabemos que los separatistas, secundados por una izquierda miserable, llevan décadas tramando la destrucción de España. En su plan,  la perfidia y la deslealtad de los traidores se combinan con la pulsión cainita de quienes reniegan de su identidad.

Los separatistas, en su día provistos de doble nacionalidad, estarán a un mismo tiempo dentro y fuera de España. Esto les permitirá convertir el territorio español en un erial y, a través de la colonización progresiva, copar sus instituciones estatales y, por último, catalanizarlo .

En esas están. Y los españoles, sin enterarse.

Fuera. Pienso en Estados Unidos y su economía de guerra. El mercado de este país  está formado básicamente  por las guerras que organiza y pone en marcha, lo más lejos posible de sus fronteras, proporcionando armas a los bandos en liza, de modo que los conflictos se cronifiquen y, a ser posible, en ellos no haya ni vencedores claros ni vencidos sin recursos para destruir y destruirse.

Situación ideal: guerra sin fin de todos contra todos.

Se podría decir que sus mejores clientes son los dictadores de corte militar, pero la experiencia nos enseña que entre sus clientes figuran igualmente no pocos pretendidos luchadores por la libertad. Y ahí la izquierda actúa, con demasiada frecuencia, como instrumento irracional e inconsciente de causas tan injustas como inmorales.

En definitiva, orden impuesto por las armas del Imperio y el cerebro del pueblo elegido. O, si se prefiere, el capital como fórmula del control de la humanidad.

Felipe VI o la esperanza

Tras la claudicación-abdicación,  a fortiori  e in extremis, de Juan Carlos I, la proclamación de su hijo como rey de España con el nombre de Felipe VI puede significar un hálito de esperanza para España y los españoles.

Esperanza de que se restablezcan el orden y la autoridad en nuestra maltrecha nación, traicionada por unos, zarandeada por otros y abandonada a su suerte por todos o casi todos.

Entiendo que el nuevo rey y su equipo de asesores van a necesitar mucha inteligencia y mucho arrojo para enderezar todo lo que se ha torcido y devolver a nuestra patria todo lo que le han robado, usurpado y arrebatado.

Para ello será necesario cerrar cuanto antes esa sangría en la que una izquierda irresponsable converge con el  separatismo periférico, siempre desleal y siempre oportunista.

Como en el 31, como en el 34, para evitar el 36.

Espiral del caos

Dos personas discuten; no se ponen de acuerdo.

Una tercera interviene, pero no consigue ni conciliar las posturas de las dos ni imponerse a ellas.

La discusión entre dos se ha convertido en una discusión entre tres.

Llega una cuarta persona, que tampoco consigue poner orden entre las tres ni imponerse a ellas.

Nuevo salto cuantitativo.

Ahora ya tenemos una discusión entre cuatro personas, ninguna de las cuales cede ni tiene fuerza para imponerse a las demás.

Si el esquema  se repite mediante sucesivos saltos cuantitativos, llegaremos inexorablemente a  una situación en la  que todos discuten y nadie escucha ni cede.

Caos total.

En mi opinión, eso es justamente lo que ocurre en España, tanto con sus políticos como con los miembros de su sociedad civil.

¿Qué  puede/debe hacer uno ante esa situación?

Mantenerse alejado y guardar silencio,  palabra de Wittgenstein.

 

De mi oda a España

En este aciago avatar de tu historia,

herida por hijos tuyos con alma de hiena,

siento un hervor de sangre en las venas

que me quita la razón y devuelve la memoria…

Felipe VI: ¿ilusión o decepción?

De mi oda a España

Siempre soñé con una patria siempre unida,

libre siempre de atávicos rencores,

abierta siempre a sus tiempos mejores,

siempre a salvo de guerras fratricidas…

 

19 de junio de 2014. El nuevo rey nos trae una fórmula añeja. Si releemos entre líneas para nuestro capote  lo que nos ha leído en voz alta, podemos entender que el muchacho se ha esmerilado y ha puesto mucho interés en hacernos ver que aquí no pasa nada y, por lo tanto, que aquí todo va a continuar igual.

