Problemas para el PSC y Ciudadanos en beneficio de Podemos

Entre un Rajoy preelectoral y un Rajoy poselectoral, el maquiavélico Iceta opta por Podemos.

Parece que esa va a ser su próxima jugada: liquidar definitivamente  el  PSC, partido de los falsos socialistas catalanes, y entregar los votos que aún le queden al Podemos de los eternos debatientes televisivos.

Podemos no es una formación política, Podemos es pura basura sólo útil para los que quieren triturar  y aniquilar lo que la sociedad española tiene de proyecto conjunto y ordenado.

A mi entender, su sumisión y su entrega al sector más antisocial e insolidario de  la burguesía catalana constituyen  uno de los delitos más irracionales de la política española.

Imagino que la Gestora ha venido siguiendo las maniobras del tal Iceta al frente del PSC y ha llegado al convencimiento de que no hay otra solución que recuperar la presencia directa del PSOE en Cataluña, sin comisionistas ni revendedores.

El tal Iceta ha tramado su última traición y es de suponer que sólo espera cobrarse el precio.

Mientras tanto, el ciudadano Albert Rivera ha recibido la orden de cruzar definitivamente la línea que separa a Cataluña del Madrid de los borbones y, cual submarino furtivo, se dispone a adentrarse en aguas de la derecha española.

Diría que el ideólogo y estratega de la nueva singladura, hombre de muchas carreras, ha olido el poder y ha ordenado a su pupilo y subalterno que ponga proa a la Moncloa, Manzanares arriba.

Y en esas está el muchacho con su submarino de bolsillo.

Lamentablemente para él y su jefe, algo así como la mitad de la tripulación no está por la labor. Ciudadanos nació en Cataluña en protesta por los abusos del separatismo burgués e inicialmente la formación estuvo integrada y dirigida por elementos de una izquierda ilustrada a la que supuestamente también pertenecía su actual y único estratega.

¿Error de cálculo? No sería ni el primero ni el más grave de su ya larga y activa carrera.

En cualquier caso, estoy convencido de que los dirigentes/litigantes/debatientes  de Podemos acogerán de buen grado a los náufragos, sin preguntarlos por su identidad política.

El manifiesto de los juristas y el Estado de derecho

Un colectivo formado por una treintena de juristas acaba de hacer público un manifiesto en defensa del Estado de derecho y el imperio de la ley en el ámbito español.

Algo elemental en sí mismo pero que se venía echando en falta en España, a la vista del comportamiento de las autoridades de la comunidad autónoma de Cataluña en cuestiones que tienen que ver con el respeto a nuestra Constitución.

En mi opinión se trata de una declaración rotunda y nítida del marco en el que puede y debe desarrollarse la convivencia democrática y pacífica de los ciudadanos españoles.

Todas las añagazas de los separatistas son sólo basura y como tal algo deleznable e inservible. No es probable que lo entiendan y mucho menos aún que se convenzan de que por ahí no van a conseguir lo que pretenden.

La ley es la ley y hay que cumplirla. Naturalmente, empezando por el Gobierno de la Nación.

En su caso, cumplirla y hacer que se cumpla.

Imaginaciones de un patriota español

Imagino que el Gobierno de España tiene a punto la declaración del estado de excepción que su representante dará a conocer a los españoles en fecha próxima.

Imagino que en la declaración del estado de excepción se harán constar, entre otros, los siguientes puntos:

— Fundamentos jurídicos, políticos y sociales de la declaración del estado de excepción.

— Situación real existente hoy en Cataluña: infracciones más graves de la Constitución vigente en toda España por parte de las instituciones públicas y las autoridades públicas de esta Comunidad Autónoma  y planes de dichas instituciones y dichas autoridades para infringir la Constitución vigente en toda España y romper unilateralmente  la unidad de España, patria común e indivisible de todos los españoles, incluida Cataluña e incluidos los españoles residentes en Cataluña.