Eso significa entre otras cosas, por ejemplo, que el reyezuelo Arturo va a continuar con sus intrigas, sus plantes-desplantes y sus actos de deslealtad, y no le va a ocurrir nada, y, por lo tanto, que a los hijos de Pujol –la Cigronada— no los va a juzgar nadie y, por lo tanto,  que nadie los va a meter en la cárcel.

¿Y la independencia, doble nacionalidad incluida,  que la burguesía catalana reclama para ella y sus subalternos aconductats?

Eso habrá que preguntárselo a Enric Juliana, enviado especial de la Generalidad de Cataluña en los Madriles, capital del país vecino.

La izquierda española se raja

Quiero pensar que cuando la Sexta decidió presentar a Pablo Iglesias en uno de sus programas prime time eligió deliberadamente un momento en el que el PSOE atravesaba una de sus crisis más profundas.

Además, al descompensar al Partido Socialista por la izquierda, el think tank de la Sexta, siempre al servicio de los separatistas catalanes, quiso impedir que siguieran adelante y prosperaran las negociaciones para un pacto de estado de los dos grandes partidos nacionales.

Quiero pensar asimismo que en ese preciso momento se dictó la orden desde la Generalidad (dirección del Partido Único de Cataluña) de reventar inmediatamente el PSC y forzar su catalanización, pues el PSOE, hundido y falto de liderazgo, no estaba en condiciones ni de impedirlo ni de acudir en auxilio de los votantes españoles.

A mi modo de ver, los comunistas de Podemos e IU no sólo dañarán gravemente al PSOE, acaparando, según mis cálculos, entre un 15 y un 25% de los  votos de la izquierda sino que además reforzarán en una proporción aún mayor las posiciones de los independentistas vascos y catalanes.

Es muy posible que, a partir de ahí, el Partido Popular tenga que defender la unidad de España con la parca ayuda de UPyD y Ciudadanos.

¿Y el Rey Felipe VI? Eso, ¿qué hará el Rey de España en ese supuesto?

Ni Marx ni Piketty, la andorga

Desde Marx hasta Piketty, los economistas y sus intérpretes nos han venido explicando que, a medida que el capitalismo avanza, crecen las desigualdades entre los dos grandes grupos socioeconómicos en que se dividen los seres humanos, de modo que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres.

Hay que combatir las desigualdades.

Aun así, como nos consta que cada día, en pleno siglo XXI, miles de seres humanos, en su inmensa mayoría niños y mujeres, mueren de hambre, resulta evidente, al menos para mí, que ahora la lucha debería centrarse prioritariamente en conseguir que el ser humano que menos tiene tenga lo necesario para vivir, de modo que  ninguno muera de hambre y desamparo.

Ni Marx ni Piketty, primero la andorga (después el bajo vientre, después la cabeza).

 

¿Incongruencias del separatismo catalán?

Me pregunto: Si los separatistas catalanes quieren la independencia, ¿qué hace tanto separatista en las instituciones del Estado español?

Me contesto: Seguir adelante con  su plan de copar las instituciones y los resortes de poder del Estado español para luego atenazarlo, colonizarlo y catalanizarlo, impidiendo, al mismo tiempo, que España y los españoles puedan meter baza en las instituciones de Cataluña y sus asuntos.

Objetivo, este último, que ya han alcanzado.

En mi opinión, la gran meta de esos separatistas no es la independencia en sí misma sino una forma de soberanía que les permita negociar las relaciones con España, incluida una eventual «estancia» temporal y limitada de Cataluña en el seno del Estado español, en condiciones ventajosas.

Lamentablemente, aunque los separatistas llevan décadas trabajando en su plan, los españoles aún no se han enterado.

¿Cuándo abrirán los ojos?

Contesta tú, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.