— Suspensión total e inmediata del régimen autonómico concedido a Cataluña por el Gobierno de España en nombre del Estado Español, actuando a su vez en nombre del Pueblo Español, sujeto único, primero y último de la Soberanía Popular, que lo es también Nacional.

— Medidas que garanticen el pleno funcionamiento del Estado de derecho y la salvaguarda de los derechos constitucionales de todos los españoles.

— Neutralización y procesamiento de todos los agentes y responsables directos de los actos delictivos que han obligado al Gobierno de España a declarar el estado de excepción.

— Medidas legales para que no vuelva a darse en una parte de España una situación como la existente en estos momentos en Cataluña.

Nota

No soy jurista. Me tengo por un patriota español y quiero defender a mi Patria.

El futuro de España

Ante una España sumida en el caos, abocada a la ruina, y unos españoles enfrentados entre sí, me inclino a pensar que, una vez más, el futuro de nuestra patria no va a depender de nosotros sino de otros países y otras personas.

Ellos y ellas decidirán, una vez más, qué quieren hacer con España, pues nosotros no hemos sabido defenderla.

Una vez más, los españoles seremos víctimas de nuestra falta de conciencia patriótica y sentido de la responabilidad..

Ese es, al menos, mi gran temor.

¿Qué hacer?

Vendrás conmigo, Margarita

Vendrás conmigo, Margarita,

por el camino que conduce a Santa Bárbara

y allí, a cielo abierto,

conmigo adorarás a los dioses de mi infancia.

La envolvente catalana explicada a los españoles en dos lecciones (II)

Segunda lección

 De acuerdo con una concepción global, la envolvente catalana coincide y se identifica con lo que los separatistas  llaman Proceso y tienen a la vez por  hoja de ruta y meta final.

Táctica y estrategia.

En la práctica y siguiendo un orden cronológico, la envolvente catalana proporciona, además de la hoja de ruta,  las medidas concretas que los responsables del Proceso han pensado adoptar en cada momento como recursos tácticos.

A título de ejemplo presento aquí  tres de esas medidas a las que asigno un alto valor informativo por su contenido y su significado. Se refieren a  dos formaciones políticas (PSC, Ciudadanos)  y a una persona física (Ada Colau). En los tres casos, código genético catalán.

1)  A mi entender, la envolvente catalana, en cuanto concepto estratégico y argucia táctica, nació  en el seno del llamado Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC). Sus dirigentes, entonces casi en su totalidad de extracción social burguesa, recluyeron en él a los trabajadores de lengua española y sentimiento español para que no obstaculizaran  ni desnaturalizaran  el Proceso y de ese modo contribuyeran por exclusión a que en Cataluña la política la hicieran  los catalanes, sólo los catalanes,  pero simultáneamente  negociaron la venta de los votos  de esos mismos trabajadores como votos separatistas al PSOE y al PP en cuanto partidos políticos y, llegada la hora, en cuanto titulares del gobierno de España.

La maniobra fue escenificada una y otra vez  con excelentes resultados para sus creadores/impulsores,  desde Joan Raventós hasta Miquel Iceta o, lo que viene a ser igual, desde la Transición hasta ayer mismo, momento en el que, después de proclamar enfáticamente que Cataluña es una nación, este último ha intentado montar una pinza con el vasco Patxi López para minar y, así que se presente la oportunidad,  asfixiar al núcleo duro del PSOE, núcleo de cuño español. Descubierto el fraude, el  PSC es hoy una ficción sin apoyo social, pero la perfidia y la deslealtad de sus dirigentes son de las que hacen época.

2)  Durante algún tiempo y con intermitencias  tuve mis dudas acerca de las intenciones reales de Francesc de Carreras y Albert Rivera, aunque, básicamente, siempre  pensé que la  formación política conocida comúnmente como Ciudadanos era la versión B de la antigua y ya casi olvidada Operación Roca.

En la escena pública, un Rivera por un Roca, un Francesc de Carreras por un Pujol. Todos de casa nostra, cada uno con su papel y su disfraz.

Por eso, más allá de las frecuentes –¿y sentidas?– invocaciones a España y a su unidad salidas de la boca del joven y ambicioso Albert Rivera, he prestado atención a las maniobras de Francesc de Carreras y  en especial  a sus declaraciones en asuntos relacionados con la Constitución y la posición de los separatistas catalanes frente a ella.

Últimamente, el catedrático de Derecho Constitucional e ideólogo de Ciudadanos ha manifestado que «al nacionalismo hay que derrotarlo en las urnas», afirmación que, a mi modo de ver, no tiene mucho sentido, pues entiendo que a quienes infringen   la Constitución de manera sistemática y continuada, como ocurre en este caso, no se les deben conceder derechos que corresponden en exclusiva a quienes la cumplen. De Carreras sabe perfectamente que lo que procede en ese supuesto es denunciar a los infractores y exigirles responsabilidades en términos jurídicos. Y, en cualquier caso, inhabilitarlos para ejercer toda actividad pública y/o política.

El estudio de las declaraciones del catedrático de Derecho Constitucional, así como de los vaivenes ideológicos de su discípulo y hechura política, me ha llevado al  convencimiento de que Ciudadanos es hoy un submarino furtivo en travesía por aguas  de la derecha española y de que, tanto en el caso de Francesc de Carreras como en el de Albert Rivera, el separatista que llevan dentro terminará saliendo del armario a medio plazo o, más concretamente, cuando el Proceso del separatismo catalán alcance el punto de no retorno. Si es que lo alcanza.

De momento, la formación mantiene y defiende su núcleo catalán,  pese a su expansión y aparente españolización. El cambiazo nunca ha sido un problema para ellos.

Pregunto: ¿conseguirá el catedrático de Derecho Constitucional legitimar de facto  y habilitar  a personas que han infringido e infringen  reiteradamente la Ley de leyes  y proclaman públicamente que van a seguir haciéndolo? ¿No esconde la politización  de esa infracción continua y premeditada de la Constitución vigente en España un descomunal fraude de ley?

3) Aunque no se pueda decir públicamente, en Cataluña hay en la actualidad dos comunidades político-lingüísticas: una comunidad mayoritaria y oprimida de lengua española y sentimiento español, y una comunidad minoritaria y opresora de confesión pública independentista.

Y, aunque no se pueda decir públicamente, Cataluña es hoy una dictadura de cuño burgués.

Para evitar el agravamiento y la consumación de la ruptura social generada por el nuevo régimen y llenar o al menos ocupar el espacio político que seguía vacío por el veto a la comunidad de lengua española en Cataluña,  los responsables del Proceso recurrieron una vez más a la envolvente catalana y decidieron que  una tal Ada Colau fuera elegida alcaldesa de Barcelona en los comicios  municipales del 2015. Disfrazada de activista social  sin adscripción política en ese momento, Ada Colau parecía ser la persona idónea para el cargo y la tarea. Hoy, además de activista social con sello demagógico o, si se quiere, populista, es una independentista  radical, mientras que la izquierda catalana en su conjunto  es un subcontinente dominado por elementos antisistema y teledirigido por los responsables del Proceso a través de subalternos y hombres de paja. De hecho, la izquierda, con sus adherencias y excrecencias,  ocupa aquí el lugar que en otras  latitudes y otros escenarios corresponde a  la ultraderecha.

Y, como no podía ser por menos, facciones de esa izquierda anárquica y caótica han establecido contactos con sus homólogas podemitas.

A modo de síntesis

Entiendo que el Proceso en cuanto camino a la soberanía política de Cataluña nació en el seno del PSC a principios de los años setenta del siglo XX, momento en el que Jordi Solé Tura tradujo al español los Quaderni del carcere (Cuadernos de la cárcel), de Antonio Gramsci. En ellos, el pensador italiano expone su teoría de la hegemonía y los bloques hegemónicos, haciendo hincapié en que, en nuestro tiempo, el control de los medios de comunicación y la cultura tiene incluso más importancia que el control de los medios de producción, habida cuenta de que el debate político se desarrolla prioritariamente en ellos, no en éstos. Según él, dadas las condiciones políticas,  sociales y económicas actuales, la conquista de la hegemonía y, en su caso,  la creación de bloques hegemónicos  preceden  necesariamente a la toma del poder que ha de conducir a la implantación de la dictadura del proletariado. En suma, análisis de un fenómeno socio-político concreto en clave marxista-leninista.

Imagino que, tan pronto como terminó su traducción, Solé Tura se la dio a leer a sus compañeros/colegas del PSC y Convergencia. Inmediatamente todos coinciden en que el análisis en sí mismo es correcto y, sobre todo, válido. Lo único que hay que hacer es cambiar la finalidad de la hegemonía y la titularidad de  sus destinatarios/beneficiarios.

Dicho y hecho.

Así, gracias a una lectura  de la doctrina gramsciana sobre la hegemonía en clave liberal nace la dictadura burguesa de Cataluña y, con ella, nace también la envolvente catalana como fórmula mágica y multiuso.

E se non é vero, é ben trovato.

¿Por qué los separatistas catalanes defienden el español en Estados Unidos?

Es un hecho consumado y cierto que, en Cataluña, los separatistas vienen persiguiendo al  idioma español desde hace décadas y sueñan con erradicar esa lengua, más temida y odiada que extraña, no sólo  de su enseñanza  y  su administración pública sino incluso de la sociedad catalana en su conjunto.

Y, no obstante, tras difundirse la noticia de que el gobierno de Donald Trump ha decidido suprimir  la versión en español de la página web de la Casa Blanca, varios dirigentes políticos, ideólogos  y difusores del separatismo catalán se han apresurado a manifestarse en contra de tal  medida.

¿Incongruencia?

Como para mí todo lo real es racional, la incongruencia o contradicción es sólo aparente, pues, si es verdad que los separatistas catalanes quieren una sociedad civil básicamente monolingüe, también lo es que, simultáneamente, pretenden servirse del idioma español y, con él, de la nacionalidad española como credencial y carta de presentación tanto en el concierto internacional (ONU y UE) como en sus relaciones con Estados Unidos e Hispanoamérica.

Quien quiera entender el proyecto del separatismo catalán en su versión más actual y ambiciosa  tal vez haría bien en repasar conceptos como soberanismo (en oposición a independencia en sentido tradicional), doble nacionalidad, envolvente catalana, tercera vía, hegemonía y bloque hegemónico.

Fórmula mágica: la parte —Cataluña–  se impone al todo –España– y lo suplanta.

En esa tarea le puede servir de ayuda leer a Enric Juliana, teórico del separatismo catalán más burgués con dotes de didacta, aunque yo le aconsejaría sobre todo  que estudiara  la teoría de Antonio Gramsci sobre hegemonía y bloques hegemónicos, en el bien entendido de que, en este caso concreto, el estudio deberá hacerse en clave liberalburguesa, no marxista-leninista.

¿Que qué hacemos entonces con la lección de Solé Tura?

Esa queda para otro día.

Donald Trump y el último sueño americano

Donald Trump, nuevo presidente de Estados Unidos,  se ha apresurado a exponer las líneas maestras de su política nacional e internacional. Para ello le ha bastado con tres nombres propios y poco más.

A este hombre se le entiende todo, lo que dice y lo que no dice.

Primero, América, o sea, Estados Unidos; después, Reino Unido e Israel. Si se quiere, un triángulo con un espacio interior y un espacio exterior.

Política patriótica y nacionalista a partir de Estados Unidos, con dos aliados preferentes –Reino Unido e Israel–, cada uno de ellos en su sitio y con su misión. El Reino Unido recobrará su función histórica de vigilar de cerca a Alemania y su nueva política expansionista, mientras que Israel seguirá con su tarea de observar, a ser posible desde la distancia y en la oscuridad, todo lo que ocurra en el área de Oriente Próximo y Oriente Medio para informar de las novedades a su amo y señor.

Naturalmente, tanto a Estados Unidos como a Israel les interesa conocer, a ser posible con antelación, los movimientos de tropas que se produzcan en  el espacio geográfico que va de Siria a más allá de Afganistán, toda vez que ese espacio  viene a coincidir en líneas generales  con el mundo árabe-musulmán formado por más de 1.200 millones de seres humanos.

Potencias económicas y militares de la región: Turquía, Arabia Saudí, Irán y Pakistán.

El objetivo a corto y medio plazo es mantener tanto a esos países como a  los jeques del desierto con sus tribus respectivas en guerra permanente para que compren armas con el dinero del petróleo y utilicen esas armas para destruirse recíprocamente, de modo que ellos — Estados Unidos y sus aliados– hagan negocio y el  pueblo elegido tenga paz y pueda seguir adelante con la colonización de Cisjordania.

Parece ser que, después de Reino Unido e Israel, las preferencias de Donald Trump son para Putin, cuya colaboración le resulta poco menos que necesaria no sólo para completar el cerco a Alemania sino también  y sobre todo para tener a Rusia  a su lado, no enfrente,  en el conflicto con China, que probablemente se producirá tarde o temprano.

Para entonces, cabe pensar que el poder de Estados Unidos habrá disminuido considerablemente en términos absolutos y relativos, mientras que el de Rusia y China habrá alcanzado cotas con las que ni un Donald Trump podría soñar para su país.

Se prevé que en el plazo de unos diez o quince años, Estados Unidos tendrá que abandonar su política imperialista so capa de vigilante del mundo y optar por una política autárquica de subsistencia, lejos ya del primer plano internacional.

Eso es, más o menos, lo que he leído en varios papeles extranjeros.

Concordia Cívica, última variante de la envolvente catalana

Leo que se ha creado una plataforma llamada Concordia Cívica.  Su presentación tuvo lugar ayer, jueves 19 de enero, y corrió a cargo de Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional, que estuvo acompañada por Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya.

Al acto, celebrado en el auditorio Barradas de L’Hospitalet, asistieron representantes de entidades como Tercera Vía, Federalistes d’Esquerra, Societat Civil Catalana, Grupo de Periodistas Pi i Margall, De España y Catalanes  y  Asociación por la Tolerancia, así como un numeroso grupo del PSC.

Entre los asistentes estaban Xavier García Albiol, del PP, Albert Rivera e Inés Arrimadas, de Ciudadanos, Francesc de Carreras, Josep Piqué, Josep Borrell y Julio Villacorta.

En su alocución, Teresa Freixes declaró que el objetivo de la nueva plataforma es «aglutinar las entidades no soberanistas de Cataluña para ayudarlas a estar presentes en la opinión pública catalana  copada por el nacionalismo excluyente».

Aunque tal declaración de principios parece aceptable a primera vista, uno habría preferido que, tratándose de una catedrática de Derecho Constitucional, hubiera declarado que las instituciones públicas de Cataluña, desde la Generalidad hasta el Parlamento autonómico, han venido actuando deliberada y sistemáticamente en contra de la Constitución vigente en toda España, por lo tanto también en Cataluña, y que, en consecuencia, esas instituciones son ilegítimas e ilegales ab origine. De hecho, Cataluña es hoy una dictadura de estirpe burguesa con una comunidad minoritaria y opresora de lengua catalana y tendencia independentista, y una comunidad mayoritaria y oprimida de lengua española y sentimiento español.

¿Lo sabe la catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixes? A lo mejor sabe que lo que yo digo son patrañas.

Es posible.

Esperaré a ver qué dice García Albiol, pues, por lo que sé, ese ni miente ni engaña, y de momento seguiré pensando que la nueva plataforma es en realidad una última variante de la envolvente catalana.

Con Margarita

Sueño con ti, Margarita,

con ti compongo este libro

y, después de vivir a tu lado,

pasaré a la posteridad contigo.